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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

La llave de tu universo virtual

Gracias a al soft Lexar Power To Go, los flash drive podrán mudar todo el entorno de Windows a cualquier PC. La posibilidad de que nuestro disco rígido sufra una falla mecánica es de un 100 por ciento. Sólo es cuestión de tiempo. Pero hay una alternativa. Se trata de los pequeños flash drives o llaveritos USB. Un flash drive no tiene ninguna parte que se mueva. Y es veloz. Además, es portátil. Sin necesidad de realizar ninguna instalación especial ni colocar ningún driver, uno puede adosar un flash drive a la salida USB de cualquier computadora, se trate de una Mac o una PC. Aparece en la pantalla como si se tratara de un disco rígido, haciendo que todos nuestros documentos estén disponibles.

Pero además de su uso para almacenar, ¿qué tal si un flash drive almacenara los programas y todo el universo de una computadora? Esta es la idea que está detrás del software Lexar PowerToGo, que es una versión del programa llamado Ceedo Personal. Está diseñado para convertir a un flash drive en un ecosistema Windows XP portátil, lo que significa que podrá conectarse a la PC de cualquiera en cualquier lugar y sentirse en su casa junto a sus herramientas de software.

Lexar incluye al PowerToGo en todos sus flash drives serie Platinum (que en los Estados Unidos cuestan us$53 el modelo de un giga, us$90 uno de dos giga, en tanto que para agosto próximo se espera un modelo de cuatro giga). El PowerToGo también va a correr en drives Lexar más viejos, a pesar de que uno tendrá que pagar us$30 por él luego del período de prueba.

Si uno tiene otra marca de flash drive, podrá bajar de Internet el Ceedo Personal. En este caso también, la prueba por 30 días es gratis y pasado ese tiempo hay que pagar us$40. Hay que recordar, sin embargo, que los flash drives más veloces permiten vivir una experiencia mucho más vertiginosa. Lexar asegura que sus modelos Lightning (relámpago), por ejemplo, son entre dos y seis veces más rápidos que los flash drives convencionales.

Desde ya que uno está autorizado a preguntar ¿Y cuál es la gran novedad? ¿Por qué necesito algún software especial? ¿No puedo incluir alguno de mis programas en un flash drive arrastrando simplemente su ícono?

Se puede, pero no va a funcionar. El instalador para un programa de Windows hace mucho más que agregar el nombre del programa a su menú Start. Detrás de escena, disemina todo tipo de pequeños archivos de apoyo por los cuatro rincones del planiferio de Windows, acomodándolos en sitios especiales de su directorio Windows, haciendo cambios en su registro (la base de datos maestra del software y fijaciones de Windows) y demás. Un programa no puede correr sin esos archivos.

Después de instalar sus programas favoritos, estará listo para avanzar hacia el mundo de las computadoras con Windows. Cuando uno enchufa su drive en cualquier PC (en la sala de espera de un aeropuerto o en la casa de un amigo, por ejemplo), aparecerá una caja de diálogo que nos ofrece hacer correr el Ceedo Personal o el PowerToGo, dependiendo de la versión que uno use. Si se hace click en O.K., aparecerá un prolijo menú de Start en miniatura debajo de la pantalla. Allí estarán todos los programas, listos para correr.


E-mails y contactos

Si uno elige, por ejemplo, el Internet Explorer, el Opera o el Firefox de este menú de Start, se abrirá ese browser, con todos los favoritos y hasta con las conexiones a buscadores de Internet.

Si uno elige el Outlook Express o el Thunderbird, recibirá su co lección de e-mails: este sistema de flash drive es, por ende, una buena forma para llevar un único listado de e-mails mientras uno se traslada entre su casa y el trabajo. En Skype (para hacer llamadas telefónica gratuitas por Internet) o en en el mensajero instantáneo, se abrirá la lista de contactos, listas para usar.

En un flash drive veloz, conectado a un puerto de USB 2.0, todo esto corre de forma rápida y fluída. Cuando uno termina no queda rastro. Hasta la basura habitual que queda detrás de un buscador de la Web, que ingresa por lo general cookies, archivos temporarios, historia de páginas visitadas y cosas por el estilo, queda archivada en el flash drive. La PC prestada queda entonces limpia, incluido el portapapeles, que guardaba todo lo que se había copiado recientemente.

Si todo funciona de la manera más perfecta, podríamos vislumbrar un futuro en el que vamos a poder abandonar no sólo el dolor de cabeza que producen las fallas en el disco rígido, sino también hasta el gasto, la frustración y la caducidad que supone ser dueño de una PC.

Podríamos pensar que para 2025, por ejemplo, vamos a poder almacenar todo nuestro mundo digital en baratos flash drives de 160 gigabytes. Podre mos enchufarlos en las terminales de computadoras públicas de donde nos encontremos —taxis, restaurantes, bandejas de avión— y retomar el punto justo en donde habíamos dejado.

El Office no se instala

Lamentablemente, los utilitarios son otra historia. No se podrá instalar el Microsoft Office. Aunque la mayoría de las PC con las que uno se cruzará ya tienen instalado el Office. En esos casos, Ceedo/Lexar hace lo correcto: dispara la copia de la computadora pero usando sus fijaciones de preferencia, barra de herramientas, tipo de letra habitual y demás.

El Quicken 2006, el FileMaker Pro y el Dreamweaver 8 se instalan fácilmente. Sin embargo, la mayoría de los otros se tildan y arrojan crípticos mensajes de error al término del ciclo de instalación, incluídos Photoshop Elements, OpenOffice, Palm Desktop, MusicMatch, el calendario Now Up-to-Date y Dragon NaturallySpeaking. Algunos programas son demasiado grandes, desde el punto de vista práctico, para instalarlos. Otros aparentemente no funcionan debido a programas de protección de copias o instalaciones complejas.

El hecho de tener estos artefactos colgando del llavero en todo momento es una perspectiva tentadora. Significa que la próxima vez que uno se vea sorprendido sin la computadora a mano, podrá recurrir al software necesario, en un flash.

Autor: David Pogue, The New York Times, Clarín, traducción de Silvia S. Simonetti.

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