Emprender e innovar, la mentalidad que falta en Latinoamérica
Hace unos días asistí en EE.UU. a la reunión anual de Endeavor, organización que ayuda a transformar las economías de países emergentes, apoyando a emprendedores cuyas actividades generen alto impacto social.
Los emprendedores son individuos capaces de impulsar una economía innovadora, empleos, oportunidades y movilidad social.
Conceptos muy poco difundidos en América Latina, donde es común pensar que el destino depende del Estado y de los otros.
Los emprendedores reunidos en Endeavor siguen el espíritu de Silicon Valley, donde se cultiva una contagiosa libertad para crear y una cultura de innovadores dispuestos a equivocarse una y otra vez, y a triunfar una y otra vez.
Los exitosos de la nueva economía trabajan de sol a sol porque su objetivo es crear y crear renovadas tecnologías y soluciones en muchos campos, como el calentamiento global o la escasez de agua.
Algunos casos
Entre ellos estaba Michael Dell, quien a los 19 años decidió mejorar los computadores ("mi único aporte es haber hecho lo difícil, fácil"). En la pieza de su universidad inició lo que sería Dell Computer, hoy una de las dos más grandes empresas de computadores del mundo, junto a HP.
También habló Wenceslao Casares (ha decidido radicarse en Chile), argentino que tras crear varios negocios punto com, está dedicado a la filantropía con diversas fundaciones como el Lemon Bank para los pobres en Brasil.
Y qué tienen en común Dell, Casares, Edgar Bronfman (de Warner Music Group), James Wolfenson (ex presidente del Banco Mundial, quien dijo que es esencial relacionarse con la comunidad para dar un sentido trascendente a los negocios) o Timothy Draper (quien explicó porqué financió a los creadores de Hotmail, Skype, Baidu, entre muchos otros). Tienen en común creer que los cambios raramente vienen del establishment. Sostienen que cualquier avance requiere emprendimiento, riesgo, focalizarse en lo estratégico, unir personas en un proyecto, y producir una cadena que a su vez beneficia a toda la sociedad.
Curiosamente consideran que es una ventaja empezar sin capital: así se cree más en el proyecto y no hay nada que arriesgar. Casi todos partieron de cero. Y lo más notable: la mayoría cuando triunfa, impulsa organizaciones sin fines de lucro en países pobres; porque su filosofía es que con más emprendedores se reduce la falta de oportunidades, el gran germen de frustración y su secuela de males sociales como el terrorismo.
Esa mentalidad innovadora crea un círculo virtuoso que ha hecho posible los nuevos Silicon Valley en la India o la renovación de los países nórdicos.
Y la escasez de esa mentalidad mantiene a Latinoamérica en su letargo.
Todo avance requiere riesgo, focalizarse en lo estratégico, unir personas en un proyecto.
Karen Ebensperger
Nacido en Moscú en 1973, Sergey Brin emigró hacia los Estados Unidos junto con su familia a la edad de 5 años. Criado durante la revolución de las microcomputadoras e hijo de un profesor de matemáticas, Sergey tenía en claro hacia dónde se dirigía su futuro.
"Costos para competir" plantea un esquema de análisis económico novedoso y desafiante a través de la definición de seis criterios clave que sirven tanto para analizar la propia empresa como a sus competidores. El análisis nos servirá de guía para colaborar en el desarrollo de un mejor modelo de toma de decisiones competitivas.
“La administración de proyectos es comunicación, es por eso que las personas hacen que los proyectos fracasen o tengan éxito. Los proyectos no fracasan por falta de gráficos, estadísticas o reportes, lo hacen por falta de comunicación”. Esto es lo que sostiene La administración de proyectos en un ámbito competitivo, que se desarrolla con la cronología de un proyecto típico, partiendo desde su estructuración y siguiendo con la planificación, la ejecución, el control, el reporte y el cierre. El análisis de cada paso del proyecto desde su gestación hasta su cierre hace posible que el lector verifique cómo se dan los pasos, qué se debe tener en cuenta y cómo es la totalidad del ciclo de vida de un proyecto ideal.
En una tarde soleada, un ambicioso entrepreneur mira hacia la calle desde su ventana. Cientos de peatones van y vienen. Muchos se sientan a tomar algo en la cafetería de la esquina. Todas las mesas están llenas. Ni lerdo ni perezoso, el empresario se dice: "En este mercado hay lugar para uno más". Un mes más tarde, abre su propia cafetería.
El poder ha pasado de los vendedores a los compradores. La ley de la oferta y la demanda ha permutado de repente sus términos transformándose en la ley de la demanda y la oferta. La empresa ha de estar preparada para pasar a dar el servicio cada vez más personalizado y exigente que demanda el mercado. Los hasta ahora llamados planes de fidelización, basados sobre todos en frecuencia, nos bastarán para retener a los clientes más valiosos.