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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

La Función de Pérdida en la calidad, de Genichi Taguchi

El Control de la Calidad se posesiona como una estrategia para asegurar el mejoramiento continuo de la calidad. Programa para asegurar la continua satisfacción de los clientes externos e internos mediante el desarrollo permanente de la calidad del producto y sus servicios.

Las empresas hoy en día deben no solo buscar que el proceso tenga cero defectos o en verificar los procesos sino en manejar adecuadamente las 6 M´s:

* Materia prima: esto es buscar que los proveedores sean los adecuados, que estén certificados de manera tal que ellos también nos ayuden a lograr la calidad
* Mano de obra: preocuparse por dar la capacitación sea dada, lo cual nos llevara a tener gente calificada que nos ayude a cumplir con el proceso satisfactoriamente
* Maquinaria: estar constantemente dando mantenimiento preventivo de modo tal que no lleguemos a tener alguna contingencia o problema
* Medio ambiente: buscar que nuestra gente se identifique con la organización, con la cultura de la empresa, Moral, Valores, etc.
* Medición: contar con un adecuado control de la calidad, equipos, calibración, planes de muestro, aseguramiento de la calidad
* Métodos: Documentación adecuada de los procesos, por ejemplo ISO

Esto los llevara a que el proceso no solo sea adecuado sino eficiente.

Que es calidad:

* No es solo un programa, es un acercamiento o integración del negocio
* Es una colección de poderosas herramientas y conceptos
* Esta definida por el cliente en busca de su satisfacción
* Incluye continua innovación
* Las herramientas de calidad y sus técnicas son aplicables a cualquier parte la organización
* Esta enfocado hacia la excelencia, cualquier defecto es un área de oportunidad
* Incrementa la satisfacción del cliente, reduce ciclos y costos y elimina errores y retrabajos.

Metodologías del control de la calidad

Según ISO 8402 ( 1986 ) define al aseguramiento de la calidad como: "Todas aquellas acciones planeadas y sistemáticas necesarias para proporcionar la confianza adecuada, de que el producto o servicio va a satisfacer los requerimientos de calidad dados".

En algunos textos se refiere con frecuencia al titulo de un departamento que se dedica a muchas actividades relacionadas con la calidad tales como:

* Planeación
* Control de Calidad
* Mejoramiento de la calidad
* Auditoria de calidad
* Confiabilidad

El aseguramiento de la calidad proporciona protección contra problemas a través de advertencias tempranas de problemas.

El aseguramiento viene de la evidencia. Existen muchas formas de la calidad como son:
* Auditoria del producto
* Auditoria de calidad
* Investigación de calidad

El cliente

Ahora bien la calidad es comenzar escuchando al cliente. La calidad debe ser la que demanda el cliente, y no la que idealiza el encargado de Calidad Total. La Calidad Total es la que realmente desea el cliente y no necesariamente la que entiende o nos transmite nuestro vendedor. Debemos escuchar directamente al cliente.

¿Cuál es la razón de existencia? ¿Quién le reconoce un trabajo bien hecho o un trabajo mal hecho?

Si no ha hecho algo bien o con la calidad debida, ¿quién se resiente? Entonces, ¿quién es la primera persona a tener en cuenta en la fijación de estándares? Su cliente o su usuario.

Por lo tanto su cliente o usuario con seguridad demanda la mayor calidad posible. Siempre hay en ellos un permanente deseo de mejora. Siempre hay en ellos una definida preferencia por las cosas de mayor calidad. Y siempre hay, créalo, una mejor manera de hacer las cosas.

Genichi Taguchi

Ingeniero japonés nacido en 1924. Doctorado en Ciencias (1962 U. Kyushu).

Después de una brillante carrera en la Compañía Telefónica del Japón fue profesor de la Universidad de Aoyama Gaukin de Tokio y consultor en numerosas empresas.

Ha recibido el Premio Deming en cuatro ocasiones por sus aportaciones y literatura sobre calidad. Asimismo fue premiado con la medalla W.F. Rockwell a la excelencia técnica en 1986. En mayo de 1989 fue condecorado con la medalla con banda púrpura al avance tecnológico y económico por Akihito, Emperador del Japón. En la actualidad, el Dr. Taguchi es Presidente Honorario del American Supplier Institute y Director del Instituto Japonés de Tecnología Industrial

El sistema integrado de Ingeniería de Calidad del Dr. Genichi Taguchi es uno de los grandes logros en ingeniería del siglo XX. Ha sido ampliamente reconocido como líder del movimiento de la Calidad Industrial en los Estados Unidos, y fue el iniciador del movimiento de Diseño Robusto en Japón hace 30 años.

La filosofía del Dr. Taguchi empezó a ser considerada a principios de los años 50, cuando fue reclutado para ayudar a subsanar el débil sistema telefónico de Japón de la postguerra. Buscando deficiencias en el sistema tradicional de prueba y error para identificar problemas de diseño, llegó a desarrollar su propia metodología para el diseño de experimentos.

La sistemática y extendida aplicación de la filosofía de desarrollo de productos del Dr. Taguchi, así como su conjunto integrado de herramientas de toma de decisión en diseño, ha contribuido significativamente al progreso de las industrias japonesas en la fabricación a corto plazo de productos de clase mundial, a bajo coste, y con alta calidad.

En 1982, el American Supplier Institute introdujo al Dr. Taguchi y sus métodos en el mercado de los Estados Unidos. Desde ese momento, las compañías que han adoptado sus técnicas y su filosofía han ahorrado en conjunto cientos de millones de dólares.

El Dr. Taguchi es el Director Ejecutivo del American Supplier Institute, Inc. en Dearborn, Michigan. Es también, Director del Japan Industrial Technology Institute, y trabaja como consultor independiente en Japón, Estados Unidos, China, India y Europa.

Nacido en Japón en 1924, se graduó en la Escuela Técnica de la Universidad Kiryu, y más tarde recibió el Doctorado en ciencias de la Universidad Kyushu, en 1962. Es Profesor Honorario del Instituto Tecnológico de Nanjing, en la República Popular de China.

Taguchi ingresó en el Electrical Communication Laboratory (ECL) de Nippon Telephone and Telegraph Co. en 1949, y allí trabajo hasta 1961 en la mejora de la productividad en las actividades de Investigación y Desarrollo, teniendo un notable éxito en el desarrollo de un sistema cross-bar de intercambio telefónico.

El Dr. Tguchi viajó a los Estados Unidos en 1962 y visitó la Universidad de Princetown como Investigador Asociado. Volvió a Japón y fué profesor en la Universidad Aoyama Gakuin, en Tokyo, hasta 1982. Durante este tiempo, formó a miles de ingenieros en la industria, mientras colaboraba como consultor con las más importantes empresas japonesas, tales como Toyota Motors, Fuji Films y Nippondenso.

Su contribución más importante ha sido la combinación de métodos estadísticos y de ingeniería para conseguir rápidas mejoras en costes y calidad mediante la optimización del diseño de los productos y sus procesos de fabricación. El Dr. Taguchi nos ha proporcionado la Función de Pérdida y la Relación Señal/Ruido, que evalúan la funcionalidad del producto durante las etapas tempranas de su desarrollo, cuando aún tenemos tiempo de realizar mejoras al mínimo coste.

Además de la rápida mejora del diseño de productos y procesos, los métodos del Dr. Taguchi proporcionan un lenguaje común y un enfoque que mejora la integración del diseño del producto y los procesos de fabricación. La formación de ingenieros de diseño y de personal de fabricación en estos métodos proporciona perspectivas y objetivos comunes (un gran paso adelante para derribar las tradicionales barreras entre estos dos grupos).

Los métodos del Dr. Taguchi se introdujeron en los Estados Unidos en los años 1980-82, con AT&T Bell Laboratories, Ford Motor Company y Xerox Corporation como pioneros. Ayudó a la fundación del American Supplier Institute (ASI) para facilitar una amplia diseminación de sus métodos e ideas, que ahora están siendo adoptadas y puestas en práctica por cientos de industrias en los Estados Unidos, Europa y muchos otros países.

ASI Internacional España se fundó en 1989, con una licencia en exclusiva de ASI Incorporated para la formación y asesoramiento en Métodos Taguchi®, Quality Function Deployment (QFD), Total Quality Management (TQM) y otras sistemáticas de calidad desarrolladas por ASI.

El Dr. Taguchi ha sido durante más de 30 años líder y miembro activo de la Japan Association for Quality Control, la Japan Association for Industrial Engineering, la Japan Association for Applied Statistics y la Central Japan Quality Control Association. Ha sido Editor Jefe de la revista
"Quality", así como Vocal del Quality Control Research Group de la Japanese Standard Association.

Ha publicado más de 40 libros y varios cientos de artículos y ponencias. Además del Premio Deming en 1990 por aplicaciones en calidad, el Dr. taguchi ha recibido otros tres Premios Deming por literatura sobre calidad en 1951, 1953 y 1984. Ha recibido la Medalla Willard F. Rockwell durante el Congreso Internacional en Tecnología e Intercambio Tecnológico, en 1986.

El Dr. Taguchi fue admitido en el Hall of Fame for Engineering Science and Technology en el Congreso Internacional de Tecnología e Intercambio Tecnológico de 1989. En Mayo de 1989 fue condecorado con la medalla con banda púrpura, al Avance Tecnológico y Económico, por Akihito, Emperador de Japón.

Función de Pérdida

Uno de los aspectos de la metodología de Taguchi es la Función de Perdida la cual enuncia que hay un incremento de perdida, la cual es una función de la desviación o variabilidad de un punto ideal o meta de cualquier parámetro diseñado.

Una variabilidad inevitable significa la perdida de algo, pero cualquier proceso no puede tener cero variabilidad. Dentro de esta teoría no solo se basa en un nivel meta sino también un rango donde el proceso es tolerable o aceptable. Cualquier punto fuera de este rango no es aceptable.

La metodología de Taguchi sugiere por ejemplo que el cliente o usuario tiene mayor grado de insatisfacción cuando el desarrollo varia mas allá del punto ideal.

La función de perdida se enuncia como sigue:

L = K ( Y – m )2

Donde: L = Función de Perdida
K = Constante
Y = Valor nominal o ideal
m = valor observado

Aplicación

Una compañia dedicada a fabricar balastras garantizan una vida útil de 60 meses, a un costo de $12usd c/u, pero en promedio estas tienen una vida util de 56 meses, entonces tenemos:

Y = 60 meses
X = 56 meses
$ c/u = $12 USD
 1 m

Tenemos que determinar K = 12/1m

L = 12 ( 60 – 56 )2
1m

L= 192 usd de perdida

El tiempo de entrega de material de la planta hacia los centros de distribución es aproximado de 4 hrs, pero por diversas causas este se puede retrasar, si calculamos un promedio de entregas tenemos que normalmente se lleva 6hrs, el costo de cada embarque es de $2.500 usd, entonces tenemos:

Y = 4 hrs
X = 6 hrs
$ c/u = $2.500 USD
1hr

Tenemos que determinar K = 2500/1hr

L = 2500 ( 4 - 6 )2
1hr

L= 10.000 usd de perdida

Por todo lo anterior podemos ver que esta técnica nos ayuda a determinar como el factor de calidad en algun producto o servicio puede ser afectado por alguna variable, lo cual nos lleva a perder determinado costo e insatisfacción del cliente.

Conclusión

A pesar que diseñadores y catedráticos han argumentado que los métodos de Taguchi no siempre proveerán las mejores soluciones a los experimentos que aquellos métodos convencionales, esta técnica no es solo una aplicación estadística en el diseño de experimentos, sus métodos incluyen la integración de la estadística conjuntamente con la ingeniería de proceso.

Ademas es una técnica aplicable a cualquier proceso que de manera sencilla nos muestra el grado y costo de perdida que un producto o servicio puede perder por alguna falla de calidad en el proceso.

Paloma Olvera, Fundación Latinoamericana para la Calidad

Ennio Stachetti, el desconocido "gurú" que enseña economía en Nueva York

Una de las investigaciones actuales de Stachetti se relaciona con el comportamiento de la inversión en plantas eléctricas. Este ingeniero matemático fue el invitado estrella del 5to. encuentro anual de la Sociedad de Economía de Chile.

En febrero de 1984, las cosas le parecían claras a Ennio Stachetti: ya en Chile, tras haberse doctorado en ciencias computacionales en la Universidad de Wisconsin, pensaba quedarse en el país como muchos de su generación que se fueron a perfeccionar a Estados Unidos.

"Pero un profesor guía me ofreció hacer un posdoctorado en economía en la Universidad de Minnesota y, sin darme cuenta, me terminé quedando allá. En total, ya son 26 años en Estados Unidos", cuenta este ingeniero matemático de la Universidad de Chile que brilla con sus investigaciones sobre la teoría de los juegos en la Universidad de Nueva York, donde hace clases desde 2002.

Aunque menos conocido para el público que sus pares chilenos radicados en EE.UU. dedicados a políticas públicas -como Eduardo Engel, Sebastián Edwards y Ricardo Caballero-, en el circuito de investigadores nacionales es reconocido como uno de los mejores representantes chilenos en su área. Por lo mismo, fue el invitado estelar del quinto encuentro anual de la Sociedad de Economía de Chile, que concluyó ayer en La Serena, IV Región.

De aspecto sencillo y sonrisa espontánea, Stachetti explica que la teoría del juego "es el análisis de situaciones estratégicas. La economía se basa en reglas que en apariencia son conocidas y parejas para todos, pero el mundo es más complejo que eso, hay informaciones asimétricas para cada jugador".

Por ello, los modelos de esta teoría se aplican en forma extensa a todo tipo de escenarios, y en especial en materia de competencia, regulación de mercados y organización industrial (como duopolios y oligopolios).

"En Chile, supongo que se usan modelos estándares y que la legislación aprovecha el conocimiento mundial en esta materia", comenta, aunque no está al día con el mercado nacional.

Una de sus investigaciones actuales se relaciona con el comportamiento de la inversión en plantas eléctricas. Allí notó que en general la oferta es muy ajustada a la demanda, lo que aumenta el riesgo de apagones.

"Matando la gallina"

Y eso ocurriría porque a las empresas "les interesa mantener una oferta baja para que los precios sean muy altos; si invierte, podría estar matando la gallina de los huevos de oro", dice.

¿Cómo revertir esa carencia de inversión? Menciona el caso de California, en que se entregan incentivos específicos para compensar que las compañías mantengan plantas ociosas. No siempre su teoría es aplicable a toda realidad, dice. "Es un poco frustrante que en la teoría de juegos las conclusiones que se obtienen de un modelo dependen en forma crítica de los supuestos que hacemos, y no es fácil tener conceptos que se apliquen en forma general a todos los problemas". El Mercurio.

¿Innovación en los cementerios? ¡Síiii! Ahora hay ataúdes pintados a gusto del cliente

Los velorios ya no son lo que eran. En Plots with a View, una película que transcurre en un apacible pueblito inglés, el funebrero local debe enfrentar la competencia de un estadounidense que llega al lugar para ofrecer entierros temáticos. Si el finado era fanático de la Guerra de las Galaxias, él es capaz de montar un show con luces, humo y hasta el despegue del cajón, sin que falten las orejas del señor Spoke, por supuesto.

¿Y por casa cómo andamos? Por empezar, los hinchas de Boca ya pueden descansar en paz en su propio cementerio. Hay lugar para 3.000 almas (bosteras) en un campo donde sólo crecen flores azules y amarillas.

Claro que para que el entierro sea con todas las de la ley, nada mejor que enviar al difunto a su último viaje en un ataúd con los colores del equipo de sus amores. Eso es, precisamente, lo que ofrece, desde hace un año, la empresa Luis Diegues. Además de los cajones tradicionales, allí se pueden comprar ataúdes decorados a gusto y piacere del interesado. Que él no lo pueda ver es un detalle menor.

"La idea se nos ocurrió a mí y a mi mujer. Vimos que el mercado tenía un solo producto, todos usaban el marrón y no había alternativas", explica Fernando García (32) que hace tres años quedó al frente de la empresa que su padre y un socio fundaron hace treinta años.

Dice que fue en el velorio de la abuela de un amigo donde se le prendió la lamparita. "Todo se veía tan oscuro, tan triste, y ella no era así, era una mujer muy alegre". A la vez recordó que muchos pedían que los enterraran con la remera de su club de fútbol. Ató un par de cabos, hizo unas cuantas preguntas y estuvo listo para ofrecer su producto.

Que no son sólo ataúdes de colores (hay celestes, grises y hasta rosados). García va más allá: los vende temáticos (como los de Boca). Y también aerografiados, con cielos en los que vuelan blancas palomas o con atardeceres anaranjados. Y pintados a mano, con ángeles y corazones. Los empresarios que pretenden que sus empleados lleven la camiseta puesta a todos lados pueden comprar los institucionales, con el logo de la empresa incluido en el cajón. Si lo que los deudos quieren es enviar a su pariente al otro mundo con algún recuerdo nada mejor que el ataúd cuadrado con un cajoncito: allí pueden dejar cartas, llaves, alianzas o lo que su imaginación les indique. En fin, todos modelos dignos de figurar en Los seres queridos, el libro en el que Evelyn Waugh des cribe con ironía que lleva a la carcajada los servicios que ofrecen dos cementerios, uno de mascotas y otro de humanos, nada menos que en Hollywood.

Pero volvamos a la Argentina. Antes de salir a ofrecer un producto tan peculiar, Fernando y Virginia García (33) tomaron sus recaudos. Contrataron a un grupo de psicólogos que hizo un estudio de mercado. Los resultados demostraron que "los mayores de sesenta son más tradicionales y se niegan al cambio".

Pero los de cincuenta o menos "son mucho más abiertos". Y los de treinta y pico "elegirían estos productos si les dieran la oportunidad. Eso fue lo que más nos animó", cuenta Virginia.

Según dice "era un cambio que la gente necesitaba. El diseño avanzó en todo, en los autos, en los muebles, pero en esto nunca hubo cambios. Este fue un paso importante para desdramatizar ese momento que es inevitable". Los psicólogos les explicaron que ayuda a la gente. "Es la última oportunidad y a todos les gusta hacer lo posible por cumplir los deseos" de sus familiares.

Los más previsores hacen sus pedidos con anticipación. No es cuestión de que sólo los parientes disfruten del dibujo. "Hace poco me pidieron un ataúd pintado con la espada de Montecristo a modo de cruz". También les encargaron con anticipación un pentagrama y un jardín. Las flores están entre las más elegidas.

Cada mes la fábrica —que les vende a las cocherías— produce 3.000 ataúdes. El 25 % de ellos son temáticos y el 7 % , de Boca.

Por lo visto la idea de los cajones a gusto del cliente es un éxito: la empresa factura medio millón de pesos al mes.

Y el éxito va más allá de los cementerios argentinos. Los ataúdes pintados también están dos metros bajo tierra en Chile, Uruguay, Brasil, México e Irlanda.

Cecilia de Castro, Clarin

Guerra en el mercado de los MP3

SanDisk lanza un serio competidor para el iPod Nano de la casa Apple. Parece muy difícil competir con iPod, líder en el mercado de los mp3 y música digital. SanDisk para el lanzamiento de su nuevo producto, el Sansa e200, ataca directamente al líder en su terreno creando una web llamada "iDon´t" (yo no). La campaña contiene un manifiesto donde invitan a la rebelión frente al monopolio de Apple y dejar de seguir al rebaño de Steve Jobs.

Con esta campaña publicitaria, SanDisk busca posicionarse como una alternativa a la pequeña caja blanca de Apple. La campaña resulta impactante porque utiliza el mismo diseño que iPod, criticando su falta de originalidad de forma directa, con eslóganes cercanos al lenguaje de los jóvenes. La página dispone de links hacia sitios anti-iPod. Otra herramienta de la campaña es la distribución de camisetas de iDon't en universidades norteamericanas.

El nuevo producto se lanza el 8 de septiembre en Estados Unidos, luego será distribuido al resto del mundo. Su precio: apenas 249,99 dólares. Lo mismo que el iPod (aunque tiene el doble de capacidad).

No entraremos en detalles sobre pros y contras de cada producto (por miedo a herir susceptibilidades de los fans de cada marca). Nos limitaremos a presentar algunas características técnicas de SanDisk, iPod Nano y para los más adinerados, una sorpresa...

SanDisk

Con 8 gigabytes de capacidad para guardar hasta 2000 canciones. Tiene una pantalla de 1.8 pulgadas, controles retroiluminados, batería recargable y sustituible por 20 horas de autonomía, ranura microSD para ampliar la capacidad y sintonizador de radio FM con grabadora de voz. Es un poco más largo y pesado que Nano.

iPod Nano

Un clásico del grosor de un lápiz. Cuenta con 4 GB, pantalla a color, hasta 14 horas de autonomía y capacidad para 1000 canciones, audiolibros y podcasts. Examina hasta 25 mil fotos, hasta 4 horas de diapositivas con música de fondo. En una hora y media, se carga hasta un 80% de la capacidad de la batería.

iBeat Gold

Un equipo realmente exclusivo. ¡Es de oro! El iBeat Gold, de la marca alemana Trekstor, cuesta 20.000 euros. Es de oro con incrustaciones de diamantes. Su fabricación llevó más de 100 horas de trabajo artesanal. El reproductor está disponible para ser adquirido por Internet. Todavía no se prevé que llegue a América Latina.

Michael Porter, la estrategia

Creador del célebre modelo de las "cinco fuerzas", muy utilizado en la formulación de estrategias. Michael Porter (1947-) es ingeniero mecánico y aeroespacial estadounidense, doctor en Economía y profesor de la Harvard Business School. Sus investigaciones fueron una contribución enorme para la teoría del management estratégico. El famoso análisis de las cinco fuerzas de Porter apunta a determinar de qué manera una firma puede construir una ventaja competitiva. Los cinco factores que Porter aconseja considerar son la amenaza de ingreso de nuevos competidores, la rivalidad entre los competidores, el poder de negociación de los proveedores, el poder de negociación de los compradores y la amenaza de ingreso de productos sustitutos.

Nicolás Maquiavelo y el management

El célebre filósofo y político italiano del Renacimiento es también un gurú del management que sentó las bases de un moderno enfoque del liderazgo. El adjetivo "maquiavélico" suele aplicarse para maniobras non-sanctas. Sin embargo, Nicolás Maquiavelo (1469-1527) es mucho más que la máxima "el fin justifica los medios" con la que se lo asocia habitualmente. Los principios que planteó para el gobierno de un Estado pueden aplicarse perfectamente para el liderazgo de las corporaciones de nuestro tiempo.

1) Una organización es estable cuando brinda a sus miembros la posibilidad de manifestar sus diferencias y resolver sus conflictos dentro de ella.

2) Una organización puede ser fundada por una persona. Pero ésta sólo podrá durar si el conjunto de los miembros se comprometen en su conservación.

3) Un líder que pretenda transformar una organización establecida debe saber que no lo logrará a menos que conserve al menos algunas de las antiguas costumbres que han calado más hondo en las almas de sus miembros.

Costes de Calidad: análisis, medida, control

1. INTRODUCCIÓN. El transcurso de la última década ha representado un periodo de profundos cambios en el mundo empresarial. Para hacer frente a estos cambios, las empresas se han visto obligadas a modificar sensiblemente las estructuras sobre las que han venido cimentando su actuación.

Las modificaciones introducidas han afectado tanto su propia configuración interna, como la proyección de su comportamiento en el mercado. Así, desde el punto de vista interno se ha apostado fuertemente por la implantación de sistemas de fabricación flexibles, control total de calidad y tecnología avanzada. En su proyección al mundo exterior, se ha pasado a potenciar hasta límites insospechados su política de actuación estratégica.

De esta forma, muchas empresas están empezando a presentar en la actualidad una configuración física y conceptual muy distinta de la que tradicionalmente han venido manteniendo.

Desde la vertiente que nos interesa, como es la de la Contabilidad de Gestión , es necesario constatar que los sistemas tradicionales, que fueron diseñados para atender los requerimientos informativos derivados del anterior contexto productivo y comercial, carecen ahora de capacidad de respuesta para satisfacer, en muchos casos, las nuevas exigencias informativas que se le empiezan a demandar desde este entorno, en el que la toma de decisiones ha pasado a regirse por otros criterios de actuación.

No obstante, también hemos de apresurarnos a comentar que, aún con cierto retraso, nuestra disciplina ha sabido acomodarse a las nueva circunstancias, generando desde hace algunos años importantes corrientes investigadoras que tratan de dar cumplida respuesta a la nueva situación.

Es fundamentalmente, aunque no sólo, en este contexto donde cabe situar el nacimiento de las principales tendencias que se observan en la evolución de la Contabilidad de Gestión y que se bifurcan en las siguientes direcciones, principalmente:

- Nuevos sistemas de medida y control.

- Gestión mediante costes basados en la actividad.

- Contabilidad estratégica.

- Gestión de los costes de la calidad.

- Costes relacionados con el ciclo de vida de los productos.

Estas líneas de investigación que acabamos de enumerar, conforman, sin lugar a dudas, el núcleo central de la bibliografía generada en los últimos años desde los foros de opinión más autorizados relacionados con nuestra materia.

Entre ellas, la gestión de los costes de calidad representa la respuesta concreta de la Contabilidad a las necesidades de las empresas para poder ofertar sus productos con la máxima calidad y a precios auténticamente competitivos, por cuanto ésta, la calidad, se ha erigido como uno de los instrumentos más poderosos, estratégicamente considerado, en manos de las empresas para alcanzar importantes cuotas de mercado dentro del entorno turbulento y extremadamente competitivo en el que han de desarrollar su actividad.

2. REVISIÓN HISTÓRICA. Empezando por situar el tema en su contexto histórico, la problemática de los costes relacionados con la calidad ha venido representando, hace ya muchos años, una lógica preocupación desde la óptica de los profesionales y estudiosos del control de calidad.

Esta preocupación quedó puesta por primera vez de manifiesto en el excelente manual de Juran, "Quality Control", publicado en 1.951, en el que de manera muy general, dedicaba un capítulo a resaltar la importancia de medir y controlar estos costes. Pero no es hasta la década de los sesenta, cuando el interés por este tema empezó a cobrar auténtica significación.

A nuestro entender, tres fueron los factores que provocaron la alerta en el mundo de la empresa sobre la importancia que ostentaba el adecuado seguimiento de los costes de la calidad.

- Por una parte, la aparición del artículo de Freeman ( 1.960) "How to Put Quality Cost to Use" y del capítulo 51 del ya clásico manual de Feigenbaum (1961) "Quality Control", en los que, por primera vez se sistematizan y clasifican estos costes tal como aún hoy los entendemos.

- Por otra, la promulgación por el Ministerio de Defensa de los EE.UU.(1963), de los requisitos a cumplir por los programas de calidad de los contratistas con el gobierno. La norma MIL-Q-9858A, exigía que el contratista "conserve y use los costes de calidad como un elemento de la gestión de la calidad... estos datos deberán estar disponibles para su revisión por parte del representante del gobierno". Esta norma sería más tarde, en 1985, perfeccionada y revisada por la MIL-STD-1520C, en la que ya se describen los costes específicos que deben catalogarse como costes de la calidad.

- En tercer lugar, la creación en 1961, del Comité de Costes de Calidad, dentro de la American Society for Quality Control (ASQC).

Este Comité, ha llevado a cabo desde 1967, fecha en la que vé la luz su primer documento "Quality Cost - What and How", auténtico best-seller sobre el tema hasta veinte años después, una importante y fecunda labor divulgadora y formativa sobre los aspectos relacionados con la gestión de los costes de la calidad, y así, desde la anterior fecha han publicado importantes documentos doctrinales que han servido de guía por la que se han venido rigiendo la práctica totalidad de las empresas; los principales documentos emitidos por este Comité han sido:

- Guide for Reducer Quality Cost, en 1974.

- Quality Cost: Ideas and Applications, en 1984.

- Principles of Quality Cost, en 1986.

Pero, aún cuando desde la década de los sesenta han aparecido ya unos trescientos artículos y documentos sobre esta importante materia, tratados todos ellos desde la óptica de los encargados del control de calidad, es necesario resaltar que el mundo de la Contabilidad ha guardado un profundo silencio al respecto, y así, no es hasta 1983, cuando Roth y Morse elevaron sus voces desde la prestigiosa revista Management Accounting, reclamando la atención de los contables por el tema.

La llamada de atención de Roth y Morse no tuvo la respuesta esperada hasta 1987, fecha en la que ellos mismos por una parte, y junto con Poston por otra, y dos autores más, como Romano(1987) y Tyson(1.987) utilizando también todos ellos como foro la anterior revista y un manual, auspiciado por la entonces N.A.A., difunden la necesidad de abordar esta problemática.

Afortunadamente, desde entonces, sus voces han encontrado parte del eco buscado, siendo en la actualidad numerosos los autores que han empezado a catalogar el tema como una de las líneas de investigación pendientes en nuestra disciplina; tal es el caso entre otros de Johnson y Kaplan(1987), Horngren y Foster(1987,p730), Atkinson y otros(1991), Dale y Plunkett(1991) y Drury(1992,p808).

Hace tan solo unos días, y ya concluido este trabajo, han llegado a nuestras manos los números correspondientes a los meses de octubre de 1.992 y enero de 1.993 de la revista Management Accounting; en el primero de ellos aparece un comunicado del propio IMA en el que anuncia la creación, en el seno del Instituto, del Task Force for Quality in Management Accountig, con el ánimo, según sus propias palabras(p26) de conducir la filosofía del control total de calidad a la Contabilidad de Gestión. También en el mismo número, los profesores Carr y Tysson (pp52-56), dedican un interesante artículo a revisar la curva tradicional de los costes de la calidad. En el número del mes de enero, Moulton, Oakley y Kremer (pp26-28), disertan, mediante la enunciación de un trabajo empírico, sobre la influencia de la gestión de la calidad en la propia empresa, en los empleados y en los clientes.

En nuestra opinión, los motivos que en la actualidad han provocado el interés de los investigadores en el campo de la Contabilidad de Gestión por la problemática de los costes de calidad, aún cuando ésta se encuentra en sus comienzos, han sido principalmente:

En primer lugar, los nuevos sistemas de medida y control propugnados por la Contabilidad de Gestión, basados tanto en medidas financieras como no financieras pueden permitir, ahora, capturar y transmitir adecuadamente toda la información pertinente sobre las variables que en este contexto interesa gestionar.

En segundo lugar, el desarrollo y perfeccionamiento de los sistemas ABC, posibilita, mediante el establecimiento de los costs-drivers o inductores, el oportuno seguimiento y control de las actividades con ellos relacionadas.

Y en tercer lugar, la importancia que viene dándose a la actuación estratégica de las empresas, y de la que la Contabilidad de Gestión ha empezado a ser consciente, hace imprescindible la captura, medida, análisis, control y comunicación del enorme caudal informativo que fluye de todos los aspectos relacionados con la calidad.

3. COSTES RELACIONADOS CON LA CALIDAD

3.1. Consideraciones previas.

La gestión de los costes de la calidad pretende resolver toda la problemática económica relacionada con la calidad, por lo que, como paso previo a su determinación, resulta necesario empezar por acotar convenientemente el propio concepto de calidad al cual se va a hacer referencia.

En la actualidad, son dos las acepciones del vocablo calidad que con más éxito se manejan en el mundo de la empresa.

Por una parte, la calidad puede entenderse como la conformidad de un producto o servicio con las especificaciones previamente establecidas. El control de calidad, desde esta perspectiva, va encaminado a garantizar que tal producto o servicio ha sido fabricado de acuerdo con la forma en la que fué concebido.

Por otra, y siguiendo a Juran (1990, p 6), al hablar de calidad de un producto o servicio se está haciendo referencia a su idoneidad o aptitud para el uso. Esta idoneidad o aptitud para el uso se determina por aquellas características del producto que el cliente puede reconocer como beneficiosas para él.

Aún cuando la calidad es observada, y por tanto medida, en la mayor parte de las organizaciones de acuerdo con la primera definición que hemos dado, entendemos, como lo hace Campanella (1992, p 163), que su identificación con la adecuación para el uso posee un sentido mucho más amplio y completo, ya que además de comprender la primera acepción( un producto que no cumpla con las especificaciones no será idóneo para su uso), abarca también la calidad de diseño.

El considerar la calidad de diseño dentro del concepto de calidad supone un avance cualitativo importante, por cuando implica que, dado que el producto ha de satisfacer las expectativas esperadas por el cliente, habrá de fabricarse, dice Mizuno(1989, p 3), sobre la base conjunta de estudios de mercado y de eficiencia de costes. Nótese, por tanto, que bajo la perspectiva de la segunda definición dada, la calidad hace referencia y comprende todas las fases de la vida del producto, desde su concepción o diseño hasta su fabricación y posterior uso por el cliente, e implica desde nuestro punto de vista, extender la gestión de costes a todas y cada una de esas fases, siendo por tanto esta acepción la que propugnamos.

Por otra parte, y con independencia de lo anterior, se ha de indicar dentro de estas consideraciones previas que estamos realizando, que la gestión de los costes de calidad es independiente del programa de calidad implantado en la empresa, ya tienda éste a conseguir "niveles de errores aceptables" (tal como se ha venido gestionando históricamente la calidad), ya preceptúe la máxima del "cero defectos" y la consiguiente implantación del control total de calidad, si bien es verdad que pocos dudan ya que la gestión de estos costes adquiere su auténtica significación en este último contexto, y así debe encuadrarse y ser entendida en el sendero de la mejora continuada, aún cuando la empresa no haya optado por la aplicación del control total de calidad.

Un último aspecto controvertido que hemos de comentar, y al que ya hacíamos cierta alusión en Fernández y Texeira (1992), es el que afecta a la propia denominación de estos costes, ya que es usual encontrar en la bibliografía sobre la materia tanto la terminología "costes de no calidad" como la de "costes de calidad" para referirse a ellos.

La primera corriente, auspiciada por la National Conference for Quality Control, celebrada en 1982, y encabezada por autores del prestigio de Harrington o Gryna, consideran que el vocablo "costes de calidad" no debería usarse nunca por cuanto, afirman, la calidad es rentable, no es costosa, y por consiguiente la aparición de estos costes es debida, precisamente, a la ausencia de calidad, es decir a la no calidad.

Los defensores de la segunda corriente, entre los que se encuentra la propia ASQC, consideran correcta la denominación de "costes de calidad", ya que con estos costes se quiere hacer referencia a la diferencia entre el coste real o previsto de un producto y el que tendría de no haber posibilidad de cometer fallos o errores en su fabricación; representan por tanto los costes necesarios para conseguirla, son, así, costes de calidad.

En cualquier caso, hemos de continuar manifestando que las diferencias entre ambas posiciones son fundamentalmente semánticas, incluyéndose bajo el paraguas de una u otra denominación los mismos tipos de costes. No obstante, creemos que es posible conciliar estas dos posturas , y así lo hemos encontrado en algunos autores como Atkinson y otros (1991), por lo que dentro de la clasificación de costes totales de calidad que vamos a proponer a continuación, distinguiremos, como primera aproximación entre unos y otros (coste de calidad y costes de no calidad).

3.2. Clasificación y definiciones de los costes relacionados con la calidad.

De acuerdo con Lobón (1991, p 308), los costes relacionados con la calidad constituyen una valiosa herramienta que permite conocer dónde y cómo se encuentran las actividades de calidad y qué representan económicamente, y posibilitan además, planificar adecuadamente esas actividades en función de los recursos escasos disponibles en cada momento determinado.

Su desconocimiento, por el contrario, imposibilita la implantación de cualquier proceso encaminado a planificar los programas de calidad e impide la definición racional de los objetivos de gestión con ella relacionados.

Con la finalidad de establecer la información adecuada para llevar a cabo una correcta y eficaz gestión económica de la calidad, existe práctica unanimidad a la hora de identificar, definir y clasificar los costes de la calidad, con independencia de las disquisiciones semánticas antes comentadas, y que se corresponde básicamente con la que exponemos a continuación:

COSTE TOTAL DE CALIDAD

COSTE DE CALIDAD O DE CONFORMIDAD

- Costes de Prevención

- Costes de Evaluación


COSTE DE NO CALIDAD O DE NO CONFORMIDAD

- Costes de Fallos Internos

- Costes de Fallos Externos


1. COSTE TOTAL DE LA CALIDAD. Es aquel formado por la suma de los costes de calidad o conformidad y los costes de no calidad o no conformidad.

A estos efectos resulta ya clásica la ecuación del coste total de la calidad:

Ct = Costes de Conformidad + Costes de no conformidad.

2. COSTES DE CALIDAD O DE CONFORMIDAD. Son aquellos originados por la implantación y desarrollo de las actividades necesarias para alcanzar los objetivos de calidad. Expresan el esfuerzo económico necesario para asegurar que el producto alcance el grado de idoneidad suficiente para su buen uso por el cliente, y comprende los costes de prevención y evaluación.

2.1 Costes de Prevención. Se entiende por costes de prevención, aquellos en los que se incurre para poder implantar y mejorar el sistema de calidad.

Tratan de prevenir la aparición de errores o defectos, e intentan asegurar los niveles de calidad previamente establecidos. Como ejemplos típicos, podemos citar:los de evaluación de proveedores, formación y adiestramiento del personal, mantenimiento preventivo, investigación de mercados, planificación de la calidad etc.

Generalmente estos costes tienen un efecto positivo sobre la capacidad del personal, a fin de que puedan ejecutar correctamente sus tareas a la primera vez.

2.2. Costes de Evaluación. Son aquellos originados por la implantación y desarrollo de las actividades tendentes a comprobar o verificar que se está consiguiendo la calidad especificada.

Como costes representativos, pueden citarse: los de inspección de materiales, de componentes y de productos en curso y terminados, las pruebas y ensayos, la revisión de informes y documentos etc.

Suele afirmarse, que la empresa incurre en estos coste al no estar convencida de que con los costes de prevención se eliminarán todos los errores; se trata de impedir con ellos que estos errores o fallos alcancen un nivel más adelantado dentro de la cadena productiva, o que en última instancia puedan llegar al cliente.

3. COSTES DE NO CALIDAD O DE NO CONFORMIDAD. Son aquellos costes asociados a los fallos o errores en los productos y que impiden que éstos cumplan con los requisitos especificados o acordados con los clientes.

Expresan las consecuencias económicas negativas que ocasionan los fallos en materia de calidad; están compuestos por la suma de los costes de fallos internos y externos.

3.1. Costes de fallos o errores internos. Son los costes provocados por los productos y servicios que no cumplen con los requisitos de calidad establecidos y que son detectados durante el proceso de evaluación y siempre antes de su entrega al cliente.

Como ejemplos, pueden citarse los originados por: los productos y materiales para desecho, los productos y materiales defectuosos rehechos, trabajos de reinspección y de repetición de ensayos, diseños vueltos a rehacer, etc.

3.2. Costes de fallos o errores externos. Son costes asociados a los productos y servicios que no cumplen los requisitos de calidad o no satisfacen las necesidades o expectativas de los clientes y que se manifiestan después de su entrega a éstos.

Entre otros, pueden destacarse los costes provocados por: garantías, productos devueltos, asistencia al cliente, penalizaciones, pérdida de imagen, pérdidas de cuotas de mercado, responsabilidades penales, etc.

Hemos de llamar la atención sobre la dificultad que en algunos casos entraña la cuantificación de los costes provocados por fallos externos, sobre todo los de aquellos con la consideración de oportunidades perdidas(imagen, pérdida de mercados etc).

Conviene señalar finalmente, que los costes relacionados con la calidad pueden localizarse en cualquiera de los centros de responsabilidad existentes en la organización, e involucran tanto a materiales como a la mano de obra directa, equipos productivos y al resto de los costes indirectos; en cualquier caso, debe resultar evidente que superan con creces a aquellos costes meramente asociados con la existencia del departamento de control de calidad.

4. IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN DE LOS COSTES DE LA CALIDAD

De manera general y siguiendo a Harrington (1990,pXV), podemos decir que, durante muchos años, el personal directivo de las empresas pensaba que suministrar productos con alta calidad resultaba sumamente costoso, por lo que utilizaban esta excusa para no volcar el potencial adecuado en alcanzarla plenamente.

A partir de los años 80, esta actitud empezó a cambiar, al ser conscientes de que, en los mercados internacionales, los productos con mayor calidad proporcionaban un mayor rendimiento de la inversión e incrementaban la cuota de participación en esos mercados, cada vez más exigentes y competitivos.

Como consecuencia de lo anterior, la gestión de todos los aspectos relacionados con la calidad ha ido ganando progresivamente en importancia dentro del panel de los objetivos estratégicos, tácticos y operativos de muchas organizaciones.

Esto ha sido así por cuanto, además, en lo que respecta a los costes de la calidad, existe un amplio escrutinio de motivos concretos con la suficiente significación como para haber conseguido concienciar a las empresas sobre la necesidad de medirlos, analizarlos y controlarlos convenientemente. De manera sintética podemos resumirlos en los siguientes:

1. Los costes de la calidad representan un significativo porcentaje del coste total del producto. Este hecho ha quedado puesto de manifiesto en numerosos trabajos empíricos realizados en países muy diferentes.

En EE.UU., la American Society for Quality Control (ASQC), demostró, tras analizar un importante número de empresas dedicadas a la fabricación de bienes de complejidad media, que su montante oscilaba entre el 5% y 10% de las ventas netas.

En Italia, citado por de Vio (1986, p12), y realizado sobre una muestra de 183 empresas pertenecientes a diversos sectores, se llegó a la conclusión de que tales costes representaban un porcentaje variable, según los casos, de entre el 14% y 18% del coste total del producto.

2. En conexión con lo anterior, existe una relación directa entre costes de calidad y resultados, de tal manera que cada u.m. ahorrada en estos costes, repercute en la misma medida en los beneficios de la empresa.

Como decía hace bien poco la Asociación Española para el Control de Calidad (1991, p 8), a pesar del volumen económico que el coste de calidad representa, la Dirección, en un alto porcentaje de empresas, no es consciente de la gran incidencia de sus costes de calidad, que no por desconocidos dejan de existir. Como consecuencia, ignoran que una acertada gestión sobre estos costes lleva consigo un ahorro en los gastos de la empresa, o lo que es lo mismo, un aumento de los beneficios de la sociedad.

3. Según Campanella (1992, p 71), entre otras ventajas, la gestión de los costes de calidad permitirá registrar y analizar la proyección a largo plazo de estos costes sobre el comportamiento de la calidad total y sobre la imagen de la empresa en el mercado.

Considerados así, los costes de calidad se han de enmarcar en el proceso de planificación estratégica de la organización. De esta forma, obligan a ser tenidos en cuenta en los planes y presupuestos de los distintos centros de responsabilidad.

El papel de los costes de la calidad en este proceso de planificación estratégica será el de contribuir a:

- Desarrollar un plan de calidad estratégico global que incorpore todos los objetivos funcionales de calidad, incluyendo planes y presupuestos para los costes de calidad.

- Analizar las tendencias más importantes en la satisfacción del cliente, en las tasa de defectos o errores y en los demás costes, tanto de manera global como por departamentos específicos.

- Asistir a otras áreas funcionales para garantizar que los costes relacionados con la calidad están siendo incluidos en sus respectivos análisis , con el fin de poder establecer objetivos adecuados.

4. Considerados como herramientas de gestión, los costes de calidad pueden erigirse en potentes detectores de las áreas problemáticas de las empresas, aquellas necesitadas de acciones correctoras tendentes a la consecución de la mejora continuada, permitiendo de esta forma eliminar aquellas actividades que no aporten valor al producto, entroncando así con la propia filosofía de los sistemas ABC.

5. En continuidad con lo anterior, la medida y control de los costes de calidad, proporcionará, siguiendo a Harrington (1990, p 4), el medio más adecuado para observar tanto los logros conseguidos en el sendero de la consecución de la mejora continuada, como el auténtico impacto causado por la implantación de las acciones correctoras seleccionadas.

6. De acuerdo con Cooper (1989, p 85), el análisis, medida y control de los costes de la calidad y demás aspectos con ellos relacionados, evitará basar nuestras decisiones sobre informaciones, muchas veces erróneas, que pueden abocar al fracaso de nuestros productos en el mercado.

Y es que, como indican Morse y Roth (1987, p 42), el uso de los costes de calidad:

- Permite el conocimiento de variables no financieras críticas para el éxito en la gestión.

- Animan a usar estos datos para propósitos internos, a la vez que posibilitan la captura de abundante información de carácter externo y estratégico.

- Destruyen barreras de incomunicación entre las distintas áreas funcionales y disciplinares de la organización, impregnando a todo el personal de la filosofía subyacente en la consecución de la mejora continuada.

7. Finalmente, y dado que como dice Crossby (1989, p 102), el seguimiento de los costes de la calidad ha venido corriendo a cargo de responsables no cualificados para el desempeño de estas tareas, es por lo que la implantación de un programa riguroso de análisis medida y control exigirá ahora la participación de un departamento especializado en estas funciones, y así lo reconocen Horngren y Foster (1987, p 730), al indicar que es ahí donde la Contabilidad puede realizar una significativa contribución , coincidiendo de esta forma con las atinadas palabras de Batson (1988, p 62), al afirmar que el sistema de costes de calidad integrado en un sistema contable ha sido el eslabón perdido en la cadena de información a la alta dirección.

5. CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS DE MEDIDA Y CONTROL DE LOS COSTES DE CALIDAD.

Una de las preocupaciones tradicionalmente manifestadas por los responsables del control de calidad ha consistido, dado su desconocimiento en materia contable, en su incapacidad para implantar sistemas de medida y control capaces de captar y transmitir información relevante acerca de la bondad de sus actuaciones en esta importante área de gestión, de ahí que, desde hace décadas, vengan reclamando la necesidad de que este proceso corra a cargo de los expertos en Contabilidad.

Resulta claro, que la Contabilidad de Costes ha venido captando, midiendo, y registrando históricamente mucho de los costes inmersos en las anteriores categorías, pero desafortunadamente, este proceso se ha llevado a cabo de una manera global, encuadrándolos, junto con otros, dentro del total de costes por funciones, responsabilidades o productos.

Es por ello, por lo que , en lo que concierne a la problemática concreta de la calidad, han de establecerse sistemas de medida y control con objetivos precisos y misiones perfectamente definidas, a fín de capturar las variables más significativas sobre las que se ha de actuar.

Desde este punto de vista, los sistemas de medida y control deberán centrase, principalmente, en proporcionar una metodología que sirva para gestionar de manera eficaz y continuada los costes de la calidad, y con la intención de poner de manifiesto tanto los progresos habidos en la mejora continuada en la reducción de esos costes, como en los logros alcanzados en materia de calidad.

Aún cuando en nuestra opinión este enfoque avoca inevitablemente a enmarcar los sistemas de medida y control de los costes de la calidad en el proceso integral de actuación de los sistemas ABC, y a él dedicaremos el último epígrafe, resulta necesario, ahora, comentar una serie de requisitos y características que estos sistemas, en cualquier caso, deben cumplir:

- A este respecto, una característica que puede admitirse con facilidad alude a la necesidad de primar e incrementar el número de medidas no financieras en detrimento de las financieras.

La mayor profusión de medidas no financieras que defendemos, viene avalada fundamentalmente por la propia naturaleza del concepto que se intenta medir y representar como es el de la calidad, cuya gestión necesita de un caudal informativo distinto y más amplio que el tradicional, y además, en estrecha conexión con los nuevos objetivos que se pretenden alcanzar(reducción de costes, compatibilizándolo con una mejora continuada en calidad).

A titulo indicativo, entre otras unidades de medida y control a implantar, algunas de las cuales ya han sido expuestas por Kaplan (1988, p 29) y por MC Nair, Mosconi y Norris (1988, p 201), pueden ser las referidas a:

* Porcentaje de unidades defectuosas.

* Tiempo medio entre fallos.

* Número de unidades reelaboradas.

* Número de puntos de control de calidad.

* Proporción de rechazos al primer paso.

* Errores debidos al diseño.

* Número de reclamaciones de clientes, etc etc.

- Los sistemas de medida y control que propugnamos, deberán estar dirigidos hacia los fatores claves de esta estrategia empresarial, para lo cual deberán:

* Identificar las actuaciones más significativas relacionadas con la calidad.

* Determinar los ahorros de costes resultantes de las anteriores actuaciones.

* Informar sobre las causas que provocan las acciones incorrectas.

* Recoger, en términos financieros y no financieros, el impacto que produce la eliminación de esas causas, poniendo de manifiesto el importante efecto apalancamiento que pueden provocar.

* Establecer, comparativamente, las relaciones input-ouput entre los distintos componentes y el coste del producto, para así reflejar, como indica la ASQC (1986, p 46), la medida en la que las diferentes funciones y actividades están coadyuvando en la consecución de los objetivos de calidad.

* Poner de relieve tanto los logros habidos en el proceso de mejora continuada, como su repercusión sobre el beneficio, por cuanto como afirma Harrington (1990, p 4), la medida formal de los costes de la calidad es fundamental para observar el proceso de mejora continuada y posee la ventaja adicional de incrementar beneficios en los distintos centros de responsabilidad.

- En tercer lugar, los sistemas de medida y control, deben ampliar su horizonte temporal, para centrarse también en indicadores que, a la vez que representativos, sean compatibles con la consecución de objetivos a largo plazo, pues como bien apunta Hall (1988, p 245), el sistema de medida debe estar orientado al largo plazo, ya que el alcance de las medidas financieras a corto plazo es sensiblemente menor. Por ejemplo, si la medida de rendimiento está orientada hacia la eficiencia, el responsable no estará interesado nada más que en la tasa de eficiencia mensual. Esta situación, incentiva a ese responsable, a diferir el mantenimiento preventivo del equipo productivo, a evitar cambios de trabajo para reducir los tiempos de las puestas a punto de la maquinaria, a no detenerse por defectos marginales en la calidad etc, circunstancias todas ellas percibidas como negativas para la reducción de estos costes y para la consecución de la mejora continuada.

- En palabras de Holbroock (1985, p 43), en función de la simplicidad general buscada con las actuales políticas productivas, los sistemas de medida y control, deben también tender a pasar desde un sistema de recogida y procesamiento intensivo, a otro más simple y selectivo.

Entendemos, que esta cualidad debe ir encaminada a proporcionar información relevante, depurada de todos aquellos detalles innecesarios para la toma de decisiones en los dominios de la calidad, y fáciles de entender por todos los implicados, de tal forma que puedan estar permanentemente enterados de los logros alcanzados en sus respectivas áreas de responsabilidad, actuando de esta manera el sistema como un importante elemento incitador y motivador.

- Los sistemas de medida y control, deberán ser, así mismo, lo suficientemente flexibles como para atender los requerimientos particulares de cada tipo de organización, y lo suficientemente versátiles como para que puedan adaptarse a las circunstancias concretas que en cada momento puedan acontecer o cambiar dentro de la empresa, y que con tanta profusión suelen darse en los aspectos relacionados con la calidad.

- Finalmente, deberán proporcionar información a tiempo real, por cuanto las condiciones técnicas y el avanzado estado actual de la tecnología permiten, a un coste asequible, la captura del amplio caudal informativo que el propio sistema puede generar.

6. CRITERIOS DE ACTUACIÓN Y CONTROL.

Aún cuando, volvemos a insistir una vez más, la actuación tendente a conseguir un control eficaz de los costes de calidad ha de enmarcarse en el contexto de los sistemas ABC, resulta imprescindible detenerse a analizar una serie de criterios particulares de actuación, que a la vez que complementarios con la propia filosofía subyacente en los anteriores sistemas, pueden aplicarse con independencia de ellos.

A este respecto hemos de empezar planteando las siguientes reflexiones:

1. Importancia de la inversión en costes de prevención: En primer lugar se ha de considerar, siguiendo a Kim (1989, p 4) que la inversión en costes de conformidad (prevención más evaluación), posee un efecto sinérgico inverso sobre los costes de no conformidad (fallos internos y externos), comportando ahorros de costes que pueden superar con creces las inversiones realizadas, debido en palabras de Godfrey y Pasework (1989, p 50) a la relación causa-efecto negativa entre costes de prevención y evaluación por una parte y reducción de errores y momento de su detección por otra.

Situándonos, como decíamos ya en Fernández y Texeira (1991, p 460), ante la clásica ecuación del coste total de la calidad,

Ct = Costes de conformidad + Costes de no conformidad

un incremento en el primer término del segundo miembro de la ecuación, comportará una reducción mayor en el primer miembro, como consecuencia del citado efecto sinérgico negativo sobre su homónimo de no conformidad.

Pero es que además, se ha de tener también presente, centrándonos ahora solamente en los costes de conformidad, que un aumento en los costes de prevención, provocará también una reducción en los costes de evaluación; así, por ejemplo, una disminución en el número de fallos, puede justificar una reducción de los costes de evaluación en materia de inspección debido a la mayor confianza que adquiere la empresa por la mejora habida en la calidad.

Es por todo lo anterior, por lo que Campanella (1992, p 24), propone al respecto las siguientes líneas maestras de actuación:

- Invertir en las actividades adecuadas de prevención para conseguir la mejora.

- Atacar directamente los fallos visibles.

- Reducir los costes de evaluación conforme la mejora se vaya haciendo patente.

- Reorientar, finalmente, los esfuerzos e inversiones en prevención para alcanzar la mejora continuada.

2. Revisión de la actuación del modelo de costes óptimos: En conexión con el punto anterior, se ha venido entendiendo tradicionalmente que existe un óptimo en la curva de costes totales de la calidad hacia el que la empresa ha de tender.

De esta idea se desprende, que a medida que aumentan las inversiones en costes de conformidad, los costes por fallos internos y externos disminuyen. Proyectada esta actuación a la curva de costes totales , se puede observar que llegado cierto momento, la curva crece asintóticamente hacia el infinito conforme se intentan alcanzar niveles sin defectos; por tanto, debe haber un punto en el que las inversiones en costes de prevención y evaluación se optimicen.

Pero, como pone de manifiesto Dawes (1987), existen cada vez más evidencias de que los procesos de mejora y prevención están, en sí mismos, sometidos a una eficacia del coste cada vez mayor, es decir, la nueva tecnología ha conseguido reducir los índices de fallos intrínsecos de materiales y productos, mientras que la robótica y otras formas de automatización han reducido los errores humanos durante la producción, y la inspección y ensayos automáticos han hecho posible logran la perfección incurriendo en costes de prevención y evaluación finitos.

De esta forma, la curva representativa del coste total de calidad, puede ser tal como la concibe Schneiderman, en un gráfico en el que se confirma que el punto óptimo de los costes de calidad sólo se alcanza mediante la continua inversión en costes de prevención y en el sendero de la mejora continuada; de esta forma, toman auténtica significación las palabras de Atkinson y otros (1991, p 79) al afirmar que la mentalidad en el control de costes de calidad ha pasado de centrar la atención en reducir costes a aplicar todos los esfuerzos en aras a la consecución de la mejora continuada.

3. Actuación sobre las causas. Con cierta frecuencia, dice Hidalgo Prieto (1991, p 325) , los costes originados por fallos internos y externos no disminuyen cuando aumentan los costes de prevención y evaluación.

Esto es debido a que, cuando se presenta un fallo, éste se corrige, pero no se dedica tiempo a analizar las causas que lo provocaron y no se actúa, en consecuencia, para garantizar que el fallo no vuelva a repetirse.

La puesta en práctica de esta actuación sólo podrá llevarse a efecto siempre que:

* Exista un sistema de medida que identifique claramente los elementos que provocan los fallos (medidas no financieras).

* Se apliquen las acciones correctoras necesarias para eliminar, a título definitivo, la causa del error.

Es tal la importancia de la actuación anterior para la implantación de un efectivo control de los costes de calidad, que incluso es tenido en cuenta como lo confirma Duchy (1988, p 59), como una de las reglas de oro para la consecución del cero defectos en la empresa.

4. Importancia de la pronta detección del defecto: Según evidencia empírica puesta también de manifiesto por Duchy (1988, p 29), el momento de detección del defecto tiene un efecto multiplicador sobre el coste total de la calidad del producto.

Así, según el citado autor, si el defecto es observado en la fase de aprovisionamiento y ciframos su coste en 1 u.m., ese mismo error localizado en la fase de fabricación multiplica por 10 el coste de corrección. Si el error es descubierto en el test de inspección final, una vez fabricado el producto, el coste de corrección se multiplica por 100; si el error es detectado por el cliente, el mismo error de la fase inicial supondría ahora 1.000 u.m.

La actuación del control en este caso, debe centrarse, en una primera fase, en aumentar las inversiones necesarias en costes de evaluación, para, así detectar el error tan pronto como se produzca, y tras los conocimientos adquiridos en detección, pasar, en una fase posterior, a implantar las actividades de prevención necesarias para la formación del personal en estas tareas.

5. Importancia del diseño. El proceso de diseño del producto supone un paso fundamental para reducir costes de calidad.

Por una parte por cuanto de acuerdo con Susman y Dean (1987), aproximadamente el 80% de los costes del nuevo producto o proceso quedan comprometidos en la fase de diseño, por lo que el posterior margen de control sobre los costes de producción pasa a ser muy limitado.

Aspectos tales como simplicidad en la planificación del producto, menor número de partes, facilidad en su manipulación, etc. ayudarán en gran medida a evitar errores posteriores motivados por la complejidad del proceso productivo requerido o por la propia configuración del producto.

Por otra parte, por cuanto es en esta fase en la que deberán acomodarse las cualidades del producto o servicios a las expectativas o percepciones que de él tienen o esperan los clientes. A este respecto ha de tenerse presente que de no cumplir convenientemente esta condición, el producto final no tendría la calidad deseada ni aún cuando fuese estrictamente realizado de acuerdo con las especificaciones y requisitos exigidos, comportando enormes costes debidos a fallos externos (pérdida de imagen, disminución de ventas, etc.); la inversión en estudios y prospecciones de mercados al respecto permitirán la eliminación de los cuantiosos costes que se derivan de estos errores.

6. Control de la calidad de la primera materia. Por cuanto resulta evidente admitir que la calidad del producto terminado será en gran medida fiel reflejo de la calidad de los materiales empleados en su elaboración.

La mala calidad de éstos, provocará la aparición en el mercado de productos con un elevado índice de rechazos y devoluciones, lo que incrementará sustancialmente los costes derivados de las tareas de asistencia y reelaboración, a la vez que influirá en la pérdida de imagen (costes de fallos externos).

Además, ha de tenerse presente que su incidencia sobre el proceso productivo provocará también paradas y averías en la maquinaria, detección de los procesos, pérdida de capacidad, etc., circunstancias todas ellas consideradas negativas para la reducción de los costes de la calidad y de la mejora continuada (costes de fallos internos).

En tercer lugar, la mala calidad de la primera materia, incrementará los costes de inspección y control como consecuencia de la pérdida de confianza en nuestros proveedores (costes de evaluación).

7. Análisis y control de los proveedores. Las empresas que intentan optimizar los costes de calidad deben analizar, evaluar y controlar sistemáticamente el cumplimiento pasado de los proveedores y establecer en base al mismo, su proyección futura, ya que el nivel de cumplimiento del proveedor, en el suministro de primera materia con la calidad adecuada, lo acabamos de ver, puede ejercer una influencia notable en las actividades relacionadas con los costes totales de calidad.

En este sentido se manifiesta entre otros Mizuno (1989, p 308) quien propugna, para efectuar un adecuado control, contratos y acuerdos específicos con éstos para garantizar la calidad.

A este respecto, el acuerdo de concertación de la calidad debe comprender, al menos:

- Quién asume la responsabilidad sobre la seguridad de la calidad.

- La especificación de los medios que se han de implantar para asegurar la calidad.

- La obligatoriedad de realizar las inspecciones de la primera materia de manera conjunta.

- El tratamiento a dar a las piezas defectuosas.

- La documentación para mostrar los controles de calidad realizados.

- El programa de costes de calidad aplicado, etc.
En cuanto al análisis y evaluación, existen estudios rigurosos que especifican las medidas críticas a evaluar y a los que, en aras a la necesaria brevedad de este trabajo, sólo remitimos al lector, como son las propuestas planteadas por Souza (1987), Berange (1988) y Robinson y Timmerman (1988).

Tras lo dicho con anterioridad, hemos de añadir para terminar, que en el contexto del control, tal como lo hemos planteado, cabe diferenciar entre actuaciones y decisiones a corto y largo plazo.

A corto plazo, el control de los costes de calidad exige centrar la atención sobre las relaciones causa-efecto entre actividades y costes, siendo éste probablemente el medio más eficaz para programar con éxito los esfuerzos encaminados a reducir costes y mejorar, a su vez, la calidad.

A largo plazo, las decisiones deben enmarcarse en el proceso de gestión estratégica, tendente a la consecución del control total de calidad y al análisis de sus implicaciones sobre todas y cada una de las áreas funcionales de la organización.

7. LOS COSTES DE LA CALIDAD EN EL ÁMBITO DE LOS SISTEMAS ABC.

El escasísimo tratamiento que los costes relacionados con la calidad está recibiendo desde el punto de vista contable, viene siendo realizado desde un enfoque eminentemente tradicional y fundamentado en las siguientes consideraciones:

- Medida y control de los distintos tipos de costes que la calidad genera (prevención, evaluación y fallos).

- Utilización de unidades de medida financieras para cuantificar su incidencia y seguir su evolución (especialmente expresadas en costes de primera materia, mano de obra y gastos generales de fabricación).

Pero como se habrá observado, hemos venido insistiendo a lo largo de todo lo anteriormente expuesto, la gestión de estos costes, dado el estado actual en el campo de investigación de la Contabilidad de Gestión, encuentra su acomodo natural dentro de la filosofía preconizada por los sistemas ABC; es más, como también se habrá notado, dentro de los epígrafes destinados a los sistemas de medida y control y a los criterios de actuación y control, el enfoque que hemos propugnado puede desembocar directamente en la aplicación de estos sistemas.

Hemos de apresurarnos a señalar, que en la bibliografía revisada no hemos encontrado de manera explícita ningún tipo de investigación que conecte los sistemas ABC y los costes de calidad, excepto unos breves comentarios dedicados por Atkinson y otros (1991), a sugerir como línea de investigación futura este necesario entronque, y un breve artículo de Steiner (1990, p 39-42) referido a los sistemas ABC y a la implantación del control total de calidad en las empresas.
Dicho todo lo anterior, hemos de empezar refiriéndonos a algunos aspectos conceptuales subyacentes en los sistemas ABC, aún cuando, al no ser objeto de este trabajo, lo haremos de una manera muy breve y concisa.

Como se sabe, los sistemas ABC parten de la consideración de que los productos no consumen coste, sino que consumen las actividades que posibilitan su fabricación. A su vez, las actividades consumen recursos o factores productivos, no siendo los costes nada más que la expresión cuantificada en términos monetarios de esos recursos o factores productivos consumidos por las actividades, por lo que cabe deducir que son las actividades y no los productos las que causan o generan costes.

De la apreciación anterior, se desprenden dos importantes consideraciones en las que , en gran medida, se asienta toda la filosofía de los sistemas ABC:

Por una parte, que para acometer una adecuada gestión de costes habrá que actuar sobre los auténticos causantes de ellos, es decir, sobre las actividades que los originan.

Bajo esta perspectiva, los sistemas ABC vienen siendo utilizados para gestionar las actividades, a fin de alcanzar la mejora continuada en su ejecución, consiguiéndose, de esta forma, reducir cada vez más los costes que de ellas se derivan.

Por otra parte, que en base a las consideraciones anteriores, puede ser posible establecer una relación causa-efecto determinante y clara entre actividades y productos, de tal manera que, puede afirmarse, que a mayor consumo de actividades por parte de un producto, habrá que asignarle mayores costes y en sentido inverso, a menor consumo de actividades, menores costes.

Aún cuando el grueso de las investigaciones en este campo se están orientando hacia la problemática concreta de la asignación de costes, entendemos que el principal potencial de estos sistemas debe centrarse en su utilidad como instrumento de gestión para alcanzar la mejora continuada en el desempeño de las actividades y por consiguiente en la reducción de costes, y desde este enfoque debe hacerse uso de ellos para abordar el análisis, medida y control de los costes de calidad.

Pero, para acometer las anteriores tareas, las de gestión de costes y los procesos de asignación, resulta imprescindible encontrar unidades de medida y control apropiadas y bases de asignación precisas que permitan llevar a cabo ambas funciones.

La literatura contable anglosajona ha acuñado el término cost-driver para designar a esas unidades de medida y control y a esas bases de asignación.

Este término, más que traducirse por su significado literal de conductor de costes o incluso de portador de costes, puede hacerse por el de causante , generador o inductor de costes, por cuanto con él se quiere hacer referencia directa a aquellos factores que, dentro de cada actividad, causan, generan o inducen el coste.

Como ejemplos representativos de cost-drivers, remitimos al lector al excelente trabajo de la profesora Castelló Taliani (1992), en el que se describen algunos de los más comunes, relacionados con las actividades.

En el ámbito de los costes de calidad, muchas de las unidades de medida que propugnábamos en el epígrafe destinado a las características de los sistemas de medida y control, pueden ser identificadas como auténticos cost-drivers pertenecientes a distintas actividades relacionadas con la calidad.

Pasando ya, a conectar directamente la gestión de los costes de calidad con los sistemas ABC, hemos de decir que mientras que la distinción de las actividades en función de su actuación con respecto al producto( a nivel unitario, a nivel de lote, a nivel de línea y a nivel de empresa) es crucial para efectuar los procesos de asignación, la diferenciación entre ellas atendiendo a su capacidad para añadir o no valor al producto, resulta clave a efectos de conseguir una correcta gestión de costes.

En este área, el concepto de valor añadido puede observarse desde dos ópticas convergentes.

Por una parte, desde una perspectiva interna, ha de ser entendido como el referido a aquellos costes estrictamente necesarios para fabricar adecuadamente el producto (en lo que concierne a la calidad, con los costes que conlleva su adecuación a las especificaciones previamente establecidas según el concepto de calidad de conformidad).

Por otra, en su proyección externa, tomando como referencia el mercado, puede interpretarse como todo coste que haga aumentar el interés del cliente por el producto.

En el primer caso, las actividades serán consideradas de valor añadido, si son estrictamente necesarias para obtener el producto; cuando por el contrario, su eliminación no comporte problema alguno para la obtención del citado producto, pertenecerán a la categoría de no añadir valor.

La preparación y puesta a punto de la maquinaria, el secado, cortado o barnizado de la primera materia, la expedición de una orden de compra, el servir un pedido al cliente, serán ejemplos representativos de las primeras, mientras que la inspección, el almacenaje de la primera materia, el rehacer un producto defectuoso, la devolución de un envío etc., ni son necesarias para la obtención del producto ni le añaden, por tanto, valor a éste.

En el segundo caso, bajo la perspectiva del cliente, una actividad con valor añadido será definida como aquella que aplicada sobre el producto hace aumentar el interés del cliente por él; como ejemplo podemos citar, el acabado correcto, el ajuste adecuado, el pintado bien realizado, etc.

En sentido contrario, la actividad sin valor añadido no ejercerá influencia alguna sobre el cliente en su apreciación por el producto; actividades como las desarrolladas para mover los materiales por la planta, el almacenaje del producto terminado, el control de calidad si se elaboran adecuadamente etc., no reportarán ningún valor para el cliente.

En términos generales, las apreciaciones sobre generación o no de valor añadido suelen ser coincidentes con independencia del criterio interno o externo, seguido para catalogarlas.

Así, las actividades tendentes a rehacer el producto defectuoso ni son estrictamente necesarias para su fabricación ni hacen aumentar el interés del cliente. La actividad de acabado, en cambio, es necesaria y además es apreciada por el cliente.

Bajo el punto de vista de los costes de la calidad, es importante observar la gran significación que adquiere la anterior distinción entre actividades con o sin valor añadido para llevar a cabo una correcta y eficaz gestión de esos costes, por cuanto las empresas deberán centrar su atención sobre las primeras a fin de que cumplan, a la primera vez y estrictamente, con los requisitos especificados para el producto, y paralelamente satisfagan las expectativas del cliente. El acabado de lujo en un vehículo utilitario, aún con gran calidad, ni habrá cumplido con las especificaciones establecidas para este tipo de vehículos, ni cubrirá las expectativas del cliente interesado en estos modelos, por cuanto podría modificar sensiblemente el precio.

En cuanto a las segundas, las actividades sin valor añadido, desde el punto de vista de la calidad, suponen una fuente casi inagotable de actuación para reducir costes; tal sería el caso, entre múltiples y variados ejemplos, de la actividad de inspección de la primera materia recibida( costes de evaluación), que podría quedar suprimida si la dirección realizase pequeñas inversiones en costes de prevención, eliminando las causas que los provocan, para nuestro ejemplo, exigiendo y pactando con proveedores suministros con la calidad adecuada; otro ejemplo podría ser el de rehacer un producto defectuoso(coste de fallo interno o externo), por cuanto, con la inversión conveniente en prevención, se conseguiría realizarlo bien a la primera vez, suprimiendo así todos los costes necesarios para rehacerlo.

La puesta en práctica de los criterios de actuación preconizados por los sistemas ABC supone, en definitiva, centrar toda la atención sobre las actividades relacionadas con la calidad, es decir sobre todas aquellas efectuadas para prevenir, evaluar y corregir los fallos internos y externos de calidad, y puede esquematizarse, de manera muy sintética, con el establecimiento y desarrollo de las etapas que describimos a continuación:

1. Localización de todos los costes, tanto directos como indirectos, en los centros de responsabilidad.

2. Identificación de las actividades relacionadas con la calidad por cada uno de esos centros.

3. Reparto de los costes de calidad, detectados en los centro, entre esas actividades.

4. Elección del cost-driver más representativo para cada actividad.

5. Cálculo del coste unitario de cada cost-driver.

6. Análisis y actuación sobre aquellas actividades que generando costes no añadan valor a la calidad, para eliminarlas.

7. Análisis y comparación histórica de los cost-driver pertenecientes a las actividades que aportan valor a la calidad para observar el progreso conseguido en la mejora continuada habida en su ejecución.

Para los iniciados en el estudio y aplicación de los sistemas ABC, se ha de señalar que pueden observarse algunas diferencias entre las fases antes descritas y las necesarias para acometer los procesos de asignación; así y muy brevemente:

a) Se ha de incluir en el marco de cada centro, los costes correspondientes a la 10 materia consumida, por cuanto, en la gestión de costes, se ha de considerar como relevante la información referida a los excesos en el consumo de ésta, ya que tenderán a incrementar los costes de las actividades relacionadas con la reelaboración, desecho o desperdicio de productos.

b) Puede suprimirse la fase de reclasificación de actividades, debido a que no se persigue tanto agrupar los costes para una más fácil asignación en función de los cost-drivers comunes, como detectar, en el ámbito de cada centro de responsabilidad, la mejora conseguida en el desempeño de ellas.

c) Se suprimen, también, las etapas referidas a los procesos de identificación de actividades y productos, por los mismos motivos que acabamos de exponer en el punto anterior, sustituyéndose estas etapas , por las correspondientes al análisis de la actuación llevada a cabo por cada una de ellas, a fin, o bien de eliminarlas, o bien de mejorar los logros conseguidos en su ejecución.

Antonio Fernández Fernández, Catedrático de la Universidad de Extremadura

Martha Stewart, la polémica ama de casa

Su construcción de un imperio de servicios para amas de casa tuvo una breve escala en la cárcel. Nacida como Martha Helen Kostyra, en agosto de 1941 en una familia de clase media de Nueva Jersey (Estados Unidos), Martha se destacó desde pequeña por ser una alumna ejemplar. Tras graduarse del secundario con excelente promedio, consiguió media beca para estudiar arquitectura en la Universidad Bernard de Nueva York.

A los 19 años, contrajo matrimonio con Andy Stewart (de quien adoptó el apellido) y se mudó a una antigua granja de Connecticut, que años más tarde se convertiría en el modelo para el set del exitosísimo programa de televisión "Martha Stewart Living".

Martha realizó toda clase de trabajos en aquellos años: desde modelo hasta corredora de bolsa. En 1976, fundó un microemprendimiento de catering en el sótano de su casa. Su exacerbado perfeccionismo dio rápidos frutos. La empresa ganó popularidad, cientos de clientes y pronto superó el millón de dólares de facturación. Al mismo tiempo, Martha se hacía de un nombre escribiendo artículos de cocina en periódicos. En 1982, su primer libro, Entreteniendo, se convirtió en un sensacional éxito de ventas.

Su carrera y popularidad se disparó. Martha comenzó a escribir para la revista Times y editar CDs de música y videos de cocina. Sus apariciones regulares en el "Today Show" la convirtieron en una celebridad y un referente para las amas de casa estadounidenses.

En 1990, lanzó su propia revista, "Martha Stewart Living", con artículos de cocina, decoración y jardinería. En 1993, un programa de cable para amas de casa. La influencia de esta empresaria sobre el estilo de vida norteamericano crecía sin cesar. Algunos decían que Martha Stewart decidía qué se servía en las mesas estadounidenses y cómo se decoraban casas y jardines. Cuatro años después, esta fenomenal influencia se plasmó en el conglomerado "Martha Stewart Living Omnimedia", con cotización en la bolsa neoyorkina.

Martha era reconocida mundialmente por su buen gusto en decoración y cuidados personales. Pero su comportamiento en los negocios no era tan transparente como su imagen pública. En el 2002, Stewart fue acusada de fraude por vender cuatro mil acciones de la farmacéutica ImClone, días antes de que el gobierno anunciara la negación de un permiso para la comercialización de una nueva droga. Martha, que supuestamente conocía de antemano la decisión, se había desprendido ilegalmente de sus acciones justo antes de que el precio se desplomara.

El escándalo fue gigantesco. Y la situación de la "ama de casa de América" se agravó por su falso testimonio en el juicio. Finalmente, Martha terminó aceptando cinco meses en una prisión de mínima seguridad para evitar una condena mayor. La caída de Martha Stewart dividió a la opinión pública norteamericana entre quienes la amaban y quienes la odiaban. Mientras algunos la destrozaban públicamente, sus fans se movilizaban en una campaña al grito de "Save Martha". Pero, más allá del circo mediático, el escándalo impactó en su empresa.

Las ventas cayeron. Su famosa revista realizó modificaciones estéticas para amortizar el impacto de la publicidad negativa. En la portada, se achicó el "Martha Stewart" y se agrandó el "Living". La empresaria finalmente cumplió con la condena y regresó a sus actividades. ¿Cómo la recibió su revista? Con un contundente aunque irónico titular: Welcome Home, Martha! MateriaBiz.

Una paradoja del management: ¿Quiere impulsar las ventas de X? ¡Invierta fuerte en Y!

A veces, la sabiduría convencional se equivoca. Paradójicamente, en algunos casos, la mejor estrategia para impulsar las ventas del "core business" consiste en invertir fuerte en la diversificación...

¿Se habían vuelto locos André y Edouard Michelin? En 1900, acababan de tomar control de la tradicional fábrica familiar de neumáticos en la ciudad francesa de Clermont-Ferrand. De pronto, decidieron publicar una guía para turistas. Así nacía la famosa Guía Michelin, con información sobre estaciones de servicio, hoteles, restaurantes y demás datos útiles para viajeros. Los hermanos imprimieron 35.000 copias y las distribuyeron gratuitamente.

¿Qué nos dice la sabiduría convencional? "Este movimiento estratégico se pasa de audaz y roza los límites de la locura. Al fin y al cabo, ¿qué saben estos muchachos de manos engrasadas sobre el negocio editorial?"

En términos elegantes: los Michelin estaban perdiendo de vista su "core business" para expandirse más allá de la competencia de sus propias capacidades organizacionales.

Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, la apuesta por la guía era mucho más que una simple incursión en el mercado editorial. Realicemos un viaje imaginario al taller Michelin en 1900:

-Hoy somos líderes en neumáticos para bicicletas -dijo André-. Sin embargo, percibo un cambio de paradigma en el horizonte. Los automóviles serán la sensación del siglo XX. Tenemos que concentrarnos en neumáticos para automóviles.

-Comprendo -repuso Edouard-. Pero los automóviles son todavía bienes exóticos, carísimos y difíciles de utilizar. En el corto plazo, la demanda de neumáticos seguirá siendo baja.

-Precisamente -replicó André-. No habrá demanda de neumáticos si no hay demanda de vehículos. La Guía Michelin, con datos prácticos para resolver los problemas del conductor, fomentará las ventas de automóviles. Luego, crecerán nuestras ventas de neumáticos. Y, de paso, ganaremos diferenciación de nuestro producto.

Esta fue la "cocina" del nacimiento de la famosísima guía. A la vez, es un magnífico ejemplo de una estrategia de marketing basada en productos complementarios, que los economistas definen como aquellos que tienden a ser consumidos juntos.

Algunos ejemplos típicos: "cine y pochoclos", "aceite y vinagre" y, como en el caso Michelin, "automóviles y neumáticos". Estos bienes mantienen una peculiar relación entre sí. Al aumentar las ventas de uno de ellos, tienden a aumentar las del otro. Por ejemplo, una rebaja en la tarifa eléctrica incrementa las ventas de aspiradoras y, a su vez, impulsa la demanda de electricidad.

Los Michelin lo comprendieron perfectamente. Si para los automovilistas se vuelve más sencillo encontrar un hotel en la ruta, harán más viajes en auto y cambiarán neumáticos con mayor frecuencia.

Según el artículo Complementary Genius de strategy+business, innovar en productos complementarios, si bien atenta contra la sabiduría convencional, puede brindar excelentes resultados.

Las relaciones entre distintos bienes y servicios forman un ecosistema de precios y cantidades. A través de un cuidadoso estudio de la dinámica de estas interrelaciones, pueden detectarse oportunidades que no logran ver quienes se concentran únicamente en expandir el "core business" por medios tradicionales. Para inspirarse, vea a los Michelin. Al final, no estaban tan locos. MateriaBiz.

Jann Wenner, empresario excéntrico

Jann Wenner, empresario Rolling Stone, actor de Hollywood e ícono cultural. Wenner pertenece a la clase de empresarios excéntricos. Creador de impresionantes éxitos editoriales, en su currículum figura la fundación de la legendaria revista Rolling Stone, voz cantante de la rebeldía de tres generaciones

Nacido en Nueva York, el 7 de enero de 1946, Jann Wenner no sería un empresario convencional. En 1967, con apenas 21 años, abandonó sus estudios en la Universidad de California para probar suerte con un proyecto personal. Con un amigo, en un derruido depósito de San Francisco, fundó una revista dedicada a difundir la cultura contra Hippie de su tiempo: así nacía "Rolling Stone".

El concepto editorial: tratar el rock, no desde la frivolidad como muchas publicaciones de la época, sino como la manifestación de las tensiones políticas y culturales en tiempos de profundas conmociones sociales. Con provocativas entrevistas y desfachatadas notas, la Rolling Stone abordaba los temas controvertidos que sus competidores más conservadores dejaban de lado.

La apuesta fue sensacionalmente exitosa. Diez años después, la empresa se mudaba a Nueva York, con una circulación de 500.000 ejemplares e ingresos por unos diez millones de dólares anuales. Su excéntrico fundador se convirtió en una verdadera celebridad que asistía a fiestas "cool" de la mano de Jackie Kennedy y se rodeaba de figuras de la talla de John Lennon, Mick Jagger y Bob Dylan.

El paso siguiente: expansión global. Jann implementó una estrategia de internacionalización que ensanchó las fronteras de Rolling Stone hacia la Argentina, Turquía, España, Indonesia, Italia y Australia, entre otros destinos donde no tardó en imponerse el inconfundible estilo de la revista.

Sin embargo, la carrera de Jann no se limitó al magnífico hit de Rolling Stone sino que también incluyó la creación de otros éxitos editoriales como "Men's Journal" (deportes, viajes y aventuras para un público masculino) y "US Weekly" (con chismes de celebridades), publicaciones que ya se han convertido en clásicos de la cultura estadounidense.

Wenner también incursionó como actor en los estudios de grabación de Hollywood con las películas "Perfect" (1985), "Jerry Maguire" (1996) y "Almost Famous" (2000).

Hoy, ya convertido en una leyenda del rock, este peculiar empresario sigue al frente de Jann Wenner Media. En sus planes, ya se vislumbra el retiro, dejando a su hijo Theo a cargo de su enorme imperio editorial. Clarin.

El equilibrio del poder económico en el mundo está cambiando

Napoleón desestimaba a Inglaterra, a la que consideraba una nación de comerciantes, pero la fuerza emergente de ésta como un poder comercial lo convenció de combatirla. En la Guerra Fría, los estrategas occidentales probablemente gastaban mucho tiempo preocupándose de la influencia militar de la Unión Soviética y no lo suficiente de analizar su fragilidad comercial.

La economía no determina la historia, pero marca el compás. Y algo dramático le ha estado sucediendo a las cifras.

El mundo emergente responde ahora por más de la mitad del producto económico global, medido en poder de paridad de compra (permite precios menores en países más pobres).

Muchos economistas prefieren medir el PIB usando los tipos de cambio actuales (lo que pone a la proporción del mundo emergente cercana a 30%). Pero incluso sobre esta base, los recién llegados responden por bastante más de la mitad del crecimiento del producto global el año pasado. Un aluvión de estadísticas muestra que el poder económico está yéndose desde las economías "desarrolladas" (básicamente América del Norte, Europa Occidental, Japón y Australasia) hacia las emergentes, especialmente en Asia.

Los países en desarrollo utilizaron más de la mitad de la energía mundial y tienen la mayoría de sus reservas en moneda extranjera. Su porción de exportaciones ha saltado desde 20%, en 1970, a 43%, actualmente.

Dos quintos

Y aunque África todavía se queda atrás, el crecimiento está ampliamente diseminado: puede que sea de lo que más se habla, pero todavía Brasil, Rusia, India y China responden por sólo dos quintos del producto del mundo emergente.

Ningún cambio social o económico de esta envergadura sucede sin fricción. La señal más obvia es el alboroto por los empleos que han sido externalizados a India y China. Y los "aullidos" se harán más fuertes a medida que la globalización afecte a votantes más ricos.

Pero hay amplias ramificaciones también. En Asia, el auge de China ha ayudado a empujar a Japón e India más cerca de EE.UU. y a Corea del Sur, más lejos. El que una vez fuera el mundo pobre está peinando la tierra por derechos minerales, tratando de comprar compañías petroleras californianas, responde incluso por más emisiones de carbón y haciendo sentir su peso en negociaciones internacionales.

Pero hay debilidades en algunas de las historias de crecimiento. La población de China se está envejeciendo y las escuelas en India están en mal estado.

Quizás demore más que la llegada del año 2040 cumplir la predicción de Goldman Sachs de que las diez economías más grandes del mundo, usando tipos de cambios del mercado, incluirán a Brasil, Rusia, México, India y China. Pero éstos son argumentos sobre cuándo, no si el cambio sucederá. Y las cosas se pueden acelerar: incluso las predicciones más prometedoras subestimaron la habilidad de Asia para recuperarse de su crisis financiera en 1997.

Este giro no es tan extraordinario como parece. Una perspectiva histórica lo muestra como una restauración del viejo orden. Después de todo, China e India fueron las economías más grandes del mundo hasta la mitad del siglo XIX, cuando la tecnología y un espíritu de libertad permitieron a Occidente saltar hacia adelante.

Tampoco debiera ser considerado con temor. Occidente, como millones de personas en el mundo en desarrollo, se ha beneficiado del crecimiento del mundo emergente. La globalización no es un juego de suma cero: mexicanos, coreanos y polacos no están creciendo a expensas de los estadounidenses, los japoneses y los alemanes. Los países en desarrollo todavía compran la mitad de las exportaciones combinadas de Estados Unidos, Japón y la zona euro. A medida que se hacen más ricos, ellos comprarán más.

PIB per cápita

El mundo está viviendo la década con el crecimiento más rápido en PIB per cápita, con una tasa de crecimiento anual de 3,2% desde 2000, por lejos más rápido que el gran período de globalización que terminó con la Primera Guerra Mundial.

Si esta comparación no crea fantasmas, sí que debería. Hace un siglo, los globalistas eduardianos vislumbraban incluso más paz y prosperidad, sólo para ver que esos sueños terminaron en los campos de Flandes.

El avance de la globalización es considerable, pero derribar las barreras depende la voluntad política. El proteccionismo y la xenofobia deberían ser combatidas dondequiera que emerjan. Pero es valioso reconocer que estos presuntuosos poderes económicos han hecho al mundo más complicado para los que diseñan las políticas en Occidente.

The Economist

Confucio, lecciones de management desde la antigua China

Desde la lejana Eurasia del hombre de Neanderthal, viajamos a la China del quinto siglo antes de Cristo. Los alumnos se congregaban alrededor del maestro Confucio, a punto de dictar cátedra. Es el año 490 A.C. Escuela de Management de Lu, capital del naciente imperio chino. El Maestro Confucio dicta cátedra. En el suelo, a su alrededor, una decena de los futuros managers imperiales:

—Las artes de gobierno —comenzó Confucio— apuntan a guiar al pueblo. ¿Cómo debe tratar el líder a sus súbditos?

Silencio entre los alumnos. El Maestro prosiguió:

—"El Gran Plan", un texto de un milenio de antigüedad, nos enseña las tres virtudes del liderazgo: reglas, firmeza y dulzura. Sean firmes al supervisar a quienes carezcan de iniciativa o voluntad. Pero sean dulces con quienes se muestran predispuestos para el trabajo. Cuando el caos acecha, sean duros y decidan rápido. Cuando las aguas se aquietan, confíen en las reglas.

—Maestro, ¿cuál es la función de las reglas?

—Buena pregunta, Chang. El libro de Chou, escrito hace más de 600 años, nos enseña que, en toda organización armoniosa, existen reglas que definen sus distintas partes y las responsabilidades de cada una. También debe haber funcionarios que auditen su cumplimiento. Sólo la obediencia a las normas es fuente de estabilidad. Nada puede dejarse librado al consejo tormentoso del azar. Las reglas deben establecer la compensación de cada puesto, las faltas por las que deben ser castigados los funcionarios y las penas correspondientes. Muchos de ustedes son terratenientes... ¿Los campesinos realizan correctamente sus tareas?

-No, Maestro —intervino Liu—. Pierden mucho tiempo y son poco productivos. ¿Cómo puedo enseñarles?

—Si los trabajadores no tienen bien definidas sus tareas, ¿cómo esperas que las ejecuten con éxito? No subestimes la importancia de las reglas, Liu. Debes brindar a los campesinos un conjunto de directivas que les ordene cómo actuar ante cada situación. Hasta sus gestos más insignificantes deben seguir un orden establecido. El trabajador sólo debe repetirlos. ¿Cómo asegurarse de que lo hará? A través de un sistema de premios y castigos.

—Maestro, todo esto es muy complejo. ¿Podría resumir en una simple frase las virtudes que nos harán triunfar como gobernantes?

—Hablas con el ímpetu de la juventud, Huang. ¿Cómo esperas resumir tanta sabiduría en tan pocas palabras? Si insistes, te diré que hay dos virtudes centrales a dominar. Primero, la ética del liderazgo. Cuatrocientos años atrás, el sabio Kaou-yaou dijo: "El líder lleva el bien en su corazón". Si transitas la senda correcta, ¿qué seguidor viajará por el camino equivocado? Segundo, deja el orgullo de lado. Si llegas a comprender realmente las dificultades del gobierno, estás a un paso de ser un buen gobernante. Y, por último, grábate esta frase en el corazón: si quieres gobernar a los demás, aprende primero a gobernarte a ti mismo.

Federico Ast, Editor de MATERIABIZ

Como calcular los costos intangibles de la mala calidad

A pesar de la incertidumbre que planea sobre la conveniencia de calcular los costes intangibles de los fallos que cometen las empresas en sus proceso de actuación, el objeto de este artículo, extraído de un Documento que sobre este tema acaba de elaborar AECA, es exponer algunos procedimientos a aplicar en caso de que interese efectuar este tipo de cálculos, integrándolos en la Contabilidad de Gestión de las propias empresas.

El elevado grado de subjetividad que entraña el cálculo de estos costes intangibles hace que muchas empresas no los calculen. En lo que parece existir un consenso elevado es en la opinión de que los fallos afectan negativamente a aspectos tales como los costes financieros, las ventas o la motivación de los empleados. El problema está en como estimarlo de forma creíble. De lo que se trata es de cuantificar razonablemente todo lo que se pueda. En cualquier caso, lo más importante es que una vez se definan modelos para el cálculo de estos intangibles se mantengan durante un mínimo de años para poder confeccio­nar estudios comparativos. Seguidamente se expone como se pueden cuantificar algunos costes intangibles.

Costes financieros motivados por fallos.

Los retrasos originan costes financieros ya que la empresa tardará más en facturar el pedido y, por tanto, tardará más en cobrar. Además, los fallos también pueden provocar un incremento de las exigencias. Este coste se calcula multiplicando los días de retraso en el cobro por el importe que se cobrará más tarde, por la tasa diaria de costes financieros que soporta la empresa. El importe que pagará con retraso el cliente es el que hay que tener en cuenta ya que si no se hubiese producido el fallo la empresa lo cobraría antes. En este cálculo hay que tomar las precauciones oportunas con el fin de no duplicar costes al considerarlos también en el apartado de excesos de inventarios. Para estimar el coste financiero hay que considerar si la empresa tiene exceso o déficit de liquidez. En el primer caso, el coste financiero del fallo vendrá dado por la rentabilidad que pierde por no poder invertir el importe del pedido. Esta rentabilidad dependerá del tipo de interés que aplica en sus proyectos de inversión. Si la empresa tiene una posición deficitaria, el coste financiero dependerá de lo que le cuesta el dinero que obtiene.

Además del coste financiero, que es consecuencia del retraso en el pago de los clientes, también hay un coste financiero consecuencia del exeso de inventarios. Efectiva­mente, la mala gestión de las materias primas, productos en curso o productos acabados puede generar un exceso de inventarios que, por el incremento de inversión que significa, tiene un coste financiero. En este caso hay que multiplicar el importe de inventario excesivo por el coste financiero anual de la empresa.

Costes de los clientes insatisfechos.

La pérdida de ventas que supone un fallo suele estimarse de forma marginal (diferen­cial). Es decir, el coste incluirá los costes que la empresa tenga adicionalmente por culpa del fallo y/o los ingresos que se deje de percibir por esta razón. Veamos lo que sucedería en situaciones diversas:

- Para una empresa que opere en régimen de monopolio y que no puede producir todos los bienes que sus clientes le demandan, si un cliente deja de comprar como conse­cuencia de algún fallo, posiblemente se podría considerar que este fallo no le supone ninguna pérdida de ingresos, dado el exceso de demanda y la situación monopolística.

- Supóngase que un cliente renuncia a un pedido que la empresa ya ha fabricado y que ese pedido no puede ­venderse a ningún otro cliente. En este caso se considera que el coste del fallo es la venta perdida a precio de venta.

- En otros casos, cuando el producto puede venderse a otro cliente, se considera que el coste del fallo es la diferencia de márgenes entre la venta prevista al primer cliente, que ha renunciado al pedido como consecuencia de la mala imagen, y la venta realmente efectuada a otro cliente, en el supuesto de que el margen de la primera venta sea superior al de la segunda.

Para poder cuantificar los efectos más intangibles que los clientes insatisfechos pueden producir en la imagen de la empresa como consecuencia de fallos se puede utilizar un proceso como el que sigue en relación con el coste que suponen los clientes insatisfechos con los productos o servicios de la empresa:

- Determinación de un método para conocer la evolución de la imagen de calidad que ofrece la empresa a sus clientes. Para ello, se hacen encuestas a los clientes en las que se comprueba el grado de satisfacción de los mismos en relación a los productos o servicios de la empresa.

- Determinación de un modelo que relacione la satisfacción de los clientes con las ventas futuras. Por ejemplo, hay una empresa automovilística que estima que un cliente satisfecho implica siete posibles nuevos clientes. En cambio, un cliente insatisfecho genera veintitrés no-clientes.

Para una agencia de viajes determinada un cliente satisfecho repite un prome­dio de cuatro veces a lo largo de su vida. En cambio, un cliente insatisfecho no repite nunca y además influirá en potenciales clientes.

- Con relaciones causa-efecto como las mencionadas se puede relacionar la evolución de la satisfacción de los clientes con las ventas que se pierden como consecuencia de la mala calidad. Dado que las ventas perdidas llevan una parte que corresponde al coste de las ventas, como los materiales, por ejemplo, hay que estimar el beneficio que se deja de tener por la venta perdida.

Coste de la desmotivación generada por los fallos.

Un proceso similar al expuesto en el epígrafe anterior es el que podría seguirse para estimar los costes derivados de la desmotivación que generan los fallos en los empleados de la empresa. Para poder cifrar estos costes, que también son subjetivos, se puede seguir el proceso que sigue:

- Relacionar, en primer lugar, la mala calidad con la desmotivación de los empleados.

- En segundo lugar, habría que diseñar un modelo que relacione la desmotiva­ción con el incremento de costes o la pérdida de ingresos de la empresa. Aquí es de gran ayuda estudiar la evolución del absentismo, con la pérdida de horas de trabajo que genera.

- Esta desmotivación también genera una elevada rotación de la plantilla los conse­cuentes costes de sustitución, selección de personal o de formación de personal, por ejemplo.

Como conclusión de los procedimientos expuestos, puede afirmarse que el cálculo de los intangibles, a pesar de sus limitaciones, puede contribuir a reducir la mala calidad. Por otra parte, la dimensión monetaria puede contribuir a resaltar la importancia de los fallos.

Oriol Amat Salas

Jean Paul Getty, le circulaba petróleo por las venas

Este barón del petróleo y amante del arte fue uno de los hombres más ricos de los Estados Unidos. Nacido en Minnesota en 1892, hijo de un magnate del petróleo, Jean Paul Getty estudió en Berkeley y Oxford. Tras su graduación en 1913, invirtió en campos petroleros en Oklahoma. En pocos años, acumuló una considerable fortuna personal a través de la compra-venta de compañías petrolíferas.

En 1930, Getty heredó la petrolera de su padre y, a través de hábiles inversiones, adquirió la Pacific Western Oil Corporation y otras compañías del rubro. Finalmente, fusionó sus empresas dispersas en el enorme conglomerado Getty Oil.

En 1949, Getty acordó con Arabia Saudita la concesión por 60 años de la extracción de petróleo en la frontera con Kuwait. Ni una gota había sido descubierta allí hasta entonces. En 4 años de exploración, Getty perdió 30 millones de dólares sin resultados. Sin embargo, el oro negro finalmente apareció. Desde 1953, la apuesta de Getty comenzó a producir 16 millones de barriles por año. En 1953, Getty fundó un museo en California, donde expuso los cuadros, antigüedades y otras obras que coleccionó a lo largo de su vida.

Al momento de su muerte, en 1976, Getty controlaba más de 200 empresas y se estimaba su riqueza en unos 3 mil millones de dólares. Clarin.

Henry Ford, el polémico señor T

Tal vez nunca haya existido un hombre de negocios tan polémico como Henry Ford. Nacido en Dearborn, Michingan en 1863, el joven Henry manifestó desde la infancia una pasión por la mecánica. En su juventud, trabajó como ingeniero en la Edison Company mientras que en su tiempo libre investigaba a fondo el funcionamiento de los automóviles, una reciente invención con enormes perspectivas de crecimiento.

En 1903, fundó la Ford Motor Company. Aquí llegaría la gran idea que revolucionaría el mundo: adaptar la recientemente creada línea de montaje a la industria automotriz para fabricar vehículos estandarizados y baratos. Era el nacimiento de la producción en masa.

Desde 1913, cuando se puso en marcha la línea de montaje, la excepcional competitividad en precios del legendario Ford T desplazó a los competidores convirtiendo a Henry en el primer productor mundial de automóviles. Diecisiete millones de unidades de este modelo fueron vendidas desde su lanzamiento en 1908 hasta su desaparición en 1928. Hacia 1918, la mitad de los automóviles en las calles estadounidenses eran del modelo T. La segunda innovación fondista fue convertir a los obreros en consumidores, aumentando los salarios de 2 a 5 dólares por día y reduciendo la semana laboral a 40 horas.

Sin embargo, tras el auge inicial, Ford empezó a ganarse la antipatía de muchos consumidores por sus estrechas relaciones con el nazismo y sus actividades de propaganda antisemita. Su creatividad también empezó a menguar. La insistencia en el paradigma de Ford T idénticos ya no respondía a las exigencias de un mercado que comenzaba a exigir modelos diferenciados.

La Ford Motor Company no tardó en ser superada por General Motors y, hacia 1945, llegó a perder 10 millones de dólares mensuales. Sólo la asistencia del gobierno pudo salvarla de la quiebra.

La salud de Henry comenzó a debilitarse hacia 1938, año en que tuvo que retirarse de los negocios. En 1947, una hemorragia cerebral puso fin a su vida. Tenía 83 años. Clarin.

¿Tiene 50 años y perdió su trabajo? Cuide su corazón

Desempleo a los 50 es un golpe al corazón. La pérdida del trabajo pasados los cincuenta años duplicaría el riesgo de padecer trastornos cardíacos, según una investigación estadounidense cuyos resultados se publicaron en junio en la revista especializada británica Occupational and Environmental Medicine.

El análisis se basa en información sobre 4.301 personas de entre 51 y 61 años, todas las cuales se encontraban en actividad en 1992. Diez años después, más de 1.200 se habían jubilado, y unas 600 habían muerto (cien) o se les había perdido el rastro. Un grupo de 450 había dejado de trabajar temporalmente y 960 habían abandonado un empleo de tiempo completo por otros motivos, la mayoría por un trabajo mejor, mientras que 582 lo habían perdido.

En un período de seguimiento de diez años, 202 personas sufrieron un infarto de miocardio. Por otra parte, 140 personas sufrieron un ataque cerebral, 33 de ellas pertenecientes al grupo desocupado. Trece de los accidentes vasculares cerebrales tuvieron lugar luego del despido.

Los resultados indican que la pérdida involuntaria del trabajo a esta edad se asocia con un riesgo de accidentes cardíacos o cerebrovasculares más de dos veces superior al que se observa entre quienes pueden conservar su empleo, independientemente de factores de riesgo como diabetes, hipertensión arterial u obesidad, según William Gallo (Universidad de Yale, New Haven). Para muchas personas, perder el empleo al final de su carrera representa una experiencia muy estresante y de consecuencias nefastas: incidentes cardiovasculares y cerebrovasculares. "El verdadero costo del desempleo excede los costos económicos evidentes y comprende también importantes consecuencias en el plano de la salud", destacan.

Más que campo: una fábrica

Biolatina mostró que producir medicamentos en animales y plantas puede ser 10 veces más barato que de la forma tradicional. Vacas cuya leche sirve para tratar el enanismo hipofisario en los niños. Conejos que inhiben enfermedades hereditarias. Papas que producen vacunas y maíces que ayudan al tratamiento de la insuficiencia pancreática. Estos son algunos de los últimos logros de la biotecnología aplicada a animales y plantas, una herramienta que le permitirá a la industria farmacéutica responder a la creciente demanda mundial de medicamentos.

Hace apenas diez años, la biotecnología sorprendía a todos los argentinos con la primera planta transgénica resistente a un herbicida que transformaría la agricultura nacional. Hoy, el país cuenta con el primer tambo farmacéutico del mundo y la producción de vacunas a través de las papas.

El primero es un proyecto que viene desarrollando Bio Sidus S.A.. El segundo, es uno de los trabajos de investigación del Instituto de Biotecnología del INTA Castelar. Ambos fueron presentados la semana pasada en la sexta edición de Biolatina, el Congreso organizado por el Foro Argentino de Biotecnología (FAB) en la sede de la UADE.

Allí, los doctores Andrés Bercovich, Gerente de Desarrollo Tecnológico de Bio Sidus S. A., y Esteban Hopp, Coordinador del Area Estratégica de Biología Molecular, Bioinformática y Genética Avanzada del INTA, explicaron que la principal razón que explica el creciente interés por la producción de medicamentos a través de animales y plantas transgénicas es la necesidad de disminuir costos y responder al constante incremento en la demanda de productos.

Un rodeo de 20 animales en ordeñe del tambo farmacéutico puede satisfacer la demanda mundial de Hormona de Crecimiento Humana para el tratamiento del Enanismo Hipofisario y Síndrome de Turner.

En tanto, una proteína producida en un maíz transgénico puede costar el 0,5% de lo que implica producirla, por ejemplo, en un huevo. En el caso de la producción de anticuerpos monoclonales para distintos usos, el costo puede reducirse del actual rango de 200 a 2.000 dólares por gramo, a otro que va de los 10 a los 1.000 dólares por gramo, si se produce en plantas.

En general, producir medicamentos en animales y plantas puede costar 10 veces menos que haciéndolo mediante los sistemas tradicionales.

La "Dinastía Pampa"

La primera Hormona de Crecimiento Humana (hGh) extraída de leche de vacunos clonados y transgénicos, ya es un producto farmacéutico que espera la aprobación de las autoridades para salir al mercado. El tambo de Bio Sidus cuenta hoy con siete hembras —usinas vivientes productoras de la proteína— y cinco machos transgénicos, perpetuadores del proyecto.

Por cada litro de leche se obtienen inicialmente siete gramos de proteína, y esta cantidad aumenta junto a la leche a medida que va creciendo el animal.

La iniciativa del Laboratorio Bio Sidus S.A. tuvo su primer hito en 2002 cuando nació Pampa, el primer clon bovino logrado a partir de células fetales diferenciadas. La "Dinastía Pampa", el primer rodeo transgénico productor, surgió con el nacimiento de otras terneras clonadas portadoras del gen de la hGh.

El proyecto se consolidó cuando Pampa Mansa, una de las terneras Jersey transgénicas, comenzó a expresar la proteína en su leche, y se expandió con la aparición de los primeros machos obtenidos por fertilización, cuyo esperma hace posible la reproducción del rodeo.

"Argentina tiene grandes ventajas competitivas para desarrollar este tipo de proyectos. Contamos con la trayectoria y el conocimiento en materia ganadera y en biología molecular que hacen falta", expresó Bercovich, para luego comentar que este año hubo dos anuncios importantes vinculados a la utilización de animales transgénicos en la fabricación de productos biofarmacéuticos.

Por un lado, la Unión Europea aprobó el primer producto obtenido de cabras transgénicas. Se trata de la Antitrombina III, para la coagulación intravascular, desarrollada por una firma de Estados Unidos.

Por otro, la FDA (Agencia de Alimentos y Drogas de EE.UU.) le dio un Fast Track (aprobación rápida) a Pharming para la utilización del inhibidor humano C1 recombinante que se produce a partir de conejos transgénicos y trata una enfermedad hereditaria que se llama Angioedema.

Molecular Farming

"Producir medicamentos a través de las plantas no sólo es más barato, sino que tiene riesgos sanitarios reducidos, necesita infraestructura limitada, y no se requiere en muchos casos de la purificación de las proteínas", dijo el Dr. Esteban Hopp, al comentar las posibilidades de la producción de proteínas de alto valor agregado a través de vegetales. Los primeros planticuerpos, así se les dice, aparecieron en 1998. A partir de allí se fueron mejorando los métodos y hoy ya son varias las empresas que se dedican a esto. En la actualidad, una empresa francesa usa maíz transgénico para fabricar un producto para la insuficiencia pancreática, otra ha producido vacuna oral para la hepatitis B.

En Canadá se ensaya en tabaco un producto para un desorden intestinal, y también allí están cercanos a lanzar insulina recombinante en una planta oleaginosa, que se espera genere un gran impacto.

En nuestro país, el foco de atención está puesto en el INTA Castelar. Allí se trabaja con plantas transgénicas, como las papas, y la producción de vacunas recombinantes contra patógenos virales en aves, entre otros temas de muchísimo interés.

Milva Beloso, Clarín

Ese miserable, ese perverso, ese maldito asesino, ese... mi socio.

Pese a las fricciones políticas entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, las últimas cifras del volumen de comercio bilateral en el primer semestre de este año señalan un fuerte incremento en los negocios entre ambos países.

“El boom, en Venezuela ha hecho que las exportaciones a Venezuela suban el 36%, igual que el año pasado. Eso se explica por la economía que está super caliente en Venezuela. Cuando uno quiere comprar computadoras, piezas para autos, autos, barcos, lo que sea, la gente viene para acá”, señaló Ian McCluskey, director de la publicación World City.

Sus datos se basan en las últimas cifras del Departamento de Comercio de EE.UU., que señala que en la primera mitad de este año las exportaciones estadounidenses alcanzaron US$4.065 millones mientras las importaciones de Venezuela registraron un incremento de 16.31% a US$18.591 millones.

Envíos a Venezuela

Envíos a Venezuela es un pequeño comercio en el norte del condado de Miami Dade. Su propietario Delvis Demendoza no quiso hablar mucho de cifras, pero reconoció en declaraciones que en estos últimos seis meses se ha notado una mejoría en el negocio.

“Aparentemente en Venezuela ahora hay mucho dinero y entonces todo el mundo está viniendo a comprar”, señala el empresario que ya lleva 15 años en el negocio.

“Pero nosotros estamos más o menos parejos. Lo de nosotros es puro paquetes pequeños. Nosotros no mandamos cosas grandes ni cosas de valor, un tostador con una telita. Está un poquito más que el año pasado, no el doble y el triple, 20% más”, agregó.

Datos de Florida

A las estadísticas del Departamento de Comercio hay que sumar los datos del estado de Florida, por donde pasa la mitad del intercambio entre Venezuela y EE.UU.

Las exportaciones de Florida a Venezuela subieron 23,7% en el primer semestre de 2006, según Florida Enterprise, una entidad que promueve el comercio de ese estado.

Estas cifras saltan a la vista si se toma en cuenta el deterioro en la relación política entre Washington y Caracas.

El presidente Hugo Chávez ha tratado de ampliar las relaciones comerciales con otros socios como China e Irán y recientemente señaló en Córdoba, Argentina, que se opone a los TLC, o tratados de libre comercio que impulsan Estados Unidos.

“Los elevados precios del petróleo han fortalecido la relación comercial con Estados Unidos y aunque existen algunas diferencias”, señaló Miguel Villarroel, presidente del Venezuelan Business Club, una asociación de empresarios venezolanos en el sur de Florida.

Desde su oficina -en el piso 34, donde se puede ver el puerto de Miami, el punto de partida de la mitad de las exportaciones de Estados Unidos a Venezuela-, Villarroel agregó que trata de “evitar cualquier tema político pero yo siento que las diferencias entre el gobierno del presidente Chávez y la administración del presidente Bush no son un obstáculo para las relaciones comerciales”.

Ian McCluskey de World City fue más directo en su apreciación del fenómeno comercial entre Estados Unidos y Venezuela.

“No es una historia muy conveniente para el gobierno de Venezuela y quizás ni para el gobierno de EE.UU. No hay como salir de este canal de distribución tan cerca y tan productivo que es Miami”, dijo. US News.

Si no se puede, hay que buscar quien sea capaz de hacerlo: renuncia el presidente de la Ford

Bill Ford renunció como presidente de Ford Motor Co., luego de cinco años en el cargo, y será reemplazado por el alto ejecutivo de Boeing, Alan Mulally. Este cambio tiene lugar durante la segunda reestructuración planificada por Bill Ford, bisnieto del fundador Henry Ford, para revivir a uno de los gigantes de la industria automotriz de Estados Unidos.

Ford reconoció que la crisis de la empresa se le escapó de las manos y que el “esfuerzo de reestructuración requería del conocimiento adicional de un ejecutivo que ha liderado antes una gran empresa”, dijo refiriéndose a Mulally.

En la primera reestructuración, Ford cerró cinco plantas y eliminó 35.000 puestos de trabajo. En enero de este año, anunció que recortaría otros 30.000 empleos y cerraría 14 fábricas para el 2012.

Pérdidas millonarias

Además, en los primeros seis meses de 2006, Ford Motor Co. ha perdido US$1.400 millones, sus ventas han caído en 10% y ha sido superado en ventas por la japonesa Toyota.

Mulally, reconocido como artífice en el resurgimiento de la división comercial de Boeing, se convierte en uno de los primeros ejecutivos fuera de la industria en encabezar una empresa automotriz de gran calibre.

Ford explicó que designó a Mulally porque “los desafíos que Boeing encaró en años recientes tienen muchos paralelos con los nuestros”.

Mulally fue el encargado de remontar el declive comercial de Boeing luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y de hacer frente a la competencia de la europea Airbus.

Este ejecutivo de 61 años forma parte del plan de Ford de renovar su forma de hacer negocios.

La semana pasada, había anunciado que la fábrica necesitaba de empresarios de otros rubros que pudieran encontrar nuevas fuentes de recursos, más allá de las populares camionetas y pick-ups.

Bill Ford, de 49 años, declaró que seguirá como presidente ejecutivo del Consejo de Administración. US News.

En Chile, profesionales y alumnos ayudan a microempresarios a surgir

Ana María y Jaime, su pareja, fabrican las lámparas y cuadernos que venden. Gracias a la tutoría, aumentaron sus ventas en un 500%. Gracias a su asesoría, éstos logran aumentar sus ventas. Hoy se premiará en la U. Católica a ocho emprendedores destacados.

Cuarenta por ciento de los microempresarios que han formado parte del programa social "Un Mejor Trabajo para Chile" -de la Corporación Simón de Cirene- han triplicado sus ventas y logrado crear nuevos puestos de trabajo.

Todo gracias a la experiencia que desde 2004 busca que ejecutivos voluntarios y estudiantes de Ingeniería Comercial de la Universidad Católica, que tienen esta labor como parte de un ramo, apoyen juntos a microempresarios de escasos recursos a reorganizar su negocio.

Hasta el momento, han participado 200 pequeños emprendedores, y hoy, por primera vez, se premiará a ocho que gracias al programa de asesorías lograron cambiar su futuro.

Todos ganan

La ceremonia se llevará a cabo en el Centro de Extensión de la UC, y los ganadores recibirán un computador o una cuenta de ahorro con $100.000, según la categoría que los distinga.

Axel Heilenkotter, gerente de marketing de Hewlett Packard, es uno de los voluntarios. "En general, los microempresarios tienen los negocios mezclados con las finanzas personales. Es que como están metidos en el día a día y son autodidactas, no saben proyectarse. Pero a mí también me ha servido para conocer otra realidad", asegura.

Ana María Dinamarca es la ganadora en la categoría "Emprendimiento". En los cinco meses que duró su asesoría logró aumentar en 500% las ventas de lámparas y libretas que ella misma fabrica con papel reciclado.

"Antes tenía una confusión total con la plata. Estaba muy perdida y era muy ingenua: si me hacían un pedido al por mayor, bajaba mucho el precio y al final no ganaba nada", explica Ana María, quien trabajaba con su pareja en una feria artesanal, pero debido a las malas ventas tuvo que cerrar el local e irse a vivir con su mamá a Las Rejas.

Hoy ya aprendió a sacar las cuentas, a promocionar su negocio y, además, contempla hacer una fusión con otra microempresaria, que administra hogares de pacientes psiquiátricos, para que trabajen en el taller como parte de su rehabilitación.

Le ha ido tan bien, que para diciembre ya piensa comprarse un auto para los pedidos y cambiarse de casa. "Esto nos dio dignidad, nos enseñó el valor de nuestro trabajo" dice.

El semestre pasado, a Andrés Claro, alumno de ingeniería comercial y al ejecutivo de Gasco Guillermo Arias, les tocó a apoyar a Lidia Bello, la mujer que en Lo Prado administra tres hogares para pacientes psiquiátricos y que se aliará con Ana María. Para Andrés la experiencia fue tan positiva que quiere seguir trabajando de manera voluntaria. "Además que uno se encariña con las personas, también aprendemos harto viendo cómo funcionan los negocios". El Mercurio.