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Berchtesgaden: de descanso de Hitler a futuro centro satelital de Europa

Berchtesgaden es una pintoresca aldea de unos cuantos miles de habitantes localizada en Baviera, a pocos kilómetros de la frontera con Austria. Tiene todo lo que puede esperarse del panorama bucólico alemán: lagos, montañas de casi dos mil metros de altura, nieve, espesos bosques, y cabañas por doquier. Es un sitio ideal para practicar el esquí o para realizar largas caminatas al amparo de los llamados Alpes bávaros.

Los primeros satélites fueron llevados al espacio en la estación rusa Soyuz. La localidad alojó a ciudadanos célebres como Ludwig Ganghofer, cineasta y autor de libros de gran popularidad, y Peter Ostermayr, quien fue pionero del cine alemán al fundar en 1918 los famosos estudios Bavaria.

Aunque ninguna publicidad actual lo consigna, Berchtesgaden es también el sitio donde se encontraba el tristemente célebre "Nido del águila", residencia de descanso del dictador Adolf Hitler.

Enclave satelital

Pero más allá de la historia, el paradisíaco lugar se ha convertido en uno de los enclaves para el futuro de la ciencia europea. Berchtesgaden es desde este año sede de los proyectos piloto para la conformación del sistema satelital europeo.

Galileo, como se conoce a este sistema, constará de 30 satélites una vez que haya sido finalizado . Es el segundo proyecto industrial y tecnológico más importante de la Unión Europea y la Agencia Aeroespacial Europea (ESA). Sólo es superado por el consorcio Airbus. Su implementación cambiará el posicionamiento geopolítico y comercial del continente, por la variedad de aspectos en los que será aplicado.

No es una exageración. Los promotores del proyecto señalan que una de las metas a lograr es "la independencia europea del ejército estadounidense." Actualmente, los sistemas de navegación son administrados por dichas fuerzas armadas, a criterio de estas mismas.

También se pretende consolidar las herramientas de navegación y localización por medio de GPS (Global Positioning System). Las posibilidades comerciales y estratégicas del sistema lucen, desde este punto de vista, ilimitadas. Se tienen contemplados distintos esquemas de cobro, según la exactitud del rastreo, la navegación y la localización.

Los sistemas de navegación originados en Galileo pueden ser útiles también a la industria turística, con guías interactivas vía satélite que pueden llevar al visitante por las ciudades de modo parecido a las audioguías de los museos. También pueden ayudar a observar mejor los cambios producidos en el medio ambiente.

Versión Beta

En Berchtesgaden se llevan a cabo desde el pasado mes de septiembre las pruebas preliminares para el uso de todas estas posibilidades tecnológicas (versión Beta). El lugar ofrece condiciones óptimas para la instalación de estaciones satelitales, tanto por su altura como por su localización geográfica. Esta etapa es parte de un proceso que comenzó hace un aǐo, y que es conocido como Entorno de Prueba y Aplicación del Sistema Galileo, o GATE por sus siglas en alemán.

Los trabajos tienen lugar en un área de 65 kilómetros cuadrados alrededor de Berchtesgaden, y han permitido obtener imágenes de gran resolución, incluso en autos en plena marcha. La puesta en marcha de los primeros cuatro satélites Galileo, todavía en una etapa experimental, está programada para 2008. Se espera que el sistema esté listo para ser utilizado -y parcialmente comercializado- a finales de 2010.

No hay tiempo que perder. La banda de frecuencias contemplada -entre 20 y 31 megahertzios- debe ser reclamada o concesionada antes de un plazo límite, luego del cual podría quedar bajo dominio público. Y el negocio es demasiado prometedor como para permitirlo.

Las poderosas élites de Baviera pretenden que Múnich se convierta en el centro de la tecnología satelital en Alemania . El trabajo de promoción comenzó ya hace algún tiempo, y se tiene registradas a 150 empresas que de una manera u otra esperan hacer negocios con la tecnología satelital. Si todo resulta según lo programado, la placentera localidad de Berchtesgaden perderá mucha de la tranquilidad de la cual hoy goza.

Enrique López Magallón, Deutsche Welle

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