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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Del maíz a las chuletas

Una recorrida por el criadero líder de la Argentina. Tiene 6.000 madres en producción y una población de 80.000 porcinos.

Si hubiera que definir en pocas palabras la forma de encarar el negocio porcino en Cabaña Argentina —el criadero más grande del país— sin lugar a dudas serían: industria, eficiencia, rentabilidad y bioseguridad, algo que se nota desde el ingreso a este establecimiento líder ubicado sobre la ruta nacional 205, en el Km 142,5, en Roque Pérez.

Dentro de los campos de la tradicional cabaña ganadera La Biznaga, de la familia Blaquier, apostando a la producción intensiva en galpones cerrados (110 distribuidos en 100 hectáreas) con toda la tecnología de vanguardia disponible en el mundo, este criadero —que nació en el 93 bajo el nombre de Pacuca SA— cuenta con 6.000 madres en producción y una población total que ronda los 80.000 porcinos. Empezó orientado sólo a la producción de cerdos, ahora está en toda la cadena comercial, con carne fresca, embutidos y fiambres. Hace el ciclo completo, con una minuciosa integración que va desde el maíz hasta los productos puestos en góndola y apuntando a la eficiencia en cada etapa del proceso, todo bajo el ala de la trazabilidad, la identificación del origen de cada corte, y la capacitación de sus recursos humanos —170 personas en toda la organización—. Para hacer un criadero así, la inversión ronda los US$ 3.000 por madre.

Cabaña Argentina produce 150.000 animales que van a frigorífico (un 50% para la industria y el otro 50%, 10% para fiambre y 40% para cortes frescos) y 16 millones de kilos de carne anuales, lo que representa en cuanto a la producción un negocio de 40 millones de pesos.

De primera línea

Luego de traspasar las primeras medidas de bioseguridad para prevenir enfermedades, un vado con desinfectante que deja limpias las ruedas de cada auto que ingresa al establecimiento, Clarín Rural fue recibido por Gustavo Nogués, jefe de Marketing de Cabaña Argentina; Walter Tiberi, jefe de Proyectos; y Silvio Arrospide, Jefe de la planta de Alimentos y Acopio. La genética, un pilar que sostiene el éxito de Cabaña Argentina, se instaló enseguida en el centro de la charla.

"Queríamos genética de primera línea y hubo que salir a buscarla al mundo. El animal que queríamos, lo habíamos visto en EE.UU., Brasil y Chile. Apostamos a las líneas genéticas PIC apuntando a un mix de animales con alta prolificidad y cualidades carniceras. Empezamos adquiriendo reproductores en Chile y ahora los traemos de Brasil", contó Tiberi.

¿Las razas de los animales? Olvídese, no va más, se acabó la camiseta... Son híbridos, el macho terminal es el resultado del cruzamiento de siete razas diferentes. ¿Las ventajas de la genética PIC? Son varias y los índices productivos y reproductivos así lo demuestran, de lo mejor a nivel mundial. En cuanto a lo sanitario (fundamental para un criadero intensivo), lograron bajar las mortandades de 3,8% a 1,7%. Respecto a la conversión alimenticia, pasaron de 3,3 kilos de alimento contra 1 kilo de carne lograda, a 2,8. La cantidad de lechones por madre por parto (2,4 por año) también repuntó, antes sacaban 10,3 lechones, ahora 13. En ganancia diaria, lograron posicionarse en los 690 gramos desde el nacimiento a la venta, cuando antes no superaban los 540 gramos. Con la vieja genética los animales llegaban a los 105 kilos en 180 días, ahora logran 115 kilos en 160 días. Otra ventaja es el porcentaje de carne magra de la res: 15 años atrás era del 38%, hoy es del 45%. La aptitud materna, excelente. La tasa de parición ronda el 92%.

Las 6.000 madres en producción, se conforman por 60 bisabuelas, 600 abuelas y 5.400 hijas (estas últimas, de la línea genética PIC C22, son cruzadas con un macho terminal que le da la aptitud carnicera al capón). Para mantener la eficiencia, aquí se reemplaza el 50% de las madres todos los años. No compran 3.000 madres por año, sino que recurren a líneas de abuelas y bisabuelas para lograr el recambio.

El criadero está dividido en tres áreas o sitios, que cumplen con estrictas normas de bienestar animal. El primero es para las madres; el segundo para los lechones destetados, y, por último, el destinado a los engordes. "La gestación de las hembras, lograda 100% por inseminación artificial, es de 114 días. Al día 111 son trasladadas a la maternidad, que se caracteriza por el parto asistido las 24 horas. A los 18 días, los lechoncitos (de 6 kilos) son destetados y van al sitio 2 de recría. Cuando llegan a los 32 kilos (en 70 días) pasan al sitio 3 de terminación o engorde. Cuando alcanzan los 115 kilos, en 160 días, se transportan al frigorífico", contó Tiberi. El frigorífico, que alquilan, es Carnes Porcinas Seleccionadas, en San Andrés de Giles.

Tiempos modernos

Las instalaciones y los controles son realmente del primer mundo. Galpones automatizados (para el agua, el alimento, la temperatura, la ventilación...), túneles de viento para lograr una temperatura uniforme (23 grados cuando entran los animales y 18 cuando salen), cortinas automatizadas, comederos de acero inoxidable, corrales galvanizados para que no se oxiden, cercos perimetrales para garantizar la bioseguridad, silos automáticos en cada galpón para distribuir el alimento, tratamiento de efluentes y separación de sólidos y líquidos... y una larga lista. Cada línea de galpones pertenece a una semana de vida, es decir que se vacían o se llenan con animales, todos juntos, para evitar problemas de enfermedades. Desde el destete hasta la faena, el animal está con su mismo grupo en el corral.

Eso sí, con tanta bioseguridad, ver un cerdo es casi imposible, sólo de lejos. Los que se acerquen a los porcinos del criadero, no deben haber estado en contacto con otros animales en los últimos 3 días, deben ducharse y ponerse la ropa que da la empresa.

La integración es uno de los secretos del negocio. Cabaña Argentina produce parte de su propio alimento —el maíz a la cabeza— y también compra a terceros. Además, utiliza pellets y harina de soja, núcleos vitamínicos y minerales, y afrecho de arroz. Acopia 24.000 toneladas de maíz (el requerimiento es de 36.000 toneladas anuales) y tiene, también en La Biznaga, una planta de fabricación de alimento balanceado con capacidad de 45 ton/hora que abastece al criadero con 4.100 toneladas mensuales. Allí, se elabora un menú de unas 14 dietas diferentes.

"Esta fábrica recibe el cereal de la planta de silos, lo muele (la molienda es muy importante, por la absorción intestinal del lechón), y mediante un software y diversas fórmulas se arman las dietas", comentó Arrospide. Cada producto que llega al establecimiento pasa por exhaustivos análisis en un laboratorio propio, también se analiza el balanceado ya terminado (para detectar micotoxinas, por ejemplo). Nada queda librado al azar.

Liliana Cobelo.
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2 comentarios

jeus -

E impresionante lo que acabo de leer, ya que estoy en un proyecto el cual es referido a la cria de pollos y esto me da mas gansa de poder seguir y poder progresar. Realmente muy bueno y me gustaria saber un poco con respecto al tema de sanidad. SaLUDOS

Ruben -

realmente al leer este articulo parece que se trata de una mega empresa, nosostros acá queremos empezar, como todo comienzo no sabemos como nos irá, estamos apoyando a un hogar de niños en Aiquile Bolivia, nuestro presupuesto apenas nos alcanza para criar 6 madres, de todas formas felicitaciones a los propietarios de La Biznaga.
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