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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Infraestructura: Requisito para la competitividad y el crecimiento

¿Cuál debiera ser la estrategia de inversión más rentable en las mayores economías latinoamericanas? Apostar a la reducción de las tasas de interés y al desarrollo de la infraestructura, entre otros.

Pese a la desaceleración de la economía de Estados Unidos, parece haber consenso en que el escenario internacional seguirá siendo positivo. Las principales economías latinoamericanas seguirán favorecidas por las exportaciones de sus commodities y productos agrícolas, así como por el flujo de capitales externos.

Pero, ¿qué pasa con su crecimiento? Brasil hoy es una economía con baja vulnerabilidad gracias al repunte de su balanza comercial, a su reducida deuda en dólares y a sus altas reservas internacionales. Esto, junto con asertivas políticas macroeconómicas, elimina sus pesadillas inflacionarias y reduce su riesgo país. Sin embargo, su economía sólo ha crecido al 2,6% anual en la era Lula.

México, por su parte, es una de las dos economías latinoamericanas que ostenta el grado de inversión junto con Chile. Sus políticas ortodoxas le han dado estabilidad económica. Pese a todo, su tasa de crecimiento en el último sexenio apenas supera el 2,2% anual.

¿Qué sucede? Primero, que el proceso de reducción de tasas de interés no ha estimulado el consumo interno como esperaríamos.

Segundo, que tanto México como Brasil requieren de reformas laborales, tributarias, energéticas y judiciales que les permitan aumentar su competitividad.

No obstante, no parece que estas reformas fluyan como quisiéramos, pues ninguno de los dos partidos de gobierno tiene mayoría absoluta en sus respectivos congresos, y en ambos escasea la voluntad política para esto. Pero la buena noticia es que a pesar de estos impedimentos, ambos países tienen procesos desinflacionarios consistentes en los últimos años, lo que los deja en una situación privilegiada para seguir reduciendo sus tasas. Esto estimulará el consumo interno, proyectándose como el motor de ambas economías en los siguientes años.

¿Y qué más podrán hacer estos nuevos gobiernos por el crecimiento? Aumentar la competitividad por medio de una de las pocas herramientas que les queda que no requieren necesariamente aprobación del Congreso: inversión en infraestructura.

El grueso de la infraestructura brasileña viene de la política de sustitución de importaciones inspirada por la Cepal, hoy deteriorada y deficitaria, mientras que la mexicana ha demostrado ser deficiente en autopistas, caminos y puertos desde hace un buen rato.

Felipe Calderón parece estar decidido a cumplir sus compromisos electorales y tomar iniciativas que involucren al sector privado en proyectos de infraestructura, escogiendo un gabinete sustancialmente pro mercado para su cometido que él mismo llama "el sexenio de la infraestructura".

Asimismo, Lula ha dado muestras de que el mejoramiento de infraestructura estará dentro de sus prioridades por la vía de PPP o "Parcerias Público-Privadas", y seguramente será el legado de su segundo mandato.

Entonces, para los inversionistas con foco en la región, apostar a la reducción de las tasas de interés y de ahí a los sectores más sensibles al consumo interno, así como al desarrollo de infraestructura, debiera ser la estrategia de inversión más rentable en las dos mayores economías latinoamericanas.

Lula ha dado muestras de que el mejoramiento de infraestructura estará dentro de sus prioridades y seguramente será el legado de su segundo mandato.

FRANCISCO BUSQUET, Subgerente Fondo Latinoamericano AGF LarrainVial.
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