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¿Cuánto dura la memoria?

Científicos argentinos descubren cómo procesamos lo que aprendemos. Investigadores del Conicet encontraron que un aprendizaje se mantiene en la memoria siempre que se produzca la síntesis de nuevas proteínas en el hipocampo. Además, vieron cómo el estrés o un "shock" nervioso alteran la consolidación de este proceso.

Un grupo de investigadores argentinos descubrió cómo hace el cerebro humano para retener lo que se aprende. Mediante distintos estudios con roedores, los científicos han podido observar que varias horas después de adquirido un aprendizaje es necesaria la síntesis de nuevas proteínas en el hipocampo, no ya para la formación de la memoria, sino para su persistencia a lo largo del tiempo.

Este nuevo hallazgo, que salió publicado la semana pasada en la prestigiosa revista Neuron, se produce luego de tres años de trabajo a partir de una premisa: la información manejada hasta hoy acerca del funcionamiento de la memoria y de su persistencia no era del todo completa.

Así al menos lo vislumbró el doctor Jorge Medina, director del proyecto e investigador superior del Conicet en el Instituto de Biología Celular y Neurociencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El, junto a colegas brasileños, llevó adelante este descubrimiento, íntegramente desarrollado en Latinoamérica y sin colaboración del exterior.

Según explica Pedro Bekinschtein, becario del Conicet, lo que hasta ahora se sabía de la memoria era que, luego de adquirir un nuevo aprendizaje, se atravezaba por un proceso de estabilización: "Este proceso, a nivel molecular, se llama 'consolidación' de la memoria y tiene que ver con que se fabriquen nuevas proteínas en determinadas áreas del cerebro. Una de esas áreas es el hipocampo".

El hipocampo está ubicado en el lóbulo temporal y está relacionado en muchos procesos de memoria. Durante la consolidación se refuerzan las conexiones sinápticas entre las neuronas que participaron de ese aprendizaje.

La persistencia de la memoria

Sin embargo, lo que no se sabía aún era cómo un aprendizaje puede durar en la memoria. Y esto es lo que han demostrado estos investigadores. Según Bekinschtein, "algo tiene que pasar en el cerebro para que esa memoria persista, para que esas conexiones entre las neuronas que tienen que ver con el aprendizaje, se mantengan de alguna manera".

Para él, "el proceso de mantenimiento de la memoria es parecido al proceso de consolidación. Descubrimos que en el hipocampo, además de que se fabriquen nuevas proteínas durante el aprendizaje o unas horas después para que la memoria se forme, se necesitan nuevas proteínas para que la memoria a largo plazo persista".

El punto clave de estos experimentos es que, si bien las bases moleculares y fisiológicas de la persistencia de la memoria son casi desconocidas, aquí se propone que los mecanismos que subyacen tanto a la formación como a la persistencia de la memoria son similares en algunos aspectos.

Lo novedoso que surge del estudio es el momento en que estas proteínas se fabrican: esto ocurre varias horas después de que el aprendizaje ocurrió, alrededor de 12 horas más tarde.

Además, se encontró que una de estas proteínas es un factor de crecimiento neuronal llamado BDNF (Factor Neurotrófico Derivado de Cerebro, en sus siglas en inglés), el cual tiene varias funciones, entre ellas promover el crecimiento de las conexiones entre las neuronas. Un déficit de esta proteína puede producir trastornos de depresión o ansiedad relacionados con que las neuronas no se ramifiquen o no se conecten correctamente.

Para ver cuán importante es esta proteína en particular en la persistencia de la memoria, Bekinschtein explica que si farmacológicamente se interrumpe la fabricación de proteínas, se interrumpe también el proceso de mantenimiento. Si esto se realiza con la proteína BDNF solamente, se obtiene el mismo resultado.

El doctor Medina, por su parte, agrega que "si estos mecanismos son interrumpidos en el momento preciso tengo una memoria que dura 24 o 48 horas en un animal, dos semanas en el ser humano, pero no dura años".

Para él, la importancia de este estudio radica en haber podido generar memorias que se agotan o no en función de interferir la síntesis proteica de una estructura o interrumpir la acción de una molécula como la neurotrofina BDNF, medio día después de haber aprendido algo, y que eso haga que uno no recuerde a largo plazo.

¿Y entonces, cuánto dura una memoria?

Para Medina, "lo que estamos describiendo ahora es un proceso no descripto antes, en el cual, pasado un tiempo muy prolongado luego de un aprendizaje -un día después, doce horas después-, parece necesario que pasen ciertas cosas para que esa memoria dure. Si esas cosas fueran interferidas, como lo hacemos experimentalmente, esa memoria dura dos días en vez de catorce, por ejemplo".

El doctor Medina comenta que una forma en que ocurra esa interferencia en forma natural es a través del estrés. Este disminuye la molécula BDNF, y ésta podría ser una de las causas por las que una situación de shock nervioso, por ejemplo, puede provocar que una memoria no persista. Lo interesante es que esto no ocurre en el momento en que aprendemos algo, sino muchas horas después.

"Hemos encontrado la razón principal por la cual una memoria dura. Esto es lo importante del trabajo. Lo que permite que la memoria dure es el aumento de BDNF hasta 12 horas después de producido el aprendizaje, al menos en mamíferos; en el hombre, puede ser hasta más largo", describió.

Fuente: Universia - Prensa Conicet
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