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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Montgomery Burns, pura maldad... ¿se reconoce?

Este perverso personaje llegó a elucubrar un plan para tapar el sol e impulsar las ventas de su planta de energía nuclear...

El mundo de la ficción también tiene sus biografías de hombres de negocios exitosos. Charles Montgomery Burns, el malévolo magnate de "The Simpsons", es el arquetipo del capitalista despiadado e inescrupuloso.

Nacido en una humilde familia campesina, el fundador de la planta de energía nuclear de Springfield encarna hasta el absurdo los rasgos despreciables que suele atribuirse a muchos hombres de negocios. Vil, avaro, egoísta, perverso, desleal y oportunista, Burns no conoce límites cuando se trata de multiplicar su capital: desde hacer trabajar a un pato hasta, en un frenesí de delirio, elucubrar un macabro plan para tapar el sol e impulsar el consumo de la electricidad producida por su planta monopólica.

La planta del señor Burns funciona con una filosofía corporativa taylorista llevada hasta el extremo. Los empleados no son tratados como personas sino como fichas intercambiables que, en una muestra de asombrosa flexibilidad laboral, son contratados, despedidos y vueltos a contratar sin mayores explicaciones. Burns es el gran ojo que, desde la punta de la pirámide, vigila a los trabajadores a través de un sofisticado sistema de cámaras a las que nada escapa.

Sin embargo, sus viles formas de hacer negocios no siempre funcionan. En un célebre episodio, su planta de energía cae en bancarrota. Pero ese no sería el triste final del perverso personaje. Empezando de cero a los noventa y tantos, se pone a recoger desechos por las calles para fundar un negocio de reciclaje. ¿El malvado Burns se había reformado? ¿Había finalmente adquirido conciencia ecológica?

De ningún modo, su nuevo plan de negocios sólo manifestaba un desprecio exacerbado por el medio ambiente. Con los plásticos de los packs de latas de gaseosa armó redes gigantes para atrapar a cuanto animal vivía en el mar y triturarlos para producir una pasta de alimento de animales.

En definitiva, la historia del perverso señor Burns refleja la manera en que muchos norteamericanos medios perciben a los hombres de negocios exitosos. Sin dudas, se trata de una exageración televisiva. Pero a nadie le vendría mal examinarse para ver si tiene un poco del señor Burns adentro.

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