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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

La decadencia del imperio americano, ¿la revancha de Rusia?

En tiempos de billonarias inversiones internacionales, se vuelve fundamental contar con herramientas para evaluar el atractivo de los posibles destinos. Un profesor de Harvard brinda consejos y presagia un futuro complicado para los Estados Unidos...

Flujos de bienes y capitales van y vienen a través de las fronteras. Los avances tecnológicos y la liberación de restricciones en muchos países ampliaron el menú de destinos para la inversión hasta niveles insospechados pocas décadas atrás (de hecho, hace treinta años todavía parecía una utopía invertir en Rusia).

En este panorama, para el hombre de negocios se vuelve cada vez más relevante contar con una guía para comparar los diversos destinos posibles. En el libro "How Countries Compete", el profesor de Harvard Business School, Richard Vietor ofrece un marco de análisis para evaluar países y decidir dónde poner las fichas.

En primer lugar, señala el especialista, hay que considerar la estabilidad macroeconómica. Un alto déficit fiscal tiende a incrementar las tasas de interés y encarecer el financiamiento. El déficit comercial, por su parte, presagia inestabilidad cambiaria que, en el mediano plazo, afectará la competitividad precio de las exportaciones y los costos de los insumos importados.

En segundo lugar, deben evaluarse las condiciones microeconómicas del país en cuestión. ¿Existen aranceles para el comercio exterior? ¿Hay políticas industriales? ¿Cómo es la estructura tributaria? ¿Qué tan rígidas son las regulaciones laborales?

Finalmente, también hay que considerar el panorama político: los riesgos de cambios en las reglas del juego, estabilidad política, seguridad jurídica, corrupción, etc.

Según el experto de Harvard, el ambiente de negocios ideal incluye sanas políticas fiscales y monetarias, derechos de propiedad sólidos, alto ahorro interno, baja corrupción y exportaciones competitivas para asegurar equilibrio externo en el largo plazo.

Precisamente, la sangría en este último ítem está afectando el atractivo de los Estados Unidos como destino de inversión. El gigantesco déficit de cuenta corriente está impulsando la deuda norteamericana a niveles estratosféricos. Es posible que, en el futuro, el dólar se siga debilitando y surjan presiones al aumento de las tasas de interés.

Mientras los Estados Unidos pierden terreno, otros países ganan atractivo a los ojos de los inversores globales. Singapur, China y la India vienen incrementando fabulosamente sus ventajas (aunque todavía tienen varias asignaturas pendientes en cuestiones estabilidad política).

Sin embargo, para Viener, el país que más promete es Rusia. Tras las radicales reformas económicas de Vladimir Putin, Rusia ha sabido conseguir un ambiente de negocios relativamente estable, respaldado por millonarias reservas de recursos naturales para seguir financiando las reformas.

¿Y Argentina?

Para este especialista, la Argentina forma parte de un club poco honroso. Junto con Chile, Brasil, México, Malasia y Turquía, se encuentra en una situación que Michael Porter definió como "atrapados en la mitad".

Por un lado, estos países no tienen salarios lo suficientemente bajos como para competir con China e India por las inversiones low cost. Aunque, por el otro, su ambiente de negocios no es lo bastante atractivo como para competir con Singapur, Corea, Taiwán, Japón, Estados Unidos y Europa en el segmento "premium".

¿Cómo salir del atolladero?

Según Viener, desarrollando las condiciones que puedan acercarlos a los países de arriba: luchar contra la corrupción, mejorar la distribución del ingreso, incrementar el ahorro interno y combatir la inflación.

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