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CAPACITACION EN COSTOS Y GESTION

Ciruela seca... ¿grito y plata?

"Se han enloquecido plantando ciruelas". El presidente de la Asociación Internacional de Productores de Ciruelas Secas advierte que los altos precios actuales no se mantendrán en el tiempo. Aparte de las ciruelas,¿qué otras frutas peligran por sobreproducción?

El mensaje es claro: no porque los precios hayan estado buenos en las dos últimas temporadas hay que apostar todas las fichas sin tener claro cómo vienen las siguientes manos. Al menos en el rubro de las ciruelas secas. Es la preocupación mayor de hoy de Camilo Pizarro, director de Prunesco y recientemente electo presidente de la International Prune Association, IPA.

Los productores actuales y los futuros, los que han plantado y los que piensan plantar ciruelas no deben hacerlo a tontas y a locas, creyendo que la actual situación de buenos precios va a permanecer en el tiempo. Hemos estado claramente en un mercado de déficit de producción en las dos últimas temporadas y va a ser muy difícil que esos precios se mantengan, señala.

Chile, por ahora, es el tercer productor mundial de ciruelas secas, después de Estados Unidos (California) y de Francia. Y es el segundo exportador global y ha ido creciendo en forma explosiva. Por ejemplo, de 9.600 toneladas en 1991 se exportarían en 2006 45 mil toneladas, con una cosecha récord de 52.400 toneladas.

Entonces lo que queda para que el negocio siga vivo, según Camilo Pizarro, es iniciar campañas de promoción y, como plantean franceses y estadounidenses, mantener los niveles actuales de precios vía manejar la oferta.

Pizarro, de dilatada trayectoria empresarial primero como ejecutivo de Asprocica (Asociación de Productores de Ciruelas Secas) y luego como director de Prunesco, la empresa que controla el 40% de la producción nacional de ciruelas secas, sabe de lo que habla. De hecho, como presidente de la IPA y entre sus tareas estará la organización en Chile del Congreso Mundial de la entidad, en noviembre de 2007.

- El negocio de las ciruelas secas aparece como muy atractivo. ¿Qué opinión hay en la industria?

Hay gran preocupación no sólo por lo que está pasando en Chile, sino por el incremento violento de producción en el hemisferio sur. Argentina también tiene cifras importantes de crecimiento. En 2006 debería llegar a unas 44 mil toneladas y nosotros tendremos más de 52.400, un récord. El crecimiento es cinco veces en quince años. Y calculamos que en cinco años vamos a llegar a 80 mil con las plantaciones existentes.

- ¿Qué pasa con el mercado mundial?

En los últimos 50 años, las ventas de ciruelas en el mundo crecen más o menos uno por ciento al año y están en el rango de las 250 mil toneladas, aunque cayeron a 200 mil últimamente, porque Estados Unidos tuvo dos cosechas consecutivas muy malas. Eso es lo que ha mantenido en pie a toda la producción del hemisferio sur y los precios altos. Incluso significó un déficit de abastecimiento en el mercado norteamericano, lo que hizo que disminuyera el consumo en 40 mil toneladas el año pasado. Eso necesitamos recuperarlo, lo que no es fácil, porque el consumidor busca alternativas. El riesgo es que si EE.UU. no recupera el consumo interno puede haber una sobreproducción. Y ese país anuncia una cosecha bastante normal, en el rango de 140 mil toneladas.

- La tarea entonces es aumentar el consumo.

Sí, porque si no, vamos a tener problemas. Por ahora no se hacen campañas. Probablemente también vamos a tener que tratar de que coman ciruelas en los países emergentes.

Chile y Argentina históricamente han gastado poco en promoción de este rubro, porque los mercados estaban abiertos y había ciertas posibilidades de entrar porque la propaganda la estaba haciendo Francia, en su propio mercado, y Estados Unidos. Entonces, en los países con tradición el consumo aumentó y Chile vendió fuertemente en Europa, a la que había dejado de llegar, ya que estaba muy centrado en América. Pero como empezó a crecer la producción, ahora le estamos enviando hasta a Japón.

- ¿Qué ventajas del producto se pueden destacar en una campaña?

Este es un fruto que tiene antioxidantes y ciertas virtudes laxativas naturales. Pero no es un producto de consumo masivo. Francia está en 500 a 600 gramos por habitante al año, o sea cerca de 50 gramos mensuales en un país que consume mucho. ¡50 gramos no es nada! Y eso que en esta contabilización se incluyen mermeladas y yogur con fruta picada.

- ¿Qué países aparecen como más receptivos?

Entre los grandes, por un lado, está China y por otro, India. También los del ámbito soviético, como Rusia y Polonia, que han tenido tradición de comerlas.

- ¿Sigue el interés por incorporarse a esta producción en Chile?

Hace dos años se vendió en Chile un millón de plantas, lo que significa dos mil hectáreas. Este crecimiento continúa. Algunas cifras de los viveristas hablan de que hasta junio tenían vendidas 600 mil plantas que, a razón de 500 árboles por hectárea, dan 1.200 hectáreas más. Y una hectárea para ciruela seca produce en un año un promedio de 800 a 1.000 kilos. Son cifras importantes para el mercado mundial.

- Lo que plantea es un panorama inquietante.

Yo estoy relativamente optimista siempre que junto con Argentina nos pongamos en serio a promocionar nuestro producto y a buscar nuevos mercados y no solamente sigamos vendiendo en Alemania e Italia. Por ejemplo, Rusia ha tenido un desarrollo impresionante y no ha requerido de campañas, porque tenía la costumbre de comerlas. No sabemos cuánto comían antes o si han aumentado ahora, pero ojalá estén incrementado el consumo porque eso va a lograr sacarnos del problema que se visualiza de aquí a 2011.

El mensaje a los productores chilenos es que deberían tener un poco más de cuidado, porque se han enloquecido plantando huertos nuevos de ciruelas, porque han oído hablar de que los precios han estado buenos en los últimos dos años. Pero la crisis norteamericana no durará cien años. Entonces, puede haber algunos agricultores que han plantado este año o el pasado, que empezarán a cosechar muestras al cuarto año, pero recién van a tener una producción en serio al séptimo. Y puede que en ese momento las condiciones de mercado sean totalmente diferentes a las actuales.

Ciruelas internacionales

La International Prune Association, IPA, se creó después de que en 1990 un grupo de productores franceses vino a Chile a ver qué pasaba con este rubro. También estuvieron en Mendoza y ahí plantearon la idea de formar una organización, junto a los estadounidenses. Al año siguiente se fundó bajo estatutos acomodados a la ley francesa, señala Camilo Pizarro. Los países miembros son Francia, Italia, EE.UU., Nueva Zelandia y Australia. Argentina dejó de pertenecer a la entidad.

Cómo estamos por casa

El mercado interno es nuestra espada de Damocles. Nunca se ha hecho mucho esfuerzo por vender ciruela seca. Si llegáramos al consumo de 500 gramos per cápita eso significaría sólo 8 mil toneladas. De todas maneras es mucho mejor que las mil de hoy, señala Camilo Pizarro. El problema es que Chile tiene clima y frutas frescas de muy buena calidad, que hacen que en cuanto a fruta seca, no se salga del mote con huesillo.

Arnaldo Guerra Martínez, El Mercurio

La Almería de Chile

Azapa y Lluta comienzan a seguir el camino que sacó de la pobreza a esa región del sur de España y la convirtió en la segunda más rica del país y en el huerto de Europa. En Azapa, ya aparecen mares de plástico en cuyo interior se replican las típicas "calles" almerienses, trazadas por las empalizadas de tomates. Los propios almerienses creen que es la fórmula para que los ariqueños también puedan tener su revolución agrícola.

En las últimas 3 décadas, el valle de Azapa, en la provincia de Arica, multiplicó por 20 la productividad de cada una de sus 3 mil hectáreas y se convirtió en el abastecedor invernal de tomates y hortalizas del centro de nuestro país. En el mismo lapso, Almería dejó de ser una de las provincias más pobres de España para transformarse en la segunda más rica del país y en el huerto de Europa.

Varios elementos hacen pensar que la región del extremo norte de Chile y la del extremo sur de la península ibérica pueden tener un camino similar. Por ejemplo, ambas son provincias costeras y están ubicadas en la punta geográfica de sus respectivos países y lo más cercano de cada uno al trópico. Por ello ambas presentan un clima privilegiado, que asentó en ellas una agricultura de primores. Y, por lo mismo, mientras las regiones vecinas están en invierno, ellas las abastecen de todo tipo de verduras y hortalizas.

Hasta hace algunos años Almería sufría los mismos problemas de Arica hoy. La zona estaba empobrecida, sus jóvenes más talentosos emigraban en busca de nuevas oportunidades profesionales mientras que los menos afortunados debían hacerse cargo del rudimentario huerto familiar.

Hasta que ocurrió un hecho tan potente como un terremoto, pero de efectos constructivos. España se incorporó a la Comunidad Económica Europea bajo el gobierno de Felipe González.

La nueva dinámica comercial obligó a la región a ponerse a la altura. Sin barreras arancelarias, Almería revolucionó su manera de emprender y entender su producción y pasó a convertirse en el huerto de Europa.

Apareció la agricultura en ambiente controlado y que rompe la estacionalidad, como nuevo concepto que se impuso a la práctica tradicional. La tecnología cambió no sólo la forma de cultivar, sino que incluso el paisaje. Ya no es el verde o el café lo que prima en Almería, sino el blanco. Sus miles de invernaderos semejan un impresionante mar plástico que se enfrenta al verdadero, el Mediterráneo.

En la actualidad se mantiene la estructura familiar. Pero el chico menos listo, aquel que debió quedarse en casa, se transformó en la cabeza de una empresa próspera y moderna.

En Arica, especialmente en Azapa, comienza a pasar algo parecido. El terremoto equivalente al ingreso a la Unión Europea, es la globalización de Chile. Los cambios empezaron hace ya algún tiempo, entre ellos uno de los más importantes: la declaración de zona libre de mosca de la fruta que permitió salir del enclaustramiento.

Y de la mano de Almería se está produciendo ahora una renovación tecnológica, que les está abriendo a los agricultores ariqueños la puerta al resto del mundo. Pero no a cualquier mercado, sino a los orgánicos; es decir, uno que está dispuesto a pagar más por su oferta. De hecho, en los supermercados europeos este tipo de productos obtienen hasta un 50% respecto de si lo venden en el país.

La tercera revolución

En su hacienda Piamonte, en el kilómetro 4 de Azapa, el agricultor Raúl Lombardi muestra orgulloso 14 hectáreas cubiertas por estructuras plásticas que trajo, hasta el último tornillo, desde Almería. Pero mientras en España el plástico se utiliza para proteger a los cultivos del frío, en esta zona de Chile la temperatura nunca baja de 5 ni sube de 25° Celsius, por lo que no es el clima lo que controla. Las mallas sostenidas por las estructuras impiden que insectos como la mosquita blanca y otros invadan los cultivos. Elimina de paso los pesticidas. Y la producción se torna totalmente orgánica.

Frente a Lombardi, dentro de una de estas estructuras, un enjambre de abejorros de Quillota revolotea sobre sus plantas de tomate. Los insectos, que antes traía de Israel y Bélgica, morirían alcanzados por los pesticidas liberados en las plantaciones vecinas de estar en un ambiente abierto.

"Tampoco necesitamos aplicar hormonas. La polinización de la planta es natural", destaca el agricultor.

Se ve ordenado el interior de las construcciones de plástico. Son verdaderas paredes, donde las plantas de tomate se descuelgan desde el techo. Parecen verdaderas "calles" y son iguales a las que existen al interior de los invernaderos españoles.

La aparición de la agricultura del plástico es un paso más en la serie de pequeñas revoluciones que ha modernizado la agricultura de la zona. Que incluye la diversificación de la producción a los pimientos morrones, porotos verdes, pepinos, zapallos italianos y lechuga escarola que se envían a 9 ciudades entre Iquique y Santiago.

También la inversión de más de $ 7 mil millones en un esfuerzo público-privado para tecnificar el riego. El cambio llegó hasta los rincones más apartados del valle. Los agricultores aimaras se han tornado en responsables comercializadores que tienen una de las menores tasas de morosidad con INDAP en el país y, como lo comprobó un reciente bloqueo camionero, dispuestos a dar férrea lucha por sacar sus productos al sur del país.

Con Almería en Chile se enfrenta la tercera fase modernizadora. Pero hacer lo que hizo la región española tiene un costo alto. Levantar esas estructuras cuesta $30 millones por hectárea. Y, hoy por hoy, el mercado local - entiéndase el de los supermercados capitalinos- no premia tanto ese esfuerzo. Por ello se vuelve prioritario salir de la estacionalidad que significa producir primores, especialmente porque la zona tiene las condiciones.

Problemas de mercado

"La gran ventaja de Arica no es su ventana de primores, sino su potencialidad climática de producir 365 días al año", señala Francisco Yedrás, gerente para Latinoamérica de Gogarsa, una multinacional agrícola de Almería que vende productos por 150 millones de euros anuales.

Pero si bien tienen la capacidad de producir todo el año, el chiste es poder vender esa producción a buen precio. Y el de los primeros es una ventana de corta duración y en la cual Arica no tiene ventajas cuando se trata de salir fuera del hemisferio sur. Al salir a los mercados del primer mundo significa competir de igual a igual con las producciones locales.

Las claves para conseguirlo son tres C: cantidad, calidad, y continuidad. Y hacerlo significa modernización.

Pero los españoles están tan convencidos de las condiciones para producir de la zona, que están dispuestos a apostar por ellos. Por eso, Gogarsa quiere aportar la tecnología que se imponga a las naturales desventajas como escasez de agua y riego salino, a través de sistemas como el de los cultivos hidropónicos y los sin suelo.

La idea es lograr una asociación entre los agricultores de Azapa, Lluta, las universidades de Tarapacá y de Almería y Gogarsa para acceder a romper la estacionalidad e incorporar la marca Arica al mercado agrícola internacional.

La ingeniera agrónoma Pilar Mazuela, académica de la Universidad de Tarapacá (UTA), cree que existen las condiciones no sólo productivas, sino incluso hay una capacidad empresarial.

Tiene razón.

No sólo lo han demostrado los esfuerzos locales, donde ya rinden frutos la optimización del uso del riego, la diversificación productiva y el afán emprendedor de los agricultores. Por ejemplo, el Indap ha contabilizado 350 nuevas hectáreas productivas ganadas a pulso al desierto por agricultores que extienden sus redes de bombas y conductos de riego por goteo a las laderas de los cerros.

Inversionistas extranjeros también tienen confianza en las condiciones de la zona. Las posibilidades de producción todo el año ya están siendo explotadas por modernas plantas exportadoras de semillas. Grandes firmas arriendan terrenos a agricultores locales para exportar a Holanda, Francia, Japón y Estados Unidos.

En los últimos tres años se han instalado 70 de ellas, siguiendo los pasos de la primera inversión, en 2003, que alcanzó el US $ 1 millón.

En la producción de hortalizas aún hoy hay capacidad ociosa que los agricultores no aprovechan ante la caída de los precios fuera de la "ventana" de invierno.

Actualmente, la provincia de Arica recibe ingresos anuales por $2 mil millones gracias a una producción de 60 mil toneladas de tomates, 30 mil de pimentón, 22 mil de aceitunas y 14 mil de mango, según la Secretaria Regional Ministerial de Agricultura, Ana Cecilia Rojas.

Con la aplicación de tecnologías como la de Almería (producción en ambiente hermético, fertirriego y riego computarizado), la producción se puede triplicar, enfatizan los especialistas.

De conseguirse el efecto se notaría en la región. En la I región, 16 mil personas se dedican a la agricultura y el 90% de ellas es aimará.

Arica ya comenzó a recorrer el mismo camino que Almería inició hace ya 30 años. Y parece que avanza segura. Incluso, al igual que lo que ocurre en la región española, abastecida de mano de obra del norte de África y Europa del Este. En el norte de Chile ésta se obtiene a través de inmigrantes ilegales, de Perú y Bolivia.

Mauricio Silva.

Contabilidad de Gestión en las entidades bancarias

En los momentos actuales, el sistema de Contabilidad de Gestión a diseñar por una entidad bancaria, debe permitir abordar los dos grandes problemas a los que hoy se enfrentan este tipo de entidades:

a) Reducción de costes.

b) Disminución de los márgenes financieros.

Ello, teniendo en cuenta, además, las características del entorno en el que se mueven:

- Liberalización del sistema bancario.

- Internacionalización de la actividad bancaria (Banca universal).

- La sofisticación de la clientela.

- La oferta continua de nuevos productos y servicios.

- La armonización de las políticas monetarias y sistemas de supervisión.

- La densísima red de oficinas existente.

A estos efectos, partimos de la base de que la Contabilidad de Gestión es un sistema que se ocupa de la captación, medición y valoración de la circulación interna de la empresa, así como de su racionaliza­ción y control, para suministrar a los diferentes elementos directivos de la organiza­ción la información suficiente y relevante para la toma de decisiones.

El disponer de un buen sistema de Contabilidad de Gestión permitirá operar con una gran ventaja competitiva, por ser capaz de expresar en oportunidad el grado existente entre la solvencia, la liquidez y la rentabilidad de la entidad bancaria, proporcionando los datos necesarios que permitan la toma de decisiones oportunas.

El sistema de Contabilidad de Gestión aporta una nueva dimensión de la información, que hace que sea diferente la gestión a realizar con respecto a la tradicional, para superar la inciden­cia de las tres "DES" (Desregulación, Desintermediación y Desespecialización). El referido sistema debe ser lo suficiente­mente abierto y flexible para poder asimilar las constantes inno­vaciones que afectan esta actividad:

a) Innovación financiera para productos y servicios. (Los productos bancarios son fáciles de copiar y, agotan en poco tiempo su ventaja competitiva).

b) Innovación comercial.

c) Innovación tecnológica.

d) Innovación estructural (Contabilidad por productos, por clientes o banca dimensio­nal).

Aún cuando el sistema de Contabilidad de Gestión implantado tiene que descansar en un soporte de presupuestos y objetivos financie­ros, su éxito dependerá del enlace entre lo acaecido y el contenido del mencionado soporte.

Al facilitar la Contabilidad de Gestión información útil para los distintos niveles jerárqui­cos de la empresa, ello debe servir para potenciar la autonomía de gestión, reduciendo los niveles de responsabilidad.

La Contabilidad de Gestión a implantar en una entidad bancaria tendrá así que operar sobre un sistema integrado global de información que permita:

A) Analizar los resultados. (Previa imputación de costes operativos y generales, tasas internas de transferencia y afectación de recursos propios).

B) Analizar los riesgos. (Detectando riesgos principales, para la aplicación de medidas correctoras).

C) Interrelacionar los Activos con los Pasivos. (Determinando riesgos de interés y de cambio, para operar en el mercado sobre las diferencias de fondos).

D) Establecer simulaciones y previsiones de escenarios. (Para trabajar en oportuni­dad).

Por otra parte, la Contabilidad de Gestión no debe limitarse únicamente a los ámbitos tácticos y operativos, sino que su función se ha de entroncar con el nivel estratégico, donde la precisión es menor pero la influencia del entorno es superior. Ante ello cabe afirmar que el campo de acción del control de gestión excede al espacio tradicional donde se aplica, traspasan­do la frontera del control de los planes tácticos (anuales), operativos (de las unidades organizativas básicas), y alcanzando el nivel estratégico (corporativo o a largo plazo) de la entidad bancaria.

La Contabilidad del Gestión se ha de configurar por tanto en torno a la estructura organizativa y decisional de cada entidad bancaria. Puesto que cada una de las entidades tiene su propia estructura interna, de acuerdo con sus objetivos y misiones, así como el tipo de negocio y clientes que posee o desea obtener, no hay un modelo único, sino que el modelo a implantar se ha de diseñar para cada institución en función de los fines y objetivos que se pretendan alcanzar.

La información con que opere el sistema de Contabilidad de Gestión debe proceder siempre de la misma fuente, para poder ajustarse a la estandarización propuesta, lograr correlacio­nes lógicas y poder realizar comparaciones fáciles en las salidas de información.

Los componentes de un adecuado sistema de Contabilidad de Gestión bancaria pueden ser los siguientes:

a) Las unidades de gestión. Se consideran tres tipos:

- Centros de beneficio: Se identifican como aquellos que aportan margen o resultados a la cuenta de pérdidas y ganancias.

- Centros de servicio: Son los que prestan servicios o apoyos al resto de la organiza­ción.

- Centros de estructura: Son los necesarios para la gestión interna o externa del Banco, pero sus costes no son repercutibles al resto de la organización.

b) Productos o servicios. Se corresponden con los diferentes tipos de ofertas realizadas a la clientela. Se clasifican en:

- Operaciones de activo

- Operaciones de pasivo

- Operaciones comisionarias

- Operaciones fuera de balance.

c) Clientes. Son las personas físicas o jurídicas con las que establece relaciones la entidad bancaria. Estos clientes se agrupan o clasifican de acuerdo con caracterís­ticas de marketing comunes.

d) Costes y rendimientos: Son los flujos de costes y rendimientos efectivos producidos por los productos o servicios antes enunciados. Al relacionarlos con los fondos se obtendrán las tasas efectivas logradas en la actividad.

e) Fondos. Son las corrientes monetarias asociadas a los mencionados productos o servicios prestados, expresados en saldos medios o de posición, según su utiliza­ción.

f) Tasas de transferencia interna. Se corresponden con los tipos de interés aplicados para valorar las corrientes monetarias realizadas en un intervalo de tiempo. Al compa­rar estas tasas con las calculadas en el apartado d), se obtienen los márgenes logrados en valor relativo.

g) Márgenes en valor absoluto. Expresan la contribución al beneficio de cada bloque en que se divide la cuenta de pérdidas y ganancias. Se pueden mencionar los siguien­tes:

- Margen financiero de ámbito comercial: Se obtiene por diferencia entre los flujos efectivos aplicados a la clientela y los obtenidos por aplicación de las tasas de transferencia interna.

- Margen financiero estructural: Se produce por la media­ción del centro de tesorería del Banco. Si actúa un sistema de gestión de activos y pasivos, este margen se deberá desagrupar en dos:

* El correspondiente a su función tomadora y ceden­te de depósitos en el mercado.

* El derivado de la gestión típica de activos y pasivos, por operar frente al mercado y a través de los nuevos instrumentos financieros sobre las diferencias de posición existentes.

El procedimiento empleado a este respecto para el cálculo se basa en el principio simplifi­ca­do de que cada peseta, tanto en el activo como en el pasivo del balance, tiene el mismo poder de ganancia.

h) Costes de transformación. Se corresponden con los atribui­bles a los Centros de beneficios y de servicio, a través del producto/servicio - cliente participante en la actividad bancaria.

El método más fiable para esta acción es el de los costes estándares, por lo cual se hace necesaria una estandarización de los procesos operativos, previa determinación de los tiempos de trabajo requeridos en cada fase de los referidos procesos. Esta informa­ción también es válida para medir la productividad y grado de eficiencia alcanzados en los mencionados Centros de beneficio y de servicio. El cálculo se efectuará comparan­do cifras reales con cifras presupuestadas (obtenidas en función de los costes estánda­res definidos).

Cabe señalar, finalmente, que solamente a través de un buen sistema de Contabilidad de Gestión, genéricamente considerable como una gran base de datos, y una adecuada metodología para su aprovechamiento, se podrá dar respuesta a los múltiples problemas presentados en la gestión de la actividad bancaria y facilitar así la oportuna toma de decisiones.

Antonio Marín Bustos

Franco Modigliani, coautor del famoso teorema Modigliani-Miller de finanzas corporativas

Franco Modigliani (1918-2003) fue un economista ítalo-americano del MIT Sloan School of Management, ganador del Premio Nobel de Economía en 1985. Junto con Merton Miller, formuló el famoso teorema Modigliani-Miller de finanzas corporativas que demuestra que, bajo ciertos supuestos, el valor de una firma no es afectado ya sea que se financie con emisión de acciones o deuda.

Modigliani es también el creador de la teoría del ciclo de vida, que procura explicar el nivel de ahorro de una economía a través de la edad de su población.

Joseph Schumpeter

Creador de la teoría del empresario innovador como factor de despegue del ciclo de negocios. Joseph Schumpeter (1883-1950) fue un economista austríaco, ministro de finanzas de Austria (1919-1920) y profesor de Economía en Harvard. Schumpeter elaboró la famosa teoría del empresario como factor dinámico de despegue del ciclo de negocios. También realizó aportes en el estudio del desarrollo económico capitalista.

Napoleón Bonaparte: "¡Soy un capo de la estrategia!"

Oriundo de una lejana provincia francesa, lo apodaban "el soldadito", en alusión a su baja estatura. ¿Cómo demonios hizo Napoleón para conquistar Europa? "Intuición", según el gurú Karl Von Clausewitz.

1810: En el Virreinato del Río de la Plata, el pueblo quiere saber de qué se trata. En París, Napoleón Bonaparte se autoproclama el hombre más poderoso de Europa. El general prusiano, Carl Von Clausewitz, escribe las primeras líneas del clásico tratado "Sobre la Guerra". Así, nace el concepto moderno de "estrategia".

En el artículo Strategic intuition: The key to innovation de la Columbia Business School, el experto William Duggan desarrolla un concepto central para el éxito en los negocios: la intuición.

"¿Cómo hizo "el soldadito" conquistar Europa?", se pregunta Von Clausewitz, "¿Cuál era su genio?" Primero: Napoleón conocía de memoria la historia militar. Había estudiado las claves de la victoria de los generales de antaño. Segundo: Bonaparte contaba con una firme resolución para derribar todos los obstáculos. Tercero: el emperador era un maestro de la intuición estratégica a la hora de tomar decisiones. ¿De qué se trata?

En los años '90, el psicólogo Gary Klein estudió los procesos mentales en enfermeras y bomberos ante situaciones que exigen una decisión urgente de vida o muerte. No hay tiempo de razonar ni evaluar opciones. Pero esto no significa que la decisión sea aleatoria. Klein demostró que la elección surge de la realización de velocísimas conexiones entre el escenario actual y situaciones similares guardadas en la memoria. El conocimiento del pasado, más un "flash" del momento, es la esencia de la intuición.

El concepto puede definirse a través de una célebre máxima de Thomas Edison: "Un genio es uno por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración". Intuición: aquel uno por ciento sin el cual la transpiración no es más que agua salada. El manager se impacienta: "Todo esto es muy bonito. Pero yo necesito consejos para tomar decisiones". ¿Consejos? Veamos...

1) Lea muchos (pero muchos) libros

Napoleón tenía un conocimiento enciclopédico de la historia militar. Consejo para el manager: conozca a fondo la historia de los negocios. Mientras más sepa, más sencillo será detectar similitudes entre situaciones pasadas y presentes.

2) Rompa moldes

Las largas horas en la biblioteca no son suficientes. Trabaje su mente para desterrar nociones preconcebidas. Muchas veces, nuestra costumbre de confiar ciegamente en el análisis racional nos limita el rango de opciones. ¡Rompa con los prejuicios! ¡Abra las puertas de la intuición!

3) Mueva las neuronas

La intuición no es una misteriosa capacidad mística que alguna deidad concede a unos pocos elegidos sino una habilidad de combinar fragmentos de conocimiento de maneras novedosas. A mayor conocimiento (más lectura y experiencia de vida) y menor cantidad de prejuicios, mejores interconexiones entre ideas.

4) Vaya al frente

Por último, la intuición incluye también una voluntad irresistible de ir al frente arrasando con los obstáculos, incluso por caminos que racionalmente parecen llevar al abismo. Pregúntele a Jeff Bezos, que abandonó la vicepresidencia de una firma de Wall Street para fundar Amazon, vendiendo libros desde un garage de Seattle.

Bezos se jugó. Bonaparte también. Han hecho Historia. Clarin.

¿Cómo apoya U.S.A. a sus jóvenes emprendedores?

Los emprendedores americanos tienen los mismos problemas y sufren las mismas inquietudes de sus pares de todo el mundo. Quizá su ventaja es estar en un ambiente que promueve y premia el éxito, y por lo tanto existen muchos dispuestos a apoyar y financiar y acompañar en los riesgos a aquellos "que se atreven". Pero en cuanto a las dudas, faltas de conocimientos, faltas de enfoque, carencias de herramientas de gestión, su situación no es muy diferente de la de los jóvenes bolivianos, chilenos, o del sur de Africa. Un emprendedor es alguien que se atreve a caminar por senderos inexplorados, por todos o siquiera por él mismo.

¿Cómo apoya ese gran país a sus jovenes emprendedores? Les sugiero visiten el link: http://www.mindyourownbiz.org/default.shtml y podrán darse cuenta. Es una interesante página, en inglés, que entrega al emprendedor cuestiones básicas y muy prácticas acerca del emprendedorismo, divididas en 5 capítulos: explorar, decidir, construir, conectarse, y ganar. En esos grandes temas la página va entregando conceptos, ejemplos, y crea valores como la ética en los negocios.

La recomendamos a nuestros emprendedores. En la calidad de sus contenidos, es muy superior a otras páginas de la misma orientación que hemos visitado. Esta sí que nos parece recomendable.

Carlos Duarte M.

Reducción de costos a través de la globalización de la empresa

La década pasada se caracterizó por la aparición de nuevas técnicas y filosofías de gestión (Just in time, Fabricación Flexible, Calidad Total, etc.), que han supuesto cambios importantes dentro de las organizaciones empresariales. Paralelamente, los sistemas de información contable necesitan igualmente evolucionar, adaptándose a las nuevas tecnologías y aportando la información adecuada para que la dirección empresarial pueda tomar las decisiones estratégicas necesarias para afrontar con éxito los nuevos requerimientos del mercado y del entorno.

De entre los muchos cambios que debe afrontar la empresa para llegar a cotas aceptables de competitividad, el de la gestión de costes es quizás de los más importantes, sobre todo, porque al ser uno de los más olvidados, es de los menos desarrollados.

Los cambios aludidos están motivados por una serie de factores tales como un acortamiento de vida de los productos, unas tecnologías en continua expansión, unos mercados internacionaliza­dos con competencias interiores y exteriores muy elevadas, y unas capacidades desarrolladas por los procesos de información hasta ahora impensables, que han promovido el salto de una Contabilidad de Costes basada en satisfacer información financiera, hacia una Contabilidad de Gestión que tiene como finalidad suministrar información relevante a la dirección para la toma de decisiones.

Cada empresa deberá definir el tipo de cambio que necesita (táctico o estratégico) y la velocidad con la que desea llevarlo a cabo, de forma rápida o gradual. Para ello la empresa debe analizar su situación y determinar la estrategia de mejora mas conveniente en un momento dado, independiente­mente de las acciones y programas que hayan acometido anteriormente.

Vamos a hacer referencia, a continuación, a Ford Motor Company, empresa que durante la década de los ochenta se dedicó un enorme esfuerzo a la reestructuración de sus procesos operativos, rediseñando los mismos con el fin de alcanzar los objetivos planificados. No obstante, para afrontar los retos del año 2.000, siendo conscientes que los procesos de mejora, por tratarse de un ejercicio continuo, no tienen una meta final, y que por tanto deben adaptarse constantemen­te a las circunstancias de cada momento y a la previsión de cambios futuros. Esta compañía ha puesto en práctica a partir de enero de 1995, una estrategia de globalización, bautizada con el nombre de "FORD 2.000".

ESTRATEGIAS PARA EL LIDERAZGO: OBJETIVOS DESEADOS CON LA IMPLANTACION DE LA ESTRA­TEGIA "FORD 2000"

• GERENCIA MUNDIAL

Crear una disponibilidad total.

Capacidad para implementar estrategias mundiales.

Dedicación a mejor­ar cuotas mundiales de mercado.

Acelerar el cumplimiento de objetivos ya planificados.



• PRODUCTOS

Mejorar la Inversión para nuevos productos.

Productos innovadores para el mercado mundial.

Ciclos rítmicos de producción.



• PRODUCTIVIDAD

Alcanzar/mejorar los niveles de productividad de Toyota.

Aumentar la utilización de recursos.

Estandarizar las prácticas/procesos óptimos.

Sistema de producción Ford estandari­zado.



• SATISFACCION DEL CLIENTE

Mayor sensibilidad hacia los clientes.

Decisiones rápidas e implementación ágil.


Así, el objetivo que Ford Motor Company persigue es "producir mejores produc­tos más rápidamente y a un precio más bajo para satisfacer a más clientes en todo el mundo". Para conseguirlo va a llevar a cabo un rediseño tanto de sus procesos como de su estructura, basando la misma en sus productos y no en las áreas geográficas, como venía actuando desde su creación.

La globalización pretendida por Ford, requiere un nuevo enfoque, una manera de hacer las cosas completamente diferente a como se hacían hasta ahora. La estructura de Ford ha evolucionado durante 90 años. A medida que la empresa ha crecido en el mundo, se ha organizado sobre una base regional, funcional y de jerarquía, pero Ford ha decidido que es hora de cambiar. Con "FORD 2.000" la Compañía se prepara para la competencia del próximo siglo.

La herramienta que Ford esta utilizando para poner en práctica dicha estrategia, es la practica del examen minucioso de los procesos fundamentales de la empresa, desde una perspectiva global. Para llevar a cabo esta tarea, se planifican reuniones de equipos de empleados que representen las unidades funcionales que intervienen en el proceso que se revisa y las unidades que dependen de él.

Asimismo, se han puesto en practica programas de Benchmarking, tanto internos como externos, con el fin de aprovechar lo mejor de cada una de sus áreas regionales. Las acciones de Rediseño de Procesos a nivel mundial, se van a aplicar globalmente a todas las actividades y a todos los estamentos de la Compañía durante los próximos cinco años.

No obstante, el elemento básico para poder ejecutar un cambio de estas magnitudes es sin lugar a dudas la Comunicación. Deben de crearse sistemas transparentes de comunica­ción permanente en todas direcciones para llevar a cabo el tipo de cambio que se pretende.

Este año comienza una nueva etapa para Ford. La agrupación desde primeros de enero de 1995 de todas las áreas operativas de Ford relacionadas con la automoción, representa un paso gigante significativo para alcanzar el objetivo de ser la Compañía de automoción líder en el mundo. Para conseguir­lo, se han fijado los siguientes objetivos: a) Contar con un equipo humano responsable y de gran potencial. b) Fabricar unos productos mundiales excelentes. c) Alcanzar el liderazgo en satisfac­ción del cliente. d) Conseguir producir al mínimo coste. e) Obtener agilidad a través del proceso de liderazgo. f) Conseguir un crecimiento mundial. g) Ser líderes entre la sociedad mundial.

Con el enorme avance que se ha producido en los últimos años en todo lo referente a los sistemas de comunicación, se pueden llegar a conjuntar mecanizaciones con integra­ciones funciona­les, pudiendo llevar el control de las empresas de una forma mucho más práctica y rentable que con las estructuras actuales. Es por ello que Ford Motor Company ha rediseñado totalmente su estructura, abandonado la estructura organizativa piramidal mantenida desde la creación de la Compañía, y adoptando un tipo de estructura Matricial. La estructura futura de Ford, estará basada en los productos, habiendo dividido los mismos en los siguientes cinco grupos: - Vehículos pequeños y medios con tracción delantera. - Vehículos grandes con tracción trasera.- Vehículos de tracción trasera.- Furgonetas de pasajeros y monovolúmenes.- Vehículos comerciales.

Cada uno de estos grupos tendrá autonomía total para el diseño de sus vehículos y para el desarrollo nuclear del producto. Todas las áreas de actividad de la compañía, desde Fabricación hasta Contabilidad de Gestión, estarán al servicio de estos cinco grupos.

A nuestro entender, tras analizar las evoluciones técnicas de los últimos años, se puede llegar a la conclusión de que la mayoría de las empresas necesitan rediseñar sus procesos para poder mantener posiciones de liderazgo. El incremento de los costes, produce con el tiempo cambios de considerable trascendencia estratégica en la estructura de costes y en la competitividad de la empresa.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de los procesos empresariales actuales, se basan en reglas implícitas que tienen su origen en la revolución industrial. Estas reglas tenían sentido cuando la comunicación era lenta, la información era difícil de procesar y la gente creía que sólo los directivos podían tomar decisiones. Pero en la actualidad todos estos parámetros han cambiado y la comunicación puede ser instantánea, la información es fácilmente procesable y los empleados deben estar formados para poder opinar sobre la empresa y sus procesos.

Las filosofías empresariales japonesas, los cambios en el nivel de exigencia de los consumido­res y la revolución tecnológica de los últimos años nos demuestran a diario la necesidad de obtener unos niveles mucho más altos en el rendimiento de nuestros procesos. Debido a ello, la citada empresa ha replanteado sus procesos y su estructura con la estrategia de lograr un Liderazgo Competitivo.

Puede ser significativo en este contexto que en la Investigación realizada por el Instituto Tecnológico de Massachu­setts, los directores del Programa Internacional de Vehículos de Motor -International Motor Vehicle Program (IMPV), destacaron a Ford como la Compañía occidental que en los últimos años mejor había asimilado el proceso de cambio en el que nos encontramos inmersos.

Vicente Ripoll Feliu

Exxon no exige ir a la oficina

El 45% de los profesionales de Exxon Mobil en Chile trabajan desde sus hogares. Este sistema de home offices que llegó a nuestro país hace dos años forma parte de una política global de la multinacional.

Según señala Guillermo García, responsable de asuntos públicos de Exxon Mobil Chile, las mujeres son las más contentas con este sistema porque les ayuda a conciliar mejor la vida laboral y familiar. "No significa que se pierda el trabajo en equipo. Estamos en contacto y, cuando necesitamos juntarnos físicamente, nos citamos en la sala de reuniones de la oficina", señala.

Para que el sistema funcione, la compañía se ha preocupado de que sus trabajadores cuenten con espacios cómodos para ocupar como oficinas en sus casas, con toda la tecnología necesaria para realizar teleconferencias y estar en permanente contacto con sus compañeros y clientes. El Mercurio.

Igor Ansoff, la Administración Estratégica

"Cuando un administrador entiende el ambiente y reconoce que el ambiente está en constante cambio, entonces puede tomar las decisiones correctas liderando las organizaciones hacia el futuro"

Ruso de nacimiento, Igor Ansoff (1946-) emigró a los Estados Unidos donde estudió ingeniería y se doctoró en matemáticas. Ansoff es conocido como el "Padre de la Administración estratégica". Su enfoque propone diversas categorías de estrategia: Máximo rendimiento actual, Utilidades de capital, Liquidez de patrimonio, Responsabilidad social, Filantropías y Actitud ante los riesgos.

Hal R. Varian, prestigioso economista y gurú de la economía digital

Hal Varian (1944-) es un antiguo decano de la “Berkeley School of Information” (University of California) y profesor del MIT, Stanford, Oxford y Michigan , entre otras.

Varian es autor de numerosas investigaciones sobre teoría económica, organización industrial, finanzas y econometría. En los últimos tiempos, ha centrado sus intereses en la economía de la información y la tecnología, investigando en profundidad la economía de Internet, el comercio electrónico y el comportamiento estratégico de la empresas tecnológicas. Clarin.

¿Cómo es que lo hacen otros? Entrevista a Hector Rolotti, empresario gastronómico

"Muchos de mis actuales gerentes empezaron como mozos". Empezó su negocio gastronómico en Estados Unidos. Lo trasladó luego a la Argentina, con las modificaciones del contexto. Fue un innovador en ambos países.

¿Por qué la historia de Novecento arrancó en el Soho neoyorquino y no en su Córdoba natal?

Porque en 1988 viajé por trabajo a Estados Unidos y, una vez en Nueva York, me ofrecieron quedarme. Trabajaba en una agencia de viajes. Después comencé a distribuir películas latinas hasta que, con un grupo de amigos. surgió la posibilidad de abrir una heladería en Forest Hills. El primer Novecento lo abrimos en 1991 en el Soho, que era más un barrio de bohemios y artistas que el polo gastronómico que es ahora. No era un restorán sino un típico café a la europea, hasta que en 1994 nos jugamos.

¿Qué hicieron?

Era el momento para crecer o desaparecer. Tenía ofertas por el local, pero preferí apostar a la aventura de pasar de un café a un restorán hecho y derecho. Ahí fue fundamental el apoyo de los empleados. Un día los reuní, les conté la idea y les otorgué total libertad para que se fueran. Pero se quedaron todos y comenzamos a remodelar el local de domingo a jueves nosotros mismos. El viernes limpiábamos todo y abríamos. Con lo que recaudábamos esos dos días nos alcanzaba para seguir adelante. Contratábamos una banda de salsa que llevaba mucha gente. Así durante dos meses. Eso fue vital, no sólo por lo económico sino porque sabía que los empleados después iban a cuidar y querer más a Novecento porque ellos mismos habían puesto, por ejemplo, los azulejos. Una solución bien "a la argentina" que tuvo buen resultado.

¿Cuándo y por qué decidió abrir un local en Argentina?

En 1996, un amigo se volvía al país y pensamos en abrir un Novecento acá. Vimos locales, hasta que surgió uno en Las Cañitas, que no vivía aún el auge gastronómico actual. De entrada fue un producto diferente. Buscamos recrear una especie de Nueva York en Argentina, al revés de lo que ocurre en nuestros locales de allá, donde tratamos de representar lo argentino. Y traje personal de Estados Unidos.

¿Cómo logró tener dos negocios tan distanciados?

Al principio iba y venía bastante. Ahora tengo un equipo gerencial que va rotando y creciendo en los negocios. Vivo en Miami, estoy casi una semana por mes en Nueva York y vengo acá cada dos meses. Novecento es como un colegio, muchos de los actuales gerentes arrancaron de mozos.

¿Qué características debe tener un empleado de Novecento?

Prefiero a alguien comprometido y con ganas de crecer, aunque tenga mucho por aprender, que a un hiper profesional al que le falte garra. Otra cuestión importante es la personalidad.

¿Qué diferencias hay entre el público argentino y el de Estados Unidos?

Acá los clientes son mucho más difíciles. Se quedan más tiempo en las mesas después de haber comido, sin importarles si hay gente esperando afuera. Allá eso está muy mal visto, a nadie se le cruza por la cabeza. Y en la Argentina se enojan si uno les dice algo. Pero lo fuimos manejando.

¿Qué balance hace de los primeros 15 años de Novecento?

Nuestro último local de Brickel Avenue, en Miami, nos llevó a otra escala. Trabajamos 15 años para crear un producto y hoy se puede decir que llegamos al ideal con ese restorán.

¿Piensa franquiciar la marca Novecento?

Alguna vez lo pensé, pero es algo que hoy no está en mis planes. Es cierto que eso sirve para juntar plata rápido, pero no estoy preparado para controlar la expansión. Novecento siempre fue visto como algo familiar. Logré mis objetivos, ahora tengo el producto soñado y puedo tomar las decisiones.

En pocos meses tuvo que atravesar la crisis posterior al 11 de septiembre de 2001 y la devaluación argentina, ¿cómo hizo para salir adelante?

Fue muy difícil. En Nueva York el turismo se paralizó. Y después vino el corralito y la devaluación argentina. Por suerte, no había sobredimensionado los negocios, así que las restricciones no fueron tan tremendas, pero estuve sin ganar plata bastante tiempo, porque en aquel momento también había abierto otro local en Las Cañitas, bajo el nombre de Arguibel.

¿Por qué se apartó de la marca Novecento?

Cuando un producto está tan evolucionado, llega la hora de crear algo distinto. Arguibel surgió como otro concepto, como un restorán, wine bar y centro de expresión artística. Pero me di cuenta de que Novecento es un producto muy noble y que tenía que volver a enfocarme en él.

¿Qué planes tiene para lo que resta del año?

Vamos a inaugurar un espacio en todos los locales para los vinos argentinos llamado Malbec Room. Nosotros ya vendemos sólo vinos nacionales, pero queremos ampliar ese concepto buscando que haya cursos especiales de introducción al mundo de los vinos. También queremos darle más espacio al bar, no alcanza con dar una buena comida y un buen servicio, buscamos que sea un lugar de encuentro.

¿Qué perfil de empresario tiene usted?

Soy intuitivo para los negocios. Por ejemplo, cuando elegí lugares no fui a los shoppings, donde se sabía que iba a haber gente. Me instalé en el Soho antes de que sea Soho, en las Cañitas, antes de las Cañitas y en la Barra, antes de la Barra. Me gusta descubrir y me fijo mucho en el ambiente del lugar.

Nicolás Kischner, Clarin.

Emprendedores: cómo manejar un negocio desde la casa

Suelen demandar poca inversión, pero mucha disciplina. Pueden ser muy rentables, pero también se corre el riesgo de que invadan la vida familiar. Cómo funcionan los emprendimientos montados puertas adentro de la propia casa: desde servicios secretariales hasta talleres de electrónica.

Una es una señora de barrio que prepara tortas para casamientos, bautismos o cumpleaños. Otro es un intelectual con estudios de posgrado en ciencias sociales que ofrece servicios de consultoría para proyectos de desarrollo agrario.

Y hay más: una secretaria virtual que no solamente atiende a clientes locales sino también a empresas extranjeras. Una traductora de inglés que exporta sus servicios a Estados Unidos. Una estudiante que se paga la carrera universitaria cocinando almuerzos para oficinistas. Un experto en informática y equipos electrónicos que ofrece servicios de mantenimiento y reparación. Y una diseñadora gráfica que trabaja para empresas editoriales.

Todos ellos tienen edades y perfiles muy diferentes, pero comparten algo: transformaron su casa en un lugar de trabajo y reorientaron su vida laboral.

De alumnos a clientes

Cristina Gutierrez, por ejemplo, fue vecina del mismo barrio de la ciudad de Santa Fe durante toda su vida. Se recibió de maestra y trabajó en una escuela que también estaba en la zona. Del extenso círculo de relaciones que construyó en todo este tiempo proviene la mayoría de los compradores de sus tortas.
"Empecé hace 25 años haciendo las tortas de los cumpleaños de mis hijos; después fueron las de los hijos de mis compañeras de trabajo", explica. "Y entonces mis ex alumnos empezaron a casarse o a bautizar a sus hijos", recuerda. "Con el tiempo, me fui haciendo conocida y la gente me busca. Nunca hice publicidad ni nada por el estilo", agrega. Pero, poco a poco, sus tortas se fueron transformando en un ingreso cada vez más importante para la economía familiar.

Aprendió trabajando con una amiga que estudiaba repostería y le transmitió algunos secretos del oficio. Después, compró revistas y libros con recetas, y empezó casi sin ningún equipamiento.

Pero ella misma advierte que, si alguien quiere empezar desde cero y aspira a que la repostería se transforme rápidamente en una fuente de ingresos, debe hacer algunas inversiones. La mayor es un horno que puede costar algo más de $ 1.300. Claro que también se puede arrancar usando la cocina de la casa. Pero si el emprendimiento va creciendo llegará un punto en que necesitará tener un horno profesional.

Lo que si deberá tener, desde el comienzo, es "una batidora y un equipo mínimo de moldes, colorantes, picos, cortantes, pinceles y otras herramientas", enumera la repostera. En total, se estima que todo esto demanda una inversión de alrededor de $ 1.000.

De cara al campo

El caso de Marcelo Posada es bien distinto. Acaba de llegar de la provincia de Misiones, donde estuvo entrevistando a familias campesinas para evaluar el impacto de un plan de electrificación rural que cuenta con financiamiento del Banco Mundial y será realizado por esa provincia del noreste argentino y la secretaría de Agricultura de la Nación.

Una vez de regreso en su oficina-departamento de Buenos Aires, se prepara para redactar el informe que presentará al organismo interacional. Tiene que hacerlo rápidamente, porque en un par de días debe viajar a evaluar un centro de desarrollo de tecnologías para el sector rural de la provincia de Santiago del Estero. Se trata de un centro destinado a brindar asistencia tecnológica para los campesinos santiagueños, uno de los sectores más postergados del campo argentino.

En esos viajes recoge los datos en base a los cuales arma sus informes. Su departamento es su lugar estable de trabajo. Sin corbata, sin horarios fijos que cumplir, sin jefes ni supervisores.

Posada es profesor de geografía, licenciado en Historia, y master en Ciencias Sociales con especialización en desarrollo social agrario. Hasta fines de los años '90 tenía una beca como investigador del Conicet, el organismo del Estado nacional para la ciencia y la tecnología. Y trabajaba como coordinador de la maestría en estudios sociales agrarios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Pero como los ingresos eran demasiado bajos para tanto trabajo, resolvió intentar otro camino. La decisión fue armar una consultoría en su casa y ofrecer sus servicios al sector público y a empresas privadas. Actualmente, está dedicado a ofrecer consultoría externa para proyectos de desarrollo rural. "Hago la evaluación y el diagnóstico para el Estado o consultoras. Además de formulación y gestión de proyectos. En este momento, particularmente dirigidos al sector agropecuario", explica.

Posada asegura que está satisfecho con esta decisión. "Trabajar en mi casa es la mejor estrategia laboral que pude imaginar", destaca. Aunque aclara que la libertad no está exenta de costos a pagar. "Puede generarse un elevado nivel de autoexplotación, incluso mayor que si trabajara en relación de dependencia. Pero acepto el precio. Me gusta saber que el lunes a la mañana no tengo que ir a un lugar fijo. Aunque sepa que después tengo que quedarme trabajando hasta tarde", afirma.

El otro lado negativo de trabajar como consultor independiente es el riesgo de que se produzcan baches temporales, sin que aparezcan contratos. "Así que siempre hay que estar pensando en cómo hacer para armar una especie de flujo de dinero que sea más o menos estable y poder acumular reservas", explica.

Posada sostiene que en su caso resulta más conveniente trabajar de manera autónoma y no armar una empresa de consultoría. "Prefiero evitar todo tipo de gastos fijos", explica. Y por eso lo mejor es montar su espacio de trabajo en su casa para escapar de todos los costos anexos que inevitablemente aparecen al instalar una oficina. Claro que la desventaja que conlleva esa decisión es que muchas veces no puede participar de licitaciones que exigen disponer de una mayor estructura.

Sus clientes son entidades públicas, como la secretaría de Agricultura, o consultoras más grandes que lo contratan para hacer el seguimiento de algún proyecto, o agencias de financiamiento. La vía para conseguirlos pasa a través de las relaciones tejidas durante la vida académica y de las que se van anudando en el desarrollo de la misma actividad profesional.


Su especialidad es el desarrollo agropecuario, de modo que los proyectos sobre los que trabaja se llevan a cabo casi siempre en diferentes lugares del interior del país. Ello lo obliga a viajar reiteradamente, lo que, a su vez, condicionó las inversiones necesarias para montar su consultoría.

Las más importantes fueron dos computadoras portátiles. Una para los viajes y otra para usar en su departamento-oficina y ocupar menos espacio. Un celular y el servicio de Internet de banda ancha resultan también indispensables.

Los primeros pasos

Según dicen los expertos, el primer paso con el que debe comenzar el camino para poner en marcha un emprendimiento desde el hogar pasa por una evaluacion de las propias capacidades. Esto significa que hay que evitar, sobre todo, incursionar en actividades para las que uno no está preparado ni tiene suficientes conocimientos. El segundo paso es analizar cuáles de las actividades que sí domina le causan mayor placer.

"Un error que suelen cometer algunos es preguntarle al vecino o a algún amigo: ¿qué te parece que puedo hacer?. Le pueden contestar, por ejemplo: tengo el dato de que es buen negocio hacer sombreros. Arrancar de esa manera es un error. Uno tiene que empezar al revés. Plantearse qué cosas sabe hacer, qué conocimientos tiene. Hacer una lista completa y al lado anotar qué es lo que realmente le gusta. Porque yo puedo saber hacer algo, pero no lo disfruto, o no quiero hacerlo todo el día", explica Marta Alles, una consultora experta en organización empresarial y recursos humanos, y autora de numerosos libros sobre estos temas.

Alles propone un ejercicio para ayudar a identificar una posible actividad en la cual desarrollarse. "En la primera columna anoto qué es lo que sé hacer: una lista completa. En la segunda, selecciono qué cosas sé hacer y además me gustan. Y en la tercera selecciono cuáles de las cosas que incluí en la segunda columna se las puedo vender a alguien. Es decir, qué productos o servicios tienen, potencialmente, interesados en adquirirlos".

Además, advierte Alles, habrá que considerar otros factores: "como, por ejemplo, si el lugar de que dispongo en mi casa se puede adaptar a las actividades que me propongo desarrollar".

Para esta consultora, tanto la edad como la experiencia son elementos que juegan a favor para los interesados en armar un emprendimiento desde el hogar.
"Cuando se es muy joven, resulta más difícil tener los conocimientos y la disciplina necesarios para armar un emprendimiento individual", sostiene. Aunque reconoce que "ésta es una generalización y desde luego hay muchos jóvenes que pueden hacerlo y lo hacen".

No obstante, quienes trabajan desde su vivienda coinciden en que la experiencia y la edad suelen ayudar en muchos sentidos. Para empezar, ayudan a sostener una fuerte disciplina. "La casa puede actuar como un nivelador para abajo. Hay que hacerse un horario, fijarse una rutina. Vestirse para trabajar", explica Alles.
La cuestión de la disciplina implica ordenar la jornada de manera de limitar las interrupciones o distracciones en otros quehaceres durante el tiempo destinado a la actividad profesional o laboral.

"Si empiezo a pensar: ya que estoy en casa, me pongo a preparar algo, total, tengo tiempo y trabajo después, nos vamos a encontrar con que el tiempo nunca alcanza", sostiene Alles.

Además, el resto de la familia también debe aprender a respetar ese tiempo y ese espacio. "Si la tía llama para contar un chisme, mi hijo debe decirle que estoy trabajando y que llame en otro momento si no es algo urgente", sugiere la consultora .

La disciplina es un rasgo que en parte tiene que ver con el perfil de cada personalidad, pero también es posible desarrollarla, asegura Alles: "hay que armarse rutinas, usar una agenda, hacer listas de actividades a desarrollar, planificar y ajustarse a esa planificación".

Según la consultora, los emprendimientos de este tipo tienen mejores chances de éxito en aquellos momentos en que la economía anda bien, como ahora, pero esto no garantiza que las cosas salgan como uno quiere. Y, al revés, tampoco es acertado pensar que en tiempos de crisis no se puede hacer nada. "Hay una tentación de atribuir todo a lo que pasa afuera. Y entonces, si no vendo, es porque hay crisis. Pero también tengo que analizar si lo que quiero vender le interesa a alguien, o si lo tengo a buen precio", señala.

"El autoempleo puede ser una opción fantástica. Pero todo depende de cómo se la asuma. Si pienso que nací para trabajar en una gran empresa multinacional pero hago esto porque no me queda otra alternativa, mejor ni empezar", advierte la consultora.

Secretaria virtual

"Le habla Fabiana, la secretaria del doctor Pérez. Lo llamo para acordar una entrevista", desliza una voz en el clásico tono amable pero neutro de las asistentes ejecutivas. "Buen día, gracias por comunicarse con la empresa Point Argentina. Le habla Fabiana. ¿En qué lo puedo ayudar?", saluda la misma voz, un momento después, a través de otra línea telefónica, pero desde el mismo lugar. Del otro lado del teléfono, quedará la sensación de que el doctor Pérez tiene una secretaria muy profesional y que la empresa extranjera Point tiene una sucursal en Buenos Aires que parece ser muy eficiente.

La realidad es que ambos son clientes de Fabiana Schneider, quien trabajó durante varios años como secretaria en una empresa que luego se fusionó con otra y eliminó cargos como el suyo. Con ese bagaje de experiencia, Schneider se decidió a ofrecer servicios de secretaria ejecutiva a distancia a cambio de un abono mensual. Su lugar de trabajo es su propia casa.

"Realizo tareas secretariales y administrativas que se puedan hacer en forma remota. De este modo, el cliente no necesita montar una oficina. Ofrezco atención telefónica personalizada y manejo de correos electrónicos. Este es un servicio por el cual le asignamos al cliente un número telefónico especial y atendemos con un mensaje de bienvenida personalizado", explica.

Para captar clientes, en un primer momento Schneider aprovechó los contactos desarrollados mientras estaba en su anterior puesto. "Recurrí a todos mis conocidos para ofrecer mi servicio", evoca. Además, desarrolló un sitio en Internet.

También hizo cursos para tener más conocimientos sobre la actividad que se proponía realizar y consultó con especialistas.

El saldo de su experiencia le indica que, para poder realizar esta tarea, hace falta disponer de un lugar adecuado, a salvo de ruidos hogareños, una computadora y un par de líneas telefónicas independientes de las usadas por los miembros de la familia.

El taller en casa

Ricardo García tiene verdadera pasión por la electrónica. "Primero fue mi hobby. Después, fue mi carrera de estudio y ahora se convirtió en mi medio de vida", relata. García se dedica a brindar soporte técnico para computadoras, repara equipos electrónicos y atiende a clientes en proyectos de comunicación e informática en general.

"Tengo montado un taller de servicio técnico en mi casa, con todos los avances electrónicos disponibles, aunque con menos comodidades de espacio que un taller convencional. Aquí reparo desde computadoras hasta aparatos telefónicos, equipos de fax o plaquetas de control de algunos equipos de comunicaciones", enumera. La principal ventaja, dice, viene por el lado de los costos fijos. No hay que alquilar un local, y los montos de los servicios también se reducen. "La desventaja es que, por estar en casa, uno termina trabajando todo el tiempo", afirma este santafesino.

Para aumentar su cartera de clientes definió una estrategia audaz. "Contratamos a una operadora de telemarketing, le pusimos una línea y una computadora para que registre los llamados y nos dedicamos a ofrecer nuestro servicio a partir de un listado de personas", relata. Pero la mayoría de los clientes llegan a través de relaciones o de recomendaciones.

Para montar un taller de este tipo se requiere, en primer lugar, un espacio físico con una relativa independencia del resto de la casa. Y si en el hogar hay niños, será necesario contar con ciertas condiciones de seguridad para evitar accidentes y roturas de equipos. No es una actividad que pueda hacerse en un rincón del comedor o del living. En el caso de García, modificó un garage. Además, es mejor que el lugar dé a la calle, porque siempre habrá circulación de clientes.

Las inversiones en equipamiento también son relativamente importantes. "El mínimo está en alrededor de US$ 3.000, porque casi todo es importado. Hay que pensar en un osciloscopio, un generador de señales, trazadores y testers digitales, entre otras cosas", explica García. A lo cual será necesario agregar al menos unos $ 600 mensuales en servicios, como Internet de banda ancha, telefonía y electricidad.

García dispone, además, de equipos armados por él y otros adquiridos. "Tengo tres faxes y un equipo de UPS para prestar a los clientes mientras hago la reparación", explica.

Según sostiene, haber montado el taller en casa tiene ventajas y desventajas. "No quiero volver a estar en relación de dependencia, ni loco. Y montar una empresa tiene costos muy altos. Prefiero seguir así. Una de las ventajas es que permite ganar más. El problema es que nunca son ocho horas de trabajo, son diez o doce", admite.

Comida hogareña

Barbara Hofman decidió que su ideal de vida no podía transcurrir entre cuatro paredes. No le atraía el proyecto de pasar en una oficina casi todo su día, durante casi todas las semanas del año. Y eso que la empresa multinacional para la que trabajaba le ofrecía, a cambio, un sueldo aceptable y la relativa seguridad de un contrato de relación de dependencia en una compañía de primera línea.

Finalmente, decidió renunciar. Sin tener muy en claro a qué se iba a dedicar, pensó en las cosas que sabía y le gustaba hacer. Fue así como llegó a la conclusión de que quizá el mejor camino pasaba por la cocina. Ella siempre había disfrutado cocinando y eso le había permitido aprender a hacerlo sin esfuerzos.

En ese momento vivía en una zona de la ciudad de Buenos Aires donde abundaban las oficinas, y muchos de sus amigos trabajan en ellas. Se le ocurrió la idea de preparar viandas para esos oficinistas que habitualmente debían resignarse a consumir comida chatarra o de escasa calidad. Hofman les ofrecería como alternativa unas bandejas con comida casera recién hecha.

"Cocino a la mañana y vendo almuerzos preparados para la gente que trabaja en las oficinas. Son bandejas con dos opciones de menúes. Uno tradicional y una versión light", afirma. "Es un almuerzo bien preparado, como lo que uno come en su casa: desde unas milanesas con puré hasta algo bastante más elaborado. Son comidas hechas con esmero. Esto no es una rotisería que despacha comida estándar", explica con orgullo.

Cada mañana, Hofman se comunica con su contacto dentro de la oficina y le pasa el menú del día. A través de mensajes on line, se registra cuántos empleados van a hacer un pedido. Luego le informan por teléfono o correo electrónico. Una vez que sabe cuánta a gente tendrá que enviarle un almuerzo, sale a hacer las compras. Luego prepara la comida. Una vez que está lista arma las bandejas y las distribuye, oficina por oficina.

Las inversiones necesarias para poner en marcha este negocio han sido bastante modestas. "Cuando empecé, era estudiante de Historia y vivía en un monoambiente. Cocinaba para 10 o 12 personas en un anafe con dos hornallas. Era una locura, pero era lo que tenía", recuerda.

Sin embargo, Hofman aclara que, para atender a un grupo de más de 15 personas se requiere, por lo menos, una cocina hogareña común. También es necesario invertir en algunos utensilios de cocina y los elementos necesarios para armar las bandejas.

No es necesario contar con un gran espacio físico, aunque, naturalmente, una cocina amplia ayudará aumentar las posibilidades de incrementar la clientela y la comodidad para trabajar.

El dinero para hacer las compras se obtiene de la misma rotación de fondos de todos los días. Así que, aparte de un pequeño capital para comenzar a hacer las primeras compras, no es necesario disponer de mucho más.

Por otra parte, como se conoce con anticipación y con precisión cuánta comida se venderá, no es necesario arriesgar dinero comprando materia prima que luego no se pueda utilizar.

A diferencia de otras actividades que se realizan en el hogar, este negocio tiene un horario de trabajo relativamente estable y acotado. No tiende a absorber cada vez más tiempo, porque, como los oficinistas interrumpen sus tareas para almorzar aproximadamente a la misma hora, el trabajo concluye, necesariamente, al terminar la mañana. Para entonces, deberán haberse completado las tareas de coordinar para saber cuantos clientes habrá ese día, hacer las compras, cocinar y hacer el reparto.

Después de eso, la jornada termina y Hofman puede descansar hasta el día siguiente. "Tengo toda la tarde libre para hacer cualquier otra cosa", se entusiasma. Los fines de semana las oficinas están cerradas, de modo que tampoco podría trabajar aunque quisiera.

Como en un libro

Carina Hidalgo, por su parte, construyó su actividad lejos de la cocina. Es diseñadora gráfica y montó su taller en su casa de la localidad bonaerense de Vicente López. Se especializa en el diseño de libros y revistas y sus principales clientes son empresas editoriales, como Kapelusz.

"Cuando comienza el año hay que empezar a llamar a los potenciales clientes. Pero también ocurre que las mismas empresas se ponen en contacto si el nombre del diseñador es conocido.", explica. "El proceso de selección se parece bastante a un concurso. Llaman a dos o tres diseñadores, y le dan el trabajo al que más los convence. Le explican cómo es el libro que quieren hacer y se fija un plazo".

En general, los proyectos de Hidalgo se vinculan con el diseño de libros de textos y manuales para la escuela. Se trata de trabajos grandes, para editoriales de cierta envergadura, y si bien demandan mucha atención, son los que mejor se pagan. "Los trabajos chicos de pequeños diseños no me convienen mucho, porque es muy poco lo que se puede cobrar", explica.

Esta actividad está concentrada en cinco meses, entre junio y octubre. En la primera mitad del año las editoriales definen los libros que van a lanzar. Y los van pasando a los diseñadores. En octubre empiezan a entrar en la imprenta. "El cliente quiere que uno haga en cinco meses el trabajo de un año, así que durante ese período hay que lidiar con los autores e ilustradores y a veces trabajar 12 horas por día. Pero en el resto del año el trabajo es poco", relata.

Para instalar su taller, Hidalgo compró una computadora Macintosh. Una versión actual de este equipo puede costar US$ 3.500. Pero se pueden conseguir versiones anteriores o máquinas usadas por una tercera parte de ese valor. Es necesario también contar con una grabadora de CDs, un escáner y una impresora color (cuyo precio suele ubicarse en torno de los $ 4.000).

La tecnología utilizada para estos trabajos evoluciona rápidamente, lo que demanda una renovación frecuente del equipamiento. El otro insumo básico es una buena conexión de Internet de banda ancha.

En cuanto al espacio físico, no presenta demasiadas exigencias. Los clientes no necesitan venir al lugar de trabajo puesto que todos los contactos se hacen por teléfono, correo electrónico o en las oficinas de los clientes.

También en este caso, la mayor dificultad consiste en saber separar el tiempo dedicado al trabajo y el tiempo libre. "Se hace muy difícil que el trabajo no nos invada. Cuando uno tiene un horario, una vez que sale del trabajo se desenchufa hasta el otro día y listo. Acá es difícil que pase eso", reconoce Hidalgo.

Pero también aquí se hacen sentir las ventajas para la dinámica familiar. "Puedo ir a buscar a mi hija al colegio y ella puede invitar a jugar a una amiga a su casa", explica Hidalgo, consciente de que, cuando los padres trabajan todo el día fuera de casa, esto se torna directamente imposible.
Poner un emprendimiento como éste demanda, desde luego, capacitación y experiencia. Hidalgo estudió la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires y luego trabajó como diseñadora, primero en una agencia de publicidad y luego en una imprenta.

Alejandro Brittos, Clarin

Los costes del despido

La dramática situación que desde hace demasiado tiempo se vive en nuestro país en relación con el desempleo, hace realmente urgente tomar una serie de medidas verdadera­mente profundas, que vengan a suponer un "cambio de escala" a la hora de afrontar este problema, ya que no es de recibo que nuestro país tenga un 23% de desempleo, cuando la media de la Unión Europea (incluída España) se queda en un 10´9%.

En las siguientes líneas vamos a abordar solo una de las diversas causas que contribuyen a tan alta tasa de desempleo: los costes de la extinción laboral, o en definitiva, los costes del despido.

El problema: Una simple nube.

Pudiera resultar clarificador, en primer término, visualizar los costes de despido como una especie de nube negra que aparece continuamente en el horizonte empresarial, y que cuanto más oscura y cargada de agua se presenta, más difícil hace la salida del empresa­rio al campo, a ese campo de la iniciativa y la inversión empresarial, que es lo que permite la generación de puestos de trabajo.

El problema fundamental radica en que el empresario, dentro de un entorno tan competitivo como el actual, hace sus previsiones de Cuenta de Resultados, de tal forma que descuenta y anticipa esos posibles costes de despido a la hora de decidir sobre la contratación de un trabajador, y desgraciada­mente no sabemos cuántas (si miles, o cientos de miles) de estas decisiones habrán resultado negativas por esta razón a lo largo de los últimos años. Estos hipotéticos costes constituyen, por tanto, una nube que, simplemente planeando en el horizonte empresarial, moja, sin embargo, a tantos empresarios, y viene realmente empapando a un enorme número de trabajado­res potenciales; y ello en mayor medida cuanto más cargada aparezca esa nube.

La solución actual: Los paraguas.

En este sentido, la reforma laboral actualmente vigente, dentro de esa orientación ciertamente positiva que tiene, no viene a representar más que un paraguas que se le ofrece al empresario para hacer frente a la tormenta, pero que nunca llegará a evitar en todo caso el chaparrón.

Actualmente el desempleo está disminuyendo a un ritmo tal que, aunque pudiera ase­gurar­se su continuidad, llegado el siglo XXI no se habría podido resolver más que una tercera o una cuarta parte del problema. Por otra parte, de los nuevos empleos que se van creando en la actualidad, apenas un 2% son empleos estables, siendo por tanto empleos temporales la práctica totalidad de los mismos. Esta provisionalidad de los trabajadores es mucho más grave e inefi­ciente de lo que parece, no sólo para las empresas, sino para las familias, que se encuentran sin un horizonte mínimamente previsible. Hemos de convencer­nos, en este contexto, que la solución no radica tanto en ofrecer paraguas, sino en descargar la nube. Se necesita una salida estructural al problema y no meramente coyuntural.

El problema de la indeterminación.

Un primer problema en cuanto a los costes de despido es el de su indeterminación, dado que el empresario no puede hacer unos cálculos realmente ciertos de la cuantía de dichos costes. En base a la legislación actual, los costes de despido pueden situarse entre los 20 días y los 45 días por año trabajado; ello dependerá, respectivamente, de que el despido se catalogue finalmente como debido a causas objeti-vas (los cuatro supuestos contenidos en la reforma laboral), o bien como despido improcedente (en este caso, con un límite total para la indemniza­ción de 42 mensualidades), estando la decisión final, en última instancia, en manos de la autoridad judicial.

Sería conveniente, en primer lugar, despejar el farragoso camino de las previsiones al empresario, y fijar un marco de mayor certidumbre para los cálculos de esos costes estimados. Si se fijara una indemnización única, o al menos una banda de fluctuación mucho más estrecha, se podrían hacer mejor las cuentas sobre los costes potenciales del despido, dado que, según lo señalado, éstos pueden llegar a oscilar entre X (20 días/año), y el 225% de X (45 días), lo que representa una banda de indeterminación demasiado grande para unos cálculos y previsiones que aspiren a ser medianamente rigurosos. La fijación de un importe más concreto posibilitaría a los empresarios el disponer de un cierto diagnóstico, esto es, de algún tipo de noticias sobre el tiempo, o, en definitiva, de conocer, al menos, el volumen de la nube, esto es, la cuantía del posible chaparrón.

Reducción de los costes de despido: Vías alternativas.

Además de una reducción de la incertidumbre, sería necesario rebajar, de una u otra forma, el peso de esa nube de costes, tan nociva para la empresa como para los trabajado­res en busca de empleo, muchos de los cuales vienen a gravar ostensiblemente -bien es cierto que a su pesar- el erario y el déficit público, a través del subsidio de desempleo, lo cual determina, aparte de los costes implícitos para las empresas, unos altos costes reales para la colectividad social.

A este respecto, nos vamos a permitir proponer, en primera instancia, dos alternati­vas para esta reducción de los costes de despido, y en segunda instancia, una tercera vía o propuesta, la cual se podría añadir o superponer a las dos anteriores.

Una primera alternativa se centraría en unificar las indemnizaciones, esto es, disminuir los costes relativos a los despidos improceden­tes, en el sentido de homogeneizar su cuantía con los despidos objetivos o económicos, pasándo­se así a un solo tipo de indemnización, que radicaría, por tanto, en veinte días por año de antigüe­dad. Aparte del efecto disminución de la nube, es decir, de los costes empresaria­les previstos, esto tendría además dos efectos beneficiosos para el sistema económico en su conjunto: 1) Se reduciría sustan­cialmen­te el grado de incertidumbre para los empresarios, lo cual creemos que es fundamental. 2) Además, desaparecería prácticamente la vía judicial en este contexto, ante la ausencia de litigios en cuanto a la posible catalogación de los despidos.

Una segunda alternativa en prefijar, de forma cierta, una estructura discontinua o escalonada en la cuantía de la indemniza­ción por despido. Se trata igualmente de establecer una sola opción en cuanto a los tipos de despido, si bien no una cuantía fija, sino dependiente del grado de antigüe­dad alcanzado por el trabajador. Esta modalidad podría tener diversas varian­tes: por ejemplo, la inexistencia de indemniza­ción durante alguno de los primeros años del período de antigüedad, esto es, que no se alcanzara el derecho a la indemnización hasta cumplidos, por ejemplo, dos años de antigüedad (sistema vigente en varios países de la Unión Europea), o bien, una escala progresiva en la cuantía, esto es, que durante los primeros años de antigüedad la indemniza­ción fuera proporcionalmente más baja que en los últimos, entre otras posibilida­des.

Una tercera vía o alternativa, que podría ser compatible y complementaria respecto a las dos alternati­vas antes descritas, conllevaría que los costes de despido se compartieran entre las empresas y el Estado; se trata, concretamente, de abaratar estos costes para las empresas, permitiendo provisionar contablemente (considerando gasto fiscal la dotación a dicha provisión) las posibles indemnizaciones futuras por despido. Ello se podría justificar, en primer lugar, como una contrapartida del supuesto ahorro que indirectamente el erario público experimentaría con la mayor contratación y consiguiente creación de empleo (en base a la consiguiente disminución de los costes que suponen los subsidios de desempleo). Por otra parte, con este sistema se lograría una imputación más racional y homogénea de estos costes laborales, pudiendo mejorar la empresa su gestión. Además, el sistema constituiría un medio de fomentar fiscalmente el ahorro empresarial vinculado a un buen fin: el fomento del empleo estable.

En todo caso, el tema de los costes del despido, con ser fundamental, no es el único inductor de ese bochornoso diferencial que nuestro país tiene con el resto de Europa en materia de desempleo. Hay otros aspectos igualmente impor­tantes -aunque no se aborden en estas líneas- como son: a) Las características de la negociación colectiva; b) La función actual de los sindicatos en el contexto laboral; c) La participa­ción de los trabajadores en la gestión y/o en la propiedad de la empresa; d) La autoriza­ción administrativa para los despidos colectivos; e) La actual estructura de las retribucio­nes en las empresas.

Son aspectos todos ellos que necesitan igualmente de un proceso de innova­ción, de aportación de ideas, de debate abierto, y de cambios realmente estratégicos de cara a que nuestras empresas, y en definitiva la economía productiva española (la verdaderamente real y permanente), pueda estar a la altura de los tiempos que se avecinan, que nada tendrán que ver con los actuales ni con los pretéritos.

Jesús Lizcano Alvarez

Lorenzo Mendoza, el Ingeniero

Muy joven, tomó el control de la cervecera de su abuelo y la transformó en un holding continental. Nacido en Caracas en 1965, Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez es la tercera generación de una familia de exitosos empresarios venezolanos. Su abuelo, tras un comienzo como fabricante de jabón diversificó sus negocios hacia la producción de cerveza, fundando el imperio "Polar".

En su juventud, Lorenzo comenzó a insertarse desde abajo en el negocio de su familia, descargando camiones en las fábricas de la cervecera. Lentamente, fue conociendo el negocio e impregnándose de la cultura de la empresa.

Mientras estudiaba ingeniería industrial en los Estados Unidos, recibió una trágica noticia: su padre había fallecido. Su madre Leonor tomó las riendas de un imperio que ya contaba con 17.000 empleados. Tras cinco años de gestión de su madre, en 1992, Lorenzo se hizo cargo de la compañía. Desde ese momento, todos los conocerían como “el Ingeniero”.

El crecimiento fue explosivo. De la mano del nuevo CEO, la tradicional cervecera diversificó sus actividades hacia la banca, los hipermercados, las industrias petroquímicas y alimenticias. También adoptó una estrategia de expansión externa hacia los mercados de Centroamérica, Colombia, Estados Unidos, Perú y Brasil. A través de una alianza con la norteamericana Pepsico, Lorenzo creó Snacks América Latina, para exportar alimentos a todo el continente desde las plantas de Colombia.

A pesar de la apuesta por la expansión global, el Ingeniero no descuidó el tradicional mercado de su empresa. En el 2001, Polar adquirió la principal compañía venezolana de comida procesada en 500 millones de dólares. En el 2002, invirtió 140 millones en un relanzamiento completo de la imagen de la cervecera.

Hoy, con una fortuna superior a los 4.000 millones de dólares, Lorenzo sigue llevando la vida sencilla de siempre, manejando su gigantesco conglomerado lejos de las luces de la fama.

Ted Turner, magnate de alto perfil

Fundador de CNN y billonario de vida agitada. Alguna vez dijo: "prefiero ir al Infierno, el Cielo debe ser aburrido". Robert Edward "Ted" Turner nació en Cincinnati en noviembre de 1938. Mediocre estudiante, en 1960 fue expulsado de la universidad cuando se lo encontró con una mujer en su habitación.

A los 24 años, el suicidio de su padre lo dejó a cargo de su empresa de carteles. Con la compra de una radio de Atlanta en 1970, comenzó el ensamblaje de lo que sería el gigantesco Turner Broadcasting System. En 1976, expandió sus negocios con la fundación de una emisora de televisión y la adquisición de dos equipos de béisbol.

Pero su gran acierto vino en 1980 con la creación de CNN, concebida para proveer de contenidos de noticias a canales de cable norteamericanos las 24 horas. En aquel momento, muchos dijeron que Turner estaba loco, que a nadie le interesaría ver noticias a las tres de la madrugada. Unos años más tarde, Ted miraba a aquellos escépticos con una sonrisa burlona.

Durante la década de los ochenta y noventa, siguió añadiendo emisoras a su imperio televisivo. Pero su historia no tendría final feliz. En 1996, Turner Broadcasting System se fusionó con Time Warner, quedando Turner como número dos.

En el 2001, la nueva empresa se fusionó con el gigante de internet America Online, en lo que muchos calificaron como el peor negocio de la historia. La firma batió el récord histórico de pérdidas y Turner acabó renunciando en enero del 2003. Clarin.

Jerry Yang, el empresario más afortunado del mundo

El fundador de Yahoo! alguna vez reconoció que su imperio nació y creció por accidente. Nacido en 1968 en Taipei (Taiwán), Chih-Luang Yang padeció la muerte de su padre a la tierna edad de dos años. A los seis, sin perspectivas en su Taiwán natal, su madre decidió mudarse a San José (California), donde el joven Chih-Luang adoptó el nombre por el que sería mundialmente conocido: Jerry Yang.

Jerry se recibió de ingeniero en Stanford y comenzó a cursar un doctorado. Sin embargo, no eran las aulas lo suyo. En aquellos tiempos románticos de la primera Internet, él se pasaba horas encerrado en su habitación de la universidad navegando por el incipiente ciberespacio. Preocupados, familiares y amigos decían: "¿Cómo va a ganarse la vida si no estudia?". Pero, ¿cómo iban a saber que de aquel hobby surgiría un negocio multimillonario?

En abril de 1994, en las aulas de Stanford conoció a David Filo, con quien entabló una profunda amistad (que pronto sería enormemente redituable). Estos dos fanáticos de Internet lamentaban el tiempo que perdían en la búsqueda de información. Así surgió la idea que fundaría el imperio: elaborar un catálogo de sitios interesantes y de fácil acceso para ponerlo a disposición de la comunidad académica de Stanford.

El proyecto, bautizado como "Yahoo!" (cuya traducción es "rufián"), empezó a funcionar en dos computadoras apodadas Akebono y Konishiki, en honor a dos luchadores hawaianos de sumo, uno de los pasatiempos preferidos de Yang.

Yahoo experimentó un descomunal crecimiento de usuarios de los cuatro rincones de la tierra. Muy pronto, las computadoras de Stanford empezaron a quedar chicas y los jóvenes emprendedores se mudaron a los servidores de Netscape en Silicon Valley. En abril de 1995, los dos socios abandonaron definitivamente los estudios para dedicarse de lleno a los negocios.

En 1996, Yahoo comenzó a cotizar en Wall Street y sorprendió a analistas por la velocidad en que había comenzado a generar beneficios. Con una planta estable de poco más de 800 personas, en épocas de la burbuja puntocom, el valor de mercado de la empresa superaba a monstruos como Disney y Coca-Cola.

Yang se convirtió en la cara visible del dúo, dedicando buena parte de su tiempo a dictar conferencias alrededor del mundo. Sin embargo, este joven multimillonario jovial y extrovertido asegura que prefiere chatear con sus amigos antes que ocuparse de las relaciones públicas de una de las principales corporaciones de internet.

Incluso, tampoco se avergüenza por confesar el secreto de su éxito: "Yahoo es un imperio accidentalmente nacido, no por sus méritos, sino por la suerte de haber estado en el lugar adecuado y en el momento justo".Clarin.

Contabilidad: discurso científico y determinantes morales

INTRODUCCION. La contabilidad es una construcción social. Como tal, proviene del devenir histórico y de las acciones de individuos, que sólo se individúan por medio de la colectividad (Marx, 1976; Morin, 1995). Toda acción individual, mediada por la actividad cerebral de racionalización y que se desenvuelve en marcos comunicacionales y simbólicos (por tanto culturales y sociales) es enteramente moral (J. Habermas, 2000; K.O. Apel, 1991). Es decir, está mediada por valores que hacen juzgarla –a la acción– como buena o mala. Por tanto, podemos pensar, dado que la contabilidad proviene del seno de la sociedad, que ella es íntegramente moral.

La contabilidad, a más de ser fruto de la acción humana y de los hechos sociales, es uno de los elementos esenciales para motivar, impulsar y determinar nuevas acciones y nuevos hechos –particularmente los de producción y distribución de riqueza, sin ser estos los únicos –. La teoría contable (ortodoxa) nos dice que la contabilidad es la base para la toma decisiones, que tiene implicaciones para los diversos agentes. Así mismo se nos plantea que la información contable financiera debe poseer ciertas características que garanticen que la decisión será la , la , tales características, así como los fines que persiguen son apreciaciones valorativas; esto implica, a todas luces, que por la función que cumple la contabilidad, ella es también intrínsecamente un instrumento moral.

A la fecha es marginal la aproximación a una concepción moral de la contabilidad. Por lo general esta perspectiva ha estado ausente en las disertaciones de quienes han ocupado su tiempo estudiándola. Tan sólo una reducida parte de la escuela crítica en contabilidad (Tinker, Neimark, Williams, Hopwood) o también llamada escuela sociológica – organizacional, se ha ocupado de estos aspectos.

Por su parte, el proyecto predominante en el que se encumbraron los académicos de la contabilidad, fue en conseguir para esta el estatus de disciplina científica. Pero los duros cuestionamientos a la ciencia, especialmente los de las últimas cuatro décadas, son soporte para dudar de la bondad de este proyecto. Pues como lo han mostrado Marcuse, Habermas, Foucault, Bourdieu y otros, el conocimiento científico esta fuertemente relacionado con los intereses particulares provenientes de la emancipación burguesa en la modernidad, por tanto, este es predominantemente fruto y medio de su voluntad de clase. El ánimo que promueve hoy la ciencia y a los intereses que sirve es evidente.

También, se han puesto materialmente en evidencia las consecuencias del ánimo dominador y controlador de la ciencia y la técnica occidental, que amenazan con una hecatombe ambiental y ecológica, y promueven dinámicas de exclusión y marginación social.

Pero a pesar de esto, la ciencia y la tecnología están revestidas de un velo de reverencia y valoración positiva. Es decir, son aparentemente impenetrables a la crítica. Las representaciones simbólicas que entrañan la ciencia y la tecnología doblegan la voluntad del hombre que no logra entender ni relacionar muchas de las consecuencias materiales de la lógica de estas (Ángel Maya, 2000; Pág. 72.), al mismo tiempo ellas se fortalecen socialmente con un estatus que desprecia, excluye y determina las nuevas directrices de las relaciones técnicas de producción y sociales de distribución. En síntesis, la ciencia constituye un discurso (Foucault, 1987), con profundas implicaciones materiales, que sigue siendo atractivo para los hombres y por este conducto para la contabilidad.

El empeño por dar robustez científica a la contabilidad tiene como mínimo dos implicaciones de orden moral (Williams, 1990; Pág. 51). En primer caso, dado el canon de las ciencias naturales (positivas o duras) que predomina en el pensamiento epistemológico occidental, el objeto de la ciencia es el control y dominio de la realidad (de este ánimo no escapa ni el pensamiento científico Marxista). Pues bien, dado que la contabilidad trata de hechos sociales, y que el motor de estos es el hombre: esto que implicación valorativa (en sentido moral) tiene? Y este cuestionamiento es a la vez moral y práctico; es decir, en la practica quien quiere controlar al hombre?. En segundo lugar: si las ciencias solo buscan instrumentalizar los objetivos sociales, por que la perspectiva científica de la contabilidad se empecina en la satisfacción de los intereses del propietario privado en la forma del inversor de capital ?, a caso la sociedad esta constituida solo por inversores?, y la fuerza de trabajo?, y los pequeños propietarios no necesitan contabilidad y control de orden no financiero?, acaso estos no toman decisiones?. En definitiva, la pregunta trascendental de orden moral: como se juzga si la ciencia contable es buena o mala, si obra bien o mal?. Los científicos quizás dirán que esto no importa a la ciencia. Que la ciencia proviene de la y que en ella no hay lugar para juicios valorativos. Y lo peor es que todos los científicos que se aseguran respetables citan a Kuhn, pero no entienden que el paradigma es ante todo una VALORACIÓN colectiva y un acuerdo compartido, y como tal, juicio moral. La ciencia esta atravesada por juicios valorativos de orden colectivo y su naturaleza misma es de orden social y moral, esto se entiende bien en las actuales discusiones de la sociología del conocimiento y por ello se habla de socioepistemología, nuevos paradigmas, interdisciplinareidad y transdisciplinareidad.

No obstante, la contraposición entre moral y ciencia es tan antigua como la disquisición sensible – inteligible (Kant, 1980), mundo físico y de las ideas (Platón), o materialismo e idealismo. Pero los límites están rotos. Las implicaciones del mundo sensible determinan la posibilidad intelectual o del mundo de las ideas (Freud), y la fortaleza de algunas construcciones simbólicas, como la ciencia, doblegan condiciones materiales (Ángel Maya, 2000), es decir generan discursos que producen realidades (Foucault, 1987). La contabilidad esta envuelta en este drama. Unos añoramos su estatus de ciencia, otros sus ancestrales prácticas de registro y muchos la usan como mecanismo de normalización de acciones y lógica de control y disciplinamiento (Carmona,1996; Ezzamel et al, 1993), a través de instrumentalizarla simbólicamente motivando comportamientos y realizando enjuiciamientos valorativos de cosas buenas y malas, apropiadas e inapropiadas, justas e injustas, eficientes e ineficientes, legales e ilegales.

Así las cosas, este documento pretende realizar una aproximación reflexiva a tales cuestiones, a fin de contribuir en la discusión disciplinar de la contabilidad. Para ello el documento se constituye en cuatro partes y esta introducción. La primera parte es una delimitación de lo que en el documento se entiende por disciplina y se llama la atención sobre la necesidad de reconfigurar la ecuación Disciplina = Ciencia. Paso seguido se realiza una crítica a la visión científica predominante en contabilidad que ha convergido en una mirada academicista, a la que se le denominará teoría e investigación contable ortodoxa. En tercera instancia se realiza una exposición apenas marginal de los argumentos centrales que la escuela sociológica–organizativa ha realizado alrededor de las cuestiones morales en contabilidad. Finalmente se intentan presentar algunas conclusiones, no a manera de hallazgo, sino como la adopción de una postura como consecuencia de una argumentación racional.

Debo, de antemano, señalar que el método positivo esta en cuestionamiento profundo como unidad metodológica de confrontación causal de los hechos sociales. Por lo cual, mi intención de consistencia con lo planteado hace que no esgrima hipótesis contrastables sobre la temática que discutiré u objetivos instrumentales a alcanzar. No obstante existen intencionalidades que he dejado expresas en la introducción y que se constituyen como objetivos de su realización. Así mismo la disertación central que expongo, es que para un entendimiento complejo de la contabilidad, no bastan las aproximaciones academicistas, y planteo como una mirada importante de retomar para el beneficio disciplinar de la contabilidad sus implicaciones morales. La intención pues no es la de constituir una exposición científica, en lo que tradicionalmente se entiende por ella, ya que esta ciencia tiene pautas, parámetros y códigos que desplazan otras esferas de la argumentación racional y comunicativa igualmente valiosas, que pueden ayudar a desenmarañar un mundo que es complejo y diverso y que nos han hecho ver de manera unidireccional y unidimensional (Marcuse, 1984; Pág. 19).

SOBRE LA DISCIPLINA Y LO DISCIPLINAR.

El fraccionamiento de la realidad en parcelas del conocimiento fue un esquema propiciado por la dinámica de la Universidad en el siglo XIX (Morin, 1998; Pág. 8), con el auspicio del proyecto científico de la modernidad y de la dinámica propia de la división del trabajo, en este caso el intelectual, para lograr niveles de especialización que permitieran el desciframiento de la realidad a partir de la des–encriptación y representación de la vida natural y social. Tales parcelas de la realidad son conocidas aún hoy como disciplinas.

Las disciplinas científicas se caracterizan, según la perspectiva epistemológica clásica , por la identificación de unos elementos propios mínimos: el Objeto sobre el que la forma de conocimiento trata; el método por el cual es abordado tal objeto de la realidad; las teorías que se construyen a partir del paulatino descubrimiento de la misma realidad; y el sujeto mismo que conoce. Esta concepción ha sido finalmente llamada como el “monismo metodológico” (Serrano, 1996; Pág. 124), el cual supone el método positivo – inductivo como el medio más adecuado para el descubrimiento del mundo, soportándose en la observación para realizar “descripciones” de los sucesos que se repiten, constituyéndolos, finalmente por la vía de la generalización, en leyes. En lo esencial, esta perspectiva epistemológica es propia de las ciencias naturales.

Desde luego la evolución epistemológica y la filosofía de las ciencias dan cuenta de otra perspectiva metodológica que se funda en otros criterios. Ella es denominada como la perspectiva normativa. Se soporta en una argumentación lógica de distinto calibre, que pretende discutir particularidades, no directamente desde la observación, sino desde la deducción de generalidades. Es llamada la visión prescriptiva por postular el “deber ser” con un marco lógico, antes que describir lo que “es”. Independientemente de que el método se funde en otras herramientas lógicas, la perspectiva normativa ha tenido que acogerse a los elementos epistémicos presentados por el monismo metodológico.

La importancia de tal discusión es frontal para discernir el carácter de las ciencias sociales, pues, en lo predominante, el desarrollo acumulativo de las herramientas matemáticas y lógicas con las que han contado las ciencias naturales, han impreso un nivel de desconfianza sobre la validez de metodologías distintas a la positivista. Con ello, el carácter de cientificidad de las disciplinas sociales, se ha visto desvirtuado en ocasiones, por la naturaleza de su método. Esto ha llevado, a que las disciplinas sociales con el mayor nivel de manejo matemático en su formalización y validación conceptual (como es el caso de la economía por ejemplo), adquieran el calificativo de ser ciencias sociales maduras. Es decir, ante el despliegue de sofisticación que presente una disciplina social similar al instrumental de las disciplinas naturales, ésta será mejor recibida en el seno de las Ciencias. Esto es fruto de la predominancia del paradigma mecanicista de la ciencia (Horkheimer, 1995; Pág. 23.), que hace entender al mundo y la vida como un conjunto de regularidades.

Las actuales discusiones en la filosofía de las ciencias, la sociología del conocimiento y la socio-epistemología, están cuestionando el carácter hegemónico de la visión positivista.

Siguiendo a Evelyn Fox Kéller (1991; Pág. 184), debe entenderse a la Ciencia como una construcción social, realizada por hombres socialmente interrelacionados e irradiados por un contexto. Es decir, el conocimiento científico no esta allí, afuera del hombre para actuar sobre él ; por el contrario, el hombre construye la Ciencia desde su capacidad racional, por tanto la ciencia es una construcción simbólica del hombre que, en todo caso, prescribe formas de relacionamiento material del hombre con el contexto social y natural. En este sentido la objetividad como valor fulgurante del monismo metodológico es más bien una intención, y tal criterio de “objetividad” es fruto del origen histórico y del ethos ideológico mismo de la ciencia positiva (Habermas, 1997). Todo ello influye, indudablemente, en lo que hoy conocemos como Ciencia, pero sin lugar a dudas cuestiona el ánimo dominador y controlador del hombre que es poco “deseable” para unas ciencias sociales que actúen en pro del bienestar social.

Estos elementos esbozan la perspectiva con la que occidente se ha adscrito al conocimiento científico. Lo perjudicial de esta mirada es que ha acabado subsumiendo a la disciplina en la ciencia (Morin, 1998). Es decir, las formas sistemáticas de conocer, explicar, representar e interpretar el mundo como lo son la filosofía, las artes, etc, nada tienen que hacer alrededor de los de “conocer” los hechos sociales y los fenómenos naturales como lo pretende hacer la ciencia.

Pues bien, la filosofía y las artes son el germen mismo de la ciencia moderna; sus preocupaciones no son meras especulaciones de orden metafísico; La ética y la estética son condiciones propias de la naturaleza humana y social. Su forma de conocer la realidad puede no ser explícitamente causal (es decir conocer las causas finales de los hechos), pero representan un agregado cognoscitivo, histórico, humanista, vitalista y sociológico que es primordial para entender el complejo mundo (Morin, 1995; Fox Keller, 1991), la naturaleza, la belleza y diversidad de la vida. A demás su preocupación central es el hombre en sí mismo, y este es un valor más preciado que la intención de controlar y dominar la naturaleza y al propio hombre.

En síntesis, la búsqueda de una disciplinariedad no puede radicar exclusivamente en la consolidación de saberes, prácticas y procesos a la usanza que predomina en la ciencia occidental marcadamente positiva. El conocimiento disciplinar trasciende de la mirada utilitarista del mundo social y natural que lanza la perspectiva científica hegemónica sobre estos, y debe buscar más bien lograr los mecanismos de interrelación que hagan más armónica la existencia del hombre y la vida en la tierra; esto es ecologizar los saberes (Fals Borda, 2002; Pág. 4). Las miradas antropocentrista y eurocentrista que caracterizan el momento histórico de nuestra cultura, imponen fuertes “obstáculos epistemológicos” (Bachelard, 1948; Pág. 17.) y sus propios juicios valorativos sobre la realidad que existe y que el propio hombre construye. Plantear que la realidad esta compuesta exclusivamente por objetos intransitivos no da cabida a las posibilidades transformadoras y creadoras del hombre, ya que dada su naturaleza social, el hombre construye parte del mundo, el mundo social y cultural, el universo simbólico con el que se interpreta la propia vida natural y biológica (Ángel Maya, 2000).

Quien puede dudar que los esfuerzos axiomatizadores y formalizadores de la economía neoclásica no son realizaciones “científicas” (Guillaune, Attali, 1976). Pero y cual es la consecuencia en el bienestar del hombre de tales aportes?. En que se ha beneficiado el hombre al concebir a los hechos económicos como fenómenos naturales (leyes de mercado), según lo propone esta lógica?. Pienso que estos desarrollos han tenido una intima relación con la gestión del capital para su auto-acrecentamiento y concentración más que con el beneficio humano y el bienestar social (Lange, 1978). De que sirve la cura para el sida, que sea desarrollada por la ciencia en los laboratorios farmacéuticos, si la posibilidad de su acceso para los hombres y la sociedad esta reducida a las “naturales” relaciones especulativas que el mercado genera?. Por tanto, no es conveniente seguir asimilando exclusivamente “Disciplina” con “Ciencia”.

Concluyendo, debemos señalar que la disciplina no es cientificismo. El cientificismo es academicismo y hoy el academicismo raya en tecnocracia. La disciplina es la sistematización de conocimientos fruto de la sociedad y al servicio de esta, para el bienestar de sus miembros. La disciplina como forma de conocer implica el inalienable compromiso de servir al hombre para que este se emancipe de la necesidad, entendiendo su condición animal y su diferencia de estos (Horkheimer & Adorno, 1969; Pág 64.). El propósito de la disciplina es comprender las partes y elementos que constituyen al hombre en tanto unidad biológica y miembro social, en tanto elemento de un complejo sistema del que es parte, no su totalidad. Por esto, mientras no se tengan en cuenta los fuertes cuestionamientos a una ciencia unidireccional, unidimensional, fraccionada en parcelas de la realidad, enraizada en intereses de clase e instrumentalizada para la gestión del capital, no es apropiado encumbrarnos exclusivamente, “a priori”, en un proyecto científico contable como nuestra opción disciplinar.

LA MIRADA CIENTÍFICA EN CONTABILIDAD.

Durante el siglo XX, pero especialmente en las últimas cinco décadas, la contabilidad vivió un proceso interesante que pretendió erigirla como ciencia a la luz de los postulados básicos del conocimiento occidental moderno.

Los orígenes de estas aspiraciones, de manera sistemática y de compromiso colectivo e institucional , pueden haberse dado en la crisis financiera norteamericana, en el crack de 1930 (Tua Pereda, 1982, 1992). La contabilidad afronto la mayor parte de la responsabilidad de esta crisis, como lo ha venido haciendo en varias de las sucesivas oleadas recesivas y especulativas del capital (Mandel Ernest, 1986; Pag. 71.); la última bien publicitada con los escándalos financieros de Enrom, K-market y Worldcom, entre otros. Uno de los argumentos esgrimidos por aquel entonces para encubrir los orígenes estructurales de la crisis, fue recurriendo a la laxitud y vacuidad de la contabilidad de las firmas –elemento cierto pero insuficiente para explicar la naturaleza y orígenes de los hechos–. La solución propuesta, desde el seno de la contabilidad expresada en sus agremiaciones profesionales y los centros académicos norteamericanos, fue, por supuesto, la de recubrir de consuntividad científica a la contabilidad.

Este proyecto comprometió a un sin numero de estudiosos de la economía y la gestión y catapultó la consolidación de la contabilidad a nivel universitario en varios países del norte, logrando conseguir así una mayor resonancia los académicos contables (García Benau, 1997; Pág. 265.).

Los esfuerzos han sido gigantescos, ya que la apropiación de herramientas de las diversas ciencias duras y de varias de las perspectivas de las ciencias sociales, llevaron a la contabilidad a vivir procesos acelerados, a implantar y adoptar lógicas forjadas por otras áreas de la razón y del conocimiento a través de extensos periodos de tiempo, y a experimentar saltos cognoscitivos y epistemológicos amplísimos.

Los primeros desarrollos buscaron identificar los elementos que la visión epistemológica clásica había planteado, es decir los elementos del monismo metodológico. Por esta vía, pronto cobro relevancia la estructuración de un cuerpo de conocimientos que identificara el origen de las practicas contables convencionales en las organizaciones y que abstrajeran de la forma jurídica y técnica de los registros la esencia misma éstas, a fin de luego direccionarlas hacia prácticas y técnicas consistentes con la lógica propia de las relaciones de capital que estaban siendo maduradas y estudiadas por la doctrina económica y que se vivenciaban en el día a día de las relaciones de mercado. Este es el origen de lo que se denominó “teorías contables”.

Muchas de estas teorías se fundamentaron en las lógicas diversas que las metodologías positivas, normativas, teleológicas, etc., habían implementado en las ciencias naturales y que comenzaban a tener un auge significativo en las ciencias sociales. La pretensión de toda teoría científica en la modernidad, es erigirse como simplificación omnicomprensiva de la realidad que trata (Horkheimer, 1995). En contabilidad este conflicto significó la incompatibilidad de varios planteamientos y estructuras de teoría (Hendriksen, 1970; pp 1–24). Pero con una y otra vertiente metodológica, a partir de importantes trabajos anteriores , Mattessich (1957,1965, 1967, 1972, 1995) logra plantear una estructura formal de la teoría de la contabilidad . Esta estructura es uno de los mayores aportes de lo epistemológico a la contabilidad y es el acuerdo mínimo para entender los desarrollos que predominantemente hemos llamado disciplinares. Esta estructura diferencia entre subsistemas de contabilidad como lo serían la Contabilidad Financiera, la Contabilidad Administrativa, la Contabilidad Gubernamental, entre otras, de la teoría general de la contabilidad; así mismo plantea diferenciaciones entre micro y macro contabilidad, esenciales para determinar el alcance y posibilidades del conocimiento y las practicas contables. Es decir, a partir de la formalización de Mattessich, se puede argumentar conceptualmente que la contabilidad no se circunscribe exclusivamente al ámbito de los valores de cambio (expresiones financieras), como tan sólo a unidades empresariales.

A pesar de que los elementos planteados en la teoría contable no han logrado consistencia epistemológica, desde mediados de la década del 70 las inquietudes académicas de la contabilidad cambiaron de centro de interés. Ya no importaron más las discusiones sobre la naturaleza del conocimiento contable, la lógica y funcionalidad de su operar (Cea Garcia, 1994), si no que por el contrario se tornaron preponderantes los desarrollos aplicativos para intentar legitimar la construcción que se venia realizando.

Incluso muchas de sus aplicaciones no fueron desarrolladas por los autores de los ejemplares centrales de la teoría que entregaba consistencia al proyecto científico contable. Esto puede deberse a que luego de legitimada una serie de prácticas y normas procedimentales de contabilidad, a partir de la consolidación de marcos conceptuales, estaban cubiertas, para muchos, las necesidades del “conocimiento contable básico” y lo que restaba era conseguir la aplicabilidad de estos y otros criterios para la acumulación y gestión del capital, las utilidades y, por supuesto –el caballo de trabajo de la academia contable de los últimos 30 años– las necesidades de los usuarios.

Como lo argumenta Cea Garcia (1994; Pág 36.), las preocupaciones por unos postulados consistentes con la racionalidad financiera se abandonaron por parte de la investigación contable, para entregarse a la tardía entrada del paradigma empirista en contabilidad (Neimark; 1990; Tinker & Neimark, 1982). Desde aquí, toma un auge bien relevante la aplicación de los métodos matemáticos, estadísticos y observacionales, para pautas y acciones, fundamentalmente empresariales, desde la contabilidad. Esta perspectiva ha sido denominada “Nueva Investigación Empírica”; nueva, pues el positivismo ya tenia un recorrido en contabilidad (con Paton; Litletton; Grady), el denominado paradigma antropológico inductivo (Belkaoui,1996).

Los desarrollos aplicativos del positivismo en contabilidad se han fundamentado en tomar teorías, predominantemente también positivas, de otras disciplinas y aplicarlas para probar hipótesis instrumentales desde observaciones particulares intentando las implicaciones contables (en tanto técnicas, procedimientos, normas, regulación, etc) y el desenvolvimiento empresarial (Kaplan & Ruland). Su soporte conceptual es la aplicación de la teoría clásica de la organización, la teoría neoclásica de la economía, los desarrollos de la nueva economía institucional y en general los desarrollos ortodoxos de la microeconomía a la contabilidad de empresa (Giner Inchausti, 1995). También es común la adopción de varias de las teorías conductistas en psicología y algunas vertientes del funcionalismo sociológico. La aplicación de métodos econométricos y estadísticos es la base de sus investigaciones, a partir de desarrollar sofisticados modelos para explicar e interrelacionar variables. Por tanto, la perspectiva positiva de la economía y de otras ciencias sociales es, en general, el elemento más utilizado en esta perspectiva.

Las temáticas centrales a las que se ha volcado esta perspectiva en contabilidad son: los efectos económicos de la normativa contable, la hipótesis de eficiencia de mercado de valores, la regulación de la provisión de información, la teoría de la Agencia y sus aplicaciones inter y extra firma (desarrollos de la economía de la información), la medición del desempeño de la gestión (performance), finanzas y mercado de valores, contabilidad de gestión e ingeniería organizacional (Kaplan & Ruland), entre otros.

Como podemos observar, el universo de los desarrollos científicos en contabilidad es inmenso, así como su potencial incalculable. Pero si no se le imprime un sentido social y crítico a tales desarrollos, pueden resultar igualmente devastadores. Cuando todo este conocimiento se automatiza en manos de la tecnoestructura, lo apenas común es que degenere en academicismo. Es decir conocimiento que dice reproducirse para si mismo, cuando en el fondo se reproduce sólo para una cosa: Gestión del Capital. Y ello no sería malo, si no existiera el escrutinio a las relaciones de capital que permiten las evidencias de nuestra contemporaneidad. La sociedad no es capitalista, ella apenas sobrevive a este esquema –que es una cosa diferente–, Los capitalistas (poseedores de capital) son bien pocos. Por ello, las relaciones de capital extinguen el contenido de lo social (Baudrillard, 1987; Pag.175.), a pesar de ser estas un producto de la colectividad (Marx, 1976). Por que los hombres ya no están en pos de la sociedad, lo están en función del capital, y con ellos toda la majestuosidad de su conocimiento.

Ahora bien, los elementos básicos para realizar una crítica a esta visión de la ciencia contable – la más preponderante en la academia – son: a) los juicios que formula la filosofía posmodernista a toda la ciencia positiva, a saber (el sujeto racional soberano; la racionalidad instrumental como asimilación exclusiva a la acción racional; la critica al conocimiento como representación del mundo; el método empírico – positivo como descripción), b) los fundamentos en la doctrina económica hegemónica (léase neoclásica y nueva microeconomía) y el consiguiente reduccionismo económico, c) la unidireccional construcción de teorías fundadas en el “Usuario”, d) su participación en la bifurcación del universo contable entre: Profesional y Académico (disciplinar en el contexto colombiano), y e) el impacto de esta mirada sobre las condiciones materiales de la sociedad.

Alrededor de las observaciones que realiza la posmodernidad, me referiré brevemente a las objeciones sobre el conocimiento como representación y al método empírico-positivo como descripción, ya que mi dominio sobre los elementos de esta “doctrina” (si se le puede llamar así, Foucault se disgustaría por supuesto) son bien pocos.

La teoría epistemológica moderna, plantea que los cánones básicos que debe observar el conocimiento, son necesarios dado que en la naturaleza los objetos son intransitivos, es decir permanecen constantes en el tiempo; ellos están hay aun cuando nadie conozca de ellos. Pues bien, es indudable que el sol, la luna, la tierra y Marte, están hay, no los puso el hombre. El pescado tiene células; el hombre sistemas; y cuando el corazón falla, los seres vivos de células oxigenadas pueden morir. Pero en algún momento de la historia (la Grecia jonica, donde había ciencia p.e.), la célula no era nada. La base misma de la existencia fueron los elementos (aire, tierra, fuego, agua), luego fue la célula, el átomo, ahora el quantum. Esto que es?. Que el objeto esta allí, afuera?. Pues claro. Pero sobre él obra el hombre que conoce, que interpreta, que genera los elementos conceptuales y materiales para abordar el objeto, y en esa medida el objeto no es solamente intransitivo, es histórico. Este elemento ya lo había planteado Marx cuando realiza la crítica a Feuerbach sobre el estado de la Naturaleza (Marx, 1981), y con este argumento hay que tener mucho cuidado pues es peligroso.

Así que con esta tesis, el conocimiento se entiende desde la modernidad como el mecanismo para reflejar, proyectar, en últimas, un mundo objetivamente externo a quien conoce, unas entidades del mundo “verdad” diría Nietzsche. Como lo hemos señalado de atrás, el conocimiento a la vez que representa el mundo, lo crea, genera pautas de comprensión e interrelación con las que se direccionan las acciones para transformar y entender el mundo material. Esto es tanto más problemático para las disciplinas sociales como para las naturales.

En contabilidad esto es básico. La pretendida teoría científica de la contabilidad plantea que ella esta encargada de medir, controlar y la riqueza (Requena, 1978) y sobre este pilar la teoría de la representación tiene una cabida amplísima en contabilidad [Ijiri (1967), Chambers (1966), Ijiiri, knight & Jaedike (1966), Mattessich (1964), entre otros]. La contabilidad captura unos fenómenos (tremendo problema confundir fenómenos con hechos sociales) y los representa, y pretendidamente esa “es” la realidad. Por medio de la contabilidad se muestran como es el “mundo de los negocios”, de las relaciones sociales productivas y distributivas, se aterriza a la materialidad el discurso económico de leyes de mercado y se reproducen las pautas comportamentales de los agentes.

En tal concepción descansa el inmenso poder de la contabilidad. La contabilidad hace visibles realidades y construye otras, este es el “poder constitutivo de la contabilidad” (Carrasco Fenech & Larrinaga, 1997; Pág. 69). El problema no es eventualmente de maquillaje de los estados financieros, que perjudiquen los intereses de los propietarios, inversores o deudores; el problema es que los estados financieros pueden estar permanentemente maquillados para la sociedad.

En este mismo sentido, los elementos que esboza la perspectiva positiva, se fundan en la creencia de que la observación permite la , y que la comprobación empírica es siempre también una que refuerza la anterior. Los importantes trabajos de Miller (1994) , muestran que cuando se describen comportamientos, pautas, formas de entender las cosas, los objetos, se PRESCRIBE a que su entendimiento este mediado por tal descripción. En ciencias sociales, se describe un hecho, se soporta con datos, cifras estadísticas, y se presenta para que sujetos racionales actúen; pues bien la consecuencia es que los datos descriptivos, resultan prescribiendo las acciones humanas, dada la posibilidad reflexiva de la razón y la naturaleza de Intereses que determinan a los hombres, esto es fruto de la acción comunicativa (Habermas, J. 1987; Apel K.O., 1991) y de su revelación de intereses.

Cuando se quiere privatizar una empresa pública, no hay mejor elemento que unas desoladoras cifras financieras en su balance y estado de resultados, que permitan a los agenciadores de la privatización anunciar , y legitimar un discurso, acerca de que es mejor recibir algo de manos de otro interesado, que seguir dilapidando los recursos públicos. Este es el poder comunicativo y constitutivo de la contabilidad. El centro de estos argumentos se desarrolla más adelante, en el apartado sobre la aproximación moral a la contabilidad.

Ahora bien, respecto a los elementos para criticar la fundamentación de la vertiente predominante de la teoría contable en la economía neoclásica, no se apartan mucho de la crítica misma que pueda hacerse a la economía. La extensión en este apartado daría para todo un tratado, que por supuesto no estoy en condiciones ni con la intención de desarrollar; pero baste decir que la concepción de las relaciones sociales como “leyes” de mercado, es suficiente para ausentar cualquier posibilidad de la acción del hombre en la transformación del statu quo (Attali, Guillaume, 1976; Pág. 31 ss). La concepción del hombre racional soberano con completa información y perfecta movilidad, y las pretensiones de productividad al infinito, dan para echar abajo gran parte la doctrina económica hegemónica. Sólo los débiles de corazón no entienden esto. En fin, no me compete entrar en esta discusión (por espacio y especificidad temática), ya que incluso a algunos de quienes competía, señalaron en el ocaso de su vida:
“Durante muchos años he trabajado como profesora de teoría económica. Me gustaría estar segura de que me he ganado la vida honestamente; pero, a menudo, tengo mis dudas”.
Joan Robinson. Teachig Economics. (Attali & Guillaume,1976; pag.25.)
Podemos señalar, como una de las mayores consecuencias de esta fundamentación, que el eclipse logrado por la economía sobre la corriente predominante en la ciencia contable, pronto le hizo creer que las discusiones sobre la naturaleza de su conocimiento y los formalismos de la epistemología eran innecesarios ; en cambio, ensalzo el prestigio y “utilidad” de los desarrollos aplicativos y pragmáticos y empujo a la contabilidad exclusivamente hacia ellos (Cea Garcia, 1994).

Al respecto de la tendencia predominante en las teorías contables, de la preocupación por el como eje central en su consolidación y del llamado paradigma de la utilidad para la toma de decisiones (Belkaoui, 1996; Tua,1991), debemos señalar que ello esta en consonancia con el espíritu utilitarista y pragmático, también heredado de la mirada economicista y del ideario del proyecto científico en contabilidad. La construcción de la teoría contable desde el usuario, usualmente se ha soportado en la “desventaja” de éste frente al emisor de la información contable (Tua, 1982), y a la necesidad de mediar y regular tal “asimetría” de información del primero respecto al segundo (Giner Inchausti, 1995); esto es bien predecible en un marco de relaciones sociales y de esquemas productivos en los que hay una separación entre gestión y propiedad del capital (Galbraith), como en la que emergió tal paradigma. Al darse esta separación es indispensable información que satisfaga necesidades del primero, así como que la regulación de tal información sea consistente con la salvaguarda de los intereses del propietario en nombre del “interés general”. Desde luego la tecnoestructura también hizo de las suyas y pronto influencio al regulador; este es el origen de la mirada de los enfoques de agencia en contabilidad (Mattessich, 1995)

Pero a pesar de lo consistente de esto, cabe a bien notar que la debilidad del usuario no es plenamente custodiada por la regulación soportada en una teoría que no tiene en cuenta las profundas implicaciones que “deslizan” en su mensaje quienes construyen la información ( Neimark, 1990; Hopwood, 1985; Tinker & Neimark, 1982). Es decir, no basta con una estandarización de parámetros homogéneos para garantizar que la heterogeneidad de intereses de las firmas productoras y de los responsables de tal información, no impriman particulares características a los informes contables y financieros.

La contabilidad, entendida como sistema de información y como elemento de una acción comunicativa, debe lograr, en consonancia con lo propuesto por Habermas alrededor de que toda información “debe” ser germen de comunicación , que la acción comunicativa sea satisfecha, atendiendo a los elementos de: a) producir un mensaje racional, b) de códigos semejantes, c) expresadora de la interioridad del emisor y aceptada por la interlocución como cierta, en razón de la posibilidad de interacción del receptor (Habermas, 1987). Ahora, como lo señala Williams (1990; Pág 12): como interlocuta el usuario de la información financiera?, esta es para el autor, soportado en Habermas, una imposibilidad comunicativa que deja al descubierto el poder de la contabilidad, como el de los medios informativos masivos (TV, Radio, Prensa), para generar realidad de acuerdo al interés del emisor, pese a las múltiples formas de regulación, por medio de su mensaje público (Williams, 2000; Pág 17 ss).

Atendiendo a lo anteriormente expuesto, al impacto que los informes contables tienen sobre la sociedad –independientemente de haberse confeccionado atendiendo a unas necesidades bien definidas y particulares–, a los escándalos financieros que se producen en el capitalismo y por los que se enjuicia a la contabilidad en un eterno retorno (Nietzsche), con base en todo ello, cabe cuestionar a la teoría contable ortodoxa y preguntarnos por la utilidad práctica y moral de una teoría desde el emisor. Esto es condición sine qua non para entender a la contabilidad como un sistema de información y su papel moral como motivador de la praxis (Williams, 2000).

En cuanto a la bifurcación auspiciada por la visión de la ciencia contable, entre académico y profesional, debemos señalar, que aun cuando no es el positivismo el único culpable de tal separación, si ha influenciado la ampliación de la brecha que separa a académicos y profesionales en todo el mundo contable (Garcia Benau, 1997; Pág. 268), debido primordialmente a la aplicación de modelos econométricos y matemáticos y a la utilización de ordenadores, para explicar variables, lo que dificulta el acceso a diferentes visiones y desarrollos científicos por parte de los contadores profesionales. Los orígenes de esta separación, conocidos en la literatura como Gap, se pueden deber, al pragmatismo que sigue reinando en los procesos educativos y a la falta de articulación entre investigación y práctica. Desde una mirada sociológica, la fragmentación planteada por Weber (1967), respecto al politico y el científico, bien puede tornarse importante para discutir este tópico, entendiendo aquí al profesional, como el político que interactúa en la cotidianidad de la práctica, que verdaderamente transforma el mundo.

Finalmente, el impacto de la mirada científica de la contabilidad sobre las condiciones materiales de la sociedad. Sobre este particular podemos señalar que la contabilidad ha sido medio para la instrumentalización del neoliberalismo. Las perspectivas de eficientismo trastocan múltiples actividades relacionales de los hombres, y la contabilidad ha sido su mejor medio de expresión y medida; indicadores de productividad, de rendimiento, el llamado “valor económico agregado”, el ROI, entre muchos otros. La contabilidad de las organizaciones privadas ha sido proyectada como medio “idóneo” para expresar las relaciones diversas de entidades con objetivos y propósitos diferentes a la acumulación privada de capital. La contabilidad gubernamental fundada en las miradas patrimonialistas es expresión de este error, que auspicia la vertiente predominante de la contabilidad académica (Cea Garcia, 1994), y que permite una privatización (en el sentido no solo de traslado de la propiedad si no de una despolitización) de los espacios mas diversos de lo público. La contabilidad cientificista se ha preocupado por maximizar las dinámicas de extracción de plusvalía y des-asalarización de las relaciones patronales, desde luego con el auspicio de parámetros superestructurales de orden ideológico y de las condiciones estructurales del capital. La contabilidad ha secundado la primacía de las relaciones del capital por sobre las del trabajo (Ariza, 2002; Pág. 12.). En suma, la mirada científica que ha predominado, poco a cuestionado la relación Contabilidad – sociedad, y su papel al servicio de esta.

LA CONTABILIDAD Y SU PAPEL EN EL ORDEN MORAL.

Si tenemos que admitir que la contabilidad es una práctica y una construcción social, debemos comenzar a entender que sus implicaciones y el alcance de sus técnicas, de su lenguaje complejo y de su simbolismo, van más allá de relaciones Inter-organización o Inter-empresa (Carrasco & Larrinaga, 1997). Para consolidar una mirada en este sentido, debe entenderse por tanto, que la contabilidad esta constituida por un conjunto de representaciones simbólicas y una cantidad (muy amplia) de elementos materiales a manera de instrumentos técnicos, que impactan directamente la manera como las organizaciones se relacionan con el entorno. Cuando las organizaciones son más fuertes que el entorno –el caso de las trasnacionales- ellas lo condicionan, lo transforman, lo determinan y así la contabilidad hace parte de este proceso (Hopwood, 1985).

En el marco de las representaciones simbólicas, la contabilidad opera reproduciendo códigos que son juzgados como buenos o malos a partir de criterios de valor generales, consolidados en la sociedad a través de extensos procesos históricos y que ella misma ha reforzado. Las representaciones simbólicas más generales de la contabilidad – las que expresan cifras financieras p.e. – descansan sobre un ethos profundamente utilitarista y liberal (en el sentido moral y político) que genera superestructuras que cumplen roles de regulación social y que reproducen el statu quo, a favor de unos intereses particulares. La contabilidad como construcción material, se constituye por herramientas y mecanismos para proporcionar información y desarrollar control (Ezzamel, 1993). Estos elementos simbólicos y materiales confluyen y en el orden vigente, desde una mirada sociológica, se puede plantear que la contabilidad es parte integral de la racionalidad instrumental del capital (Weber, 1997; Pág 76.).

Todo orden moral se fundamenta en generar una sujeción consiente e inconsciente de los miembros de una colectividad para regular las relaciones materiales vigentes y para que, también desde una perspectiva sociológica, se garantice una cohesión en torno a un estado de cosas consolidado históricamente (Habermas, 2000).

El instrumental material con el que cuenta la contabilidad se constituye en una tecnología que permite intervenir sobre las acciones de otros, controlarlos, transformarlos, dirigirlos hacia fines específicos. Esta tecnología esté integrada por las practicas contables que en su aplicación inventan, crean, la forma de comprender los fenómenos económicos y sociales, y de generar las vías a través de las cuales se puede reaccionar ante los mismos y modificarlos (Carrasco & Larrinaga, 1997; Pág 67 ss). Las practicas y técnicas contables persiguen la creación de una imagen de la realidad a la que se aplican (Requena, 1978; Hines 1980). Evidentemente esta imagen es imperfecta, pero es una imagen poderosa, ya que ella se constituye a partir del universo de las expresiones financieras, “los valores de cambio”, a los que la sociedad occidental da tanto aprecio y que se constituyen en el elemento que actualmente determina las relaciones sociales.

El poder de esta tecnología se concreta en la capacidad que tienen las prácticas contables para reducir, transformar, la diversidad de relaciones físicas y hechos económicos en cifras financieras, en su capacidad de homogenización y en la aparente objetividad que representan tales cifras duras. Es decir, la tecnología contable consigue reducir la complejidad de actividades y procesos, cualitativamente muy diversos, a números que los transforma en comparables. Estos números, estas cifras, son usados para determinar acciones, gestionar empresas y con ellos personas y relaciones ínter-subjetivas. A través de los mismos se puede ejercitar un poder disciplinar capaz de moldear el comportamiento de los individuos, establecer normas de conducta, exigir esfuerzos, generar amenazas de cierre, de despidos, etc. (Carrasco & Larrinaga, 1997).

Ahora bien, en el marco de la materialidad de las técnicas contables y su pretendida cientificidad, a ella se le otorga un prestigio y una autoridad social a partir de su pretendida neutralidad y objetividad, de su aparente alejamiento de los conflictos políticos y sociales. Estos valores son recibidos de las superestructuras ideológicas que se han constituido desde la modernidad y que colonizan las representaciones contables, para que por medio de la contabilidad se sigan reproduciendo en la cotidianidad de las relaciones sociales (Williams, 2000).

El despliegue simbólico de la contabilidad se manifiesta por igual en los elementos lingüísticos que esta concreta en la organización, como eficiencia, eficacia, rentabilidad, beneficio (en sentido mayor output que imput), capitalización, etc, que se difuminan por las relaciones más cotidianas del interrelacionamiento social, así como en una “semiótica” de sus códigos, que colonizan espacios de actuación no propios de relaciones productivas.

En concreto, el output que produce el proceso contable afecta directamente la imagen del mundo en que vivimos; a las ideas que nos formamos acerca de los individuos, las organizaciones y la sociedad en su conjunto (país quebrado, insostenible, sociedad opulenta, etc, p.e.) y las decisiones que tomamos en la administración de nuestras vidas y las de los demás. Por esta vía, se reproducen valores cohesionadores que cumplen funciones morales y que determinan las acciones presentes y futuras.

El esfuerzo para consolidar una aproximación moral a la contabilidad, requiere que el marco conceptual de lo que se ha denominada teoría general de sistemas sea evaluado a la luz de las particularidades de un sistema informativo que trastoca las dinámicas de la acción comunicativa (Habermas, 2000). Esta vía es inconmensurablemente valiosa para consolidar una opción diferente de disciplina contable.

Las aproximaciones semióticas a la contabilidad son apenas marginales, pero de ellas deben brotar luces encausadoras que faciliten un acercamiento a la complejidad contable.

Conclusiones.
Es necesario realizar un detallado escrutinio de los desarrollos “científicos” en contabilidad, ya que su extensión temática y sus ejemplares son muchos. No obstante lo anterior, es peligroso apostarle a un proyecto disciplinar contable centrado tan sólo en la mirada científica, bajo los desarrollos que cocino la modernidad.

La contabilidad cumple un papel en el orden moral, la aproximación a este tópico es marginal y requiere un arduo trabajo que potencie dinámicas de aproximación a tal problemática. La búsqueda del bienestar social debe primar en la consolidación de saberes y de conocimientos sistemáticamente organizados.

Los desarrollos contemporáneos de la contabilidad como ciencia, no apuestan a una transformación de las condiciones de vida en pro del hombre y de la organización social. La aparente actividad racional que nos alejo de los mitos, con el concurso de buena parte del inconcluso proyecto moderno, nos lanzó a las manos del más grande mito que haya de haber reinado en la tierra “el capital”.

La pobreza de estas conclusiones, no muestra más que el desconocimiento del amplio camino por recorrer en contabilidad, con un sentido crítico, riguroso e interdisciplinar que le apueste al conocimiento para la emancipación.

Mauricio Gómez Villegas

¿Hacia adonde va la inversión en tecnologías de la información (TI)?

Los CIOs más importantes de la Argentina cuentan sus recetas. Cincuenta y dos jefes informáticos del país fueron parte de una encuesta de Accenture sobre la tendencia de inversión en infraestructura tecnológica en el mundo y en la Argentina. Consultados por la "próxima generación", dicen que el desafío es "soportar el crecimiento del negocio".

Hace mucho que la tecnología es imprescindible. En ese contexto, se supone que una ley de hierro es: a mayor capacidad técnica, más posibilidades de competir en el mercado. Por eso, las decisiones en inversión en tecnología de la información (TI) se vuelven cada vez más sofisticadas y es necesario un modelo a seguir para llevar adelante el negocio.

Y quién mejor que los 52 CIO's (Chief Information Officer = director de Informática) más importantes del sector para identificar los desafíos clave en el área del TI, conocer las principales acciones en la materia y entender la posición de nuestro país respecto al resto. La consultora Accenture (en el marco de su unión oficial con HP), realizó estas preguntas y presentó sus principales conclusiones a en la Encuesta global en tendencias de inversión en infraestructura tecnológica y su impacto en el ámbito de la informática (gestión, aplicaciones, seguridad, costos y otros).

"Hoy, los CIOs responden de forma distinta a la tradicional, entienden que el rol de la empresa y el de ellos se deben transformar. En la encuesta, vemos que las etapas de estandarización y consolidación son los temas de hoy, y que el próximo paso, que es la virtualización, están en distinto grado de adopción en el país", comenta Pablo Schuster, el responsable del área de tecnología de Accenture. "Invertir para que la virtualización lleve a la automatización y permita llegar al data center del futuro es un gran desafío. Nosotros les mostramos cuáles son los beneficios de ir hacia allá: si tenés dos islas de distintas aplicaciones, servidores y base de datos, la gracia está en consolidarlas, para luego virtualizarlas y usar dinámicamente ese conjunto de recursos localizándolo al proceso de negocio que más lo necesite. El camino está lleno de problemas, pero justamente es allí donde se van a obtener ventajas", agrega Schuster.

Por su parte, Ariel Nemirovsky, marketing manager del grupo de soluciones tecnológicas de HP, asegura que "afortunadamente, el jefe de tecnología no está más solo. Antes era visto como una persona aislada, que tenía que responder por si se rompían las cosas, pero hoy todos los socios vamos a estar hablando de consolidación, virtualización, automatización y tratando de marcar ese rumbo junto con ellos". Y define: "Hay que dejar de pensar en el 'se nos rompió este equipo', no porque no pase, sino porque el foco debe estar puesto en otro lado". Sin embargo, el factor cambio en algunas empresas no es visto con buenos ojos y la tecnología como SOA (arquitectura orientada a servicios), puede ser vista con cierto escepticismo.

Schuster responde que "SOA es, sin dudas, una de las áreas de mayor desarrollo de cara al futuro. Antes se hablaba de las de EAI (Enterprise Application Integration) y la pregunta puede ser qué diferencia hay, y yo creo que son distintos pasos. Es un proceso totalmente evolutivo, donde quizás en aquel momento estaba el concepto y ahora están las herramientas. Alguien me dijo alguna vez 'no creo en ITIL' (Librería de Infraestructura de TI), como si fuese religión. Yo digo que hay herramientas, hay beneficios, hay problemas de implementación y una experiencia que recorrer, pero si no nos quitan la apuesta, los CIO's van a tener la oportunidad de demostrar cuánto vale la tecnología para el negocio"

Las conclusiones de la encuesta expresan que el desafío clave es soportar el crecimiento del negocio . El 76% de los CIO's consultados aseguró que habrá un incremento de presupuesto en infraestructura de TI. Además, aseguraron que hay una adopción tibia de tecnologías de gestión (ITAM, ITSM, BSM), que el foco actual está en la estandarización y consolidación, con un retraso importante en virtualización -en relación a otros países-; se hace mayor foco en seguridad interna que externa; hay una baja estandarización en el área de microinformática y el paso que sigue es la adopción de nuevas tecnologías como SOA, Open Source, ITIL, BSM, entre otros. Ante un ambiente que muta constantemente, es necesario ver que l a TI debe ser facilitadora de innovación en el negocio, y esto requerirá decisiones de presupuesto importantes para mantenerse a la vanguardia.

Fabricio Soza, Clarín.

Importancia y tratamiento de los costes indirectos

El punto mas débil de nuestra contabilidad de gestión. Los sistemas contables de costes utilizados por las empresas españo­las ¿suministran la información que necesitan las empresas de hoy?, ¿son válidos?, ¿qué deficiencias tienen?, ¿son capaces de adaptar­se al cambiante entorno económico?. El problema fundamental es que en la gran mayoría de las empresas una vez establecido el sistema de contabi­lidad de costes surge una fuerte resistencia a introducir cambios en el mismo. Los procedimientos de cálculo arraigan de tal manera que la rutina se con­vierte en algo intocable.

Conocemos muy poco sobre cómo se diseñan e implantan los sistemas de costes en nuestras empresas, existiendo un gran hermetismo al respecto. Sin embargo, del conocimiento de los sistemas de costes se derivarán los cambios más significativos que han de abordar nuestras empresas, atacan­do sus puntos débiles y adaptándolos a las necesidades de los distintos usuarios de la información. No nos cansaremos de advertir que los siste­mas contables de costes son una importante herramienta para la gestión de las empresas y una ayuda fundamental en las tareas de organi­zación y de dirección.

El problema está en la imputación de los costes indirectos.

El director general de una empresa hacía el siguiente comentario: "Nunca me he podido fiar de los costes de producción calculados por el departamento de contabilidad. El problema está en el cálculo de los gastos generales imputables a los productos ya que se siguen distribu­yendo en función de la mano de obra incorporada a cada unidad de produc­to". En muchas empresas los costes indirectos llegan a superar en dos o tres veces a los costes directos.

Conscientes de este problema, en la Comisión de contabilidad de gestión de A.E.C.A, elaboramos el Documento nº 7 sobre "Los costes indirectos de producción: Localización, Imputación y Control". En el mismo se pone de manifiesto que los costes indirectos de produc­ción están aumentado considerablemente en aquellas empresas en las que los procesos de producción experimentan una fuerte automatización y mecanización. Este hecho hace que la identificación, la asignación y el control de estos costes sea una cuestión prioritaria y fundamental en las empresas más competitivas.

Cuáles son las claves de reparto y de imputación que se utilizan en la mayoría de las empresas? Es importante que insistamos en que las claves que se vienen utilizando para la imputación de los indirectos (la mano de obra directa,las horas de utilización de las máquinas, el coste de las ventas, etc.) no son adecuadas en aquellas empresas con procesos de producción modernos y altamente tecnificados. Y no son adecuadas ya que en las empresas actuales los costes derivados de la investigación, los costes de diseño, los de la comercialización, los costes de calidad, etc. han experimentado un fuerte crecimiento. Además de ser una parte muy significativa del coste de los productos, los indirectos de producción presentan las siguientes características:

- No son proporcionales al volumen de producción ni al volumen de ventas

- Su peso específico sobre el volumen global de costes de las empresas es cada vez mayor

- Muchos de estos costes proceden de intangibles que son los activos más nobles que poseen las empresas.

Toda la problemática de la imputación de los indirectos se agudiza cuando los modelos de agregación de costes se fundamentan en la filosofía de organización tradicional induciendo sistemáticamente a sesgos como:

- Sobrevaloración del coste de la producción de grandes volúme­nes de productos

- Infravaloración de los productos de volúmenes bajos

- Desconocimiento de la naturaleza fundamental de los costes generales indirectos.

Los cambios que han de introducirse en los sistemas de costes han de partir de una premisa fundamental: que los costes indirectos son induci­dos o generados por la diversidad y complejidad de las operaciones que tienen lugar en las empresas. Se trata, por tanto, de estudiar las relaciones de causalidad entre las actividades y los costes, objetivo éste fundamental del Activity-Based-Costing (A.B.C). Además se necesita que las empresas cambien su filosofía del coste. Deben empezar por dar distinto tratamiento a sus costes en función de los objetivos que preten­dan conseguir. Es necesario entender que no se debe hablar de un único sistema de costes, ya que puede no ser suficiente para cubrir objetivos tan dispares como el de la valoración de inventarios, el de la emisión de informes de gestión,el del cálculo del coste del producto, o el del control de las operaciones, etc. En consecuencia, son las empresas las que deberán decidir qué les exigen a sus sistemas de costes para poder diseñarlos.

Desde el punto de vista práctico, todo el planteamiento anterior es muy difícil que opere si las empresas ignoran la existencia de estructu­ras organizativas tradicionales y obsoletas. Variables no financieras, como la motivación de los empleados o la animación interna de la planti­lla, la fidelidad de los clientes, la calidad, etc. son determinantes para su futuro. Por tanto, el replanteamiento de la imputación de los costes indirectos a través de modelos como el Activity-Based-Costing no debería hacerse sin introducir cambios profundos de rediseño, moderniza­ción y flexibilización en las estructuras organizativas de las empresas.

Creo importante señalar que no se trata tanto de buscar nuevos proce­dimientos técnicos o nuevas teorías científicas en los sistemas de costes actuales, como de abordar los problemas mediante formas nuevas. Como señalaron ya en 1987 R. Howell y S. Soucy en la revista Management Accounting no se trata de que los profesionales de la Contabilidad luchemos con los grandes problemas de imputación de los costes indirectos, sino de plantear la cuestión en su forma más simple: ¿Qué productos son los causantes de cada tipo de costes?. Si somos capaces de dar respuesta a la pregunta anterior conseguiremos un grandísimo avance en el diseño de nodelos de costes y de gestión.

El tratamiento de los costes indirectos requiere que se explique su procedencia y su distribu­ción, no sólo cabe relacionar los indirectos con el output sino que debe analizarse si los outputs son la causa de los indirectos; es decir las actividades estructurales las que son las que se deben analizar.

¿Cual es el perfil de las empresas españolas respecto al control de los costes indirectos?

Desde una aproximación a la realidad concreta española hemos conoci­do que el 23% de las empresas españolas conside­ra sus costes indirectos como gastos genera­les de producción y los imputa globalmen­te al resultado de la explotación. Por otra parte, el 25% de nuestras empre­sas reparte sus costes indirectos estable­ciendo alguna base de reparto arbitraria.

RE­PAR­TO DE LOS COSTES INDIREC­TOS

- No se re­par­ten los cos­tes in­di­rec­tos 23%

- Se es­ta­ble­ce una ba­se ar­bi­tra­ria 25%

- Se asig­nan a los de­par­ta­men­tos y lue­go a los pro­duc­tos 52%

En este sentido, nos hemos encontrado con dos grupos de empresas:

A) El primero, (un 75%) que reparte sus costes indirectos, de las cuales el (52%) reparte sus costes indirectos entre los departa­mentos y después los imputa a los productos utilizando la mano de obra como clave de reparto; y el otro (25%) que emplea claves arbitrarias.

B) El segundo grupo de empresas el (25%) no reparten sus costes indirectos y por tanto los imputan a los resultados.

¿Qué características definen las empresas que reparten los costes indirectos?

- Son empresas del sector industrial tanto medianas como grandes

- Están organizadas en centros de costes y centros de ingresos

- Sus objetivos principales son: fabricar productos de alta calidad a un coste competitivo y con unos beneficios razonables y ser empre­sas líderes en el sector.

- Son empresas en las que la participación en la fijación de objetivos es escasa ya que es tarea reservada a la alta dirección.

- Consideran que la contabilidad de costes ha de servir de guía a la dirección en la toma de decisiones. La consideran, por tanto, un instrumento de gestión más que una herramienta para el cálculo de los costes.

- Para controlar los costes utilizan los siguientes procedimientos: evaluación de la eficiencia de los departamentos, estudios de métodos y tiempos, división de funciones entre los departa­mentos, valoración de las transacciones internas.

- Sus sistemas de costes están fundamentados en los costes estándares y en los informes de gestión.

- En estas empresas los costes estándares se utilizan para: planifi­car la producción, fijar y comprobar los precios de venta y comparar la producción prevista con la capacidad de la maquinaria.

Algunas de estas características corroboran las ideas expuestas más arriba. En general nos encontramos con sistemas de costes obsoletos, en los que las variables no financieras no tienen cabida y en los que se observan grandes deficiencias en el tratamiento de los costes indirectos de producción. En las empresas intensivas en capital no se puede utilizar la mano de obra como clave de reparto de los costes. Tenemos la impresión de que los sistemas contables se diseñan desde los despachos. Hay que pasearse las fábricas, desmenuzar el funcionamiento de los procesos de producción, conocer como se refleja la informa­ción en los diferentes informes de producción, de circulación de materiales, unidades de obra, coeficientes de costes elaborados por el ingeniero industrial, catálogo de productos, etc.

¿Cuáles son las características de las empresas que no reparten sus costes indirectos?

- Son empresas que pertenecen al sector de servicios.

- Están organizadas en centros de gastos y en centros de beneficios.

- Su objetivo empresarial más importante es la maximización del beneficio.

- La participación en la fijación de objetivos es escasa y se traduce en un desconten­to de los trabajadores.

- En estas empresas la contabilidad analítica tiene como finalidad el cálculo de los costes y el suministro de información para elaborar el presupuesto.

- El control de costes lo suelen hacer mediantes estudios estadísti­cos, informes sobre controles de calidad y la auditoría interna.

- La herramienta contable más utilizada es el presupuesto, que es utilizado para planificar todo la actividad de las empresas . Los costes estándares se suelen utilizar para determinar la rentabili­dad de productos especiales.

- El presupuesto se considera uno de los mejores canales de comunica­ción y coordinación. Pero se suele producir un cierto aislamiento de los responsables de los distintos departa­mentos, al centrarse en su presupuesto sin importarles los demás.

La conclusión final a la que podemos llegar es que las empresas que desarrollan actividades más innovadoras dan un tratamiento distinto a sus costes indirectos. Comparando las característi­cas de ambos grupos observamos que no son los procedimientos contables la característica más importante que diferencia a unas empresas de otras, sino que son los diferentes objetivos de sus sistemas de costes.

Herenia Gutiérrez Ponce