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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Un blog sobre la vida sexual de Washington lleva a su autora ante la corte

El Washington Post describió a Jessica Cutler como "nuestra perra del blog". El Nacional Enquirer opinó que era "hermosa, poco talentosa y moralmente corrupta".

Ahora, la "blogger" que escribió sobre sus intentos de engatusar a seis hombres mientras conservaba un empleo como colaboradora de un senador tiene un nuevo rol: como acusada estrella en un caso que podría ayudar a definir lo que se puede y no se puede publicar en un blog.

Bajo el seudónimo de "Washingtonienne", Cutler describió en detalle los enredos sexuales de su vida en el Capitolio. El blog, que según Cutler estaba destinado a mantener al tanto a sus amigos sobre su vida social en Washington DC, alcanzó notoriedad y, gracias a ella, su autora consiguió fama y un contrato para publicar un libro, después de la mayor exposición pública que le garantizó otro blog, Wonkette.

Casi de inmediato, Washingtonienne bajó la persiana, pero no antes de que millones de personas hubieran leído sobre "X = un hombre casado que me paga por tener sexo", "K = un amante viejo y rico" y "YZ = El preferido del momento". Pero YZ –también conocido como Robert Steinbuch, un asesor legal que trabajaba para el mismo senador- objetó las revelaciones sobre su vida privada.

Mientras que Cutler perdió su empleo con el senador republicano Mike DeWine, Steinbuch cambió de trabajo y se dedicó a la enseñanza en Arkansas. También presentó una demanda legal, aduciendo invasión de la privacidad, por 20 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios.

Se espera que el caso, que se remonta a un blog de 2004, llegue a juicio pronto. Al establecer si la gente que escribe diarios online está obligada a respetar la privacidad de aquellas personas con las que interactúan offline, el caso podría tener un efecto importante sobre el contenido de los sitios de redes sociales como MySpace y Facebook.

"Cualquiera que quiera revelar su propia vida privada tiene derecho a hacerlo", dijo Marc Rotenberg, director del Centro de Información sobre Privacidad Electrónica. "Otra cosa es cuando se revela la vida privada de otra persona".

El abogado de Steinbuch, Jonathan Rosen, le dijo a un juez en una audiencia preliminar que su cliente, docente en Arkansas, quiere recuperar su buen nombre. "No es divertido y causa mucho daño", dijo Rosen. "Es horrible, absolutamente horrible".

El abogado de Cutler, Matthew Billips, tiene una opinión diferente: "No tengo ni idea de lo que quiere este hombre", dijo. "Nunca dijo 'Creo que debería hacerse esto o aquello'".

El juez, también, parece desconcertado por el caso. "Por empezar, no sé por qué estamos aquí en una corte federal", le dijo el juez Paul Friedman a los abogados en abril. "No sé por qué este hombre creyó atinado presentar una demanda legal y hacer públicos todos sus detalles íntimos y privados".

Mientras los estudiosos del derecho hablan de sentar jurisprudencia, la comunidad del chisme de Washington espera con ansias poder escuchar todos los detalles espeluznantes sobre las zurras, las muñecas esposadas y la prostitución a la hora del almuerzo que convirtieron a Washingtonienne en un éxito rotundo.

Por Dan Glaister, The Guardian
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