Blogia
CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Plantas carnívoras... Brrrrr




Pensar en plantas carnívoras muchas veces puede ser sinónimo de conceptos erróneos como, por ejemplo, que son peligrosas y arrancan dedos si se les atreve a tocar. Nada de esto: "Se dice que hasta llegan a comer un sapo o un ratoncito, pero esto no es lo más común. Por lo general, este tipo de información tiene un toquecito sensacionalista y las personas que lo leen piensan que si se les acercan les van a cortar la mano o un pedazo de dedo. Muchos me preguntan si se come el gato o el canario, cuando en realidad las podés tocarlas tranquilo y si no tenés cuidado, se rompen", afirma Jorge Restelli, productor de plantas carnívoras desde hace 10 años y comercializador a través de Internet.

"Cuando empecé no había oferentes y hoy encontrás algunos viveristas que se están empezando a dedicar a través de sus páginas", comenta Restelli. El mercado de carnívoras crece y en ciertos períodos los productores se encuentran sin stock, por los cuidados que las plantas requieren: para convertirse en producto, deben permanecer por lo menos dos años en un invernáculo.

Contrario de lo que se puede imaginar, son muy frágiles y requieren cuidados especiales para que no mueran, como ser regadas con agua destilada o de lluvia. Es difícil recrear su ambiente natural, ya que donde crecen no hay minerales en la tierra y son zonas con pH ácido, como turberas o pantanos, en dónde las plantas desarrollaron la capacidad de atrapar insectos y absorber los nutrientes de estos.

Con más de 600 especies, sus víctimas más comunes son insectos saltadores, arañas, moscas, hormigas, mosquitos y mariposas. Se dividen en pasivas y activas según la carencia o no de movimiento y son increíbles cazadoras. Poseen los trucos más variados para tal fin y sus trampas se clasifican en: ascidios (hojas especializadas) donde las presas caen y son digeridas en una especie de contenedor lleno de agua; viscosas: las denominadas droseras que poseen hojas especiales que segregan un fluido pegajoso -como una gota de rocío-, en el cual si un insecto se posa queda sujeto; de nasa, en donde las presas son atraídas al interior de un tubo del que no pueden salir. También están las que cazan por succión, a través de unas vejigas acuáticas que se dilatan súbitamente para absorber pequeños peces o insectos acuáticos y las de mandíbula, que atrapan su víctima cuando esta activa los sensores de la hoja. Todas las especies seducen con aromas cautivantes o repulsivos, para engañar a los insectos que se alimentan de organismos muertos.

Los precios varían desde los 5 a 45 pesos y las más vendidas son las droseras capensis que son las más económicas y fáciles de cuidar. "Igualmente la más interesante de todas es la Venus atrapamoscas, que es como la vedette de las carnívoras", comenta Restelli. ¿Para qué comprarlas? Por lo general se hace con motivos ornamentales, de adorno. Pero Restelli comenta que recibe raros pedidos: "Me llegan muchas preguntas en relación a la cantidad de mosquitos en las casas. Hace poco recibí un mail de un productor de Zárate que tenía un campo y quería ver si con las plantas podía reducir la población de los mismos. La respuesta es que es muy difícil que esto ocurra".

Fabricio Soza, Clarín.com1%40%63%6C%61%72%69%6E%67%6C%6F%62%61%6C%2E%63%6F%6D%2E%61%72'; var desh = unescape(hexa); document.write('' + desh + '
'); 

0 comentarios