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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Una nueva raza de expertos ingresa a la oficina para hacer reír al personal con estrés

Algunos expertos creen que si nos riéramos más, seríamos más sanos, más felices y más productivos en nuestro trabajo. O tal vez sólo quieran terminar con el poco espíritu que nos queda presentándonos al más aterrador de los gurúes de oficina: el consultor en humor.

Los empleadores de todo tipo, desde bancos y canales de televisión hasta consejos locales y cadenas de restaurantes, recurren a los consultores en humor. Todavía está por verse si algunos sectores son más felices que otros, aunque la investigación llevada a cabo recientemente por MSN Video determinó que el empleado británico promedio se ríe 45 minutos por día, y que los participantes más felices de la encuesta trabajaban en turismo y servicios de atención al cliente.

Como muchas filosofías corporativas modernas, el concepto de humor como ayuda en el rendimiento laboral es una importación de Estados Unidos -lo cual también constituye una de sus deficiencias, según Christie Davies, profesor de Sociología en la Universidad de Reading, Inglaterra. "En Gran Bretaña, tenemos una cultura muy diferente; en Estados Unidos, es más probable que crean en toda esa mierda corporativa", dice.

La causa de esta credulidad norteamericana no es pura estupidez, sino una larga tradición de empleadores paternalistas que esperan una lealtad incuestionable de parte de sus empleados. Ahora bien, ¿por qué los empleadores británicos también le apuestan a la risa? Tal vez porque la moral está tan baja en algunas organizaciones británicas que los empleadores aplacan a los empleados insatisfechos con soluciones instantáneas -y los consultores en humor tienen por misión difundir mensajes de bienestar entre el personal.

Pero lejos de darle al personal el mensaje de que los gerentes son cálidos y afectuosos, Davies cree que los empleadores que abrazan el humor corporativo pueden parecer controladores y antidemocráticos. O incluso stalinistas. "La investigación en los países del ex bloque del este sostiene que existía un humor oficial en los lugares de trabajo, y otro no oficial", dice. "Los líderes del partido solían tener un estilo de humor que le echaba la culpa a la base de la jerarquía. Y la gente que ocupaba espacios más bajos en la jerarquía tenía un humor que consistía en burlarse de la gente más arriba".

Davies dice que este humor no oficial es la esencia de la vida de las organizaciones. "En general, el humor en el lugar de trabajo es subversivo. Y es más poderoso porque se transmite entre iguales que confían entre sí".

Por eso tal vez no sorprenda que los consultores en humor más exitosos sean aquellos que pueden activar parte de esta energía no oficial. El comediante Jack Milner sabe de cuestiones referidas a la actitud del personal cuando dirige talleres de comedia en organizaciones como Canal 4 y Citibank.

"Voy muy de a poco, sutilmente", dice. "Si uno llega y les dice a todos que salten sin ninguna razón, la reacción es negativa. Hay que lograr que la gente se entusiasme con lo que está haciendo".

Para Milner, esto significa entrar en sintonía con lo que hace la organización y entender cada empleo en particular. También le gusta darle al personal la posibilidad de hacerse oír, no así la ocasión de denostar a sus colegas. "No funciona si un grupo hace un sketch sobre lo inútil que es el departamento de marketing, por ejemplo", dice. "Lo que funciona es si son del departamento de marketing y hacen un acto sobre cómo les gustaría que los vieran y cómo los ven en realidad".

Kate Hull Rogers, de profesión actriz, empezó a trabajar en consultoría en humor después de un colapso nervioso. También dice que promover el humor en el lugar de trabajo es una manera legítima de ayudar a la gente a convivir con el horario de 9 a 5. "No todo es dulzura y sonrisas, también puede tratarse de desahogarse", resalta. "Muchas veces, la gente en las organizaciones siente que tiene que tener una actitud positiva todo el tiempo".

"Tenemos sesiones de "desahogo positivo", en las que la gente puede descargarse sobre algo que le molesta. Si no es continuo, esto puede resultar beneficioso".

La psicóloga ocupacional Dra. Angela Carter cree que todos deberíamos confiar en encontrar nuestro propio estilo de humor. "No hace falta usar un libro de chistes", dice. Claro que conocer nuestros propios límites es igualmente importante. No todos tenemos un cómico adentro.

De la misma manera, el humor puede ser destructivo así como constructivo. "El humor nos hace sentirnos parte del grupo, siempre que estemos en el lado correcto", dice Carter. "Hay que tener mucho criterio a la hora de usar el humor".

Eve Poole, tutora de liderazgo en la Escuela de Negocios Ashridge, concuerda en que el humor es un arma de doble filo y que los ejecutivos que usan el humor no siempre están manifestando su costado amistoso. "Por lo general, usan el humor negativo tanto como el humor positivo", dice.

Por Sally O'Reilly, The Guardian.
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