¿Tiene sentido que un gigante de snacks y gaseosas promocione una dieta sana? Muchos de los clientes que entran a la tienda de 24 horas Sammy G de esta ciudad pasa de largo los estantes de papas fritas bajas en grasa, y se dirigen directamente a los paquetes de Cheetos y Doritos de US$0,25, que se encuentran al lado de la caja registradora. Aun así, Rafael Herrera, un gerente de ventas de Frito Lay, la unidad de snacks de PepsiCo, considera a Sammy G como un hito para los productos bajos en calorías, simplemente porque la tienda accedió a venderlos. Los gerentes de otras tiendas con las que hace negocios se han negado rotundamente.
Los snacks bajos en grasas no se venden tan bien, admite. Pepsi, que el año pasado obtuvo ganancias netas de US$4.100 millones e ingresos por US$32.600 millones, es uno de los mayores vendedores de gaseosas y snacks del mundo. Esto coloca a la compañía en el centro del debate sobre obesidad, nutrición y marketing dirigido a niños. Este año ha invertido millones en un programa piloto en Chicago que busca alentar a las comunidades negra y latina a adoptar hábitos de ejercicio y alimentación más sanos, sin causar un descenso en sus ventas.
Sin embargo, ¿es apropiado que un gigante de la comida chatarra romocione una dieta saludable? Ésta es una pregunta que sigue sin respuesta dentro de la propia compañía y entre sus críticos.
Otro de los retos de Pepsi es persuadir a vendedores escépticos como Herrera, cuyo salario depende de sus ventas. Ganarse la confianza de los gerentes de las tiendas, acostumbrados a vender grandes cantidades de gaseosas y snacks salados, es incluso más difícil.
En Estados Unidos, el 32% de los adultos son obesos, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades. La obesidad afecta al 45% de los negros y al 37% de los hispanos de orginen mexicano. Queremos que Chicago sea nuestro laboratorio para entender dónde podemos entrar, ya que esto se relaciona tanto con la salud como con el bienestar. ¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles son nuestras responsabilidades?, se pregunta Steve Reinemund, presidente de la junta de PepsiCo.
Los críticos argumentan que Pepsi simplemente trata de mejorar sus resultados.
Por ejemplo, aunque los snacks horneados tienen menos grasa y calorías, dicen que aún son comida chatarra. Pepsi no tiene vergüenza, subraya Marion Nestle, profesora de nutrición de la Universidad de Nueva York. Asegura que Pepsi se distingue entre las compañías de alimentos por promocionar beneficios marginales de salud con tal de ganar una ventaja competitiva.
¿Son los snacks horneados realmente una mejora? ¿Por qué no simplemente comer menos papas fritas? El año pasado, Pepsi invirtió en EE.UU. unos US$1.000 millones en marketing para productos dirigidos a niños.
La mascota de Cheetos, Chester Cheetah, lleva gafas de sol, va en monopatín y surfea. Los Cheetos horneados tienen menos grasa y calorías que los normales. Aún así, una porción de 56 gramos tiene 260 calorías, frente a las 280 que posee una barra de chocolate Snickers.
Matt Longjohn, director ejecutivo del Consorcio para Reducir la Obesidad en los Niños de Chicago, cree que Pepsi va en la dirección correcta. ¿Se está contradiciendo Pepsi a sí misma? Claro que sí, reconoce.
Pero eso no significa que todo lo que hacen sea completamente malicioso. La fundación de Pepsi entregó recientemente US$1,7 millones al consorcio para financiar un programa de prevención de la obesidad.
En 2003, Pepsi se convirtió en la primera empresa de alimentación en retirar de sus snacks los ácidos grasos trans, relacionados con el bloqueo de arterias. Al año siguiente, colocó un círculo verde llamado Smart Spot (que podría traducirse como punto inteligente) en algunos de sus productos.
Más de 250 de sus marcas llevan la etiqueta, cuyo slogan dice Smart choices made easy (algo así como Decisiones inteligentes hechas fácil).
En la primera mitad de 2006, las ventas de productos Smart Spot, como el agua Aquafina y Gatorade, crecieron 15%, en comparación al 5% de sus productos clave. Además, el negocio central de Pepsi se ha visto afectado por las bajas ventas de Doritos y una caída de siete años de Pepsi-Cola en el mercado estadounidense.
Cuando Herrera, el gerente de ventas de Frito Lay, descubrió que su presión arterial y su nivel de colesterol estaban muy altos, se convirtió en un ferviente defensor de los esfuerzos de Pepsi. Casi la mitad de las 80 tiendas a las que Herrera presentó los nuevos productos accedieron a vender snacks de Punto Inteligente.
Pepsi no ha revelado el desempeño de las ventas durante las pruebas en Chicago, que continuarán hasta el año que viene. Pero la compañía considera alentador que haya más productos de Punto Inteligente en las tiendas de cadena. Sin embargo, según algunos de sus ejecutivos, sigue siendo muy difícil llegar a las tiendas independientes.
Nace en Cambridge. Hijo de John Neville Keynes, estudia en Eton y en el Kings College de Cambridge. Se gradúa en matemáticas y se especializa en economía estudiando con Alfred Marshall y A. Pigou. Entra como funcionario del India Office en 1906. Permanece dos años en Asia hasta que en 1908 entra como profesor de Economía en Cambridge, puesto que mantiene hasta hasta 1915.
En 1916 ingresa en el Tesoro británico donde ocupa cargos importantes. Representa a este organismo en la Conferencia de Paz de París, puesto del que dimite en 1919 por estar en contra del régimen de reparaciones que se estaba imponiendo a Alemania. Vuelve a Cambridge como profesor, simultaneando su trabajo docente con actividades privadas en empresas de seguros e inversiones lo que le proporciona importantes ingresos. Critica la política deflacionista del gobierno y se opone inútilmente a la vuelta al patrón oro.
En la década de los años treinta los países de occidente sufrieron la más grave crisis económica conocida hasta la fecha: la Gran Depresión. El marginalismo no estaba capacitado para explicar ese fenómeno. En 1936 J.M. Keynes publica su Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, el libro que, sin duda alguna, ha influido de forma más profunda en la forma de vida de las sociedades industriales tras la segunda Guerra Mundial. Las decisiones de ahorro las toman unos individuos en función de sus ingresos mientras que las decisiones de inversión las toman los empresarios en función de sus expectativas. No hay ninguna razón por la que ahorro e inversión deban coincidir. Cuando las expectativas de los empresarios son favorables, grandes volúmenes de inversión provocan una fase expansiva. Cuando las expectativas son desfavorables la contracción de la demanda puede provocar una depresión. El Estado puede impedir la caída de la demanda aumentando sus propios gastos.
Durante la segunda guerra mundial Keynes se reincorpora al Tesoro. En 1944 encabeza la delegación británica en la Conferencia de Bretton Woods de la que surgirán el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Muere dos años después, en 1946, en Sussex.
Del insigne economista ruso Leonid Vitaliyevich Kantorovich, Conferencia en homenaje de A. Nobel, pronunciada el 11 de diciembre de 1975. La reproducimos por lo actual de su temática, pese al tiempo transcurrido.
Me siento muy conmovido por el alto honor que se me ha conferido y feliz ante la oportunidad de aparecer aquí como uno de los participantes en esta honorable serie de conferencias.
En nuestra época, las matemáticas han penetrado en la economía de modo tan sólido, generalizado y diversificado, y el tema escogido está relacionado con tal diversidad de hechos y problemas, que nos sentimos inclinados a citar las palabras de Kozma Prutkov, muy populares en mi país: no podemos abarcar lo inabarcable. La aplicabilidad de esta sabia oración no disminuye por el hecho de que el nombre del gran pensador sea sólo un seudónimo.
Quiero pues restringir mi tema a los elementos que me quedan más cerca, sobre todo a los modelos de optimación y su empleo en el control de la economía a fin de lograr el uso mejor de los recursos para obtener los resultados mejores. Me ocuparé principalmente de los problemas y las experiencias de una economía planeada, sobre todo la economía soviética. Aun dentro de estos límites, sólo podré considerar unos cuantos problemas.
Peculiaridades específicas de los problemas considerados
Antes de discutir los métodos y los resultados, me parece que convendrá hacer alguna referencia a las peculiaridades específicas de nuestros problemas.
Estas peculiaridades son distintivas de la economía soviética y muchas de ellas aparecieron ya en los años inmediatamente siguientes a la Revolución de octubre. Entonces, por primera vez en la historia, todos los medios principales de producción pasaron a manos del pueblo y surgió la necesidad de un control centralizado y unificado de la economía del vasto país. Esta necesidad aparecía en condiciones sociales muy complicadas y afrontaba algunas peculiaridades específicas. Los problemas siguientes se relacionan con la teoría económica y con la práctica de la planeación y el control.
1) En primer lugar, se modificó el propósito principal de la teoría económica. Surgió la necesidad de pasar del estudio y la observación de los procesos económicos y de las medidas de política económica aislada al control sistemático de la economía, a la planeación común y unificada, basada en los objetivos comunes y referidos a un amplio horizonte de tiempo. Esta planeación debe ser tan detallada que incluya tareas específicas para empresas individuales en periodos específicos y debe garantizar la consistencia común de todo este gigantesco conjunto de decisiones.
Es claro que un problema de planeación en tal escala aparecía por primera vez, de modo que su solución no podría basarse en la experiencia ni en la teoría económica existentes.
2) La ciencia económica no debe producir sólo conclusiones referentes a problemas económicos generales relacionados con la economía nacional en conjunto, sino que debe servir de base a las soluciones relativas a empresas y proyectos singulares. En consecuencia, necesita la información y metodología adecuadas para producir decisiones congruentes con las metas generales y con los intereses de la economía nacional. Por último, la ciencia económica no debe aportar sólo recomendaciones cualitativas generales sino también métodos cuantitativos concretos y suficientemente precisos que puedan proveer la elección objetiva entre decisiones económicas.
3) Junto con los flujos y los acervos de materiales de las economías capitalistas se han estudiado y observado directamente algunos índices económicos importantes tales como los precios, las rentas, la tasa de interés en sus propiedades estáticas y dinámicas. Los índices mencionados sirven de base a todos los cálculos económicos, a la agregación y para la construcción de los índices sintéticos. Se puso en claro que una economía consistentemente planeada no podrá funcionar sin indicadores descriptivos de los aspectos análogos. Estos indicadores no podrían observarse aquí, de modo que se daban como directrices normativas. Sin embargo, el problema de su cálculo no quedaba restringido sólo por los aspectos técnicos del cálculo y las estadísticas. Es importante que en las condiciones nuevas los indicadores similares reciban un sentido y una importancia muy diferente, y así surgieron algunos problemas relativos a su naturaleza, papel y estructura. Por ejemplo, resultaba discutible el hecho de que debiera existir la renta de la tierra en una sociedad donde la tierra estaba en posesión del pueblo o que un indicador como la tasa de interés tuviera el derecho a la existencia.
4) Los problemas anteriores ponen de manifiesto otra peculiaridad de la economía planeada. Es evidente que la economía de tal escala y complejidad no puede ser centralizada hasta el último cavo, de modo que una parte considerable de las decisiones debe abandonarse a los niveles inferiores del sistema de control.
Las decisiones de diversos niveles de control y provenientes de lugares diferentes deben enlazarse mediante relaciones de balances de materiales y perseguir el objetivo principal de la economía.
El problema consiste en construir un sistema de información, contabilidad, indicadores y estímulos económicos, que permita a los órganos locales de toma de decisiones evaluar la ventaja de sus decisiones desde el punto de vista de toda la economía. En otras palabras, es necesario que las decisiones convenientes para el sistema sean convenientes también para estos órganos locales, y debe existir la posibilidad de verificación de la validez del trabajo de los órganos locales también desde el punto de vista del conjunto de la economía.
5) Los nuevos problemas del control de la economía y los nuevos métodos plantean el problema de las formas estructurales de organización del control más eficientes.
Se han producido algunos cambios en estas formas, debido a la tendencia del sistema de control hacia la perfección y a los cambios ocurridos en la economía misma, conectados con el incremento de su escala, la complejidad creciente de las conexiones y los problemas y condiciones nuevos. El problema de la estructura más eficiente de un sistema de planeación también tiene un aspecto científico, pero no se ha avanzado mucho en su solución.
6) Algunos problemas complejos del control económico provinieron del desarrollo contemporáneo de la economía, de la llamada revolución científica-tecnológica. Me refiero a los problemas del pronóstico y el control cuando se producen grandes desplazamientos en las ponderaciones de diversas ramas de la economía nacional, cuando se producen cambios rápidos en la producción y la tecnología; a los problemas de la estimación de las innovaciones técnicas y del efecto general del progreso técnico; a los problemas de la ecología conectados con los cambios profundos operados en el ambiente natural bajo la influencia de la actividad humana, con las perspectivas del agotamiento de los recursos naturales; al pronóstico de los cambios sociales y su influencia sobre la economía; a los cambios ocurridos en relación con la técnica de computación, los medios de comunicación, los instrumentos administrativos, etcétera, que se observan en esta época.
La mayoría de estos problemas surgen también en países de economía capitalista, pero en la economía socialista tienen sus propias dificultades y peculiaridades. No existían ni la experiencia ni la fundamentación teórica suficiente para la solución de estos difíciles problemas.
La teoría económica de Karl Marx se convirtió en el marco metodológico de la ciencia económica soviética de reciente creación y del nuevo sistema de control. Algunos de sus importantes y fundamentales postulados sobre las situaciones económicas generales resultaron inmediatamente aplicables a la economía socialista. Pero el uso práctico de las ideas de Marx requería una investigación teórica seria. Sobre las nuevas condiciones no había ninguna experiencia económica práctica.
Estos problemas se resolvían en términos prácticos por los organismos gubernamentales y los ejecutivos económicos. Durante los primeros años del Estado, estos problemas se resolvían bajo las difíciles condiciones de la guerra civil, la devastación y la reconstrucción de la posguerra. A pesar de todo, se resolvió el problema de la construcción de un mecanismo económico eficaz. No puedo describir este proceso en detalle, pero deseo señalar que el sistema de órganos de planeación se creó a iniciativa del fundador de nuestro Estado. V. Lenin, y al mismo tiempo, bajo la misma iniciativa, se creó un sistema de contabilidad económica (hozraschet) que produjo cierto instrumento financiero de balance y control de las actividades económicas separadas.
Se encuentra una prueba de la gran eficiencia de este mecanismo en los grandes avances de la economía, la solución feliz del problema de la industrialización, de los problemas económicos de la defensa del Estado antes de la segunda Guerra Mundial y durante ella, en la reconstrucción de la posguerra y el desarrollo posterior.
El sistema de órganos de planeación y económicos mejoró y se modificó en relación con problemas nuevos. La generalización de esta experiencia preparó el terreno para la teoría económica de la economía socialista planeada.
Al mismo tiempo se señalaron repetidamente en nuestro país la necesidad de nuevos perfeccionamientos del mecanismo de control, algunos defectos existentes en el uso de los recursos, el aprovechamiento incompleto de las ventajas potenciales de la economía planeada. Era obvio que tales perfeccionamientos deberían basarse en ideas y medios nuevos. Esto condujo naturalmente a la idea de introducir y usar los métodos matemáticos cuantitativos.
Los métodos nuevos
En los años veinte se realizaron los primeros intentos de utilización de las matemáticas en las investigaciones económicas soviéticas. Podríamos citar los conocidos modelos de demanda de E. Slutsky y A. Konjus, los primeros modelos de crecimiento de G. Feldamn, el análisis de balance de ajedrez realizado en el Departamento Central de Estadística, que más tarde se desarrollara en términos matemáticos y económicos por W. Leontief, con los datos de la economía norteamericana. El esfuerzo de L. Jushkov por determinar la eficiencia de la tasa de inversión tuvo una continuación profunda en las investigaciones de V. Novojilov. Las investigaciones antes mencionadas tenían algunos rasgos en común con la dirección matemática de la ciencia económica de Occidente desarrollada al mismo tiempo y presentada en las obras de R. Harrod, E. Domar, F. Ramsey, A. Wald, J. Von Neumann, J. Hicks y otros.
Quisiera referirme aquí sobre todo a los modelos de optimación aparecidos en nuestro país a fines de los años treinta (y después en los Estados Unidos, en forma independiente), que en cierto sentido fueron los instrumentos más adecuados para el tratamiento de los problemas aquí mencionados.
El enfoque de optimación es aquí una cuestión de primordial importancia. El tratamiento de la economía como un sistema singular, que debe ser controlado hacia una meta congruente, permitió la sistematización eficiente de una cantidad enorme de material de información, su análisis profundo para la toma válida de decisiones. Resulta interesante el hecho de que muchas inferencias sigan siendo válidas aun en los casos en que no pueda formularse esta meta congruente, ya sea porque la meta misma no esté muy clara o porque esté integrada por varias metas diferentes, cada una de las cuales deba ser tomada en cuenta.
Por ahora se utilizan sobre todo los modelos de optimación lineal de productos múltiples. Supongo que ahora se han generalizado estos modelos en la ciencia económica en medida no menor que, por ejemplo, las ecuaciones de Lagrange del movimiento en la mecánica.
No creo que deba describir en detalle este modelo bien conocido, basado en la descripción de la economía como un conjunto de clases principales de producción (o actividades, según el término utilizado por el profesor T. Koopmans), cada una de ellas caracterizada por el uso y la generación de bienes y recursos. Es bien sabido que la elección del programa óptimo, es decir, del conjunto de intensidades de estas actividades sobre alguna restricción de los recursos o del plan, se traduce en un problema de maximización de una función lineal de muchas variables que satisfaga ciertas restricciones lineales.
Esta reducción ha sido descrita tan a menudo que puede tratarse como algo bien conocido. Es más importante indicar las propiedades que determinan su uso amplio y variado. Puedo citar las siguientes:
a) Universalidad y flexibilidad. La estructura del modelo permite diversas formas de su aplicación; puede describir situaciones reales muy diversas para ramas de la economía y niveles de su control muy diferente. Puede considerarse una serie de modelos donde las condiciones y restricciones necesarias se introduzcan paso a paso mientras no se alcance la precisión descriptiva necesaria.
En los casos más complicados, cuando la hipótesis de la linealidad contradiga significativamente los aspectos específicos del problema y debamos tomar en cuenta insumos y productos no lineales, las decisiones individuales y la información no determinista, el modelo lineal se vuelve un bloque elemental y el punto de partida de las generalizaciones.
b) Sencillez. A pesar de su universalidad y buena precisión, el modelo lineal es muy elemental en cuanto a sus medios, que son sobre todo los del álgebra lineal, de modo que aun las personas dotadas de un adiestramiento matemático muy modesto pueden entenderlo y dominarlo. Esto último es muy importante para el uso creativo y no rutinario de los medios analíticos provistos por el modelo.
c) Eficiencia de la computación. La urgencia de la solución de problemas lineales extremos condujo a la elaboración de métodos especiales, muy eficientes, tanto en la URSS (método de mejoramiento sucesivos, método de multiplicadores de resolución) como en los Estados Unidos (el conocido método simplex de G. Dantzig), así como a la producción de una teoría detallada de estos métodos. La estructura algorítmica de los métodos ha permitido escribir después los correspondientes códigos de computadora y ahora las variantes modernas de los métodos de las computadoras modernas pueden resolver rápidamente algunos problemas con centenares y millares de restricciones, con decenas y cientos de miles de variables.
d) Análisis e indicadores cualitativos. Junto con la solución de planeación óptima, el modelo produce útiles instrumentos de análisis cualitativo de tareas concretas y del problema en conjunto. Esta posibilidad está dada por un sistema de indicadores de las actividades y factores limitantes que se encuentra al mismo tiempo que la solución óptima y de acuerdo con ella. El profesor T. Koopmans llamó precios sombra a estos indicadores; yo los llamé multiplicadores de resolución porque se utilizan como un recurso auxiliar para el hallazgo de la solución óptima, a la manera de los multiplicadores de Lagrange. Sin embargo, poco después se advirtieron su significado e importancia económicos para el análisis, modo que en el tratamiento económico se han llamado evaluaciones objetivamente determinadas (la versión rusa utiliza una abreviatura: o.o.o.). Estos indicadores tienen el sentido de índices de valor de equivalencia de bienes y factores, determinados en forma intrínseca para un problema dado, y muestran cómo pueden intercambiarse los bienes y factores en las fluctuaciones del estado extremo. Así pues, estas evaluaciones generan un procedimiento objetivo para el cálculo de los precios contables y otros indicadores económicos, y para el análisis de su estructura.
e) Concordancia de los medios con los problemas. Aunque algunas empresas individuales y aun los organismos gubernamentales de estados de economía capitalista han utilizado con éxito estos métodos, su espíritu corresponde más de cerca a los problemas de una economía socialista. La prueba de su eficiencia se encuentra en la aplicación afortunada a varios problemas concretos de la ciencia económica y la investigación de operaciones. Algunas de sus aplicaciones alcanzan la gran escala de la planeación a largo plazo de algunas ramas de la economía soviética, o la asignación territorial de la producción agrícola. Ahora estamos examinando los problemas de complejos de modelos, incluido el modelo de la planeación a largo plazo de toda la economía nacional. Estos problemas se investigan en grandes institutos especiales de investigación, como el Instituto económico-matemático central de Moscú (dirigido por el académico N. Fedorenko) y el Instituto de ciencia económica y organización industrial de Novisibirsk (dirigido por el académico A Aganbegjan).
Debo señalar también la posición actual de la planeación óptima y los métodos matemáticos en las investigaciones teóricas de la ciencia económica soviética. El modelo lineal ha resultado ser un buen medio de la descripción lógica más sencilla para los problemas del control de la planeación y el análisis económico. Ha contribuido grandes adelantos en los problemas de la fijación de precios. Por ejemplo, ha justificado que se tomen en cuenta los fondos básicos en los precios de la producción, los principios de contabilidad del uso de los recursos naturales. Ha producido también un enfoque cuantitativo para reflejar el factor del tiempo en las inversiones. Adviértase que un modelo descriptivo de un índice económico sencillo tiene a veces una forma matemática complicada (podemos mencionar aquí como ejemplo un modelo para el uso de una pieza de equipo de donde se derive la estructura de los pagos de amortización).
Un problema que debe señalarse de manera especial es el de las decisiones descentralizadas. La investigación de un complejo de modelos de dos niveles nos lleva a la conclusión de que en principio es posible la descentralización de las decisiones con observancia del objeto total del complejo mediante una construcción correcta de los objetos en modelos locales. Debe señalarse aquí una formalización matemática brillante de la idea de la descomposición presentada por G. Dantzig y P. Wolfe. El valor de su ensayo de 1960 está mucho más allá de los límites del algoritmo y de su fundamentación matemática. El ensayo generó muchas discusiones fructíferas y diversos tratamientos en todo el mundo y particularmente en nuestro país.
Junto con el análisis de insumo-producto y los modelos de optimación derivados de la actividad de una gran comunidad de científicos, la teoría y la práctica económicas obtuvieron herramientas analíticas tales como la programación estadística y estocástica, el control óptimo, los métodos de simulación, el análisis de la demanda, la ciencia económica social, etcétera.
En resumen podemos afirmar que tenemos algunos resultados importantes como consecuencia de cerca de 15 años de desarrollo y difusión intensos de los métodos mencionados.
Las Dificultades
Sin embargo, el nivel de desarrollo y sobre todo el de las aplicaciones, puede producir un sentimiento de insatisfacción. No se ha completado la solución de muchos problemas. Muchas aplicaciones son esporádicas, no se convierten en regulares ni se unifican en un sistema. En los problemas más complicados y de perspectiva, como los referentes a la planeación nacional, no se han encontrado hasta ahora formas de realización eficaces y generalmente aceptables. La actitud ante estos métodos, como ante muchas otras innovaciones, pasó a veces del escepticismo y la resistencia al entusiasmo y las esperanzas exageradas, y luego a cierto desencanto e insatisfacción.
Podemos afirmar sin duda que los resultados no son demasiado malos para un periodo tan breve como el que ha transcurrido. Podemos referirnos a los periodos más largos de difusión de muchas innovaciones técnicas, o a la física y la mecánica, donde no se han realizado algunos modelos teóricos a pesar de la experiencia de doscientos años. Sin embargo, preferimos mencionar algunos problemas concretos para aclarar las dificultades principales y sus causas, y para sugerir algunas formas de solución. Las dificultades surgen de los aspectos específicos del objeto investigado y de los defectos de las investigaciones y de su realización práctica.
La descripción formal de las cuestiones económicas constituye un objeto en vista de su complejidad y peculiaridad. Los modelos ponen de relieve sólo algunos de sus aspectos y toman en cuenta la situación económica real en forma muy burda y aproximada, de modo que generalmente resulta difícil estimar la corrección de las descripciones e inferencias.
Así pues, a pesar de la universalidad del modelo antes mencionados y de sus generalizaciones, a menudo no resulta eficiente un enfoque rutinario. El trabajo sobre todo modelo serio y su aplicación práctica exige la estricta elaboración de la investigación con los esfuerzos conjuntos de economistas, matemáticos y especialistas en el campo concreto, pero aun en los casos afortunados se requieren varios años para la difusión del modelo, sobre todo para la prueba y mejoramiento de las instrucciones prácticas.
Resulta especialmente importante la verificación de la influencia de la diferencia existente entre el modelo y la realidad sobre el resultado obtenido y la corrección del resultado o del modelo mismo. A menudo no se hace esta parte del trabajo. La parte difícil de la realización de un modelo consiste en la recolección y a menudo la elaboración de los datos necesarios, los que en muchos casos tienen errores considerables y a veces están completamente ausentes porque nadie los había necesitado antes. Hay dificultades de principio en los datos de pronóstico del futuro y en la estimación de los variantes del desarrollo industrial.
También tiene dificultades la computación de la solución óptima. A pesar de la existencia de algoritmos y códigos eficientes, los programas lineales prácticos no resaltan muy sencillos porque son muy grandes. Las dificultades aumentan considerablemente cuando el modelo lineal se modifica por cualquiera de sus generalizaciones.
Mencionamos antes que en teoría existe en el modelo lineal una concordancia y armonía perfectas entre la solución óptima y los indicadores de estimación y los estímulos basados en o.o.o. Pero las decisiones reales y el trabajo de los organismos locales no son evaluados por indicadores teóricos sino por los precios efectivos y por métodos de evaluación que no pueden remplazarse con facilidad. Aun si una rama o una región adoptan sus indicadores adecuados, aparecerán ausencias de armonía en los límites con sus vecinos. Además diversas partes de sistema económico están descritas por modelos matemáticos de acceso difícil, que no siempre tienen características cuantitativas claras. Por ejemplo, la producción industrial se describe mejor que la demanda y las preferencias de los consumidores. Al mismo tiempo, en una presentación amplia del problema de optimación del plan, es natural que se tienda no sólo al menor uso posible de los recursos sino también a una estructura de la producción que resulte óptima para los consumidores. Esta condición complica la elección correcta de la función-objetivo.
La situación no es desesperada desde luego. Por ejemplo, podemos utilizar una idea del estado extremo (es decir un estado que no puede mejorarse en todas sus partes, una decisión eficiente en el sentido de A. Wald), lo que ya es algo muy importante. Luego podemos transigir entre unos cuantos criterios o mostrarnos menos rigurosos y resolver la parte industrial del problema mediante métodos de optimación y la parte del consumo mediante los métodos tradicionales de los expertos. Podemos tratar de utilizar la econometría. Demasiados podemos significan que el problema dista mucho de aproximarse a una solución.
En la planeación, la idea de la descentralización debe conectarse con rutinas de enlace de los planes de partes más o menos autónomas de todo el sistema. Aquí podemos utilizar una separación condicional del sistema mediante la fijación de valores de los flujos y parámetros trasmitidos de una parte a otra. Podemos utilizar una idea de recomputación secuencial de los parámetros, algo que muchos autores han logrado para el esquema de Dantzig-Wolfe y para los modelos lineales de agregación.
A menudo una solución de los problemas económicos nuevos y en particular de los relacionados con la revolución científica-técnica, no puede basarse en los métodos existentes sino que requiere ideas y enfoques nuevos. Tal es el problema de la protección de la naturaleza. El problema de la evaluación económica de la eficiencia de las innovaciones técnicas y de la rapidez de su difusión no puede resolverse sólo con la estimación a largo plazo de los productos y resultados directos sin tomar en cuenta las peculiaridades de la nueva tecnología industrial, su contribución total al progreso técnico.
Los métodos de contabilidad basados en modelos matemáticos, el uso de computadoras para la computación y procesamiento de los datos de información, constituyen sólo una parte del mecanismo de control; otra parte es la estructura del control. Así pues, el éxito del control depende de la medida y la forma en que esté garantizada en el sistema la posibilidad del interés personal en una información correcta y completa, en el logro de la realización adecuada de las decisiones. La construcción de tales sistemas de interés y de verificación tampoco es una tarea fácil.
Además, la difusión de una verdadera difusión de los métodos nuevos requiere su estudio y dominio de parte de las personas ocupadas en la planeación y la ciencia económica. Es necesario reorganizar este sistema, superar algunas barreras psicológicas, pasar de rutinas utilizadas durante muchos años a otras nuevas. Para este propósito tenemos un sistema educativo que sirve para familiarizar con los métodos nuevos a los administradores de la planeación hasta el más alto nivel. La reorganización de la contabilidad suele combinarse con la introducción de sistemas de información basados en la computadora. Es claro que tal reorganización de métodos y conciencias resulta difícil y requiere mucho tiempo.
Perspectivas.
A pesar de las dificultades mencionadas, observo con optimismo las perspectivas de la difusión de los métodos matemáticos, sobre todo los referentes a la optimación, en la ciencia económica y en todos los niveles del control económico. Tal difusión puede mejorar considerablemente nuestra actividad de planeación, puede generar un uso mejor de los recursos, así como el aumento del ingreso nacional y de los niveles de vida.
Las dificultades de la construcción de modelos y de datos pueden superarse como han sido superadas las dificultades similares de las ciencias naturales y técnicas. Mi esperanza se basa en la intensidad cada vez mayor de la investigación de métodos y algoritmos nuevos en este campo, en el hecho de la aparición de nuevos enfoques teóricos y nuevos enunciados de problemas, en una serie de estudios concretos de problemas generales y especiales referentes a diversas ramas económicas, en el hecho de que ahora trabaje en este campo todo un ejército de jóvenes investigadores talentosos. Se ha alcanzado un adelanto importante en el desarrollo de la maquinaria y los programas de computadora y en su dominio. Los matemáticos, los economistas y los administradores prácticos han logrado un mejor entendimiento recíproco. Las condiciones favorables para el trabajo en este campo se crearon gracias a los importantes pronunciamientos de nuestras autoridades sobre los métodos de control y sus mejoramientos, que como es sabido se formularon en años recientes.
Microsoft Corp., la mayor productora de programas informáticos, rebajó los bonos que paga a su presidente Bill Gates y al presidente ejecutivo, Steve Ballmer, ante las menores ganancias que registra la compañía. Ambos ejecutivos sufrieron un recorte de 13% en los bonos que reciben, a US$ 350.000.
El objetivo es lograr que el cliente se sienta cómodo y vuelva. Especialistas y ferreteros aconsejan hacer una selección de los proveedores, exponer creativamente la mercaderia y brindar un buen asesoramiento al cliente. También alertan hacia nuevas formas de ventas.
"No se trata sólo de conseguir compradores, sino de ganar clientes", señala Daniel Pérez Guzmán, quien asesora a ferreterías para optimizar sus ventas. Y entiende por cliente a aquél al que el ferretero atendió con cordialidad, escuchó su problema, lo ayudó a resolverlo y le brindó un buen servicio post venta. "La persona que se acerca al mostrador necesita que no sólo lo despachen, sino que lo asistan y asesoren. Una mayor calidad de servicio es aún más importante que el precio", se explaya.
Este psicólogo y especialista en comercialización capacita sobre técnicas de venta en el marco de los cursos que la empresa Metabo ofrece en forma gratuita a las ferreterías que compran sus máquinas y herramientas, para asesorarlas sobre su funcionalidad, características y rendimiento. "Al conocer el producto, el ferretero siente más seguridad ante al cliente y vende con más convicción", explica Víctor Videtta, presidente de Metabo Argentina.
Pero los cursos que da Metabo no sólo incluyen información técnica. "El ferretero tiene que, además, saber cómo lograr que el cliente se sienta cómodo y vuelva, para lo cual debe recibirlo con cordialidad, preguntarle qué uso le va a dar a lo que busca y hacerle percibir que se lo va a ayudar", señala Videtta.
Generar una buena comunicación y empatía con el cliente resulta clave. En esto influyen desde la decoración y luminosidad del local, y disposición de los exhibidores, hasta el saludo de recepción, la atención que se le presta al cliente y la disposición a responderle sus consultas.
Uno de los que se capacitó con Metabo es Marcelo Scrofani, propietario de la ferretería industrial Femar, ubicada en Lanús. Con 35 años en el mercado ferretero, asegura que "un comercio no es sólo vender, sino asistir al cliente de la mejor manera. Los ferreteros somos como médicos clínicos que debemos especializarnos en los distintos rubros".
En este sentido, Pérez Guzmán advierte que "los dueños de ferreterías que no se actualizan o forman a su gente, pierden ventajas competitivas. El cliente tiene muchas opciones de comprar un producto y lo va a hacer donde lo atiendan mejor".
Para capacitarse, la falta de tiempo no debería ser la excusa. Jorge Solfer, titular de la ferretería industrial que lleva su apellido, ante la imposibilidad de prescindir de sus empleados, organiza las capacitaciones los sábados, cuando no atienden al público. Mientras que algunas empresas dan la capacitación en su planta, otras van al local. Si se trata de una ferretería del interior del país, pueden llegar a hacerse cargo del traslado y alojamiento en Buenos Airescomo en el caso de Metabo, en tanto que para los que no pueden viajar, organizan encuentros regionales en distintas provincias.
En el caso de que el ferretero no sepa cómo responder una inquietud del cliente, lo recomendable es decírselo y comprometerse a averiguar el tema. Para estas situaciones, Metabo por ejemplo cuenta con un equipo técnico de demostración que, a pedido del ferretero y junto con éste, visita al cliente y le aclara las dudas in situ. "De esta manera, además de fidelizar a sus clientes, el ferretero aprende para resolverlo solo en el futuro", sostiene el presidente de la filial local de esta multinacional alemana.
Pensar en la imagen
Bulonera Atlas, un mayorista de casi cuarenta años en el mercado que atiende todo tipo de ferreterías, ofrece un asesoramiento integral que incluye cómo mejorar la imagen del negocio. "Hay cuestiones que se pueden resolver con poco dinero, como el de la indumentaria, ya que alcanza con que todos lleven una remera con el nombre del local. O mandar a imprimir pines o tarjetas para emprolijar la comunicación con el cliente", apunta su titular, Enrique Molinari.
Otros aspectos a tener en cuenta son la decoración e iluminación del lugar, la ubicación del mostrador y la exhibición de los artículos. Jorge Meraviglia, titular de la ferretería Nueva Casa Bruno, en San Justo, a partir de la sugerencia de Molinari, amplió el espacio de atención al público y exposición de la mercadería y así mejoró el negocio.
Además de mostrar adecuadamente los productos y disponer de un stock lo más amplio posible, un elemento de respaldo para el ferretero es contar con un buen catálogo, que contenga datos técnicos que le permitan responder consultas específicas. Si se confecciona uno particular de la ferretería, puede además ser un buen recurso de marketing para entregar a los clientes. En el caso de Solfer, le pidió publicidad a sus proveedores para costear la impresión, en tanto que Bulonera Atlas le ofrece a sus clientes uno gratuito personalizado por cada $ 1.000 de compra.
Pero si bien la atención y el servicio de asesoramiento son un factor decisivo para conservar y ganar nuevos clientes, no se puede descuidar el tema de los precios. A diferencia del pasado, cuando las ferreterías se proveían con un único distribuidor, ahora hay que comprarle a varios, para conseguir los mejores precios.
A su vez, ofrecer financiación a los clientes es una opción que, hoy, no puede ser dejada de lado. Tras haber contactado a Bulonera Atlas, en Nueva Casa Bruno incorporarán la venta con tarjeta, gracias a la cadena comercial que ofrece ese mayorista para que sus clientes puedan, a su vez, vender en 12 cuotas sin interés, con 10% de descuento, sin tener que absorber ese costo.
Innovación tecnológica
Una necesidad en la que todos coinciden es la innovación tecnológica. "El gremio ferretero está bastante desactualizado y, en general, no tiene la tecnología necesaria para desarrollar bien el negocio. Al no contar con un software comercial, no registran cuánto venden ni a quién", advierte Molinari. Para paliar este déficit, Bulonera Atlas desarrolló un software de gestión, llamado Atlas Wan, que administra la facturación, el stock y la contabilidad del negocio. Su costo es de $ 40.000 e incluye la instalación y capacitación. "Su ventaja es que el ferretero puede vender por Internet porque tiene cargado el catálogo de nuestros productos y, al ser de conectividad remota, puede acceder desde cualquier lado, por lo que no pierde el poder cuando está fuera del negocio", detalla Molinari.
Otro instrumento para potenciar las ventas es contar con una página Web propia, que idealmente cuente con el catálogo on line y permita concretar la compra por esta vía. "En el futuro, la gente va a querer adquirir todo por Internet. Por eso queremos ayudar a las ferrterías a adecuar su negocio para llegar al cliente a través de la computadora, porque los que no estén preparados, van a perder parte del mercado", asegura el titular de Bulonera Atlas, pionera en abrir su página en 1995. "Con la explosión de la banda ancha, no sólo cada vez más gente opera por la Web, también está cambiando la forma de comunicarse con los clientes y proveedores", afirma, en referencia al E-mail, los mensajes instantáneos o el Skype, un programa gratuito que permite hablar por teléfono a través de la PC, sin otro costo que el pago por el servicio de Internet.
Comprar un local ya instalado, con su nombre, su clientela, sus instalaciones y su reputación, puede resultar un negocio brillante o una decisión errada. Todo depende de cómo se evalúe su verdadero potencial y su situación presente. Expertos en el tema analizan el panorama rubro por rubro.
Una empresa exitosa se puede iniciar de dos formas: con mucho trabajo y desde cero, o comprando un negocio instalado para trabajar en él intensamente. La adquisición de fondos de comercio es una de las prácticas más populares entre los que elijen la segunda opción. Esto les permite acceder directamente a una empresa en funcionamiento, que ya tiene el alquiler del local pactado, los muebles y máquinas necesarios para la actividad y, lo más importante, una clientela.
Además de la ventaja de saltear los primeros años de constitución y creación de marca, otro factor a favor de la adquisición de un fondo de comercio es, según Fortunato Suppa de la inmobiliaria Suppa, el ahorro en obras de reforma. "Instalar un restaurante en Palermo Viejo puede costar unos US$ 200.000, cuando comprarlo hecho puede demandar alrededro de US$ 120.000. El 70% de lo que se invierte al empezar un negocio va a reforma y sólo el 30% va a equipamiento".
Pero para aprovechar estas ventajas es necesario comprar la empresa adecuada y, sobre todo, al precio adecuado. Para lograrlo, la primera regla es no dejarse engañar por las instalaciones ni por las previsiones de resultados futuros. El tasador Horacio Soba, de Yancar Propiedades, lo explica así: "Cuando, en vez de mostrarme las cuentas, el vendedor empieza a decirme mire qué maquina y me cuenta lo que se puede hacer en el futuro (y que él no hace porque está desganado), yo ya sé, antes de ver los resultados, que el negocio no sirve".
Haciendo cuentas
No hay que olvidar que lo que se está comprando en un fondo de comercio es la posibilidad de obtener una renta a partir de ciertas instalaciones, y no sólo las instalaciones. Como las entusiastas visiones del futuro del vendedor no se suelen considerar, los métodos de valoración normalmente se refieren al desempeño pasado de la empresa.
Soba emplea la fórmula universal de valoración: "se multiplica la utilidad neta mensual (obtenida por el vendedor del fondo) por un número determinado de meses, que es lo que se conoce como el tiempo de recuperación de la inversión".
Este tiempo de recuperación debe ser siempre inferior a la duración del contrato de alquiler del local. El fundamento de la fórmula es el siguiente: si el comprador mantiene al menos las mismas utilidades que el vendedor venía consiguiendo, tardará X meses en juntar el dinero desembolsado por el fondo. Una vez recuperada esta inversión, el resto de las utilidades hasta completar la duración del contrato de alquiler serán los beneficios netos de la operación.
Para calcular la utilidad neta mensual del vendedor, hay que determinar antes sus ingresos y sus egresos. En los negocios chicos, que llevan una contabilidad informal, la mejor forma de conocer los ingresos es verificarlos directamente, instalándose durante una o dos semanas en el negocio en venta. El vendedor permitirá esto siempre y cuando el comprador se comprometa, mediante una reserva que deposita en la inmobiliaria, a concretar la operación en el caso de que los ingresos observados coincidan con los pactados.
Para el cálculo de los egresos, Soba advierte que hay que incluir todos los gastos naturales de la actividad, sin olvidar los impuestos y cargas sociales de los empleados, aunque el vendedor del negocio no los esté pagando: "Si el vendedor evade o tiene a su mujer y a dos hijos trabajando, aunque él no los pague, esos gastos hay que tenerlos en cuenta", señala. Otra variable que en su opinión debe quedar definida de antemano en el contrato es el precio final del alquiler del local, que a veces aumenta con el cambio de gestión.
Recuperación de la inversión
Este dato refleja el número de meses por el que se multiplica la utilidad neta mensual del vendedor. Representa entre un tercio y un cuarto de la duración total del contrato de alquiler que firmará el comprador del fondo, según el rubro.
Pero, como explica Soba, tampoco se aplica aquí una regla matemática. "En un restaurante, con 36 meses de alquiler por el local, lo normal es recuperar la inversión en la tercera parte, unos 12 meses. Ahora bien, si la gestión es compleja y pueden presentarse muchos imponderables, para calcular el valor del fondo multiplicamos por 10 en lugar de 12, de forma de que el comprador del fondo recupere antes lo que desembolsó".
Junto con la complejidad, otros factores a tener en cuenta para adaptar el coeficiente general por rubro a las particularidades de cada negocio son el estado de las instalaciones y la posibilidad de que surjan competidores en la zona.
Por ley, la duración mínima de los contratos comerciales de alquiler es de 36 meses y la máxima de 120 pero lo normal es que oscilen entre tres y cinco años según el tamaño: a mayor volumen de facturación, más tiempo de alquiler.
Perfiles y consejos
Según Suppa, hay que distinguir entre el pequeño emprendedor, "la persona indemnizada o con ahorros que, más que un negocio, busca una fuente de trabajo", y el "comerciante constituido que busca ampliarse o crecer". Para el primero, "sin derecho a equivocarse", recomienda inversiones que oscilen entre $ 10.000 y 80.000 en maxikioscos, librerías, centros de copiado o despachos de pan.
Para el segundo, que puede realizar inversiones de $ 100.000 o más, aconseja garages, estaciones de servicio, hoteles, confiterías y restaurantes. Para ambos grupos, desliza un consejo: "El alquiler del local no debe superar los tres días de caja bruta. Si factura $ 1.000 diarios, el alquiler mensual debe de ser, como máximo, de $ 3.000 en una muy buena ubicación. Lo ideal es pagar dos días de caja bruta".
Menú variado
Pasada la moda de los paddles, las pistas de patinaje y los parripollos, estos son algunos de los rubros que los especialistas siguen recomendando para la compra de fondos de comercio:
* Garages. Según Soba, la duración promedio del alquiler y de la recuperación de la inversión en garages es de cinco y dos años respectivamente. Señala como una de las desventajas la dificultad para conseguir una aseguradora que proteja contra el robo de autos.
Otro factor clave es hacer la transferencia bajo la ley de fondos de comercio para conservar así la habilitación concedida al dueño anterior, ya que hay muchas zonas para las que no se expiden autorizaciones nuevas. En opinión de Soba, "el garage siempre fue un negocio de rentabilidad baja comparado con otros rubros, pero eso es así porque el riesgo también es menor".
En sus cálculos, un garage de cuatro pisos y 20 metros de frente en Barrio Norte (Capital Federal) puede dar una rentabilidad de 8 a 10% anual a un riesgo de "casi cero". "Para hacer otro garage hay que voltear cinco edificios; es muy difícil que venga un competidor", argumenta. No es la única ventaja. "La conducción del garage es sencilla; se pueden manejar cinco o seis con facilidad, algo que no ocurre con los restaurantes".
Entre los factores que juegan a favor de las posibilidades de desarrollo de un garage se destaca la existencia de vías de entrada y de salida independientes, ya que esto minimiza el riesgo de roces entre los vehículos.
También resulta conveniente la ubicación en una esquina, sobre todo cuando de este modo se facilita el acceso desde dos calles.
Bares y casas de comida
Conservar la habilitación del dueño anterior es esencial también para la transferencia de bares y casas de comida, no porque ya no se autoricen más aperturas de este tipo de locales, sino porque las habilitaciones cada vez exigen más condiciones.
Como subraya Suppa, "a diferencia de lo que ocurría antes, para habilitar un bar, actualmente es obligatorio tener un baño para discapacitados en planta baja", entre otros requisitos de reciente vigencia.
Soba aconseja adquirir los que sólo venden café, bebidas y sandwiches, "que tienen muy buen margen", y no tanto los que además ofrecen comida, porque "hay que vender muchos platos para que la utilidad aparezca y porque presentan la complejidad de que se necesita comprar mucha mercadería y mantener mucho personal".
Para quienes, a pesar de todo, quieran aventurarse en un negocio que incluya la preparación de platos rápidos, Soba estima un alquiler mínimo de cuatro años y no más de doce meses como plazo máximo para recuperar la inversión (y calcular el valor llave del negocio).
También recomienda, en todos los casos, medir con otra vara lo que se facture por el delivery: "No vale cero, pero casi. La clientela del delivery no es clientela; el que compra por teléfono es porque vio un volante y si mañana viene otro con otro folleto a dos pesos menos, llama a ése. Otra cosa es la gente que viene a mi bar porque valora mi servicio, la música, la higiene o la presentación de los platos. A ese sí lo valoro como cliente para calcular el valor del negocio".
* Hoteles familiares
Con las mismas dificultades que los bares para obtener nuevas habilitaciones (por el aumento de los requisitos), adquirir un hotel ya habilitado mediante la transferencia del fondo de comercio es la mejor forma de obviar el trámite. El contrato promedio suele tener una duración de cinco años. Y se estima un plazo de dos años para la recuperación de la inversión, según Suppa.
En Buenos Aires, el especialista distingue entre "lo que se conoce como pensión para gente del interior o países limítrofes", que es un negocio de mayor complejidad, y los establecimientos de dos o tres estrellas, que son los llamados "de pasajeros", y que recomienda por la menor necesidad de control.
* Estaciones de servicio de nafta
Una buena oportunidad de negocio, según Horacio Soba es la que representan en este momento las estaciones de nafta, aunque la oferta es relativamente escasa. Con cinco años de alquiler y 18 meses para recuperar la inversión, según los cálculos del experto, una estación puede dejar entre $ 20.000 y 15.000 limpios por mes (lo que, multiplicado por los 18 meses para recuperación de la inversión, daría un valor llave de entre $ 270.000 y 360.000)
Los márgenes ("que se estiman en torno al 7%") son menores que los que ofrecen las estaciones de GNC (con una rentabilidad que Soba estima en un 50%). Pero el número de clientes potenciales es mucho mayor y no hace falta, como sí ocurre con los expendedores de GNC, adquirir la propiedad del local.
* Agencias de lotería
Rubén Navarro, de la inmobiliaria R.O.N., calcula el valor llave de una agencia de lotería multiplicando por 30 o por 35 la ganancia neta mensual, que habitualmente oscila entre $ 2.500 y 10.000 según el tamaño del local en cuestión.
Salvo contadas excepciones, no hay nuevas habilitaciones. "En la provincia de Buenos Aires, de vez en cuando se abren licitaciones para barrios donde no hay ninguna agencia", explica Navarro. "En ese caso, el Instituto Provincial de Lotería y Casinos evalúa si es necesario o no abrir un local, de acuerdo con el tránsito de público por la zona". Navarro aclara, por otro lado, que ne la Capital Federal no se otorga, virtualmente, ninguna habilitación nueva. El contrato de alquiler de un local de este rubro suele durar tres años como mínimo. Y entre todos los juegos que integran la oferta de esta actividad, la quiniela genera de 80% a 85% de los ingresos.
En este negocio de poco riesgo (por la ausencia de competidores en una zona delimitada) y complejidad (todas las transacciones quedan registradas en una máquina), el responsable de la agencia debe cumplir con muchos requisitos personales: no puede tener antecedentes policiales ni juicios por inhibiciones, embargos ni deudas impositivas.
Según Navarro, este rigor se justifica, considerando que "un agenciero puede tener la responsabilidad de pagar un premio de $ 30.000 y resulta imprescindible que sea una persona absolutamente confiable".
Las zonas con mayor potencial para las agencias de lotería son aquellas donde resida un público de buen nivel adquisitivo, o bien aquellas de mucha circulación, como las estaciones de tren o subterráneo y los paseos comerciales.
* Paradas de diarios
Se estima que en los puestos de diarios se necesitan 25 meses para recuperar la inversión. La ventaja para poder tomar una decisión de inversión en este rubro reside en que la distribuidora envía resúmenes de cuenta que permiten al comprador interesado saber fehacientemente cuánto se gana en bruto, según explica Navarro.
Algo más de la mitad de lo que se percibe queda para la distribuidora. Las utilidades mensuales van de $ 2.500 a 10.000, luego de pagar sueldos de repartidores, teléfono, electricidad y cuotas de monotributo.
"Aquí no hay gastos de alquiler, la actividad está exenta de impuesto por ingresos brutos y de IVA, y tampoco aparecen nuevos competidores", enumera Navarro. Pero también reconoce que hay pocos puestos en venta. "Es que no es fácil que los diarieros se desprendan de este negocio, que les aporta plata segura. Pero a veces se cansan o llegan a una edad en la que ya no quieren seguir", agrega el experto.
En cuanto a la necesidad de contar con personal, los veteranos del rubro advierten que antes de contratar a un empleado para la venta en semáforo hay que considerar el costo de oportunidad que representa alejar al cliente de otras publicaciones de la parada que podrían interesarle.
* Panaderías y confiterías
Estas son dos protagonistas estelares en el escenario de los traspasos de fondos de comercio. Aunque se vieron amenazadas por la proliferación de supermercados, las confiterías y panaderías siguen representando una buena oportunidad de negocio para quien ofrezca alta calidad en el producto y en el servicio.
Según Norberto Schaer, de la inmobiliaria Schaer & Brion, en los últimos años la actividad tendió a concentrarse más en las confiterías que en las panaderías.
El fondo de comercio se adquiere siempre con la maquinaria y equipos necesarios para la fabricación y hay dos métodos alternativos para su cálculo: sumar las utilidades de los últimos 30 meses o bien sumar los ingresos del último semestre.
Los especialistas señalan la experiencia en el ramo como otra condición casi imprescindible para embarcarse con éxito en esta aventura.
* Microindustrias
Aunque en el rubro de los servicios hay muchos matices a tener en cuenta, el análisis se torna aún más complejo cuando se trata de determinar el valor de empresas dedicadas a la producción de bienes.
Según Horacio Soba, "a menos que se trate de una firma que coloca en el mercado productos exclusivos, que el público identifique como tales, las actividades manufactureras más difundidas, como la carpintería o la confección de ropa, reconocen un rasgo común para estimar el valor del fondo de comercio: hay que analizar principalmente a la clientela. Porque, si los compradores son de los que pagan a 90 o 120 días, el riesgo es enorme".
También es importante prever el surgimiento de competidores. Así y todo, el experto considera que hoy son una buena opción de negocio los criaderos de pollos en galpones, los frigoríficos que venden fiambres, o pequeñas bodegas en Mendoza y San Juan.
* Locutorios y cibercafés
Además del habitual análisis del cuadro mensual de utilidades, para valorar el potencial de un locutorio o un cibercafé hay que tomar en cuenta la capacidad del local para ampliar la oferta con otros servicios.
Las alternativas recorren una extensa gama: desde la venta de pasajes de ómnibus y de tarjetas telefónicas hasta el servicio de fotocopias o de recargas de cartuchos de impresión. Este tipo de actividades pueden ser asumidas por el encargado del local en forma simultánea con la atención de las cabinas y computadoras.
Sin embargo, y a pesar de que en el imaginario popular suelen presentarse como una típica alternativa de actividad por cuenta propia, los locutorios y cibercafés no suscitan entusiasmo entre los especialistas inmobiliarios.
Según la opinión generalizada de los expertos, los locutorios iniciaron una tendencia de declive con la desregulación de los años '90, cuando los locales dejaron de tener exclusividad por zonas. Después, se multiplicó al infinito la competencia que representan, por un lado, los teléfonos celulares, y, por la otra, las tarjetas prepagas para llamadas de larga distancia al interior e internacionales.
Con este último mecanismo, se abarata notablemente el costo del servicio telefónico. Y aunque los dueños de locutorios también comercializan las tarjetas prepagas, el margen de ganancia que les deja este producto es demasiado reducido, no representa un aporte significativo al negocio.
Horacio Soba, de Yancar Propiedades, cree que las dificultades por las que atraviesa actualmente el sector tienen que ver también con el aumento de los precios de alquiler y de los sueldos de los empleados.
Un ejemplo ilustra esta situación. "Una llamada local urbana vale 23 centavos, igual que en los años '90, y las llamadas nacionales e internacionales han experimentado un 70% de descenso en precio", explica Soba. "Frente a eso, hay que tener en cuenta los aumentos de alquiler y de los sueldos. Un alquiler de $ 1.500 mensuales se fue a algo más de $ 3.000. Y si, antes, un sueldo de operador era de $ 450 o 500, ahora hay que pensar en pagarle alrededor de $ 900".
En su opinión, los únicos locutorios que todavía pueden operar como negocios rentables están en las "zonas pobres, donde a la gente le cuesta pagar el teléfono de su casa o el celular".
Otra condición necesaria es que la zona en cuestión exhiba mucho tránsito: "conviene que el local esté pegado a una estación de ferrocarril o a un centro comercial de un barrio humilde del Gran Buenos Aires", aconseja Soba .
Desde su óptica, ésta es la fórmula que permite combatir a los dos enemigos que acechan a los locutorios en la Capital Federal: los alquileres demasiado altos (en Provincia son más bajos) y la proliferación de celulares.
En cuanto a los cibercafés, Soba señala como principales problemas las horas de apertura, ("empiezan a trabajar por la noche y se quedan abiertos hasta las tres o cuatro de la mañana") y los costos de amortización de las computadoras. Desde el punto de vista del marketing, los empresarios del sector enfrentan la incompatibilidad de sus dos públicos principales, el que acude para consultar el correo electrónico o Internet y el que llega allí para jugar.
"La gente de mediana edad va cada vez menos, porque los jóvenes gritan y fuman. Además, rompen las máquinas o meten virus", argumenta Soba.
La solución más obvia sería prescindir de los juegos, pero esto, según explica Soba, difícilmente puedan permitírselo los empresarios del sector, porque "sin esos ingresos no se sostiene el negocio".
La transacción se haría en 1.600 millones de dólares, según la versión publicada hoy por la prensa de EE.UU. Las empresas no hicieron declaraciones. En los últimos días, algunos analistas habían asegurado que el portal de videos no tiene futuro y que "sólo un idiota" lo compraría.
Google estaría negociando la compra de You Tube por 1.600 millones de dólares, según afirmó hoy el Wall Street Journal. El rumor comenzó con un blog que publicó la información esta mañana y, aunque de parte de esas empresas nadie hizo declaraciones al respecto, comenzó a circular en los medios luego de que fuese publicado por la versión digital del prestigioso periódico estadounidense.
Sin embargo, el propio diario cita a una fuente que dice que las conversaciones "pasan por un momento delicado y pueden ser interrumpidas". Michael Arrington, el blogger que echó a rodar la versión, publicó que había recibido un mail "de muy buena fuente" en el que se informaba que la compra del portal de videos "podría estar en una de sus últimas etapas antes de ser concluida". Sin embargo, aclaraba que estaba "lejos de una confirmación de que habrá un acuerdo".
Las versiones sobre una posible compra de You Tube por parte de alguno de los gigantes de Internet (Google, Yahoo!, Microsoft) circulan desde hace varios meses. Pero hace dos semanas los directivos de YouTube salieron por primera vez a tasar públicamente el sitio: hablaron de 1.500 millones de dólares. Microsoft, Yahoo y la cadena televisiva CBS se mostraron interesados en la adquisición del portal, pero ninguna de las negociaciones se concretó. Recientemente, varios expertos en Internet aseguraron que, en el futuro, el portal tendría problemas legales debido a los derechos de autor. Clarin.
Celso Monteiro Furtado fue reconocido mundialmente como uno de los principales economistas y pensadores sociales latino-americanos de nuestro tiempo.
Nace en 1920 en Paraíba, Brasil. Se gradúa en Derecho en Rio de Janeiro (1944) y obtiene el doctorado en Economía en la Universidad de París (1948). En 1958 y 59 es director del Banco Brasileño de Desarrollo Económico y Social desde donde concibió y creó SUDENE, Superintendencia para el Desarrollo del Nordeste, una agencia gubernamental pionera para impulsar el desarrollo económico en el atrasado nordeste brasileño. Fue superintendente de esta agencia de 1959 a 1964. El trabajo desarrollado por Celso Furtado en SUDENE fue objeto de un estudio de Albert O. Hirschmann que, publicado con el título de "Journey Towards Progress" obtuvo la atención mundial de los teóricos del desarrollo.
En 1962 y 63, Furtado fue Ministro de Planificación durante el gobierno de João Goulart. El golpe de estado militar de 1964 le privó de sus derechos políticos y provocó su migración y su dedicación a la docencia en las Universidades de Yale, Cambridge y París.
Tras el restablecimiento de la democracia en Brasil, Celso Furtado es designado Embajador de Brasil ante las Comunidades Europeas en Bruselas (1985-86) y posteriormente Ministro de Cultura de Brasil (1986-90). Posteriormente trabaja en la Comisión de Cultura y Desarrollo de la UNESCO.
La aportación de Celso Furtado a la comprensión de los determinantes del subdesarrollo se basa en una perspectiva histórica y en el análisis de los caminos recorridos por diversos países para superar esa condición.
Al examinar los aranceles y otras restricciones al comercio internacional en su obra La riqueza de las naciones, Adam Smith escribió: "Lo que en el gobierno de toda familia particular constituye prudencia, difícilmente puede ser insensatez en el gobierno de un gran reino. Si un país extranjero puede suministrarnos un artículo más barato de lo que nosotros mismos lo podemos fabricar, nos conviene más comprarlo con una parte del producto de nuestra propia actividad empleada de la manera en que llevamos alguna ventaja [...]. En cualquier país, el interés del gran conjunto de la población estriba siempre en comprar cuanto necesita a quienes más baratos se lo venden. Esta afirmación es tan patente que parece ridículo tomarse el trabajo de demostrarla; y tampoco habría sido puesta jamás en tela de juicio si la retórica interesada de comerciantes y de industriales no hubiese enturbiado el buen sentido de la humanidad. En este punto, el interés de esos comerciantes e industriales se halla en oposición directa con el del gran cuerpo social".
Estas palabras son tan válidas hoy como eran entonces. Tanto en el comercio interior como en el exterior, es de interés para el gran conjunto de la población comprar al que vende más barato y vender al que compre más caro. Con todo, la retórica interesada ha dado lugar a una asombrosa proliferación de restricciones sobre lo que podemos comprar y vender, a quiénes podemos comprar y a quiénes podemos vender y en qué condiciones, a quiénes podemos dar empleo y para quiénes podemos trabajar, dónde podemos residir, y qué podemos comer y beber.
Adam Smith culpó a la retórica interesada de comerciantes y de industriales Quizá fueran ellos sin duda los principales culpables en su época. En la actualidad tienen mucha compañía. En realidad, difícilmente alguno de nosotros escapa a la retórica interesada. Según la inmortal frase de Pogo, el personaje de tebeo, hemos descubierto al enemigo y ése somos nosotros. Luchamos contra los intereses especiales, salvo cuando resulta que el interés especial somos nosotros mismos. cualquiera de nosotros sabe lo que es bueno para él lo es para el país, por lo que nuestro interés especial es diferente. El resultado final es un laberinto de restricciones y más restricciones que hacer que la mayoría de nosotros seamos más pobres de lo que seríamos si se eliminasen todas. Perdemos mucho más a consecuencia de las medidas que benefician a otros intereses especiales de lo que ganamos gracias a las medidas que benefician nuestro interés especial.
El ejemplo más claro se halla en el comercio internacional. Las ganancias que obtienen algunos productores gracias a los aranceles y otras restricciones quedan compensadas con creces por las pérdidas que sufren otros productores y especialmente los consumidores en su conjunto. La libertad de comercio no sólo procuraría nuestro bienestar general, sino que también promovería la paz y la armonía entre las naciones y estimularía la competencia interna.
Los controles sobre el comercio exterior se extienden al comercio interior. Se entrelazan con todos los aspectos de la actividad económica. Estos controles han sido defendidos a menudo, en particular por los países menos desarrollados, por considerarlos muy importantes para la consecución de su desarrollo y progreso. Una comparación de la experiencia del Japón tras la Restauración Meiji en 1867 y la de la India tras su independencia en 1947, sirve para contrastar esta opinión. Dicha comparación indica, al igual que otro ejemplos, que la libertad de comercio interior y exterior es el mejor medio que tiene un país pobre para promover el bienestar de sus ciudadanos.
Los controles económicos que han proliferado en los Estados Unidos durante las pasadas décadas no sólo han restringido la libertad para utilizar nuestros recursos económicos, sino que también han afectado la libertad de expresión, de prensa y de culto.
Comercio internacional
Se suele afirmar que la mala política económica refleja el desacuerdo entre los expertos; que si todos los economistas fuesen la misma opinión, la política económica sería buena. Los economistas discrepan entre sí con frecuencia, pero no con respecto al comercio internacional. En todo momento, desde los tiempos de Adam Smith, ha habido una virtual unanimidad entre los economistas, cualquiera que fuese su posición ideológica en otros aspectos, sobre la afirmación de que la libertad de comercio internacional redunda en beneficio de los países comerciales y del mundo. Pese a esto, los aranceles han constituido la regla. Las únicas excepciones de importancia son casi un siglo de libertad de comercio en Gran Bretaña después de la abrogación de las Leyes de Cereales en 1846, los treinta años de libertad de comercio en Japón tras la Restauración Meiji, y la actual libertad de comercio en Hong Kong. Los Estados Unidos aplicaron aranceles a lo largo de todo el siglo XIX, que incluso fueron incrementado en el siglo XX, sobre todo en virtud de la ley arancelaria de Smoot-Hawley de 1930, considerada por algunos entendido como responsable en parte de la dureza de la depresión en los años siguientes. Desde entonces, los aranceles han disminuido gracias a varios convenios internacionales, pero siguen siendo elevados, probablemente más que en el siglo XIX, si bien los profundos cambios experimentados por los productos objeto de comercio internacional hacen imposible una comparación exacta.
Hoy en día, como siempre, se apoya mucho la existencia de aranceles, denominados eufemísticamente protección, un buen nombre para una mala causa. Los productores de acero y los sindicatos metalúrgicos presionan para que se apliquen restricciones a las importaciones de acero procedentes del Japón. Los fabricantes de televisores y sus obreros propugnan la adopción de acuerdos voluntarios para limitar las importaciones de esos aparatos y sus componentes procedentes del Japón, Taiwan y Hong Kong. Fabricantes de tejidos y calzados, ganaderos, productores de azúcar y muchos otros se quejan de la competencia desleal que les hace el extranjero y exigen que el gobierno haga algo para protegerles. Como es lógico, ningún grupo se queja basándose únicamente en su interés particular. Todos los grupos hablan del interés general, de la necesidad de preservar los puestos de trabajo o de promover la seguridad nacional. La necesidad de reforzar el dólar con respecto al marco o al yen se ha añadido recientemente a las alegaciones tradicionales en favor de la aplicación de restricciones a las importaciones.
Las razones económicas para la libertad de comercio
Una voz que casi nunca se ha hecho oír es la de los consumidores. Los denominados grupos de defensa y protección del consumidor han proliferado en los últimos años. Pero se buscaría en vano en los periódicos o en las actas de las Comisiones del Congreso, para hallar alguna indicación de que lanzasen un ataque concentrado sobre los aranceles u otras restricciones a las importaciones, pese a que los consumidores son las víctimas principales de tales medidas. Los sedicentes abogados del consumidor se interesan por otras cosas.
La voz del consumidor individual se pierde en la cacofonía de la retórica interesada de comerciantes y de industriales y de sus empleados. Como resultado de ello, se produce una grave distorsión del problema. Por ejemplo, los partidarios de los aranceles consideran indiscutible que la creación de puestos de trabajo es, de por si, un objetivo deseable, independientemente de en qué se ocupen las personas empleadas. Se trata de una clara equivocación. Si lo que queremos son puestos de trabajo, podemos crear los que queremos: por ejemplo, hacer que la gente cave hoyos y que luego los vuelva a llenar, o que efectúe otras tareas inútiles. A veces, el trabajo queda compensado por las satisfacciones que produce. Casi siempre, empero, es el precio que pagamos por conseguir las cosas que deseamos. Nuestro verdadero objetivo no estriba sólo en los puestos de trabajo, sino en los puestos de trabajo productivos, que se traducen en forma de más bienes y servicios para consumir.
Otra falacia rara vez puesta en tela de juicio es que las exportaciones son buenas y que las importaciones son malas. Sin embargo, la verdad se revela muy diferente. No podemos comer, vestir o gozar de los bienes que enviamos al extranjero. Comemos plátanos procedentes de América Central, calzamos zapatos italianos, conducimos automóviles alemanes, y disfrutamos de programas a través de televisores japoneses. Nuestra ganancia a causa del comercio exterior estriba en lo que importamos. Las exportaciones constituyen el precio que pagamos para obtener las importaciones. Como ya dijo claramente Adam Smith, los ciudadanos de un país se benefician de la obtención de un volumen de importaciones lo mayor posible a cambio de sus exportaciones o, lo que viene a ser los mismo, de exportar lo menos posible para pagar sus importaciones.
La engañosa terminología que empleamos refleja estas ideas erróneas. Protección significa en realidad explotación del consumidor. Una balanza comercial favorable significa en realidad exportar más de lo que importamos, enviando al exterior mercancías por un valor total que supera el de las mercancía que nos llegan del extranjero. En las cuentas de su casa, usted preferiría seguramente pagar menos par obtener más, y no al revés; sin embargo, eso sería calificado de balanza de pagos desfavorable en el comercio exterior.
El argumento favorable a los aranceles que ha tenido mayor repercusión entre el público en general es la supuesta necesidad de proteger el elevado nivel de vida de los trabajadores norteamericanos contra la competencia desleal de los trabajadores del Japón, Corea o Hong Kong, que están dispuestos a trabajar a cambio de un salario mucho más bajo.. ¿Qué hay de falso en este argumento? ¿Acaso no queremos proteger el elevado nivel de nuestro pueblo?
La falacia de este argumento reside en el inexacto uso de los calificativos elevados y bajo aplicados al salario. ¿Qué significan salarios elevados y bajos? Los trabajadores norteamericanos son pagados con dólares; los trabajadores japoneses, con yens. ¿Cómo comparamos salarios expresados en dólares con salarios expresados en yens? ¿Cuántos yens equivalen a un dólar? ¿Qué determina este tipo de cambio?
Tomemos un caso extremo. Supongamos que, para empezar, 360 yens equivalen a un dólar. A este tipo de cambio, vigente durante varios años, suponga usted que los japoneses pueden producir y vender todo por menos dólares de lo que podemos hacerlo en los Estados Unidos: televisores, automóviles, acero e incluso brotes de soja, trigo, leche y helados. Si tuviésemos libertad de comercio internacional, trataríamos de adquirir todas nuestras mercancías en el Japón. Esto parecería confirmar los temores de quienes defienden los aranceles: nos veríamos inundados de mercancías japonesas y no podríamos vender nada en contrapartida.
Antes de que levanten sus manos horrorizados, prosigan con su análisis. ¿Cómo pagaríamos a los japoneses? ¿Les ofreceríamos dólares en billetes? ¿Qué harían con ellos? Hemos partido de que al cambio de 360 yens por un dólar todo es más barato en el Japón, por lo que en el mercado norteamericano no habría nada que quisiesen comprar. Si los exportadores japoneses desearan quemar o enterrar los billetes, sería fantástico para nosotros. Obtendríamos toda clase de mercancías a cambio de trozos de papel verde que podemos producir en gran abundancia y a bajo costo. Dispondríamos de la industria exportadora más maravillosa que se pudiese concebir.
Naturalmente, los japoneses no nos venderían mercancías útiles con el fin de obtener inútiles trozos de papel para quemarlo o enterrarlos. Al igual que nosotros, quieren tener algo real a cambio de su trabajo. Si todas las mercancías fuesen más baratas en el Japón que en los Estados Unidos al cambio de 360 yens por un dólar, los exportadores tratarían de desembarazarse de sus dólares, procurarían venderlos al cambio de 360 yens por un dólar al objeto de comprar las mercancías japonesas más baratas. Pero ¿quién querría comprar los dólares? Lo que es cierto para el exportador japonés lo es también para todos los habitantes del Japón. Nadie desearía dar 360 yens a cambio de un dólar si con 360 yens se pudiesen comprar más cosas en el Japón que con un dólar en los Estados Unidos. Los exportadores, al descubrir que nadie querría comprar sus dólares a 360 yens, estarían dispuestos a cobrar menos yens por un dólar. El precio de un dólar expresado en yens disminuiría: 300 yen por un dólar, 250 yens o 200 yens. Enfoque las cosas al revés: necesitarían un número creciente de dólares para adquirir un número dado de yens japoneses. Las mercancías japonesas expresan su precio en yens, con lo que su precio en dólares aumentaría. A la inversa, las mercancías estadounidenses expresan su precio en dólares, por lo que cuantos más dólares obtuviesen los japoneses por un número dado de yens, más baratas resultarían las mercancías estadounidenses para los japoneses dispuestos a pagar en yens.
El precio del dólar expresado en yens disminuiría hasta que el promedio del valor en dólares de las mercancías que los japoneses comprasen a los Estados Unidos fuese más o menos igual al valor en dólares de las mercancías que los Estados Unidos comprasen al Japón. A este precio, todo el que quisiese comprar yens con dólares encontraría a alguien que estaría dispuesto a venderle yens a cambio de dólares.
La situación real, como es natural, se presenta más complicada que en este ejemplo hipotético. Varias naciones comercian entre sí, y solamente los Estados Unidos y el Japón, y el comercio suele seguir caminos indirectos. Los japoneses pueden gastar en el Brasil una parte de los dólares que ganan; a su vez los brasileños pueden gastar dichos dólares en Alemania, y los alemanes pueden hacerlo en los Estados Unidos, y así sucesivamente hasta una complejidad interminable. No obstante, el principio es el mismo. En cualquier país la gente quiere dólares sobre todo para comprarse artículos útiles, no para amontonar ese dinero o quemarlo.
Otra complicación reside en que los dólares y los yens no solo se utilizan para comprar bienes y servicios en otros países, sino también para invertir y hacer donaciones. A lo largo del siglo XIX los Estados Unidos tuvieron casi cada año una balanza de pagos deficitaria, una balanza comercial desfavorable que era buena para todos. Los extranjeros deseaban invertir capital en los Estados Unidos. Los británicos, por ejemplo, producían mercancías y nos enviaban a cambio de trozos de papel: no billete de dólar, sino obligaciones, con la promesa de pagar más adelante una suma de dinero más los intereses. Los británicos deseaban enviarnos sus mercancías porque consideraban que esas obligaciones constituían una buena inversión. En general, estaban en lo cierto. Obtenían mayores ganancias por sus ahorros de las que podían lograr de cualquier otra manera. En cuanto a nosotros, nos beneficiamos de inversiones extranjeras que nos permitían desarrollarnos con mayor rapidez que si nos hubiésemos visto obligados a contar únicamente con nuestros propios ahorros.
En el siglo XX la situación se invirtió. Los ciudadanos estadounidenses se percataron de que podían obtener mayores ganancias invirtiendo su capital en el extranjero, que haciéndolo en su país. Consecuentemente, los Estados unidos enviaron al exterior mercancías a cambio de compromisos de deuda, como bonos. Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano concedió préstamos al extranjero en el marco del Plan Marshall y otros programas de ayuda exterior. Enviamos bienes y servicios al extranjero como expresión de nuestra creencia de que con ello contribuíamos a un mundo más pacífico. Estas ayudas gubernamentales complementaban donaciones privadas de grupos caritativos, iglesias que pagaban a misioneros, personas que contribuían a la ayuda de parientes extranjeros, y así sucesivamente.
Ninguna de estas complicaciones altera la conclusión sugerida por el caso extremo que hemos imaginado. En el mundo real, al igual que en el mundo hipotético, no puede haber problema de balanza de pagos mientras el precio del dólar expresado en yens, en marcos o en francos, se determine en un mercado libre mediante transacciones voluntarias. Es sencillamente falso que los trabajadores norteamericanos que disfrutan de elevados salarios estén, como grupo amenazados por la competencia desleal de trabajadores extranjeros que perciben salarios bajos. Como es lógico, determinados trabajadores pueden verse perjudicados si aparece en el extranjero un producto nuevo o mejorado, o si los fabricantes extranjeros consiguen producirlo con menor costo. Pero esto no difiere de los efectos que se ejercen sobre un determinado grupo de trabajadores si otras firmas norteamericanas desarrollan nuevos productos, los mejoran o descubren la manera de producirlos más baratos. Esto es sencillamente competencia de mercado en la práctica, la principal causa del elevado nivel de vida del trabajador norteamericano. Si queremos beneficiarnos de un sistema económico vivo, dinámico e innovador, debemos aceptar la necesidad de la movilidad y de la transformación. Puede ser aconsejable facilitar dichas transformaciones, y hemos adoptado varias medidas para que así sea, tales como el seguro de desempleo, pero debemos tratar de alcanzar ese objetivo sin destruir la flexibilidad del sistema, lo que habría sido matar a la gallina de los huevos de oro. En cualquier caso, todo lo que hiciésemos debería ser imparcial con respecto al comercio exterior e interior.
¿Que determina los artículos que nos interesa importar y exportar? Un trabajador estadounidense es en la actualidad más productivo que un trabajador japonés. Es difícil precisar en qué grado, pues las estimaciones difieren. Pero supongamos que es una vez y media más productiva. En ese caso, los salarios de los estadounidenses podrán comprar por término medio una vez y media más cosas que los salarios de los trabajadores japoneses. Es antieconómico utilizar a trabajadores norteamericanos en algo en que sean menos de una vez y media más eficientes que sus colegas japoneses. En la jerga económica acuñada hace más de 150 años, se le llama a eso principio de la ventaja comparativa. Aunque fuésemos más eficientes que los japoneses en la producción de todo, no nos interesaría producirlo todo. Deberíamos concentrarnos en las cosas que hiciésemos mejor, aquellas en que nuestra superioridad no ofreciera dudas.
Un ejemplo: ¿acaso un abogado que escribiese a máquina dos veces más de prisa que su secretaría debería despedirla y escribir a máquina él mismo? Si el abogado es dos veces mejor mecanógrafo que su secretaria pero cinco veces mejor abogado que ella, tanto él como su secretaria hacen bien practicando él la abogacía y escribiendo ella a máquina.
Se dice que otra fuente de competencia desleal son las subvenciones que los gobiernos extranjeros conceden a sus industriales, lo cual les permite vender en los Estados Unidos por debajo de su costo. Suponga que un gobierno extranjero concede dichas subvenciones, como sin duda hacen algunos. ¿Quién resulta perjudicado y quién se beneficia? Para pagar las subvenciones el gobierno extranjero debe gravar con impuestos a sus ciudadanos. Estos son los que pagan las subvenciones, de las que se benefician los consumidores estadounidenses. Pueden comprar más barato lo receptores de televisión, los automóviles o todo lo que está subvencionado. ¿Deberíamos quejarnos contra este programa de ayuda extranjera? ¿Fue acaso un gesto de nobleza por parte de los Estados Unidos enviar mercancías y servicios como donaciones a otros países en el marco del Plan Marshall y, posteriormente, conceder ayuda al extranjero, y es en cambio un gesto vil el de esos países que nos conceden donaciones bajo la forma indirecta de bienes y servicios que nos venden a precio inferior a su costo? Los súbditos de los gobiernos extranjeros tienen motivos de sobra para quejarse. Deben soportar un nivel de vida más bajo en beneficio de los consumidores estadounidenses y de algunos conciudadanos suyos que poseen las industrias subvencionadas o trabajan en ellas. No cabe duda de que, si dichas subvenciones se conceden de forma repentina o irregular, la medida afectará negativamente a los propietarios y trabajadores estadounidenses de las industrias que produzcan los mismos artículos. Sin embargo, éste es uno de los riesgos ordinarios que corre el que está metido en negocios. Las empresas nunca se quejan de los acontecimientos insólitos o accidentales que les procuran ganancias inesperadas. El sistema de libertad de empresa es un sistema de beneficios y de pérdidas. Tal como ya hemos indicado, cualquier medida tendente a facilitar la adaptación a los cambios repentinos se debería aplicar de forma imparcial al comercio interior y exterior.
En cualquier caso, es probable que las perturbaciones sea temporales. Suponga que, por el motivo que sea, el Japón decidiese subvencionar fuertemente el acero. Si no se adoptasen nuevos aranceles o cupos, las importaciones de acero en los Estados Unidos aumentarían vigorosamente. Esto provocaría la caída del precio del acero en los Estados Unidos y los acereros norteamericanos pararían la producción del mismo, con lo cual se produciría desempleo en el sector. Por otra parte, los productos hechos con acero se podrían adquirir a precio más barato. Los compradores de dichos artículos dispondrían de dinero sobrante para gastar en otras cosas. La demanda de otros artículos aumentaría, como también el número de trabajadores empleados en las empresas que los fabricasen. Naturalmente, requeriría tiempo absorber a los trabajadores del acero que se habrían quedado sin empleo. No obstante, en compensación, trabajadores de otros sectores que estaban parados dispondrían ahora de puestos de trabajo. No tendrá por qué haber una pérdida neta de empleo, y se produciría un aumento de la producción porque los obreros que ya no hiciesen falta para producir acero estarían disponibles para producir cualquier otra cosa.
La misma falacia de mirar sólo un aspecto de la cuestión se presenta cuando se solicitan aranceles con la finalidad de crear puestos de trabajo. Se dice que, si se aplican aranceles a las importaciones textiles, se fomentará la producción y el empleo en la industria textil nacional. Sin embargo, los fabricantes extranjeros que no pueden vender ya sus tejidos en los Estados Unidos ganan menos dólares y dispondrán de menos dinero para gastar en los Estados Unidos. Las exportaciones disminuirán para equilibrar la disminución en las importaciones. El nivel de empleo aumentará en la industrial textil y disminuirá en las industrias exportadoras. Y el traslado de empleo a actividades menos productivas reducirá la producción total.
El argumento de seguridad nacional de que una próspera industria nacional de producción de acero, por ejemplo, es necesaria para la defensa, no se apoya en bases más sólidas. Las necesidades de la defensa nacional sólo representan una pequeña fracción del volumen total de acero empleado en los Estados Unidos. Y no es probable que la libertad total en el comercio del acero acabase con la industria acerera estadounidense. Las ventajas de estar cerca de las fuentes de suministro y de combustible, y la proximidad del mercado garantizarían la existencia de una industria acerera nacional garantizarían la existencia de una industria acerera nacional relativamente grande. De hecho, la necesidad de hacer frente a la competencia exterior, en lugar de buscar refugio tras las barreras proteccionistas gubernamentales, habría podido dar perfectamente lugar a una industria del acero más fuerte y más eficaz que la actual.
Suponga que ocurriese lo improbable. Suponga que se revelase más barato comprar todo nuestro acero en el extranjero. Hay otras formas de garantizar la seguridad nacional. Podríamos constituir un stock de acero. Esto es fácil, puesto que el acero ocupa relativamente poco espacio y no es un bien perecedero. Podríamos mantener alguna acererías en reserva, del modo que mantenemos barcos, que entrarían en producción en caso de necesidad. Sin duda hay aún otras alternativas. Antes de que una compañía acerera decida la construcción de una nueva planta de producción, investiga las alternativas posibles y los emplazamientos adecuados, al objeto de elegir el más eficaz y económico. Con todo, en sus solicitudes de subvención alegando pretextos de seguridad nacional, la industria del acero jamás ha presentado presupuestos para formas alternativas de garantizar la seguridad nacional. Mientras no lo haga, podemos estar seguros de que el argumento de seguridad nacional es una manifestación del interés particular de la industria, no una razón válida para las subvenciones.
No cabe duda que los ejecutivos de la industria acerera y los dirigentes de los sindicatos metalúrgicos son sinceros cuando alegan argumentos de seguridad nacional. La sinceridad es una virtud cuyo valor se exagera. Todos somos capaces de persuadirnos de que lo que es bueno para nosotros lo es para el país. No deberíamos quejarnos de que los productores de acero esgriman dichos argumentos, sino por dejarnos convencer.
¿Qué ocurre con el argumento de que debemos defender el dólar y evitar que pierda valor frente a otras monedas (el yen japonés, el marco alemán o el franco suizo)? Se trata de un problema completamente artificial. Si los tipos de cambio de las monedas se establecen en un mercado libre, quedarán fijados al nivel que determine el mercado. El precio resultante del dólar expresado en yens, por ejemplo, puede situarse provisionalmente por debajo del nivel justificado por el costo respectivo en dólares y en yens de las mercancías norteamericanas y japonesas. Si es así, se dará a las personas involucradas en esta situación en incentivo para adquirir dólares y conservarlos durante un tiempo con el fin de realizar un beneficio cuando el precio suba. Al disminuir el precio de yens de las exportaciones norteamericanas al Japón, se estimularán dichas exportaciones; al aumentar el precio en dólares de las mercancías japonesas se desalentarán las importaciones procedentes del Japón. Estos fenómenos harán aumentar la demanda de dólares corrigiendo de ese modo su bajo precio inicial. El precio del dólar, si se determina libremente, cumple la misma función que todos los demás precios: transmite información y procura un incentivo para actuar con arreglo a la misma, porque afecta las rentas que perciben los que participan en el mercado.
Entonces, ¿a qué viene tanto furor a causa de la debilidad del dólar? ¿Por qué se suceden las crisis del comercio internacional? La razón inmediata es que los tipos de cambio internacional no los ha fijado un mercado libres. Las autoridades de los bancos centrales intervienen en gran escala con la finalidad de influir en la cotización de sus monedas. Al hacerlo pierden enormes sumas de dinero de sus ciudadanos (para los Estados Unidos, cerca de dos mil millones de dólares desde 1973 hasta principios de 1979), y lo que es más importante, impiden que este grupo de precios realice la función que le es propia. No logran en cambio impedir que las fuerzas económicas básicas hagan sentir finalmente sus efectos sobre los tipos de cambio, pero son capaces de mantener tipos de cambio artificiales durante largos intervalos. El efecto ha consistido en impedir su gradual ajuste a las fuerzas subyacentes. Las pequeñas perturbaciones se han sumado a las grandes, dando lugar a una importante crisis> de los cambios internacionales.
¿Por qué intervienen los gobiernos en los mercados de cambios internacionales? Porque los tipos de cambio exteriores reflejan las políticas económicas interiores. El dólar estadounidense se ha mostrado débil en comparación con el yen japonés, el marco alemán y el franco suizo, principalmente debido a que la inflación ha sido mucho mayor en los Estados Unidos que en dichos países. Inflación significa que el dólar tenía un poder adquisitivo cada vez menor en el mercado interior. ¿Deberíamos sorprendernos de que su poder adquisitivo se reduzca también en el exterior? ¿O de que los japoneses, alemanes o suizos se nieguen a intercambiar la misma cantidad de su moneda nacional por un dólar? Pero los gobiernos, como todos nosotros, tratan por todos los medios de ocultar o compensar las consecuencias indeseables de su propia política. Un gobierno que provoca inflación se ve conducido a tratar de manipular el tipo de cambio exterior. Si fracasa, culpa de la inflación interna a la baja experimentada por el tipo de cambio exterior, en vez de reconocer que causa y efecto siguen el camino inverso.
En todo la voluminosa literatura escrita durante los últimos siglos sobre la libertad de comercio y proteccionismo, sólo se exponen tres argumentos en favor de los aranceles que, en principio, pueden tener cierta validez.
El primero es el argumento de seguridad nacional ya mencionado. Aunque este argumento suele ser con mucha frecuencia más una manifestación en favor de aranceles particulares que una razón válida para los mismos, no se puede negar que a veces puede justificar el mantenimiento de medios de producción antieconómicos. Para profundizar este reconocimiento de posibilidad y establecer que en un caso específico un arancel u otra restricción comercial se justifican en aras de la seguridad nacional, sería necesario comparar el costo de consecución del objetivo de seguridad específico que distintas políticas alternativas y presentar argumentos que mostrasen claramente que el arancel es la alternativa menos costosa. Estas evaluaciones rara vez se dan en la práctica.
El segundo es el argumento de industria naciente esgrimido, entre otros autores, por Alexander Hamilton en su Report on Manufactures. Se denomina así la actividad potencial que, una vez establecida y apoyada durante sus crisis de crecimiento, es capaz de competir en igualdad de condiciones en el mercado mundial. Se dice que en arancel provisional se justifica el objeto de proteger a la industria potencial durante su infancia y permitirle crecer hasta alcanzar su madurez, momento en que es capaz de desenvolverse por sí sola. Aunque la industria pudiese competir con éxito una vez enraizada, esto no justificaría un arancel inicial. Sólo es útil para los consumidores subvencionar la industria inicialmente -lo cual es lo que en realidad hacen exigiendo un arancel- si luego pueden volver a recibir como mínimo el importe de dicha subvención de alguna otra manera, a través de precios futuros más bajos que el precio mundial, o por medio de otras ventajas que les procure el hecho de tener esa industria. Pero, en este caso, ¿se necesita una subvención? ¿No compensará entonces a los distintos inversores en al industria soportar las pérdidas iniciales mientras esperan hallarse en condiciones de recuperarlas más tarde ¿Después de todo, la mayoría de las empresas sufren pérdidas en los primeros años, mientras se están estableciendo. Esto es cierto tanto si las empresas se crean en un sector nuevo como en uno tradicional. Puede que exista alguna razón concreta por la que los participantes originales no puedan recuperar sus pérdidas iniciales, aún siendo útil para la comunidad en general efectuar la inversión inicial. Pero la carga de la prueba recae sobre quienes alegan esto.
El argumento de la industria naciente es una cortina de humo. Este tipo de industrias nunca se desarrollan. Una vez establecidos, los aranceles son rara vez eliminados. Además, el argumento casi nunca se utiliza en nombre de verdaderas industrias nacientes aún no establecidas de las que hubiese motivos para pensar que, sí se estableciesen, podrían sobrevivir recibiendo una protección provisional. Estas empresas no tienen propagandistas. El argumento citado se emplea para justificar aranceles en favor de industrias más bien veteranas que pueden ejercer presiones políticas.
El tercer argumento en favor de los aranceles que no se pude dejar de lado es el denominado de la explotación, que justifica la protección contra posturas de fuerza. Un país productor importante de algo, o que se pueda unir a otros pocos productores que controlen una gran parte de la producción, está en condiciones de aprovecharse de su posición de monopolio aumentando el precio del producto (la OPEP es el ejemplo actual más claro). En vez de aumentar directamente el precio, el país puede hacerlo indirectamente imponiendo una tasa a la exportación del producto (gravamen a la exportación). El beneficio para sí mismo será inferior al costo para los demás, pero puede haber una ganancia desde el punto de vista nacional. De forma parecida, un país que sea el principal comprador de un producto -en términos económicos, un monopsonio- puede beneficiarse entablando duras negociaciones con los vendedores e imponiéndoles un precio excesivamente bajo. Un modo de hacerlo es aplicar un arancel a la importación del producto. La ganancia neta para el vendedor es el precio menos el arancel, razón por la cual esto puede equivaler a comprar a precio inferior. En este caso, el arancel es satisfecho por los extranjeros (podemos pensar en ejemplos imaginarios). En la práctica, esta medida nacionalista tiene grandes probabilidades de suscita represalias en otros países. Además, como en el caso del argumento de la industria naciente, las presiones políticas reales tienden a establecer estructuras arancelarias que en realidad no sacan partido de ninguna posición de monopolio o de monopsonio.
Un cuarto argumento, que ya fue esgrimido por Alexander Hamilton y que se sigue repitiendo en la actualidad, es que la libertad de comercio estaría muy bien si la practicasen todos los países, pero como no lo hacen, los Estados Unidos no pueden implantarla por su cuenta. Este argumento no tiene validez en ningún caso, ni a nivel de principios ni a nivel práctico. Otros países que imponen restricciones al comercio internacional nos perjudican, pero también se perjudican a sí mismos. Aparte de los tres casos ya mencionados, si por nuestra parte imponemos restricciones, lo único que conseguimos en contribuir a nuestro perjuicio perjudicando asimismo a los demás. ¡Difícilmente cabe mayor sadismo y masoquismo en la sensible política económica internacional! Lejos de suscitar una reducción de las restricciones aplicadas por los demás países, esta clase de actos de represalia lo único que hacen es provocar más restricciones indiscriminadamente.
Somos una gran nación, los líderes del mundo libre. Mal podemos permitirnos exigir a Hong Kong y Taiwan la imposición de cupos a la exportación textiles para proteger nuestra industria textil a expensas de los consumidores norteamericanos y de los trabajadores chinos de Hong Kong y Taiwan. Hablamos entusiásticamente de las virtudes de la libertad de comercio, mientras utilizamos nuestro poder político y económico para inducir al Japón a que reduzca sus exportaciones de acero y de televisores. Deberíamos adoptar unilateralmente la libertad de comercio, no de forma instantánea, sino a lo largo de un período de, pongamos por caso, cinco años, a un ritmo anunciado de antemano.
Pocas medidas que pudiésemos tomar lograrían hacer más para promover la causa de la libertad en nuestro país y en el exterior, que la libertad total de comercio. En lugar de conceder subvenciones a los gobiernos extranjeros en nombre de la ayuda económica -promoviendo con ello el socialismo-, imponiendo al mismo tiempo restricciones a los artículos que producen -entorpeciendo con ello la libertad de comercio-, podríamos adoptar una postura sólida y basada en principios. Podríamos decir al resto del mundo: creemos en la libertad y tratamos de ponerla en práctica. No podemos forzarles a que sean libres, pero sí ofrecerles nuestra total cooperación en igualdad de condiciones. Nuestro mercado les está abierto sin aranceles u otras restricciones. Vendan en él lo que puedan y quieran. Comprenden lo que puedan y quieran. De esta manera, la cooperación entre individuos podrá hacerse a escala mundial y libremente.
Las razones políticas para la libertad de comercio
La interdependencia es una característica omnipresente en el mundo moderno: en la propia esfera económica, entre un grupo de precios y otro, entre una industria y otra, entre un país y otro: en la sociedad en general entre la actividad económica y las actividades culturales, sociales y asistenciales; en la organización de la sociedad, entre la disposiciones económicas y las políticas, entre la libertad económica y la libertad política.
También en la esfera económica, las disposiciones económicas se entrelazan con las políticas. La libertad de comercio internacional favorece las relaciones armoniosas entre naciones de distintas culturas e instituciones, de igual modo que la libertad de comercio interior favorece las relaciones armoniosas entre individuos de distintas creencias, actitudes e intereses.
En un mundo que practique a libertad de comercio, como en una economía libre en cualquier país, se efectúan transacciones entre entidades privadas: individuos, empresas comerciales, instituciones benéficas. Las condiciones en que se realiza cualquier transacción son aceptadas por todas las partes que intervienen en la misma. La transacción no se producirá mientras las partes no crean que van a resultar beneficiadas con su realización. Como consecuencia de ello, los intereses de las diversas partes se armonizan. La cooperación, y no el conflicto, es la regla.
Cuando intervienen los gobiernos, la situación es muy distinta. Dentro de un país, las empresas buscan la concesión de subvenciones por parte de su gobierno, ya se directamente o bien en forma de aranceles u otras restricciones al comercio. Tratarán de escapar a las presiones económicas de los competidores que amenazan su capacidad de obtención de beneficios, o su misma existencia, recurriendo a la adopción de presiones políticas que impongan costes a los demás. La intervención de un gobierno en favor de las empresas de su país hace que las empresas de los demás países busquen la ayuda de sus propios gobiernos para contrarrestar las medidas tomadas por aquel gobierno. Las disputas privadas generan las disputas entre gobiernos. Cualquier negociación comercial se convierte en una cuestión política. Altos funcionarios del gobierno asisten en todo el mundo a conferencias comerciales. Las fricciones se multiplican. Varios ciudadanos de todos los países resultan insatisfechos al final de las negociaciones y terminan creyendo que han sido los que se han llevado la peor parte. El conflicto, y no la cooperación, es la regla.
Los cien años que van desde la batalla de Waterloo hasta la Primera Guerra Mundial ofrecen un notable ejemplo de los beneficiosos efectos del librecambismo sobre las relaciones entre las naciones. Gran Bretaña era la primera nación del mundo, y en el transcurso de dicho siglo desarrolló una libertad de comercio completa. Otras naciones, especialmente las occidentales, entre las que se encontraban los Estados Unidos, adoptaron una política económica similar, si bien en forma menos decidida. En lo esencial, la gente era libre de comprar y vender mercancías de quien y a quien quisiese dondequiera que viviese, tanto si habitaba el mismo o distinto país, y en las condiciones que acordaban mutuamente. Aún hay algo que nos puede sorprender más en la actualidad, y es que la gente era libre de viajar por toda Europa y por gran parte del mundo sin pasaporte y sin demasiadas inspecciones de aduana. Tenía libertad para emigrar y podía entrar y hacerse residente y ciudadana en casi todos los países, especialmente en los Estados Unidos.
Como consecuencia de ello, el siglo que va de Waterloo a la Primera Guerra Mundial fue uno de los más pacíficos de la historia humana entre las naciones occidentales, y se vio sacudido únicamente por algunas guerras secundarias: la de Crimea y las franco-prusianas fueron las más destacadas, y, naturalmente, una importante contienda civil en los Estados Unidos, consecuencia de la cuestión capital de la esclavitud, que había apartado al país de la libertad política y económica.
En el mundo moderno, los aranceles y restricciones similares al comercio han sido una fuente de fricciones entre los países. Pero una fuente mucho mayor de perturbaciones ha sido el trascendental intervencionismo en la economía de estados tan colectivistas como la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y la España de Franco, y especialmente en los países comunistas, desde Rusia y sus satélites hasta China. Los aranceles y las restricciones similares perturban las señales trasmitidas por el sistema de precios, pero al menos da libertad a los individuos para responder a dichas señales perturbadas. Los países colectivistas han introducido elementos autoritarios de mucho mayor alcance.
Las transiciones completamente privadas son imposibles entre ciudadanos de una economía predominantemente de mercado y de un Estado colectivista. Una parte está representada necesariamente por funcionarios gubernamentales. Las consideraciones políticas son ineludibles, pero las fricciones se minimizarían si los gobiernos de las economías de mercado diesen a sus ciudadanos la máxima libertad posible de acción para hacer sus propios negocios con los gobiernos colectivistas. Tratando de emplear el comercio como arma política, o las medidas políticas como un medio para incrementar el comercio con los países colectivistas, sólo se consigue empeorar las inevitables fricciones políticas.
Libertad de comercio internacional y competencia interior
El grado de competencia en un país está íntimamente relacionado con las disposiciones comerciales internacionales. La protesta pública contra los trusts y los monopolios a finales del siglo pasado, provocó la creación de la Interstate Commerce Commission (Comisión de Comercio Interestatal) y la promulgación de la Ley Sherman Anti-Trust, completada posteriormente con otras disposiciones legales encaminadas a promover la competencia. Estas medidas han tenido efectos muy ambiguos. En algunos aspectos, han incrementado la competencia, pero en otros han tenido efectos negativos.
Aunque semejantes medidas respondiesen a las esperanzas de los que las patrocinaron, no se podía hacer tanto para asegurar la competencia efectiva como con la eliminación de todas las barreras al comercio internacional. La existencia de sólo tres fabricantes importantes de automóviles en los Estados Unidos. -uno de los cuales al borde de la bancarrota- constituye una amenaza de precios monopolísticos. Pero déjese a los fabricantes de automóviles del mundo competir con General Motors, Ford y Chrysler para hacerse con la clientela norteamericana, y el espectro de los precios monopolísticos se esfumará.
Eso ocurre en todas las actividades. Pocas veces se puede establecer un monopolio en un país que no practique la ayuda gubernamental a las claras o encubiertamente, en forma de un arancel o de otro dispositivo. Lo que resulta casi imposible a escala mundial. El monopolio en diamantes de De Beers es el único que conocemos que parece haberlo conseguido. No tenemos noticia de ningún otro caso de monopolio que haya logrado existir durante largo tiempo sin la ayuda de los gobiernos: la OPEP y las primeras agrupaciones de empresas dedicadas a la explotación del caucho y del café ofrecen, sin duda, los ejemplos más notorios. Y la mayoría de estas agrupaciones patrocinadas por los gobiernos no duraron demasiado. Se deshicieron bajo la presión de la competencia internacional, suerte que creemos espera también a la OPEP. En un mundo de libre comercio, los cártels internacionales desaparecerían incluso más de prisa. Aun en un mundo de restricciones comerciales, los Estados Unidos, mediante el libre comercio, unilateral si fuera necesario, podrían llegar a la práctica eliminación de cualquier peligro significativo de monopolios internos.
Planificación económica central
Viajando por países subdesarrollados, nos hemos sentido una y otra vez profundamente impresionados por el asombroso contraste entre las ideas que sobre la realidad sostienen los intelectuales de estos países y muchos especialistas occidentales, por una parte, y los hechos escuetos, por otra.
En todas, partes, aquéllos dan por sentado que el capitalismo de libre empresa y el sistema de mercado son instrumentos para explotar a las masas, mientras que la planificación económica central es la tendencia del futuro que colocará a sus países en la senda del progreso económico rápido. Tardaremos en olvidar la censura que uno de nosotros recibió por parte de un importante empresario hindú, extremadamente culto y muy próspero -físicamente, el modelo de la caricatura marxista de un obeso capitalista-, como respuesta a unas observaciones que correctamente interpretó como crítica a la detallada planificación central de la India. Nos dijo en términos precisos que el gobierno de un país pobre como la India simplemente tenía que controlar las importaciones, la producción interna y la asignación de la inversión -y, por deducción, garantizar privilegios especiales en todas estas áreas que son la fuente de su propia prosperidad- a fin de asegurar las prioridades sociales por encima de las demandas egoístas de los individuos. Este empresario estaba expresando, sencillamente, los puntos de vista de los profesores y de otros intelectuales de la India y de otras partes.
La realidad misma es muy diferente. En todos los sitios en que encontramos algún elemento importante de libertad individual, alguna medida de progreso por lo que respecta a las comodidades materiales al alcance de los ciudadano ordinarios, y una esperanza extendida de un mayor progreso en el futuro, descubrimos también que la actividad económica se halla organizada principalmente a través del mercado libre. En todos los sitios en que el estado se encarga de controlar minuciosamente las actividades económicas de sus ciudadanos, es decir, en todos los países en que rige una planificación central pormenorizada, los ciudadanos ordinarios está políticamente encadenados, tienen un nivel de vida bajo y escaso poder para controlar su propio destino. El estado puede prosperar y construir monumentos impresionantes. Las clases privilegiadas pueden gozar de todas las comodidades materiales, pero el común de la población no es más que un instrumento utilizable para conseguir los fines del estado, y no recibe más de lo necesario para mantenerla dócil y razonablemente productiva.
El ejemplo más obvio radica en el contraste entre la Alemania del Este y del Oeste, inicialmente partes de un único país, roto en dos como consecuencia de las vicisitudes de la guerra. Gentes de un mismo origen, con una misma civilización, un mismo nivel de desarrollo técnico y conocimiento, habitan las dos partes. ¿Qué parte ha prosperado? ¿Qué parte debió construir un muro para encerrar a sus habitantes? ¿Qué parte lo protege hoy día con guardias armados, acompañados de perros fieros, campos de minas e instrumentos fruto del ingenio diabólico, a fin de impedir que unos valientes y desesperados ciudadanos, dispuestos a arriesgar sus vidas, intenten abandonar su paraíso comunista por el infierno capitalista al otro lado del mundo?
A un lado de este muro, las calles y las tiendas brillantemente iluminadas son frecuentadas por una población alegre y bulliciosa. Algunos compran productos procedentes de todo el mundo. Otros se dirigen a los numerosos cines o a otros lugares de diversión. Pueden comprar libremente periódicos y revistas que expresen toda la variedad de opiniones. Hablan entre sí o con extranjeros sobre cualquier tema y expresan una amplia variedad de opiniones sin echar una sola mirada hacia atrás por encima del hombro. Una pasarela de menos de cien metros, después de esperar una hora en cola, rellenando formularios y esperando la devolución de los pasaportes, les llevará como nos llevó a nosotros, al otro lado de este muro. Allí, las calles parecen vacías: la ciudad es gris y descolorida; los escaparates de las tiendas están apagados; los edificios, sucios. La destrucción que la guerra provocó no ha sido reparada aún al cabo de más de tres décadas. El único signo de animación o actividad que encontramos durante nuestra breve visita a Berlín Este fue el centro de acogida. Una hora en Berlín Este es suficiente para entender por qué las autoridades levantaron el muro.
Parecía un milagro cuando Alemania Occidental, un país devastado y derrotado, se convirtió en una de las economías más fuertes de Europa en menos de una década. Fue el milagro de un sistema de mercado libre. Ludwig Erhard, un economistas, era el ministro alemán de economía. El domingo 20 de junio de 1948, introdujo una nueva moneda, el marco alemán, y abolió casi todos los controles sobre precios y salarios. Actuó un domingo, le gustaba decir, porque las oficinas de las autoridades de ocupación francesas, americanas e inglesas estaban cerradas. Dada su actitud favorable hacia los controles, estaba seguro de que si hubiera introducido la nueva moneda y abolido los controles cuando las oficinas estaban abiertas, las autoridades de ocupación habrían revocado sus órdenes. Sus medidas operaron como por ensalmo. Al cabo de varios días las tiendas estaban llenas de bienes. Al cabo de varios meses, la economía alemán progresaba a toda velocidad.
Incluso dos países comunistas, Rusia y Yugoslavia, ofrecen un contraste similar aunque menos extremado. Rusia es un país estrechamente controlado desde el centro. Ha sido incapaz de impedir completamente la existencia de la propiedad privada y los mercados libres, pero ha intentado limitar su alcance tanto como ha sido posible. Yugoslavia empezó por el mismo camino. Sin embargo, después de que, bajo la dirección de Tiro, rompiera con la Rusia de Stalin, el rumbo cambió drásticamente. Sigue siendo comunista, pero se promueven de forma deliberada la descentralización y el empleo de las fuerzas del mercado. La mayor parte de la tierra cultivable está en manos privadas, y sus productos se venden en mercados relativamente libres. Las empresas pequeñas -aquellas que tienen menos de cinco trabajadores- pueden estar en manos de empresarios privados. Este tipo de empresas está floreciendo, particularmente en el sector de la artesanía y del turismo. Las cooperativas formadas por trabajadores son mayores, y constituyen una forma ineficaz de organización, pero al menos proporcionan algunas oportunidades a la responsabilidad e iniciativa personales. Los habitantes de Yugoslavia no son libres. Tienen un nivel de vida mucho más bajo que el de la vecina Austria u otros países occidentales similares. Sin embargo, Yugoslavia sorprende al viajero observador que viene de Rusia, como en nuestro caso: en comparación, es un paraíso.
En Oriente Medio, Israel, pese a proclamar una política y una filosofía socialistas, y aun interviniendo ampliamente el estado en la economía, tiene un importante sector de mercado, sobre todo como consecuencia indirecta de la importancia del comercio exterior. La política socialista ha retrasado el crecimiento económico, pero los ciudadanos gozan de una mayor libertad política y de un nivel de vida mucho más alto que los egipcios, que han sufrido una centralización del poder político mucho más extensa y a cuya actividad económica se han impuesto controles mucho más rígidos.
En el Lejano Oriente, Malasia, Singapur, Corea Taiwan, Hong Kong y Japón -países todos ellos que se apoyan extensamente en mercados libres- están prosperando.
Sus habitantes confían en el futuro. En estos sitios se está produciendo una explosión económica. Aplicando el mejor criterio para medir estas actividades, la renta anual per capita en estos países a finales de los años setenta oscilaba entre 700 dólares aproximadamente en Malasia, y alrededor de 5.000 en el Japón. En contraste con lo anterior, la India, Indonesia y China comunista, países dirigidos principalmente mediante sistemas de planificación central, han experimentado un estancamiento económico y una represión política. En el mismo momento, la renta per capita anual en esos países era de menos 250 dólares.
Los apologistas de la planificación económica centralizada cantaban las alabanzas de la China de Mao hasta que los sucesores de éste pregonaron el atraso de China y lamentaron la falta de progreso durante los últimos veinticinco años. Una parte del plan para modernizar el país consiste en permitir que los precios y los mercados desempeñen un papel más importante. Esta táctica puede producir considerables beneficios a partir del bajo nivel económico del país, tal como los produjo en Yugoslavia. Sin embargo, los beneficios se verán seriamente limitados mientras exista un estrecho control político de la actividad económica y la propiedad privada sea contenida. Además, si se deja salir al genio de la iniciativa privada fuera de la botella, incluso en este reducido campo, se plantearán problemas políticos que, antes o después, pueden provocar una reacción hacia un mayor autoritarismo. El resultado opuesto, el colapso del comunismo y su sustitución por un sistema de mercado, parece mucho menos probable, a pesar de que, como optimistas incurable, no lo desechamos completamente. De modo similar, ahora que el anciano mariscal. Tito ha muerto, Yugoslavia puede experimentar un período de inestabilidad política que quizá provoque una reacción hacia un autoritarismo mayor o, lo que es mucho menos probable, un colapso de la presente organización colectivista.
Un ejemplo especialmente iluminador, que vale la pena que examinemos con mayor detalle, es el contraste entre las experiencias de la India y el Japón; la experiencia hindú en los primeros treinta años tras la consecución de la independencia, en 1947, y la japonesa durante los primeros treinta años tras la Restauración Meiji en 1867. Los economistas y los especialistas en ciencias sociales en general rara vez pueden llevar a cabo experimentos controlados, tan importantes para comprobar las hipótesis en las ciencias de la naturaleza. Sin embargo se ha conseguido en este caso algo bastante cercano a un experimento controlado que podemos utilizar para comprobar la importancia de la diferencia entre los métodos de organización económica.
Los dos experimentos están separados por 80 años. En todos los demás aspectos los dos países se encontraban en circunstancias muy similares al comienzo de los periódicos que comparamos. Los dos eran países con civilizaciones antiguas y una cultura refinada. Cada uno de ellos tenía una población muy estructurada. El Japón mantenía una organización feudal formada por daimyos (señores feudales) y siervos. La india esta organizada en un rígido sistema de castas, con los brahmanes situados en la cima y los intocables llamados por los británicos las castas registradas, en la base.
Los dos países experimentaron un profundo cambio político que trajo consigo una drástica alteración de las organizaciones políticas, económicas y sociales. En ambos lugares un grupo de dirigentes capaces y entregados alcanzaron el poder. Estaban llenos de orgullo nacional y determinados a convertir el estancamiento económico en rápido crecimiento, a transformar sus países en grandes potencias.
Casi todas las diferencias favorecían a la India y no al Japón. Los antiguos dirigentes japoneses habían impuesto un aislamiento casi completo con el resto del mundo. El comercio internacional y el contacto se limitaban a una visita de un barco holandés al año. Los pocos occidentales a los que se permitía permanecer en el país eran confinados en un pequeño enclave, en una isla situada en el puerto de Osaka. Tres o más siglos de aislamiento obligado habían dejado al Japón ignorante del mundo exterior, muy por detrás de Occidente en ciencia y tecnología; casi nadie sabía leer o hablar lenguas extranjera a excepción del chino.
La india era mucho más afortunada. Había disfrutado de un crecimiento económico substancial antes de la Primera Guerra Mundial. La lucha para conseguir la independencia de Gran Bretaña convirtió ese crecimiento en estancamiento durante el período entre las dos guerras mundiales, pero no condujo a la regresión. Las mejoras en el sistema de transporte había acabado con las características localizadas que anteriormente constituyeron un azote periódico. La mayor parte de sus dirigentes se educaron en países avanzados de Occidente, sobre todo en Gran Bretaña. Los gobernantes británicos dejaron una administración muy experta e instruida, fábricas modernas y un sistema excelente de comunicaciones por ferrocarril. Nada de esto existía en el Japón en 1867. La India se encontraba tecnológicamente atrasada en comparación con el mundo occidental, pero la diferencia era menor que la que separaba al Japón en 1867 de los países avanzados de la época.
Los recursos físicos de la India eran, también muy superiores a los del Japón. Prácticamente, la única ventaja física que el Japón tenía era el mar, que le ofrecía un medio de transporte sencillo y pesca abundante. Con respecto al resto, la India era casi nueve veces mayor, y un porcentaje muy superior de su superficie estaba formado por terrenos llanos y accesibles. El Japón era en gran parte montañoso. Poseía sólo una estrecha franja de tierra cultivable y habitada a lo largo de la costa.
Finalmente, el Japón carecía de ayuda exterior. No se invirtió capital foráneo y ningún gobierno o fundación extranjera en los países capitalistas creó consorcio alguno que realizara donaciones u ofreciera préstamos a bajo interés al Japón. Debía depender de sí mismo para obtener capital con el que financiar su desarrollo económico. Tuvo una afortunado comienzo. En los primeros años tras la Restauración Meiji, las cosechas europeas de seda fueron desastrosas, lo que permitió al Japón exportar ese producto y conseguir más divisas de las que otra modo habría podido obtener.
Aparte de esta corriente de divisas, no existía otras fuentes importantes de capital, organizadas o fortuitas.
La India se hallaba en una situación mucho mejor. Desde que consiguió la independencia en 1947, ha recibido una enorme cantidad de recursos del resto del mundo, en su mayoría sin contrapartida. Este flujo continúa hoy.
A pesar de la existencia de circunstancias similares en el Japón de 1867 y en la India de 1947, los resultados fueron completamente distintos. El Japón desmanteló su estructura feudal y extendió las oportunidades económicas y sociales a todos sus ciudadanos. La situación de la mayoría de la población mejoró rápidamente, aun cuando ésta aumentó en medida considerable. el Japón se convirtió en una potencia con la que se debía contar en la esfera política internacional. No alcanzó una libertad política y humana completa, pero consiguió grandes progresos en esta dirección.
La India se entregó, en teoría, a la eliminación de las barreras de casta, aunque en la práctica hizo escasos progresos. Las diferencias de ingresos y de riqueza entre unos pocos y la mayoría se hicieron más amplias en vez de reducirse. Se produjo una explosión demográfica como había ocurrido en el Japón ochenta años antes, pero la producción económica no creció. Permaneció prácticamente estacionaria. De hecho, el nivel de vida del tercio más pobre de la población es probable que haya descendido. Tras el fin de la dominación británica, la India se preciaba de ser la mayor democracia del mundo, pero durante una época cayó en una dictadura que restringió la libertad de expresión y de prensa. Está en peligro de caer en la misma situación otra vez.
¿Qué puede explicar la diferencia de resultados? Muchos observadores apuntan a características humanas y a instituciones sociales diferentes. Los tabúes religiosos, el sistema de castas, una filosofía fatalista: se dice que todas estas características e instituciones encierran a los hindúes en la camisa de fuerza de la tradición se afirma también que son poco emprendedores y perezosos. Por el contrario, se elogia a los japoneses por su carácter trabajador, enérgico, deseosos de responder a las influencias procedentes del exterior, e increíblemente ingeniosos para adaptar a sus propias necesidades lo que aprenden de fuera.
Esta descripción de los japoneses puede ser correcta hoy en día. Pero en 1867 no lo era. Un antiguo residente extranjero en el Japón escribió. No pensamos que el Japón se llegue a convertir en un país rico. Las ventajas con que le ha dotado la naturaleza, a excepción del clima, y la devoción por la indolencia y el placer que la misma gente tiene, lo impiden. Los japoneses son un pueblo feliz, y como están contentos con poco, no es probable que consigan mucho. Otro escribió: En esta parte del mundo, los principios establecidos y reconocidos en Occidente parecen perder la virtud y la vitalidad que originariamente pudieran poseer, y tienden fatalmente a convertirse en cizaña y corrupción.
Igualmente, la descripción de los hindúes puede ser adecuada hoy para algunos de ellos que residen en la India, incluso quizá para la mayor parte, pero ciertamente este contrato no corresponde a los que han emigrado. En muchos países africanos, en Malaya, Hong Kong, las islas Fiji, Panamá y, en períodos mucho más recientes, en Gran Bretaña, los hindúes han sido empresarios prósperos, y en ciertos casos constituyen la capa más importantes de la clase empresarial. Han actuado a menudo como impulsores, iniciando y promoviendo el progreso económico. En la misma India existen personas emprendedoras, llenas de energías e iniciativa en los lugares en que ha sido posible escapar a la influencia desvirtuadora que se ejerce desde el control gubernamental.
En cualquier caso, el progreso económico y social no depende de las características o de la conducta de las masas. En cada país una pequeña minoría señala el ritmo, determina el curso de los acontecimientos. En las naciones que se han desarrollado más rápida y prósperamente, una minoría de individuos emprendedores y arriesgados ha avanzado constantemente, creando oportunidades para que las sigan quienes les imiten, y ha hecho posible que la mayor parte de la población aumente su productividad.
Las características de los hindúes que tantos observadores extranjeros deploran son un reflejo, más que una causa, de la falta de progreso. La pereza y la falta de espíritu emprendedor florecen cuando el trabajo duro y la asunción de riesgos no reciben recompensa. Una filosofía fatalista es una adaptación al estancamiento. La India no carece de individuos con las cualidades que pudieran iniciar y alimentar el mismo tipo de desarrollo económico que el Japón experimento a partir de 1867, o incluso el que se produjo en Alemania Occidental y el Japón después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la verdadera tragedia de la India es que sigue siendo un subcontinente lleno de individuos sumidos en la pobreza más desesperada, cuando creemos que podría ser un país floreciente, vigoroso, cada vez más próspero y libre.
Encontramos recientemente un ejemplo fascinante que muestra el modo en que un sistema económico puede influir en las características de los individuos. Los refugiados chinos que se establecieron en Hong Kong una vez que los comunistas llegaron al poder, animaron el notable desarrollo económico de la colonia y alcanzaron una merecida reputación por su iniciativa, espíritu emprendedor, sobriedad y trabajo duro. La reciente liberalización de la emigración en la China Popular ha provocado una nueva corriente, con el mismo origen racial y las mismas tradiciones culturales básicas, pero con individuos educados y formados por treinta años de dominio comunista. Los empresarios que dieron trabajo a algunos de estos refugiados hablan de que son muy diferentes de los anteriores chinos que entraron en Hong Kong. Los nuevos inmigrantes tienen poco espíritu de iniciativa y quieren que se les diga con toda exactitud lo que tienen que hacer. Son indolentes y poco cooperativos. Sin duda, una estancia de varios años en el mercado libre de Hong Kong cambiará toda esta situación.
¿Qué explica entonces las diferentes experiencias del Japón desde 1867 a 1897 y de la India desde 1947 hasta nuestros días? Creemos que puede afirmarse lo mismo que en los casos de las dos Alemanias, Israel y Egipto, y Taiwan y China Popular. El Japón se apoyó principalmente en la cooperación voluntaria y en el sistema de mercado libre, en el modelo de la Inglaterra de su época. La India se basó en la planificación económica central, es decir, en el ejemplo de la Inglaterra de su época.
El gobierno Meiji intervino en muchos aspectos y representó un papel clave en el proceso de desarrollo. Envió a muchos japoneses al extranjero para que recibieran una formación técnica e importó expertos del exterior. Creó plantas piloto en muchas industrias y concedió numerosos subsidios a otras. Pero en ningún momento intentó controlar la cantidad total, la dirección de la inversión o la estructura de la producción. El Estado mantuvo un interés importante sólo en las industrias de construcción naval y del hierro y el acero, al considerarlas necesarias para su poderío militar. Se quedó con estas industrias porque carecían de atractiva para la empresa privada y necesitaban considerables subvenciones gubernamentales. Estas ayudas representaban un drenaje de recursos. Impidieron más que estimularon el progreso económico japonés. Finalmente, un tratado internacional prohibió la imposición por parte del Japón de aranceles superiores el cinco por ciento durante las tres primeras décadas tras la Restauración Meiji. Esta restricción se convirtió en un verdadero regalo para el Japón, a pesar de que en la época de su imposición el país se sintió afectado, y una vez que las prohibiciones del tratado finalizaron, el Japón aumentó los aranceles.
La India está siguiendo una política muy distinta. Sus dirigentes consideran el capitalismo un sinónimo del imperialismo, que debe evitarse a toda costa. Se embarcaron en una serie de planes quinquenales al estilo ruso que preveían programas detallados de inversión. Algunas áreas de producción están reservadas al estado; en otras se permite a las empresas privadas que operen, pero sólo de conformidad con el plan. Un sistema a base de aranceles y cupos controla las importaciones, mientras que las subvenciones regulan las exportaciones. El ideal es la autarquía. Ni que decir tiene, estas medidas provocan escasez de divisas, que se soluciona mediante un minucioso y amplio control de cambios, lo que es una fuente muy importante tanto de ineficacia como de privilegio especial. Los precios y los salarios están controlados. Para construir una fábrica o para realizar cualquier otra inversión se necesita una autorización gubernamental. Los impuestos afectan a todas las áreas de actividad y son muy altos en teoría, pero en la práctica se evaden. El contrabando, los mercados negros, las transacciones ilegales de todo tipo están tan extendidos como los impuestos, y minan todo respeto hacia la ley, aunque llevan a cabo un valioso servicio social al compensar en alguna medida la rigidez de la planificación central, y hacen posible la satisfacción de necesidades urgentes.
La confianza en el mercado liberó en el Japón recursos escondidos e insospechados de energía e ingenio. Impidió que unos intereses siniestros bloquearan el cambio. Obligó al desarrollo a ajustarse a la ingrata verificación de la eficiencia. El apoyo en los controles gubernamentales en la India impide la iniciativa privada o la desvía hacia el derroche. Protege los intereses ocultos de las fuerzas del cambio. Substituye la eficacia del mercado por la autorización burocrática como criterio de supervivencia.
La experiencia obtenida en los dos países con los productos textiles hechos a mano y a máquina, sirve para ilustrar la diferencia de política. Tanto el Japón en 1867 como la India en 1947 tenían una amplia producción textil interna. En el Japón, la competencia extranjera no ejercía un efecto demasiado pronunciado sobre la producción doméstica de seda, quizá debido ala ventaja nipona con respecto a la seda en bruto, reforzada por el fracaso de la cosecha europea, pero destruyó la hilatura nacional de algodón y posteriormente el tejido a mano de tela. Se desarrolló una industria textil japonesa basada en fábricas. Al principio manufacturaba sólo los tejidos más bastos y de inferior calidad, pero posteriormente se dedicó a calidades cada vez superiores, y final se ha convertido en una de las principales industrias de exportación.
En la India se subvencionó y se garantizó un mercado a los tejidos a mano, al parecer para facilitar la transición a la producción fabril. Esta crece gradualmente, pero este crecimiento ha sido controlado a fin de proteger la industria del tejido a mano. La producción ha significado expansión. El número de telares manuales se ha doblado prácticamente de 1948 a 1978. En la realidad se puede oír el sonido de los telares manuales desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas de la noche en millares de aldeas a lo largo de toda la India. No hay nada malo en la existencia de una industria de tejido a mano si puede competir con otras en los mismos términos. En el Japón todavía existe una industria de tejido a mano próspera, aunque extremadamente pequeña. Teje sedas de lujo y otros artículos. En la India, la industria de tejido a mano prospera porque está subvencionada por el gobierno. En efecto, se imponen cargas a individuos que no están en una posición más acomodada que los que mueven los telares, a fin de garantizar a éstos unos ingresos mayores de los que podrían alcanzar en un mercado libre.
A principios del siglo XIX, Gran Bretaña se enfrentaba precisamente con el mismo problema que Japón tuvo varias décadas más tarde y la India más de cien años después. El telar mecánico amenazaba con destruir una industria de tejido a mano próspera. Se nombró entonces una Comisión Real para investigar la industria. Esta consideró explícitamente la política seguida por la India: subvencionar el tejido a mano y garantizar un mercado a la industria. La comisión rechazó esa política desenfrenada sobre la base de que sólo empeoraría el problema básico (un exceso de tejedores manuales), es decir, precisamente lo que ha ocurrido en la India. Gran Bretaña adoptó la misma solución que el Japón: la política, a corto plazo ingrata pero a la larga beneficiosa, de permitir que las fuerzas del mercado actuaran por sí mismas.
Las experiencias opuestas de la India y del Japón son interesantes porque ponen de relieve de manera muy clara no sólo los diferentes resultados de los dos métodos de organización, sino también la falta de relación entre los objetivos perseguidos y las medidas que se adoptaron. Las metas de los nuevos dirigentes Meiji -que se dedicaron a aumentar el poder y la gloria de su país y concedieron poco valor a la libertad individual- eran más acordes con las medidas hindúes que las que ellos mismos adoptaron. Los objetivos de los nuevos gobernantes hindúes -que defendían ardientemente la libertad individual- se acomodaban más a las medidas japonesas que las que ellos mismos pusieron en práctica.
Los controles y la libertad
A pesar de que los Estados Unidos no han adoptado la planificación económica central, el aumento del papel del estado en la economía ha ido muy lejos durante los últimos cincuenta años. Esta intervención ha significado un costo en términos económicos. Las limitaciones que esta actuación impone a nuestra libertad económica amenazan con liquidar dos siglos de progreso económico. La intervención ha tenido también un costo político: ha limitado considerablemente nuestra libertad humana.
Los Estado Unidos de América siguen siendo un país predominantemente libre, uno de los países más libres del mundo. Sin embargo, con palabras del famoso discurso de Abraham Lincoln, House Divided [El país dividido], un país dividido no puede durar [...] Tengo la esperanza de que esta nación no se hunda, sino que deje de estar dividida. Se convertirá toda ella en una cosa u otra. Estaba hablando sobre la esclavitud. Sus proféticas palabras se pueden aplicar igualmente a la intervención gubernamental en la economía. Si continuáramos mucho más allá por este camino, nuestro dividido país se encontraría en el colectivismo. Afortunadamente, es cada vez más manifiesto que los ciudadanos se dan cuenta del peligro y están decididos a parar e intervenir la tendencia a una actividad gubernamental cada vez mayor.
A todos nosotros nos afecta el statu quo. Tendemos a aceptar la situación tal como es, a considerarla el estado natural de las cosas, especialmente cuando se ha formado mediante una serie de pequeños cambios graduales. Es difícil darse cuenta de cuál es la importancia de este efecto acumulativo. Exige un esfuerzo de imaginación liberarse de la situación actual y mirarla con nuevos ojos. Sin embargo, el esfuerzo vale la pena. Es probable que el resultado sea una sorpresa, por no decir una sacudida.
La libertad económica
Una parte esencial de la libertad económica consiste en la facultad de escoger la manera en que vamos a utilizar nuestros ingresos: qué parte vamos a destinar para nuestros gastos y que artículos vamos a comprar; qué cantidad vamos a ahorrar y en qué forma; qué monto vamos a regalar y a quién. En la actualidad, el gobierno, a nivel federal, estatal y local, utiliza en nuestro nombre más del 40 por ciento de nuestros ingresos. Una vez uno de nosotros sugirió una nueva fiesta nacional, el día de la independencia personal, el día del año en que dejamos de trabajar para pagar los gatos del gobierno [...] y empezamos a producir para pagar los artículos que separada e individualmente escogemos a la luz de nuestras propias necesidades y deseos. En 1929 esta fiesta habría coincidido con la fecha en que se conmemora el nacimiento de Abraham Lincoln, el 12 de febrero; hoy día se celebraría hacia el 30 de mayo; y si las tendencias actuales continuaran, coincidiría con el otro Día de la Independencia, el 4 de julio, hacia 1988.
Por supuesto, nosotros tenemos algo que decir sobre la cantidad de nuestros ingresos que el gobierno gasta en nuestro nombre. Participamos en el proceso político que ha conducido al gobierno a gastar más del 40 por ciento de nuestros ingresos. El gobierno de la mayoría es un arbitrio necesario y deseable. Sin embargo, es muy diferente al tipo de libertad que un individuo tiene cuando va a comprar a un supermercado. Cuando votamos una vez cada año, apoyamos ideales generales más que propuestas específicas. Si formamos parte de la mayoría, en el mejor de los casos obtendremos las propuestas que apoyamos y aquellas a las que nos opusimos, pero que consideramos, en conjunto, menos importantes. En general, al final nos encontramos con algo diferente de lo que pensábamos que estábamos votando. Si formamos parte de la minoría, debemos someternos al voto de la mayoría y esperar que llegue nuestro turno. Cuando votamos cada día en el supermercado, conseguimos exactamente lo que hemos votado, y lo mismo ocurre con todas las demás personas. La urna de las votaciones da lugar a un sometimiento sin unanimidad; el supermercado, por el contrario, a una unanimidad sin sometimiento. Por esta razón es importante utilizar las urnas, en tanto sea posible, sólo para las decisiones en que el sometimiento es esencial.
Como consumidores, ni siquiera somos libres para escoger el modo de gastar la parte de nuestros ingresos después de deducidos los impuestos. No somos libres de comprar ciclamatos o laetril, y pronto, quizá, sacarina. Nuestro médico de cabecera no es libre para recetarnos muchos fármacos que puede considerar como los más adecuados para nuestras dolencias, aun cuando estos fármacos puedan comprarse fácilmente en el exterior. Carecemos de libertad para comprar un coche sin cinturones de seguridad, a pesar de que, por ahora, somos todavía libres para escoger si los utilizamos o no.
Otra parte esencial de la libertad económica es la de utilizar los recursos que poseemos de acuerdo con nuestros propios valores: libertad para aceptar un empleo, para comprometerse en un negocio, para comprar y vender, a cualquier otra persona, mientras actuemos sobre una base estrictamente voluntaria y no acudamos a la fuerza para coaccionar a los otros.
Hoy día no somos libres para ofrecer nuestros servicios como abogados, médico, dentistas, fontaneros, barberos, enterradores, o para empezar a trabajar en muchas otras ocupaciones, sin antes conseguir un permiso o una autorización de un funcionario gubernamental. No podemos trabajar horas extras en condiciones acordadas previamente con nuestro empresario, a menos que éstas estén de acuerdo con las normas y las reglamentaciones establecidas por un funcionario gubernamental.
No somos libres de abrir un banco, entrar en la industria del taxi, o en la venta de electricidad o de servicio telefónico, o explotar una línea de ferrocarril, autobús o aérea, sin antes recibir una autorización de un funcionario gubernamental.
No somos libres de participar en los mercados de capitales a menos que cumplimentemos muchas páginas de formularios que exige la SEC (Securities and Exchange Commission: Comisión de Valores y Bolsas), y a menos que convenzamos a ese organismo de que el programa que pretendemos emitir presenta una imagen tan descolorida de nuestras posibilidades que ningún inverso en su sano juicio se interesaría por nuestro proyecto si tomara el anuncio al pie de la letra. Y conseguir la autorización del SEC puede costar más de 100.000 dólares de los Estados Unidos, lo que ciertamente desanima a las pequeñas empresas.
La libertad para ser dueño de propiedades constituye otra parte esencial de la liberta económica. Y nuestro ámbito de propiedad es muy amplio. Bastante más de la mitad de nosotros somos propietarios de las casas en que vivimos. Pero si nos referimos a maquinaria, fábricas y medios similares de producción, la situación es muy diferente. Hablamos de nosotros mismos como una sociedad formada por empresas privadas libres, es decir, como una sociedad capitalista. Sin embargo, con respecto a la propiedad de las empresas anónimas, somos, alrededor de 46 por ciento, socialistas. La posesión de un uno por ciento de la sociedad da derecho a recibir un uno por ciento de beneficios y obliga a compartir un uno por ciento de sus pérdidas hasta el importe total de las acciones que se poseen. En 1979 el impuesto federal sobre la renta de las sociedades ascendió al 46 por ciento de todos los ingresos por encima de 100.000 dólares, cuando en años anteriores era el 48 por ciento. El gobierno federal tiene derecho a 46 centavos de cada dólar de beneficio, y se hace cargo de esos 46 centavos de cada dólar de pérdida (a condición de que existan beneficios anteriores para compensar estas pérdidas). La administración de Washington es dueña del 46 por ciento de cada sociedad anónima, a pesar de que no en una forma que la autorice a votar directamente en los asuntos de la sociedad.
Exigiría un libro mucho mayor que éste citar todas las restricciones que afectan a nuestra libertad económica, sin comentarlas en detalle. Estos ejemplos pretenden sugerir, simplemente, el grado de penetración que estas restricciones han alcanzado.
La libertad humana
Las restricciones a la libertad económica afectan inevitablemente a la libertad en general, incluso en aspectos tales como la libertad de prensa y de expresión.
Consideremos los siguientes párrafos de la carta que envió en 1977 Lee Grace, en aquel momento vicepresidente de una asociación de productores de petróleo y gas, a los miembros de ésta. Con respecto a la legislación sobre energía escribió: "Como ustedes saben, el verdadero problema no es tanto el precio por metro cúbico sino el mantenimiento de la Primera Enmienda de la Constitución, la garantía de la libertad de expresión. Con una reglamentación cada vez mayor, mientras el Estado omnipotente nos mira fijamente por encima del hombro, tenemos miedo de expresar la verdad y nuestras creencias acerca de los que es falso y está mal hecho. El temor a las revisiones del IRS (Internal Revenue Service: Servicio de Inspección Fiscal), la estrangulación burocrática o el hostigamiento gubernamental constituyen armas poderosas contra la libertad de expresión".
En el número publicado el 31 de octubre de 1977 de la revista U. S. News e World Report, y dentro de la sección Washington Whispers [Los rumores de Washington] se observaba que los dirigentes de la industria petrolífera manifiestan que han recibido este ultimátum del secretario de Energía, James Schelesinger: Apoyen el impuesto que la administración ha propuesto sobre el crudo o, de lo contrario, enfréntense a una reglamentación más dura y a una posible presión para deshacer las "holding" petroleras.
Su juicio aparece ampliamente confirmado por la conducta exterior de dichos ejecutivos. Desarmados por las denuncias del senador Henry Jackson que les acusaba de estar obteniendo beneficios obscenos, ni uno solo miembro de un grupo de directivos pertenecientes a la industria petrolífera contestó. o incluso abandonó la habitación y se negó a someterse a un insulto personal mayor. Los ejecutivos de las compañías petroleras, que en privado muestran una fuerte oposición a la compleja estructura actual de controles federales bajo los cuales actúan, o al considerable aumento de la intervención gubernamental propuesta del presidente Carter, hacen blandas declaraciones públicas en las que aprueban los objetivos de los controles. Pocos hombres de negocios consideran que los llamados controles voluntarios precios y salarios vayan a representar un camino efectivo o deseable para combatir la inflación. Sin embargo, un ejecutivo tras otro, una organización empresarial tras otra, han alabado el programa, han dicho cosas bonitas de éste, y han prometido cooperar. Sólo unos pocos, como Donald Rumsfeld, antiguo congresista, funcionario de la Casa Blanca, tuvieron el valor para denunciarlos públicamente. A ellos se les unió George Meany, rudo, octogenario y antiguo jefe de la AFL-CIO (American Federation of Labor-Congress of Industrial Organizations: Federación Norteamericana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales).
Es absolutamente lógica que los individuos deben soportar un costo -aunque solo sea el de la impopularidad y la crítica- por el hecho de hablar con libertad. Sin embargo, el costo debiera ser razonable y no desproporcionado. En palabras de una famosa sentencia del Tribunal Supremo, no debería inducir al desánimo sobre la libertad de expresión. Sin embargo, no hay duda de que en la actualidad este resultado se produce en los ejecutivos de las sociedades anónimas.
Esta inducción al desánimo no se restringe a estos ejecutivos. Nos afecta a todos. Nosotros conocemos profundamente la comunidad académica. Muchos de nuestros colegas de los departamentos de economía y ciencias naturales reciben ayudas del National Science Foundation; los que pertenecen al departamento de humanidades, del National Foundation for the Humanities; aquellos que dan clases en Foundation for the Humanities; aquellos que dan clases en universidades estatales reciben su salario en parte del legislativo del estado. Creemos que el National Science Foundation, el National Foundation for the Humanities y las subvenciones fiscales a la educación superior son indeseables y deberían desaparecer. Indudablemente, este punto de vista es minoritario dentro de la comunidad académica, pero dicha minoría es mucho mayor de la que cualquier persona pudiera reunir a partir de declaraciones públicas sobre este punto.
La prensa depende en gran medida del gobierno, no sólo como una de las fuentes principales de noticias, sino en otras numerosas cuestiones que afectan a su funcionamiento diario. Consideremos un curioso ejemplo proveniente de Gran Bretaña. Uno de los sindicatos del Times de Londres, un gran periódico, impidió su publicación un día hace varios años debido a un artículo que el rotativo pensaba publicar sobre el intento de dicho sindicato de influir en su línea editorial. Posteriormente, las disputas laborales condujeron al cierre patronal. Los sindicatos pueden ejercer este poder porque el gobierno les ha concedido inmensidades especiales. Un sindicato de Periodistas a escala nacional en Gran Bretaña está ejerciendo presión para lograr una asociación cerrada, y está amenazando con boicotear los periódicos que den empleo a trabajadores no afiliados. Todo esto en el país que fue el origen de tantas de nuestras libertades.
Con respecto a la libertad religiosa, los granjeros de la comunidad amish (que vive en los estados de Pennsylvania, Ohio e Indiana, cultivan la tierra con ásperos antiguos y se oponen a los avances de la civilización) vieron sus casas y otras propiedades embargadas porque se habían negado, por razones religiosas, a pagar las cargas de seguridad social (pero también a aceptar sus prestaciones). Los alumnos que iban a las escuelas de la iglesia fueron denunciados por hacer novillo, violando las leyes de asistencia obligatoria, porque sus profesores no tenían las papeletas obligatorias que certificaban que habían cumplido las exigencias del estado.
A pesar de que estos ejemplos sólo constituyen una muestra, ilustran la proposición fundamental de que la libertad es todo, que cualquier cosa que la reduce en una parte de nuestras vidas puede afectarla en otras partes.
La libertad no puede ser absoluta. Vivimos en una sociedad interdependiente. Algunas limitaciones a nuestra libertad son necesarias para evitar otras restricciones todavía peores. Sin embargo, hemos ido mucho más lejos de ese punto. Hoy la necesidad urgente estriba en eliminar barreras, no en aumentarlas. Eumed.net
Hay la no despreciable cifra de 4,4 millones de casas sin vender, cuyo efecto con otros indicadores del sector podría costar un punto del PIB. Los precios de viviendas en las zonas metropolitanas Estados Unidos, entre ellas Las Vegas y Washington, pueden caer en más de un 10 por ciento en los próximos meses tras el encarecimiento de los costos de préstamos, muestra un estudio de una unidad de Moody's.
Se estima que los precios de las casas en Cape Coral, Florida, caerán en un 19 por ciento entre su pico en el cuarto trimestre del 2005 y el segundo trimestre del 2007, el mayor retroceso entre las ciudades comprendidas en la encuesta, dijo Moody's Economy.com en un comunicado de PRNewswire. El declive puede durar hasta 2009 en algunos estados, dijo.
"El retroceso del mercado de casas es total", dijo Mark Zandi, economista jefe de Moody's Economy.com.
"Que la corrección del mercado de casas se descomponga y se convierta en un colapso dependerá en gran medida de los efectos secundarios o indirectos del retroceso".
El retroceso más marcado en tres décadas en el aumento de precios de viviendas en Estados Unidos ha elevado el número de casas sin vender a un récord de 4,4 millones, y recortado las ganancias para empresas de construcción como Lennar Corp. y Toll Brothers Inc.
La mediana del precio de casas en Estados Unidos el año próximo puede caer por primera vez desde la Gran Depresión, según Gabriel Stein, economista internacional jefe de Lombard Street Research en Londres.
Los precios en Las Vegas y Washington también alcanzaron un nivel máximo en el cuarto trimestre del 2005, según el sondeo. En Las Vegas, caerán 13 por ciento desde entonces hasta el segundo trimestre del 2009, en tanto las propiedades en Washington perderán un 12 por ciento de su valor para el segundo trimestre del 2008, pronosticó Moody's.
NUEVA YORK
Las zonas metropolitanas en estados como California, Nevada y Arizona también experimentarán caídas de precios de más del 10 por ciento, dijo Moody's Economy.com. Siete de las 10 mayores caídas son en ciudades de Florida y California. El informe de Moody's abarca un total de 70 ciudades u otras zonas urbanizadas.
Los precios en Nueva York alcanzaron su máximo nivel en el segundo trimestre de este año y caerán 3,5 por ciento para el final de 2008. El promedio de aumento de los precios de casas de Estados Unidos retrocedió a 1,17 por ciento durante el segundo trimestre, frente 3,65 por ciento un año antes, dijo la Oficina Federal de Supervisión de las Empresas de Vivienda el 5 de septiembre. Ese es el declive de tres meses más pronunciado desde que el organismo comenzó a llevar registro en 1975.
El retroceso comenzó cuando la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó las tasas de interés 17 veces en dos años, elevándolas de 1 por ciento a 5,25 por ciento, lo que causó un incremento de las tasas ajustables de hipotecas. Las hipotecas de tasa fija, regidas por las tasas de interés de largo plazo, han aumentado con mayor lentitud.
LA OPINION DE LA FED
El sector inmobiliario registra una corrección importante y ello restará un punto al crecimiento económico de aquí a fin de año
en Estados Unidos, estimó el presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben Bernanke. "Estimo que la desaceleración de la cons trucción residencial probable mente restará al crecimiento un punto en el segundo semestre de este año probablemente un poco también el año próximo", dijo Bernanke en Washington. Interro- gado sobre el alza de precios, Bernanke dijo que "la Fed perma nece preocupada por la inflación", puesto que ella " está por encima de lo que consideramos como la estabilidad de los precios".
A pesar de las críticas y advertencias de la Unión Europea y Estados Unidos, la piratería de música, películas y programas de computación en Chile sigue creciendo. En forma paralela, nuestro país podría pasar a la "lista roja" de Estados Unidos por la débil legislación actual.
Chile fue ubicado entre los países líderes en materia de piratería y violación de los derechos de propiedad intelectual, según una investigación dada a conocer por la Comisión Europea y que considera a 63 países.
La encuesta -basada en 290 respuestas de poseedores europeos de propiedad intelectual y embajadores- mencionó 13 veces a nuestro país como problemático en esta materia, lo cual posiciona a Chile cuarto después de China, Argentina y Malasia.
Sin embargo, Chile fue colocado en la segunda categoría de prioridad de atención -junto a Rusia, Ucrania, y Turquía mientras que sólo China está en la primera categoría- debido a su alto nivel de piratería.
Chile, se señala, necesita "aumentar sus esfuerzos y enfrentar serias deficiencias".
Este llamado de atención se suma a los problemas de Chile con EE.UU. en la materia. Justamente la falta de protección de la propiedad industrial -particularmente en el área farmacéutica- tiene a Chile al borde de pasar de la zona amarilla o "Watch List" de aquel país a la lista roja o "Priority Watch List", algo que ocurriría a fines de este año.
En tanto, en su informe, la Unión Europea identificó a China como su principal foco de atención en la lucha contra la violación de propiedad industrial, pues es responsable de dos tercios de los productos piratas que entraron a la zona.
Tanto así, que aseguró que no excluye la posibilidad de tomar acción en la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra la infracción de estos derechos.
En el caso de Chile, se considera a la débil aplicación de las normas de propiedad intelectual como el mayor problema existente.
"Esto se debe, dice el informe, en parte a la falta de recursos humanos y el entrenamiento insuficiente de jueces".
Otra crítica que se le realiza a nuestro país es la falta de voluntad política para dar una solución al problema de la piratería y violación de propiedad intelectual, aunque se destaca que están atentos al tema debido a la serie de tratados de libre comercio suscritos en los últimos años.
Chile, dice la encuesta, muestra los mayores problemas en la piratería en todas sus formas (DVD, música, libros, software); la copia de diseños en la industria de los muebles y el área farmacéutica. En esta área, el principal problema es la falta de vínculo entre el Instituto de Salud Pública (ISP) y el Departamento de Propiedad Industrial (DPI), para evitar que se den autorizaciones sanitarias si el producto ya está patentado por terceros.
Si usted tiene gente a su cargo, pregúntese cuántas veces por día escucha "sí, señor". ¿Más que las veces que le dicen "no"? En ese caso, usted no es un buen líder.
El jefe taylorista no necesitaba ser demasiado creativo, ni innovador, ni abierto... Ni siquiera necesitaba tener demasiadas luces. Bastaba con que supiera disciplinar a la tropa y asegurarse de que la gente a su cargo se limitara a obedecer las órdenes. En definitiva, para el jefe taylorista, la frase "sí, señor" era música para los oídos.
Sin embargo, según el artículo Don't Listen To Yes de Harvard Business School, la cultura "sí señorista" del taylorismo es veneno para la toma de decisiones correctas en la nueva economía, donde el éxito se consigue a través de una constante innovación y la puesta en práctica de buenas ideas.
Según el artículo de Harvard, todo proceso de decisión debe comenzar por la comprensión de la cultura corporativa. Los diferentes rasgos culturales influyen en las ideas que serán tenidas en cuenta y la forma en que serán llevadas a cabo.
En la "cultura del no", una expresión acuñada por Lou Gerstner para describir la situación de IBM a principios de los noventa, los empleados tienen el poder de vetar casi cualquier iniciativa. Basta con que algún trabajador se sienta afectado por la idea de un colega para que se oponga abiertamente y el nuevo proyecto quede en la nada. Así, la peligrosa cultura del "no" se convierte en una trituradora de ideas y proyectos (y casi lleva a la quiebra a una compañía del calibre de IBM).
En la "cultura del sí", por el contrario, los trabajadores jamás manifiestan su oposición, por temor a que estalle un conflicto. En estas empresas, abundan empleados aduladores que dicen al jefe: "¡Excelente idea! ¡Usted es un genio, señor!". Es un verdadero paraíso para managers ególatras, pero un pésimo escenario para una organización comprometida con la innovación constante. Al fin y al cabo, cuando el jefe no conoce la verdadera opinión de sus colaboradores, muchos proyectos destinados al fracaso serán aprobados.
Según el artículo de Harvard, la situación ideal es el punto medio entre ambos extremos. La mejor cultura es aquella donde se incentiva el discenso, el debate y el desacuerdo de ideas mientras se mantienen bajos los niveles de conflicto interpersonal.
¿Cómo lograrlo? En culturas excesivamente "sí señoristas", una buena alternativa es organizar simulaciones donde algunos empleados se pongan en el papel de "abogados del diablo", intentando por todos los medios sabotear las ideas que proponen sus colegas. De esta forma, en el marco de un juego, pueden expresar aquello que no se atreven a confesar en una reunión formal.
Esta simulación ofrece al líder una visión más amplia sobre sus propias ideas y proyectos. El trabajador, por su parte, siente que tuvo la oportunidad de expresar sus ideas, que fue escuchado y que sus propuestas realmente se tuvieron en cuenta. También es importante que comprenda las razones por las que la empresa no adoptó la solución que él proponía.
En definitiva, el enfoque de esta investigación de Harvard implica una definición de liderazgo opuesta a la del vigilante jefe taylorista, un estilo definitivamente enterrado en estos tiempos de "flat companies". Las empresas donde no vuela una mosca y sólo se escucha "sí, señor" tienen los días contados en los ambientes de negocios actuales, donde el compromiso y la creatividad son las fuentes de las ventajas competitivas. Clarin.
Es uno de los países más pequeños del mundo y escenario de una vida marcada por la fastuosidad, el juego y el glamour. Los amantes del juego pueden apostar a una fija en Mónaco: es el segundo país más pequeño del mundo, tiene sólo dos kilómetros, está constituido por dos relieves el Mar Mediterráneo y los Alpes, en él viven dos princesas y lo gobierna un príncipe llamado Alberto II.
Los jugadores tienen también un lugar donde probar esta teoría: el Gran Casino de Montecarlo, diseñado en 1863 por el arquitecto Charles Garnier, creador también de la Opera de París. Entre salas fastuosas y derroches de oro y mármol, este edificio muestra que el lujo del país gira en la ruleta desde hace un par de siglos, cuando antecesores de los Grimaldi entendieron que nacía el turismo hacia la Costa Azul y decidieron armar una sala de juego a todo trapo. Y así comenzaron a atraer viajeros a su pequeño principado.
Actualmente, los adeptos pueden volcarse en el Gran Casino a los juegos de tradición europea, a los de tradición americana y también refugiarse en el presente de las máquinas automáticas. Uno puede ingresar y no jugar. Sí pagar entrada y tener al menos 21 años, pero hay que estar dispuesto a que 200 dólares se vayan en unos minutos en las manos del destino incierto o salir como el hijo pródigo de Mónaco, lleno del dinero que le permita pertenecer a este selecto mundo.
Glamour junto al mar
No sólo en el casino sino en todo Mónaco parece rodarse la gran película del dinero. En la ciudad de Montecarlo, al lado del casino en el Hotel de París y el Café de París y en todo el estado. Emplazado sobre la Costa Azul y densamente poblado, a medida que el viajero avanza por el principado, la música de la radio se vuelve superficial y comienzan a sucederse las joyas, los yates, los hoteles cinco estrellas y los autos deportivos. Se hablan varias lenguas y la gente usa smokings y vestidos de noche para ir al casino.
Pero Mónaco no es Las Vegas. La piedra y el mar le dan el toque aristocrático que convierte el paraíso del juego en un lugar glamoroso. Y está en Europa, lo cual asegura al viajero que si busca historia también hay, repartida en sus cuatro distritos: Mónaco-Ville, la ciudad vieja; La Condamine, sección portuaria; Montecarlo, área residencial y Fontvieille, un área nueva, construida en tierras ganadas al mar.
Para empezar, en la ciudad de Mónaco es posible visitar no está abierto todo el año, el Palacio Principesco, con sus 200 habitaciones. Allí ofrecen una visita guiada de dos horas por sus grandes salones. En este palacio color arena se puede ver, a las 11.55, el cambio de guardia de los soldados vestidos de blanco; o conocer un truco para saber si el príncipe está en palacio: si la bandera ha sido izada, él está presente.
Otros puntos históricos interesantes son el Museo de los Recuerdos Napoleónicos y Colección de Archivos Históricos del Palacio que contiene cientos de piezas del Primer Imperio y el Museo Historial de los Príncipes de Mónaco (Museo de Cera).
También hay en Mónaco algunas colecciones originales, resultado de caprichos de gente con dinero. Un ejemplo de esto es el Museo Nacional de Mónaco de Muñecas y Autómatas de Antaño, una villa majestuosa en la avenida Grace Kelly, donde se exponen muñecas del siglo XIX. Otro curiosa muestra es la Exposición de la Colección de Coches Antiguos de S.A.S. del príncipe de Mónaco. Son más de 100 autos del príncipe Rainiero exhibidas en las Terrazas de Fontvieille, donde también se encuentra un museo de timbres y monedas, que resume la historia del principado a través de sellos postales.
Yates y princesas
La atracción principal del barrio de Fontvieille fue dejada por una princesa de película: se trata del Jardín de Rosas de la Princesa Grace, un gigantesco parque con más de 150 variedades de rosas.
También hay algunos museos relacionados con la vida animal y vegetal, como el Museo Oceanográfico y Acuario, que con visitas guiadas de dos a tres horas desentraña los misterios del mar, mostrando 4.000 especies de peces y 200 de invertebrados.
Igual de impactante es el Jardín Exótico, un lugar que sobre las terrazas de piedra, propias del Mediterráneo, supo coleccionar 6.000 especies de plantas de todo el mundo inclusive del norte argentino por lo que se lo conoce como jardín rocoso.
No es casualidad que haya tantas atracciones naturales. En esta zona el mar azul y la vegetación sobre las piedras son tan o más hermosos que las joyas que llevan las mujeres y que pueden comprarse en las tiendas de la avenida de las Bellas Artes.
El centro comercial de Mónaco es la región de Condamine, situada alrededor de Puerto de Hércules, un embarcadero listo para amarrar 550 yates de los tantos que navegan la Costa Azul. En Hércules, la densidad de barcos es tal que el azul del mar se vuelve prácticamente blanco.
En tierra, el mercado municipal de la Plaza de Armas es uno de los lugares más pintorescos y atractivos de este barrio. Allí se encuentra la calle Princesse Caroline, una peatonal repleta de tiendas y pequeños restaurantes que desemboca en el Quai Albert 1er, punto de partida del Gran Premio de Mónaco, el gran juego de este paraíso.
Si el número dos no funcionó en el casino, recuerde que en Mónaco no se pagan impuestos. Un aliciente para adquirir, aunque sea, un souvenir de este breve paraíso de la Costa Azul.
La compañía Aqua Sciences patentó el aparato, que puede usar cualquier tipo de energético: acpm, gasolina, gas, corriente eléctrica o alcohol.
Una empresa vinculada a investigaciones para agencias del Gobierno presentó una máquina que produce agua pura del aire y que puede tener uso no sólo para campañas militares sino también en emergencias por desastres naturales y ayuda humanitaria.
El agua producida no necesita destilación extra y la máquina, como una función extra, puede ofrecer agua no sólo a temperatura ambiental sino también fría o caliente, lista para una limonada en el desierto o un café humeante en las capas polares.
Adicionalmente, mediante un proceso de reversión de procedimientos, una unidad puede purificar miles de galones por día de agua contaminada para convertirla en agua bebible.
Es una tecnología nueva, largamente esperada, dijo Abe M. Sher, director gerente de Aqua Sciences, una empresa con sede en la Florida y que ha estado investigando durante años para el gobierno estadounidense la forma de producir agua rápidamente en situaciones de desastre y guerra.
La máquina está montada en un contenedor de ocho llantas que puede ser tirada por un camión de remolque y sólo requiere de una persona para operarla. Es en la práctica un dispensador de agua del tamaño de un camión.
Provista de generador eléctrico propio con combustible diesel, puede también adaptarse a generadores solares y de gas natural o el enchufe de corriente en una vivienda. Una sola provisión de energía puede hacerla trabajar durante 30 días sin necesidad de recarga, y no produce desperdicios tóxicos para el medio ambiente. Debido a que es tecnología industrial competitiva los reporteros no pudieron ingresar al interior del contenedor, pero desde la puerta de acceso vieron la creación de agua de la nada y la bebieron.
Como un ejemplo casero, Sher recordó que las abuelas solían ponerle a los saleros algunos granos de arroz para evitar que la sal se humedezca. A partir de allí se desarrolló la tecnología que genera una sustancia altamente salinizada que desaparece luego de captar agua del ambiente.
El contenedor más grande -de 12 metros de largo- produce 1.364 galones de agua pura al día o 1 galón cada 55 segundos, y puede purificar hasta 8.000 galones diarios de agua contaminada o 6 galones por minuto.
El costo: medio millón de dólares. Otros tres modelos más pequeños tienen menor precio.
Sher dijo que técnicamente llevar un galón de agua al medio del desierto puede costar hasta 10 dólares. Con la máquina de producir agua el costo promedio por galón es de 20 centavos. La tecnología está inicialmente orientada a los servicios militares.
Sachs nació en Detroit, Michigan en 1954. Estudió en Harvard, donde obtuvo su graduación (1976), maestría (1978) y doctorado (1980). Ha sido profesor de Harvard de 1980 hasta 2005, que fue contratado por la Columbia University como director del Earth Institute, Quetelet Profesor de Desarrollo Sostenible y Profesor de Gestión y Políticas de Salud.
Sachs es también el director del Proyecto Milenio de las Naciones Unidas, y asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los acuerdos internacionales para reducir la pobreza extrema, el hambre y las enfermedades para el año 2005. Ha sido asesor de gobiernos de Latinoamérica (especialmente Bolivia), Europa del Este (Polonia, Rusia,...), Asia y África. Es reconocido como experto en situaciones de crisis económicas graves y difíciles. Colabora con agencias internacionales (Banco Mundial, FMI y otras) en la lucha por la reducción de la pobreza y la enfermedad. Es muy activo en su reivindicación de la cancelación de la deuda exterior a los países pobres. Aparece en la lista del Time Magazine de las 100 personas más influyentes del mundo. En 1993 la revista New York Times lo citó como "probablemente el economista más importante del mundo". En 1997 Le Nouvel Observateur lo citó como "uno de los cincuenta más importantes líderes de la globalización".
Escribe habitualmente en el New York Times, el Financial Times de Londres, y en The Economist.
OBRAS
Sachs, Jeffrey (2005). The End of Poverty: Economic Possibilities for Our Time Penguin Press Hc. Versión en español: "El Fin de la Pobreza", Ed. Debate. Sachs, Jeffrey (2003). Macroeconomics in the Global Economy Westview Press ISBN 0631220046 Sachs, Jeffrey (2002). A New Global Effort to Control Malaria (Science), Vol. 298, October 4, 2002 Sachs, Jeffrey (2002). Resolving the Debt Crisis of Low-Income Countries (Brookings Papers on Economic Activity), 2002:1 Sachs, Jeffrey (2001). The Strategic Significance of Global Inequality (The Washington Quarterly), Vol. 24, No. 3, Summer 2001 Sachs, Jeffrey (1997). Development Economics Blackwell Publishers ISBN 0813333148 Sachs, Jeffrey and Pistor, Katharina. (1997). The Rule of Law and Economic Reform in Russia (John M. Olin Critical Issues Series (Paper)) Westview Press ISBN 0813333148 Sachs, Jeffrey (1994). Poland's Jump to the Market Economy (Lionel Robbins Lectures) The MIT Press ISBN 0262691744 Sachs, Jeffrey (1993). Macroeconomics in the Global Economy Prentice Hall ISBN 0131022520 Sachs, Jeffrey (ed) (1991). Developing Country Debt and Economic Performance, Volume 1 : The International Financial System (National Bureau of Economic Research Project Report) University of Chicago Press ISBN 0226733327 Sachs, Jeffrey and Warwick McKibbin Global Linkages: Macroeconomic Interdependence and Co-operation in the World Economy, Brookings Institution, June, 277 pages. (ISBN 0-8157-5600-3) Sachs, Jeffrey (ed) (1989). Developing Country Debt and the World Economy (National Bureau of Economic Research Project Report) University of Chicago Press ISBN 0226733386 Bruno, Michael and Sachs, Jeffrey (1984), "Stagflation in the World Economy"
Así como en física existe un antes y un después de Albert Einstein, en medicina hay un antes y un después de Alexander Fleming, en finanzas existe un antes y un después de Merton H. Miller.
Para comprender la magnitud de la obra de Merton Miller (1923-2000), nada mejor que estudiar el contexto en que fue creada. Tras terminar su doctorado en la Universidad John Hopkins, Miller enseñó en la London School of Economics para luego incorporarse a la escuela de negocios de la Universidad Carnegie Mellon, uno de los centros de investigación más reconocidos de los Estados Unidos.
Curiosamente, allí le asignaron el dictado de Finanzas Corporativas, una materia que nunca había cursado. El semestre anterior al que le tocaba comenzar a enseñar, asistió de oyente a las clases de un colega suyo para tener una perspectiva de los contenidos del curso. El profesor utilizaba el método de casos como herramienta de enseñanza, y pretendía que en cada clase el alumno aprendiera un concepto nuevo.
Sin embargo, desde la primera clase, Miller se sorprendió por lo poco intuitivo de los resultados. Más aun se sorprendió cuando, habiendo tratado de entender la aparente lógica en el resultado del primer caso, ¡esta lógica era totalmente invertida al analizar el segundo caso!
Miller comenzó a ver con escepticismo el método de casos y se convenció de la necesidad de reformular de manera rigurosa y científica las Finanzas Corporativas. Así como Einstein se había topado con los experimentos de Michaelson-Morley y Fleming se había cruzado con la placa de Petri enmohecida; Miller había accidentalmente encontrado el punto de partida de su exitosa carrera.
En ese entonces (y hoy también) el tema de discusión era el apalancamiento óptimo que debían tener las empresas para maximizar su valor. En otras palabras, ¿cuál debe ser la proporción de los activos financiada con deuda y cuál la financiada con acciones?
Junto con Franco Modigliani, Miller comenzó a observar los datos de las empresas para evaluar qué hacían en la práctica. Para sorpresa de ambos, no se detectaba un patrón aparente. En 1958, alcanzaron una polémica conclusión: bajo ciertos supuestos, no existe una composición óptima entre deuda y acciones.
El valor de mercado de una empresa es, por lo tanto, independiente de su estructura de capital, dependiendo únicamente del tipo de proyectos de inversión que implementara. En otras palabras, si suponemos que los mercados son eficientes, para determinar cuánto vale una empresa no importa cómo se junta el dinero, sino qué se hace con él.
Este resultado, conocido como la "irrelevancia de la estructura de capital", suscitó grandes controversias. Nuevas líneas de investigación se abrieron para contradecirlo. Al fin y al cabo, en aquellos tiempos se creía que el apalancamiento sí era relevante. Muchos CFOs ganaban fortunas (y aún hoy lo hacen) justamente por elegir la estructura de capital "adecuada". Miller respondía con una broma a las críticas: "La mujer le dice al marido: ¿en cuantas porciones querés que corte la pizza? ¿En cuatro o en ocho?" Y el marido le contesta: "Hoy tengo mucho apetito. Cortala en ocho"
Lo interesante del artículo de Modigliani y Miller (M&M, como se lo conoce en la actualidad) mas allá de su resultado, es la forma en que llegaron a él.
Utilizando la conocida noción de "arbitraje", demostraron que, si dos empresas fueran idénticas en todo menos en su apalancamiento y en su valor, en mercados de capitales perfectos un inversionista tendría incentivos a vender las acciones de la empresa con más valor y comprar aquéllas de menos valor porque, al fin y al cabo los flujos de fondos de ambas empresas son idénticos. Esta acción debería, con el tiempo, eliminar la diferencia de valor entre las empresas.
La prolijidad en la demostración y la claridad en la enumeración de las hipótesis permitieron a los investigadores indagar las debilidades en el argumento de M&M. Finalmente, encontraron el talón de Aquiles en el supuesto de "mercados perfectos".
En situaciones donde los gerentes de empresas tienen información que el mercado desconoce, en mercados donde existe riesgo de "default" sobre la deuda y en contextos donde la emisión de acciones puede modificar a quienes poseen el control de la compañía, se ha demostrado que la decisión de apalancamiento deja de ser irrelevante. Pero todo esto se lo ha hecho a lo largo de 30 años, y bajo los estándares de racionalidad impuestos en 1958 por Modigliani y Miller.
Activo defensor de las soluciones de mercado para problemas económicos, Miller pasó en 1961 a la Universidad de Chicago, donde permaneció el resto de su carrera. Hasta principios de los ochenta, junto con Modigliani, siguió extendiendo sus investigaciones sobre Finanzas Corporativas.
En los ochenta, tras ser designado Director de la Bolsa de Chicago, su interés científico se reorientó hacia problemas económicos y regulatorios en mercados financieros, principalmente de acciones y opciones.
Si bien ya había alcanzado la edad del retiro, Miller nunca dejó de ser un miembro activo de la comunidad académica. En 1990, recibió el Nobel de Economía. Hoy, sus publicaciones son literatura obligatoria en todo curso de Finanzas Corporativas.
La muerte lo sorprendió en junio de 2000, a los 77 años, preocupado porque la primera versión de un nuevo trabajo suyo tenía errores que esperaba poder corregir cuando le dieran el alta médica del hospital. Sin dudas un ejemplo para imitar... en todo sentido.
Gabriel Basaluzzo, Director de la Maestría en Finanzas de la Universidad de San Andrés
Diversas editoriales alemanas se unen en un proyecto para disputar a Google su monopolio en la búsqueda de libros completos, con la intención de recuperar el control sobre lo que se publica en Internet.
Los productos digitales ya no son elementos "exóticos" en el mundo de la literatura. Así queda de manifiesto claramente en la Feria del Libro que se desarrolla actualmente en Fráncfort. Cerca del 30% de la oferta que se presenta en esta muestra corresponde a la categoría digital. Los libros electrónicos, weblogs y las enciclopedias online han llegado para quedarse. Y, aunque las editoriales tradicionales siguen sintiendo escalofríos ante la perspectiva de que las novedades electrónicas pudieran llegar a arrebatarles el negocio de los libros, se impone la convicción de que es preferible tomar el toro por las astas y a aplicar el viejo refrán que aconseja: si no puedes en contra, únete a ellos.
El desafío de Google
Las editoriales comienzan a entenderse como parte del mundo multimedial. Y han comprendido que, para abrirse paso en él, hay que manejar sus propios códigos y herramientas. "Entretanto, de lo que se trata es de difundir contenidos a través de la mayor cantidad posible de canales", indicó una representante del sector. Pero el desafío no se limita sólo a utilizar los nuevos soportes y las posibilidades de Internet. Con el objeto de mantener las riendas del asunto en las manos, diversas editoriales se unieron en un proyecto para crear un buscador propio de textos completos en la red.
La idea no es nueva. De hecho, se viene discutiendo desde hace tiempo esa posibilidad, pero sobre todo las editoriales medianas se resistían a ofrecer contenidos online, aunque fueran sólo restringidos, por miedo a la piratería y, por ende, a arruinar el negocio. Sin embargo, la necesidad se impuso cuando el rey de los buscadores lanzó hace dos años su "Google Book Search", donde los usuarios pueden encontrar infinidad de títulos y hojear los libros, al menos en parte, a su antojo.
El autor decide
Las editoriales alemanas contraatacan pues con su propio buscador. La intención del grupo encargado del proyecto es lograr que el mayor número posible de libros sean accesibles íntegramente en Internet, de manera que los usuarios puedan encargarlos, bajarlos por capítulos o completos, o darles cualquier otro uso. Claro está que quedan numerosas cuestiones legales por aclarar, sobre todo relativas a los derechos de propiedad intelectual. Pero esos problemas se presentan igualmente en el actual servicio de Google, contra el que varias editoriales adoptaron en un comienzo medidas judiciales, sin mayores resultados.
El proyecto de la asociación alemana apunta, en definitiva, a recuperar la soberanía sobre el territorio de los libros. Porque, en el caso de Google, las editoriales no tienen control alguno. Con su propio buscador, en cambio, podrán dar a cada autor la posibilidad de decidir qué es lo que quiere publicar online y qué no. Y, como tampoco se trata de lanzar una guerra sin cuartel contra el gigante de los buscadores, también los editores alemanes están sondeando con Google las posibilidades de cooperación.
Conozca a algunos amantes de las finanzas que decidieron dejar el país para estudiar 4 o 5 años más en el extranjero. Los desafíos de Chile son mejorar la cultura financiera de empresas y personas, aumentar la cantidad de gente especializada en el área e incentivar el capital de riesgo, dicen.
Alejandro Drexler: Del Ministerio de Economía al MIT
Más de una vez, Alejandro Drexler ha sido destacado por la Revista "El Sábado" como uno de los jóvenes líderes. Actualmente está en su tercer año del doctorado de finanzas de MIT, en Estados Unidos.
Antes de partir, trabajaba en el Ministerio de Economía en el área de regulación junto a Andrea Butelmann.
Reconoce que los dos primeros años de doctorado fueron más complicados, por el alto nivel de exigencia. Con el tiempo empezó a disfrutar más, centrándose en las áreas que más le interesan.
Hoy está trabajando en finanzas corporativas. Además, está realizando un proyecto de investigación en microfinanzas en República Dominicana, para evaluar los efectos de la capacitación a pequeños empresarios. "Es muy motivante porque está directamente enfocado en mejorar problemas de pobreza".
Aún no sabe qué va a hacer cuando termine su doctorado. Laboralmente, le gustaría quedarse afuera; en lo personal, le gustaría volver para estar con su familia.
Visión sobre Chile: "Me gustaría ver más fondos de capital de riesgo. Más apoyo a la innovación. También podría mejorarse el apoyo al microempresario. El acceso al crédito que tienen hoy muchas veces no les permite desarrollarse, y hay que analizar qué es lo que está sucediendo; ése es mi próximo desafío".
Fernando Díaz: El académico que se atrevió a seguir estudiando
Poco antes de partir al exterior, más de alguno le advirtió a Fernando Díaz que estudiar un doctorado era "terrible". Él pensaba que probablemente estaban exagerando, que no podía ser tanto, pero cuando comenzó con el programa en la Universidad de Purdue, Indiana, se dio cuenta de que efectivamente era bien pesado el ritmo de estudio.
Especialmente al comienzo sentía que era como "tomar agua con una manguera de bombero". "Ante eso, tienes la opción de angustiarte o simplemente aceptar que vas a hacer sólo lo que alcanzas", comenta este ingeniero comercial de la Universidad Católica, que durante los dos primeros años estudiaba entre 12 y 13 horas diarias, incluyendo los sábados. Actualmente está en su cuarto año y le queda poco para terminar.
Egresó en 1992 de Ingeniería Comercial en la UC, luego hizo un master en economía financiera en la misma universidad y en 1998 fue becado para hacer un master of science in finance and economics en The London School of Economics. Luego volvió a Chile como profesor de la Universidad de los Andes.
Visión de Chile: "En el área financiera, estamos un poco atrasados. La reforma al mercado de capitales ha ayudado, pero falta que las empresas se sofistiquen. Éstas deben perderle el susto a los productos nuevos e incorporar más instrumentos. Todavía existe mucha intermediación financiera. Además, se necesita que haya más gente educada en finanzas".
Lorenzo Naranjo: Lo suyo es estudiar la valoración de activos
Una de las cosas que más le atraían a Lorenzo Naranjo de estudiar finanzas en la escuela de negocios de Stern (NYU) era la oportunidad de vivir en una ciudad vibrante como Nueva York, donde reside desde agosto de 2004 junto a su señora.
Está en el tercer año de su doctorado y asegura que su experiencia ha sido buenísima, tanto en el plano personal y familiar como en el académico. Pese a que el nivel de exigencia académica superó sus expectativas, está feliz con el departamento de finanzas, con sus profesores y la cantidad de seminarios a los que puede asistir.
Antes de partir a Estados Unidos, este ingeniero civil industrial de la UC hizo un máster en ingeniería industrial con el profesor Gonzalo Cortázar y luego trabajó junto a él en la misma universidad.
Actualmente se está especializando en la valoración de activos financieros, como bonos y acciones.
Desafíos de Chile: "El problema más grande tiene que ver con la falta de profesionales altamente capacitados especialmente en finanzas, para satisfacer las necesidades de las empresas. Cada vez se requieren más, porque éstas se empiezan a sofisticar más. Aquí en Estados Unidos se los pelean. Sin embargo, en países como Chile falta avanzar en ese sentido".
Julio Riutort: Su apuesta es por las finanzas corporativas
¿Qué tienen que ver los jugadores de fútbol americano con las finanzas? Para Julio Riutort, mucho. Una de las investigaciones que está haciendo actualmente con un profesor es ver si a estos jugadores les pagan o no por su desempeño.
"Es el tema más raro que me ha tocado ver", comenta.
Julio Riutort está en su tercer año de doctorado en la escuela de McCombs en la Universidad de Texas (Austin).
Antes de eso, trabajaba como profesor full time en la Universidad Católica, donde se dedicaba a la docencia y a la investigación.
Desde que entró a estudiar economía en esta misma universidad, se sintió atraído por las finanzas. Uno de los temas que más le entusiasma tiene que ver con finanzas corporativas. Específicamente, estudiar cómo se puede encontrar un balance entre los distintos tipos de financiamiento en las empresas (acciones, bonos y deuda con bancos) y bajo qué condiciones les conviene una u otra vía de financiamiento.
Estudiar un doctorado ha sido una experiencia bastante intensa. Sin embargo, una de las ventajas es que cada uno administra su propio tiempo. Trabaja mucho en su casa.
Visión de Chile: "Ahora estoy más concentrado en temas que tienen más contingencia para los estadounidenses. Sin embargo, diría que en Chile se podría fomentar el capital de riesgo. Aquí en Estados Unidos el private equity tiene gran importancia, mientras que en Chile existen pocos fondos".
Julio Rebolledo: Para hacer un aporte a la administración de cartera
Julio Rebolledo tiene grandes planes para los próximos meses. Se casa por la iglesia el próximo 11 de noviembre y además se está preparando para partir a estudiar finanzas en el extranjero, tras ser aceptado para doctorarse en la Universidad de Bath, ubicada a 180 kilómetros de Londres.
Estudió ingeniería comercial en la Universidad de Talca. Mientras hacía sus estudios de pregrado conoció a Franco y Antonino Parisi, de la Universidad de Chile, quienes lo invitaron a trabajar con ellos como su ayudante y lo entusiasmaron para que se especializara más en finanzas.
"Siempre me llamó la atención esta área, porque es la más dinámica dentro de la economía", destaca.
Lo que a él más le atrae es la posibilidad de aportar en administración de cartera, de acuerdo con el perfil de los distintos inversionistas, ya sean personas naturales o instituciones.
Desafíos de Chile: "Creo que hay que trabajar el tema de la transparencia de la información, trabajar el rol de los market makers y mejorar la gestión de las AFP, para que entreguen aún mejores resultados. También sería bueno avanzar en el uso de productos derivados, aún poco desarrollados en Chile".
José Luis Ruiz: Pasión por la enseñanza y también por investigar
Primero trabajó en las Naciones Unidas y luego en el departamento de investigación en la Superintendencia de AFP. Paralelamente, hacía clases en la Facultad de Economía de la Universidad de Chile. Así, conciliaba dos grandes pasiones: enseñar e investigar.
Después de cinco años de experiencia, seguir un doctorado le pareció el camino más lógico.
No se equivocó. Para José Luis Ruiz, su experiencia en la escuela de negocios de Wharton (Universidad de Pennsylvania) ha sido única, mejor de lo que esperaba. Su profesora guía es Olivia Mitchell, experta mundial en el tema de las pensiones, una de las áreas que más le atraen.
Aunque el doctorado le ha entregado muchas satisfacciones, como la libertad de pensar, reconoce que hay costos asociados por estudiar hasta 14 horas diarias.
"El tema familiar no ha sido menor, dado que mi esposa y mi hija me acompañan en este sueño", comenta.
Indra Nooyi saltó diez puestos y desplazó a su símil de Ebay, Meg Whitman, quien había encabezado la lista durante los últimos años y descendió al tercer lugar. La recientemente designada presidenta ejecutiva de la multinacional Pepsi, Indra Nooyi, desplazó a su par de Ebay, Meg Whitman, como la mujer con más poder entre las ejecutivas de Estados Unidos, según el ranking 2006 de las cincuenta mujeres más poderosas de los negocios que elabora anualmente la revista Fortune.
Pareciera ser el año de las "CEO" (Chief Executive Officer), pues siete de los diez primeros lugares están ocupados por mujeres que ostentan aquel cargo en las principales empresas norteamericanas.
Entre las primeras diez figuran Pat Woerts, de ADM; Irene Rosenfeld, de Kraft Foods; Brenda Barnes, de Sara Lee; Andrea Jung, de Avon; Oprah Winfrey, de Harpo; Sallie Krwacheck, de Citigroup, y Susan Arnold, de Procter & Gamble.
Sin embargo, las mujeres más poderosas no coinciden con las mejor pagadas, según la clasificación de Fortune. La que cobró un mayor sueldo fue Safra Catz, de Oracle, quien en 2005 recibió nada menos que US$ 26,1 millones. Otras con remuneraciones importantes son Susan Decker, de Yahoo, que recibió US$ 24,3 millones el año pasado, y Carly Fiorina, que cobró US$ 22,3 millones antes de partir de su puesto en Hewlett Packard.
Sobre cuatro décadas
La mayoría de estas imponentes mujeres de altísimos sueldos supera los cuarenta años. De hecho, la más joven del grupo es Charlene Begley, que a sus 39 años dirige la división de plásticos de General Electric. La mayor es la famosa Martha Stewart, que a sus 65 ha hecho una fortuna rentabilizando el cómo ser una perfecta ama de casa.
Son nueve las mujeres que debutaron en este "listado del poder". Una es Carol Meyrowitz, de TJX Cos, quien llegó al puesto 26, y Pat Curran, quien se ubicó número 32 como jefa de operaciones de Wal Mart.
Curran empezó su carrera desde abajo, como empleada en un local, y ahora está a cargo de las principales operaciones de los más de 3.000 locales de Wal Mart, que venden US$ 210 mil millones al año.
Sin embargo, para dar paso a la llegada de estas nuevas estrellas, hay otras mujeres que debieron dejar su exclusiva posición. Es el caso de Karen Katen, que tiene un importante puesto en la farmacéutica Pfizer, y Bárbara de Soer, encargada de nuevas tecnologías en Bank Of America.
En la mira
Este año, Fortune no sólo eligió a las más poderosas, sino que también puso a algunas mujeres en la mira como candidatas para entrar a la lista en próximas ediciones.
Una de las escogidas es Adriene Browne, presidenta de Transportation Systems, otra es Shona Brown, encargada de mantener la creatividad fluyendo dentro del gigante Google. Destaca también Beth Comstock, presidenta de desarrollo de mercado y media digital del gigante de la televisión NBC.
Hay seis mujeres que se han mantenido en el ranking del año desde los inicios del listado en 1998 y se han hecho conocidas a nivel mundial. Una de ellas es Cathleen Black, del imperio mediático de Hearst; otra es Andrea Jung, de Avon, que se ubica en la posición siete. También es el caso de Judy McGrath, quien es CEO de la cadena de MTV. Otra veterana es Oprah Winfrey.
Forbes
Otro ranking reciente que hacía un listado de las mujeres más poderosas es el de la revista Forbes. Este incluyó también exponentes del mundo político y fue encabezado por la Canciller alemana Angela Merkel, seguida por la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y la vicepresidenta china Wu Yi. En tanto, la Presidenta Michelle Bachelet se ubicó en el puesto diecisiete.
Además de Merkel y de Bachelet, la lista de Forbes incluyó a otras dos mujeres que el año pasado se convirtieron en las primeras en asumir la Presidencia en sus países: la Jefa de Estado de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf (51), y la primera ministra de Corea del Sur, Han Myung-sook (68).
En este ranking, la ejecutiva de Pepsi, Indra Nooyi -que en Fortune lidera el listado- figuró en cuarto lugar.
Las mujeres más poderosas no coinciden necesariamente con las mejor pagadas, según la clasificación de la revista Fortune. El mejor sueldo anual es de US$ 26,1 millones y corresponde a Safra Catz, quien trabaja en la empresa Oracle.
La ganadora de este año -Indra Nooyi- escaló diez posiciones desde el listado de 2005. La "coronación" de Nooyi llegó sólo dos meses después de tomar el puesto más importante en el gigante norteamericano Pepsi. De origen indio, se ha destacado por el desarrollo constante de nuevos modelos de negocios.
Su libro más importante, "Después de Babel" (FCE), implica un elogio de la diversidad de las lenguas: de manera paradójica, Babel sería una promesa, una "recompensa de Dios". "Para comenzar, un punto capital: yo no tengo lengua materna. Lo cual no es tan extraño, hay muchas partes en el mundo en las que uno crece políglota, por ejemplo en Escandinavia o en los valles italianos de Friul, lo mismo que en Malasia... Yo aprendí casi al mismo tiempo francés, inglés y alemán, a los cuales se vino a sumar un poco más tarde el italiano. Muy pronto me impresionó lo que nos dicen los etnólogos y los lingüistas: que hay unas veinte mil lenguas en el planeta, más de un centenar tan sólo en las islas Filipinas, y que de entre estas últimas hay una, de la isla Mindanao, que no tiene la menor relación con las demás, y ello a pesar de que quienes las hablan pertenecen a las mismas etnias. Me ha resultado siempre demasiado difícil aceptar que ese hecho es sólo contingente, que el mundo habría marchado mejor si no tuviera más que una o dos lenguas, y de ahí el mito de Babel. Después de Babel refleja una intuición: como Freud nos enseña, hay que poner boca abajo los grandes mitos, pues dicen lo contrario de lo que parecen decir. Lejos de ser un castigo, Babel es tal vez una bendición misteriosa e inmensa. Las ventanas que abre una lengua dan a un paisaje único. Aprender nuevas lenguas es entrar en otros tantos mundos nuevos. Hay una especie de ventaja contradarwiniana en la multiplicidad de las lenguas: es la riqueza adaptativa de la humanidad. Asimismo, planteo la hipótesis de que ahí donde la vida material es muy pobre, las lenguas son de una riqueza prodigiosa, como la de los bosquimanos de África del Sur que cuenta con 25 subjuntivos..." El idioma de la esperanza
-Pero las lenguas también mueren y con ellas una riqueza humana incomparable.
"Una gran figura del Colegio de Francia, a quien no mencionaré pero que con seguridad se reconocerá, saqueó "Después de Babel" página tras página con la pretensión de alertar al mundo frente al peligro de la muerte de las lenguas, en un libro publicado 25 años después que el mío, sin mencionarlo jamás. Yo había dado la voz de alarma: año a año miles de lenguas desaparecen, y con ellas también se extinguen posibilidades de experiencia y de futuro. Numerosas lenguas acaban de morir así en el Altiplano. Nosotros vemos el pasado pero no el porvenir: retrocedemos hacia el futuro. Con la desaparición de una lengua, perdemos para siempre ciertas negociaciones con la esperanza."
-Cada lengua, según usted, posee su "gramática de la esperanza".
"Para mí la torre de Babel ha sido la alegoría de una inmensa recompensa, de una gran aventura que se ha estropeado. Seamos precisos: habría que ser demasiado inocente para atribuir el triunfo planetario del angloamericano, nueva lengua franca, sólo al poderío militar y económico de Estados Unidos. El anglo-americano es una lengua simple. Si triunfa es que se trata de una plataforma rodante hacia el futuro, de un verdadero idioma de la esperanza. Cada palabra del angloamericano es una promesa de que el futuro será mejor. Pero esto tiene un precio. Junto con la nivelación de las diferencias culturales llega una monotonía de la felicidad. Las pérdidas son enormes. Las tentativas de resistencia institucional son bastante ridículas. Desde la publicación de mi "Después de Babel" se produjo algo nuevo: no se prestó la suficiente importancia al hecho de que el ordenador hablaba anglo-americano. Si hubiera sido concebido y desarrollado en el Punjab, las cosas habrían sucedido de manera diferente. Pero la informática que uno utiliza es la invención de científicos ingleses y estadounidenses. La base de la informática es una sintaxis angloamericana, convertida en abstracta y simbólica. Cada vez que un hombre, en cualquier parte del planeta, se instala frente a su ordenador, habla angloamericano. Se trata de un estado de hecho crucial y tal vez definitivo. Lo mismo con la web: a pesar de que la lengua adoptada sea el chino o el bantú, la estructura sintáctica profunda, en el sentido de Noam Chomsky, es angloamericana."
-En "Errata" (Siruela), usted se compara a sí mismo con un agente doble o triple que "sugiere a una lengua la presencia de otra".
"Nuestra historia literaria reciente ha visto nacer excelentes escritores multilingües. La idea de que había que nacer en la lengua con que se escribe para pretender convertirse en un verdadero escritor es falsa. Durante largo tiempo Europa escribió en latín y en cada una de sus lenguas. No fue sino hasta el ascenso de los nacionalismos, a partir del XVIII, cuando esta situación cambió. El siglo XX fue un momento decisivo: con Conrad, Borges, Nabokov, Beckett, un grupo de escritores políglotas crea obras maestras en una lengua de adopción. Pero hoy en día, para quien viaja por el mundo, las estanterías de las librerías están llenas de libros escritos en angloamericano o traducidos del angloamericano. ¡Con frecuencia, los escritores escandinavos, holandeses o israelitas no tienen otra solución para vivir que traducir a aquellos que los destruyen!"
-¿Puede cambiar esta situación?
"Es una cuestión difícil. El español está gozando de una expansión fulminante en las Américas. A fines de los años 30 Lorca había dicho que Nueva York sería una ciudad española. Tuvo razón. Y mientras la literatura inglesa, la de Inglaterra, palidece bajo los golpes de bumerán del genio estadounidense, la literatura española de España ha aprovechado el bumerán suramericano. Pasa por un periodo creativo extraordinario." Donjuanismo de las letras
-El subtítulo de "Después de Babel" es "Una poética de la palabra y de la traducción". El libro es una larga reflexión sobre la traducción que de manera implícita se hace presente en todo acto de comunicación. "Comprender es descifrar", dice usted.
"Nadie sabe lo que comprende el otro, ni siquiera el más íntimo. Existen matices infinitos en el recuerdo y en el contexto carnal de una enunciación. Y entonces se descifra para tratar de comprender. Pero con frecuencia, esto no funciona. Yo no soy feminista, pero sé que la lengua de la mujer no es la del hombre. Entre las tribus del norte de Siberia, las madres les enseñan a sus hijos la lengua masculina que ellas mismas no tienen derecho de hablar. Éste es un ejemplo apasionante de la multiplicidad de las lenguas. Es un poco como el juego que nos divertía de niños: uno le susurra un mensaje a su vecino que a su vez éste le susurra al suyo y así continúan; la diversión es comprobar en qué acaba el mensaje. Se trata de la propia alegoría de la comunicación. Guardo en un cofre un largo ensayo, que sin duda destruiré, sobre el donjuanismo de las lenguas: hacer el amor en diversas lenguas. En cada lengua el nivel del tabú es distinto: palabras que en una pertenecen a la vulgata cotidiana, pueden resultar absolutamente íntimas y prohibidas en otra. La cadencia sintáctica, capital en el amor, es muy variable según los idiomas. Algunos novelistas han ensayado la invención de lenguas para su narración sexual. Proust, por ejemplo, inventó la expresión "hacer la orquídea", que para Swann y Odette se convierte en el símbolo del coito. Millones de parejas tienen sus particulares "hacer la orquídea". Pero bajo la guillotina de los medios, las lenguas de eros se uniforman. El adolescente estadounidense, en el ritmo de su seducción, sigue esquemas preestablecidos que le son transmitidos por el cine y la tv. ¡Qué miseria! "
Lengua del amor, lengua del odio
-Acosando al lenguaje existen asimismo las amenazas ideológicas, como las de la LTI (La lengua del Tercer Reich) de la que ha hablado Victor Klemperer.
"Con Stalin, los silencios son los que matan, con Hitler, la palabra es la homicida. Los griegos tenían esta creencia extraordinaria de que una maldición lanzada sobre alguien jamás podía deshacerse. Es como un golpe físico que va a realizarse. Muchos pueblos creen en esto, yo también: la lengua del gran odio es un arma más poderosa que todas las demás. La lengua del amor en un Paul Celan, por ejemplo, intenta reparar la caída del hombre."
-En Maestros y discípulos (y también en "Elogio de la transmisión" [Siruela]) habla usted, a propósito de la relación entre el maestro y el alumno, de un "erotismo de la transmisión". Uno piensa en "El Banquete" de Platón, en Sócrates y Agathon...
"Hay que pensar en los millares de profesores que se han enamorado un poco de sus alumnos, tanto hombres como mujeres, a veces con secuelas terribles, pero más frecuentemente con efectos felices, cuando el amor se convierte en amistad. Leer un gran texto con sus alumnos es una actividad muy íntima. Una frase de los Salmos habla de "posar la mano sobre el ser esencial del otro"... Es una situación de extremo peligro, puede dar pie a abusos. Enseñar es un oficio noble pero arduo. Le contaré una de tantas anécdotas: en la época de las batallas que sostenían en Nicaragua los contras y los sandinistas, tuve el mal gusto de decirle a un pequeño grupo de excelentes estudiantes que mientras sus padres y abuelos habían muerto en España defendiendo Madrid durante la guerra civil, ninguno de ellos me había comunicado su partida a Nicaragua. Ellos me escribieron entonces una carta colectiva en la cual me explicaban que si se enrolaban en la izquierda, pronto estarían sosteniendo un stalinismo sanguinario; mientras que si partían para colaborar con la derecha, acabarían trabajando para la CIA... En suma, "¡no vamos a dejar que se aprovechen de nosotros!". Ése fue un momento clave en mi vida. ¡Que apenas a los 20 años tuvieran tal sentido de la realidad y una perspicacia tan rotunda! No hemos sabido darles el error de la esperanza, la ilusión del sueño. Me dirá usted que se trata de un mal sueño, pero si ya no hay más praxis utópica, no nos queda sino enviar a nuestros mejores estudiantes a la ENA o a algún MBA... Hablamos entonces de una derrota enorme. Europa, Hitler, Estados Unidos."
-Usted es profundamente europeo y al mismo tiempo tiene la aguda conciencia de que Europa tal vez haya llegado a su término.
"¿Por qué me quedé en Europa? Si la hubiera dejado como me lo propusieron, no sólo habría renunciado a mi condición multilingüe, que es mi propio ser, sino que más esencialmente habría traicionado la palabra de mi padre, quien todavía poco antes de morir me repetía: "Si quieres irte a Estados Unidos será mucho mejor para tu carrera, pero Hitler habrá vencido". Hitler había decretado que ya no habría más George Steiner en Europa. Así que desde una perspectiva individual no había que concederle esa victoria al Führer. Escogí permanecer en Europa porque no hay que dejar que se extinga una cierta presencia del pasado, la de la gran cultura judía de Europa central a la que tanto le debemos. Y esto incluso si el judaísmo tiene un gran porvenir en Estados Unidos. Para mí Europa no sólo es la tragedia de la "Shoah", también es la infinita riqueza en el detalle. William Blake hablaba del carácter sagrado del pequeño detalle. Hay un maravilloso mosaico europeo. Pero puede ser que Europa se encuentre fatigada a causa de sus dos mil años de historia. ¿Por qué se recuperaría de las dos guerras mundiales, de las matanzas de la primera a las carnicerías de la segunda? ¡En el pasado, imperios inmensamente dotados desaparecieron! Por lo demás, es posible que las culturas que matan a sus judíos no revivan."
-Al lado de los grandes mitos antiguos que alimentan todavía nuestra cultura, Europa parece haber creado dos "mitos" nuevos: el cristianismo y el marxismo.
"Se trata de dos grandes herejías del judaísmo que se volvieron contra su padre, algo muy freudiano, para matarlo. El marxismo ha casi desaparecido, y digo "casi" pues tal vez tengamos sorpresas en el futuro. En cuanto al cristianismo, en Europa atraviesa por una crisis considerable. Para no hablar más que de Inglaterra, se prevé secularizar más de un millar de iglesias ¡por falta de fieles y de vocaciones sacerdotales! Yo no ignoro lo que fue el Gulag y me repelen los que en la actualidad niegan su pasado stalinista, pero el comunismo fue una esperanza inmensa. Hay en el marxismo, y es muy judío, una delirante sobrestimación del hombre. Nos hizo creer que éramos seres susceptibles de justicia social. Un error terrible que se pagó con decenas de millones de muertos, pero una idea generosa y un enorme cumplido hecho al hombre. La cristiandad muy pronto se manchó de odio antisemita, su mística es con frecuencia sumaria, pero nuestras artes de Occidente son inconcebibles sin ella. En su eclipse aparecen ahora millares de cultos con frecuencia muy pueriles. Puede temerse en el futuro la llegada de nuevos falsos mesías. En Estados Unidos, ¡35 millones de devotos de todo tipo creen que Elvis Presley ha resucitado! "
-Escribe en En el castillo de Barbazul, de manera bastante abismada, que la cultura no vuelve al hombre más humano. Habla incluso de una cierta derrota de la cultura. Existiría una proximidad inquietante entre la cultura y el horror. Las humanidades y la barbarie.
"Le responderé en dos partes. Primero existe lo que yo llamo la "paradoja de Cordelia". Regreso por la tarde a mi casa después de haber leído con mis alumnos El Rey Lear, con la cabeza ocupada aún por las palabras de Lear que sostiene en sus brazos a Cordelia muerta: "Never, never, never...", pero no oigo los gritos de la calle. La ficción es más poderosa que los lamentos de aquellos que sufren a nuestro alrededor. No por omisión deliberada, sino por un mecanismo psíquico que hace que el gran arte se apodere de la conciencia a tal grado que nos hacemos insensibles a los gritos de los hombres de carne y hueso. ¡Es una paradoja horripilante! Mi segunda respuesta concierne a la fractura entre la forma inhumana que tiene un hombre de llevar sus actividades políticas o públicas y su capacidad para crear belleza. Nietzsche responde que la belleza está más allá del bien y del mal. Yo puedo entenderlo por lo que respecta a la música, pero no con la literatura. No acepto la idea de que el hombre pueda dividirse en pequeños compartimientos estancos. Para mí, es el mismo hombre el que por la tarde interpreta a Bach y el que por la mañana tortura en un campo. Sin duda resulta inexplicable, pero lo que es seguro, en cambio, es que las humanidades no resistieron a la barbarie. ¡La música no dijo no! Poco antes de suicidarse, Walter Benjamin escribió: "La base de todas las obras maestras es la barbarie".
-A usted le gusta repetir la frase de Goethe: "La cultura pertenece a muy pocos..."
"Uno no se siente con ningún derecho de decirle a un matemático que no entiende lo que hace. Se admite que se dirige a una pequeña elite. ¿Con qué derecho se podría afirmar que cualquiera puede "hacer" provecho de Hegel, Kant o Descartes? ¡No, lo lamento! Dios fue muy injusto, habría podido distribuir a todo el mundo los mismos talentos, ¡pero no lo hizo! Nadia Boulanger decía: "¡Muéstrenme un niño a los cuatro años y yo les diré si tiene una oportunidad!". "Justicia social, pequeña justicia": una frase terrible pero bastante verdadera. ¿Y si Godot no viniera jamás?"
-En "Presencias reales" (Destino) afirma que sin creer en una trascendencia la humanidad gira en el vacío.
"Frente a alguien que me dice ser un ateo absoluto me quito el sombrero. Pero si se le despierta en la mitad de la noche para anunciarle la muerte de sus hijos en un accidente automovilístico, él debe tener el valor de decir: "Es horrible para mí, pero sin ninguna importancia estadística, simple y sencillamente caí en la casilla equivocada". Frente a alguien que es creyente también me quito el sombrero. En cambio, no me satisface para nada aquel que declara que ninguna persona seria podría plantearse la cuestión de la existencia de Dios. Si esta cuestión ya no se planteara, aunque sólo fuera para responderla negativamente, posibilidades de música, de literatura y de pintura ya no estarán a nuestro alcance. Mi hipótesis, pero no se trata más que de una hipótesis, es que la gran arquitectura del arte occidental era religiosa, en el sentido amplio del término. Samuel Beckett es una figura clave de la transición, nos invita a reflexionar: "¿Y si Godot no viniera jamás?". Pero la pregunta aún se plantea: Godot puede regresar. Es perfectamente concebible que surja un arte sin reafirmación, sin la afirmación postrera que sería una cierta posibilidad trascendente. Se entrará entonces en un universo completamente imprevisible." "No hay que negociar las pasiones"
-"Mis errores también son derroches de amor", dice usted en "Errata". ¿A qué errores se refiere?
"Me he equivocado con frecuencia, en particular en mis juicios estéticos, pero esto ha sido siempre por pasión. Por ejemplo, durante cierto tiempo creí que "El cuarteto de Alejandría", de Lawrence Durrell, sería la obra más importante de la novela inglesa moderna. Probablemente me equivoqué. Pero eso no es lo esencial. Lo peor para el amante de las artes y las letras es tratar de apostar sólo por los ganadores. No se deben negociar las pasiones. Jamás hay que justificarse. Hay que tener el valor de cometer grandes errores. Heidegger decía: "Allí donde hay un gran pensamiento, hay grandes errores". Los suyos fueron, sin lugar a dudas, un poco demasiado grandes, pero ése es otro debate."
-Y entre sus errores, si se quedara con uno solo...
"No haber comprendido que la gran poética de la segunda mitad del siglo XX sería la del cine. Y, asimismo, no haber medido la inmensidad del impacto de la web sobre todos los aspectos de la sensibilidad. En el futuro será necesaria otra poética distinta a la de Aristóteles. Estoy seguro que llegará."
Steiner en castellano
La amplia producción de Steiner ha tenido buena fortuna en cuanto a traducciones al castellano. Sin considerar los libros de conversaciones, aquí se señalan los libros disponibles en nuestro idioma.
Algunas editoriales han publicado un sólo libros de Steiner. Así, Alianza lo hizo con "Lecturas, obsesiones y otros ensayos" (1990), Andrés Bello con "El año del señor" (1997), Mondadori con "El traslado de A. H. a San Cristóbal" (1994), Monteavila y Azul con "La muerte de la tragedia" (1991 y 2001), La Fábrica con "Campos de fuerza" y Norma con "Pasión intacta".
Otras editoriales han publicado varios libros suyos: de esta manera Gedisa ha publicado "Antígonas" (1996), "En el castillo de Barba Azul" (1991) y "Lenguaje y silencio" (1994); Destino, "Presencias reales" (1998), "Pruebas y tres parábolas" (2001); Siruela, "Errata" (1998), "Tolstoi o Dostoievski" (2002), "Gramáticas de la creación" (2002), "Extraterritorial" (2002), "Un prefacio a la Biblia hebrea" (2004), "Nostalgia del absoluto" (2005). El Fondo de Cultura Económica ha publicado uno de los libros más importantes de Steiner, "Después de Babel" (1981 y 2001), además en su sello están algunos de los libros más recientes de Steiner en castellano: "Heidegger (2001 y 2005), "Sobre la dificultad y otros ensayos" (2001 y 2006) y en coedición Fondo de Cultura Económica y Siruela, "Lecciones de los maestros" (2004) y "La idea de Europa" (2006).