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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Los genios pobres de Silicon Valey

Algunos de los inventores de tecnologías populares de hoy no tienen hogar ni trabajo estable.

En el viejo y destartalado bus Chevy de un amigo, estacionado debajo de una autopista que cruza esta ciudad de Silicon Valley, John Draper almorzó recientemente las sobras que le había regalado un supermercado.

Draper, de 63 años y con pocos dientes, es una figura legendaria en la región. Hace 25 años personificó la despreocupada y pícara cultura que dio origen a la revolución tecnológica.

Décadas después de que Draper se diera a conocer por sus habilidades para ingresar ilegalmente a las redes telefónicas (asegura que en su día llegó a hablar con el presidente de entonces, Richard Nixon), Silicon Valley ha crecido y madurado.

Los pioneros con los que trabajó Draper, incluyendo a Steve Jobs de Apple Inc., se han convertido en acaudalados miembros del sistema. En cambio, Draper vive al margen de este mundo de riqueza, todavía luchando por hacerse un hueco en la escena de los negocios.

Draper no es el único en esta situación. Forma parte de una comunidad “fuera del sistema” que, al carecer de trabajo estable y hogar, intercambia sus habilidades por comida y servicios.

Steve Inness, de 47 años, ayudó a desarrollar la tecnología celular de pantallas táctiles. En los últimos años ha vivido en los pisos y sofás de sus empleadores y la última vez que fue visto estaba haciendo autostop en el desierto a las afueras de Las Vegas. Roy Kaylor, de 68 años, construyó uno de los primeros autos eléctricos a principios de los 70. Hoy vive en un remolque sin electricidad. El amigo con el que Draper almorzó, Dave Bengel, de 61 años, trabajó para varias compañías de Silicon Valley pero tampoco tiene más techo que su viejo bus.

Un extenso reportaje que la revista Esquire dedicó a Draper en 1971 por sus técnicas de piratería de sistemas telefónicos llamaron la atención de Steve Wozniak, cofundador de Apple, quien lo contrató en 1977. Draper diseñó para la compañía un aparato que podía identificar las señales y líneas telefónicas y hacer llamadas gratuitas. Esta tecnología sería usada después para los menús telefónicos activados por tonos, el correo de voz y otros propósitos. Pero nunca se llevó bien con el otro cofundador, Steve Jobs. “John era un poco extraño y Jobs se sentía mejor manteniéndose alejado de él”, dice Wozniak. Jobs no hizo comentarios al respecto.

Sin embargo, sus llamadas ilegales le valieron varios arrestos y temporadas en la cárcel. Durante uno de sus episodios en prisión, Draper diseñó el procesador de texto EasyWriter. En 1979, recibió permiso para asistir a una feria informática en San Francisco, donde el programa fue todo un éxito.

Apple lo usó como su primer procesador de texto y cuando IBM lanzó su primer PC, escogió EasyWriter por encima de la competencia ofrecida por otros programadores, entre ellos un joven Bill Gates.

Pese a su éxito, fueron los distribuidores quienes se hicieron ricos con EasyWriter, sacando una versión propia que dio lugar a una demanda que se resolvió en los tribunales. Draper recibió una indemnización.

En los 90, la historia se repitió. Pese a que Draper postuló a varios
puestos de trabajo, muchas compañías se negaban a contratar a alguien con antecedentes penales.

Oportunidades con Apple y la NASA fueron y vinieron, recuerda Draper. Cuando comenzó el auge de Internet en Silicon Valley, Draper desarrolló equipos de seguridad para Internet y fundó una compañía. Algunos clientes se mostraron interesados, pero la empresa se hundió cuando uno de sus socios huyó con buena parte del dinero de los inversionistas, explica Draper.

Los amigos de Draper de la época del EasyWriter temen que se le esté acabando el tiempo. Encontrar trabajo es ahora más difícil ya que las compañías están subcontratando el trabajo de programación a mercados laborales más baratos. Sus contemporáneos que alcanzaron la fama y la fortuna dicen que han tratado de ayudarlo a lo largo de los años. Wozniak le regaló hace poco una nueva computadora Apple Powerbook.

También lo ayudó con sus cuentas legales. Wozniak cree que el problema de Draper es que sus habilidades se limitan a la tecnología y no incluyen conseguir acuerdos de negocios o fundar compañías. “No fue un hombre que creara su propia empresa o que se asociara con las compañías que aparecieron entonces”, explica el ex ejecutivo de Apple.

“Sin embargo, John es uno de los tipos más felices que conozco, sin importar cuál sea su situación”. “Estoy en la lista negra.

Supongo que soy una amenaza permanente a la sociedad”, dice Draper. “Es una lástima porque hay algunas cosas con las que creo que podría contribuir”, agrega.

POR CHRIS RHOADS - THE WALL STREET JOURNAL - MOUNTAIN VIEW, California
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