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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Sembrando en el jardín del vecino

Hace 2.500 años, una mañana de septiembre, un grupo de atenienses se atrevió a plantar batalla al ejército persa que había entrado en Grecia sin encontrar a nadie que se opusiese a su avance. Ese día marcó el comienzo del ascenso de Atenas, que sólo se detuvo cuando chocó con la otra potencia helénica, Esparta.

Lo curioso es que la batalla decisiva de la contienda tuvo lugar muy lejos del suelo griego, en Sicilia. El espíritu emprendedor de los griegos había impulsado la instalación de colonias y establecimientos comerciales en todo el Mediterráneo.

La palabra "globalización" no existía en el griego antiguo, pero este insignificante detalle no les impidió desplegar sus capacidades por doquier, sin que la pobreza del suelo natal o lo reducido de su mercado limitaran sus ambiciones.

La necesidad de expandirse hacia el exterior sigue siendo hoy tan clara como antes. "Para afrontar con éxito la creciente competencia que conlleva la globalización, las empresas no sólo deberán ser capaces de exportar sino también de invertir en el extranjero". Lo dice el organismo italiano encargado de apoyar a las empresas que invierten fuera de Italia.

Empresarios nacionales han invertido cerca de 30 mil millones de dólares en el exterior. Una cifra considerable. Muy considerable. Es el mismo camino recorrido por los países más avanzados. Ese sendero conduce a la riqueza de todos: la experiencia así lo enseña. Cuando la marea sube, todos los barcos se elevan.

La internacionalización es el camino que nos permitirá seguir expandiéndonos a pesar de lo limitado de nuestro mercado. Es un proceso que el gobierno debe apoyar, aunque eventualmente pueda enturbiar nuestras relaciones exteriores, ya complejas de por sí sin necesidad de añadir este ingrediente adicional.

Antiguamente, cuando empresarios de Inglaterra o Estados Unidos tenían problemas solicitaban la ayuda de la Royal Navy o del US Marine Corps, método muy eficaz, pero que nunca gozó de gran popularidad, especialmente entre los deudores. Por otro lado, los diplomáticos, sabemos, tienen una agenda cargada de compromisos importantes y evitan discutir temas de dinero, especialmente si pertenece a otros.

El camino civilizado para enfrentar los riesgos que amenazan las inversiones es que sean asumidos por especialistas, es decir, aseguradores. Por eso los esquemas de protección de inversiones son apoyados en todos los países.

Si algún empresario es despojado de su inversión, será indemnizado por el asegurador. El culpable, de una u otra manera, tarde o temprano, pagará los perjuicios. La dispersión del riesgo a través del reaseguro internacional se encargará de ello.

Compañías nacionales especializadas en riesgos políticos ya comienzan a ofrecer esta cobertura y, si algún impulso adicional inicial fuera necesario, algo de ayuda oficial no sería mal vista. Todo sea por evitarles disgustos a nuestros representantes en el exterior.

"La internacionalización es el camino que nos permitirá seguir expandiéndonos a pesar de lo limitado de nuestro mercado. Es un proceso que el gobierno debe apoyar".

Enrique Araos, Director ejecutivo Seguros de Crédito Continental
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