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No todo el mundo celebra el nuevo año

Sólo el 35 por ciento de la población de la Tierra le dará la bienvenida al 2007. Los demás tienen su propio calendario.

El próximo domingo 31 de diciembre, a la media noche, habrá millones de personas celebrando la llegada del 2007. Unos correrán con la maleta al hombro para viajar más en el nuevo año, otros enterrarán y desenterrarán monedas pensando en la prosperidad y no faltarán los que se bañen en champaña para la buena suerte. Esto puede pasar en cualquier país de por lo menos tres continentes: América, Europa y Oceanía.

Pero para el resto de la humanidad será un día común y corriente. Aunque sean millones de personas las que le digan adiós al 2006, sólo representan un 35 por ciento de la población mundial.

Los juegos pirotécnicos que reciban al nuevo año sonarán a la media noche sólo en aquellos países que utilizan el calendario cristiano, que emplea en nacimiento de Cristo como punto de partida. Siendo estricto con esto, se celebrará el año 2007 d.C. (después de Cristo).

Este calendario fue 'institucionalizado' por la Papa Gregorio XIII -por eso también se conoce como el calendario gregoriano que le hizo ajustes al calendario juliano, que fue el primero en funcionar de acuerdo al sol y no a la Luna como pasaba con los anteriores (el babilonio, el romano, el griego...).

El encargado de hacer este cambio fue Julio César, en el año 45 a.C., aconsejado por el astrónomo griego Sosígenes. Ellos fueron los que establecieron que un año debida tener 365 días, divididos en doce meses.

También fue en esta época cuando los meses comenzaron a tener sus nombre actuales. Por ejemplo, Julio César decidió que el mes quintilis fuera julius (julio) por él mismo. Un año después, el mes sextilis fue bautizado como Augustus (posteriormente agosto) en honor de Augusto, quien sucedió a Julio César.

AJUSTES

Entonces, ¿cuál fue el mérito del Papa Gregorio XIII para que el calendario lleve su nombre? Promulgó un decreto en el que eliminó diez días del calendario para que el equinoccio de primavera cayera un 21 de marzo, como ocurrió en el 325 d.C., año del primer Concilio de Nicea.

Los países europeo fueron los primeros en adoptar ese calendario, sin embargo, Rusia se demoró bastante: lo asumió en 1918, aunque Grecia se demoró más, en 1923.

Pero celebrar la llegada del año nuevo no es una tradición cristiana. Es mucho más antigua y universal. Se tienen datos que hace 4.000 años, los babilonios duraban 11 días celebrando el cambio de fecha que coincidía con el comienzo de la primavera y por lo tanto de las siembras. El 23 de marzo arrancaba la parranda.

Los egipcios, por su parte, celebraban el fin del año con el comienzo de la crecida del río Nilo y la preparación de las tierras para la siembra, mientras que los romanos también hacían coincidir la celebración con la llegada de la primavera y lo festejaban el 25 de marzo.

Que un nuevo año comience el primero de enero fue un ajuste que hizo Julio César y que Gregorio XIII respetó.

MADRUGON

Aunque occidente esté prácticamente unificado por este calendario, no todos celebrarán al mismo tiempo los primeros asomos del 2007.

Los habitantes de Tonga, unas islas en el Pacífico, serán los primeros en darle la bienvenida al nuevo año, cuando el resto de los concelebrantes todavía estén en sábado.

Algunos países asiáticos han adoptado el calendario gregoriano para cosas administrativas, pero celebran el año nuevo según sus tradiciones.
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